La UEFA convoca una reunión de emergencia por el plan de la FIFA: las federaciones europeas también estudian boicotear el Mundial
El fútbol europeo entra en una nueva fase de conflicto con la FIFA después de que el organismo rector mundial presentara un plan para crear una empresa comercial valorada en aproximadamente 20.000 millones de dólares estadounidenses y vender una participación minoritaria a inversores privados. Según informaciones de Sky News y ESPN, las 55 federaciones miembro de la UEFA deberían celebrar, antes del final de la semana que concluye el 2 de agosto de 2026, una reunión virtual de emergencia en la que coordinarán su respuesta al proyecto del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Entre las opciones que se están debatiendo figura también la amenaza de boicotear futuros Mundiales, pero no se ha adoptado ninguna decisión de ese tipo ni se ha confirmado oficialmente por el momento que exista el apoyo necesario entre las federaciones europeas. Se trata, por tanto, de una opción negociadora extrema y no de una retirada anunciada de selecciones nacionales de una competición concreta. No obstante, el mero hecho de que se esté considerando un boicot demuestra la profundidad de la desconfianza entre las dos instituciones más influyentes del fútbol mundial.
El motivo de las conversaciones extraordinarias es la propuesta de la FIFA de crear la sociedad FIFA Forward Enterprise, abreviada como FFE. Según el comunicado oficial de la FIFA del 28 de julio de 2026, la nueva empresa agruparía los derechos comerciales de la organización, incluidos los derechos televisivos y digitales, los patrocinios, las entradas y las licencias, así como la ejecución operativa de las competiciones de la FIFA en el fútbol masculino, femenino y juvenil. La FIFA pretende captar hasta 4.200 millones de dólares de inversores privados a largo plazo, con una valoración inicial de FFE de unos 20.000 millones de dólares. Los inversores obtendrían participaciones minoritarias y no controladoras, mientras que la FIFA, según sus propias declaraciones, conservaría una representación mayoritaria en los órganos de gobierno y competencias exclusivas sobre las reglas, el calendario, las decisiones deportivas y la gestión de las competiciones. Esta diferencia entre la propiedad comercial y el control deportivo formal se encuentra en el centro de la disputa.
La UEFA advierte sobre un límite que las instituciones futbolísticas no deberían cruzar
La UEFA reaccionó con extraordinaria dureza al considerar que la propuesta cruza un límite que las instituciones futbolísticas no deberían sobrepasar. En una declaración recogida por Associated Press y Sky Sports, la organización europea afirmó que el alma y la gestión del fútbol no son bienes con los que se pueda comerciar y que nadie es propietario del fútbol. La UEFA destaca especialmente la falta de transparencia sobre quién se beneficiaría económicamente del proyecto y qué influencia a largo plazo podría ejercer el capital privado sobre las mayores competiciones de selecciones nacionales y de clubes. Su crítica no se dirige únicamente al porcentaje de participación que se ofrecería a los inversores, sino también al principio según el cual el capital externo obtendría un interés económico directo en una cartera de competiciones cuya integridad deportiva y universalidad constituyen la base de la legitimidad de la FIFA. Por ello, el organismo europeo pide a las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los jugadores, los aficionados y los gobiernos que consideren la propuesta como una cuestión relacionada con el futuro modelo de gobernanza, y no únicamente como una transacción financiera.
Según un informe de Sky News, el modo en que el proyecto salió a la luz pública provocó un descontento adicional. La Federación Inglesa de Fútbol supuestamente no fue informada previamente de los detalles, mientras que la FIFA sostiene que inició consultas después de recibir la propuesta para la nueva estructura. El organismo mundial afirma que Infantino habló ante las federaciones miembro y el Consejo de la FIFA en Nueva York, antes de la final del Mundial de 2026, sobre la necesidad de aprovechar el potencial comercial, pero los informes disponibles no aclaran si en aquel momento se presentaron la valoración de la futura empresa, la identidad de los posibles inversores y la venta prevista de participaciones. Precisamente la diferencia entre una conversación general sobre el crecimiento de los ingresos y una transacción concreta valorada en varios miles de millones de dólares se ha convertido en una parte importante de las objeciones europeas. El tono de la UEFA sugiere que exigirá a la FIFA garantías detalladas sobre la estructura de propiedad, los derechos de los inversores, la supervisión de la dirección y la protección de las decisiones relativas a las competiciones frente a las presiones comerciales.
Qué quiere conseguir la FIFA con la nueva empresa
La FIFA presenta el proyecto como una forma de dirigir con mayor intensidad los ingresos de las competiciones más populares hacia el desarrollo del fútbol en sus 211 federaciones miembro. Según el plan oficial, cada federación miembro podría solicitar voluntariamente hasta 20 millones de dólares de capital extraordinario para proyectos especiales a través del nuevo programa FIFA Fast Forward. Al mismo tiempo, la financiación regular por federación durante el ciclo de 2027 a 2030 aumentaría desde los ocho millones actualmente previstos hasta 20 millones de dólares. Para el período de 2031 a 2034, la FIFA prevé 22 millones de dólares por federación miembro, mientras que para el ciclo de 2035 a 2038 la cantidad ascendería a 24 millones. La organización afirma que, junto con los programas existentes, la financiación total prevista para el desarrollo durante los próximos cuatro años podría superar los 10.000 millones de dólares.
Según la FIFA, el dinero se destinaría a estadios, centros nacionales de entrenamiento, formación de entrenadores, selecciones nacionales, competiciones nacionales, fútbol base y desarrollo del fútbol femenino. Infantino describe el proyecto como una democratización del fútbol mundial, con el argumento de que incluso las federaciones pequeñas o geográficamente alejadas obtendrían acceso a un capital que de otro modo estaría fuera de su alcance dentro de un único ciclo financiero. La FIFA subraya que la participación en el programa extraordinario sería voluntaria y que el beneficio neto de FFE se reinvertiría en el fútbol. Para un gran número de federaciones miembro situadas fuera de los mercados más ricos, una oferta de este tipo puede resultar extremadamente atractiva, ya que las ayudas al desarrollo de la organización mundial suelen constituir una parte importante de los presupuestos destinados a infraestructuras y programas de selecciones nacionales. Precisamente por ello, la UEFA, con sus 55 votos, no dispone por sí sola de una mayoría entre los 211 miembros de la FIFA, aunque las selecciones europeas y los mercados comerciales del continente tienen una enorme importancia para el valor del Mundial.
Capital privado sin función operativa o comienzo de un cambio en las relaciones de poder
La FIFA afirma expresamente que los inversores no tendrían ninguna función operativa y que no invertirían en la propia asociación sin ánimo de lucro FIFA, sino en su filial comercial. Según el comunicado oficial, la FIFA conservaría la mayoría en el consejo de administración de FFE y la competencia exclusiva sobre el calendario internacional, las reglas, la selección de formatos deportivos y las decisiones regulatorias. La organización también señala que los inversores serán seleccionados de acuerdo con criterios a largo plazo, de gobernanza y estratégicos, y que desea contar con un grupo de socios geográficamente diverso. Esta estructura debería impedir formalmente que los propietarios privados decidan dónde se disputarán los torneos, cuántas selecciones participarán o cómo será el sistema de clasificación. Sin embargo, los críticos advierten que el interés económico de los inversores puede ejercer influencia incluso sin un derecho de voto directo sobre cuestiones deportivas, por ejemplo mediante expectativas relacionadas con el crecimiento de los ingresos, el número de partidos, los horarios comercialmente atractivos y la ampliación de la cartera de competiciones.
Como posible líder del grupo inversor se menciona a Thrive Eternal, un holding de capital permanente dirigido por Joshua Kushner. La FIFA ha confirmado que J.P. Morgan ha sido contratado para el proyecto, mientras que entre los asesores menciona a Greg Maffei, antiguo director de Liberty Media durante el período de su adquisición y propiedad de la Fórmula 1, y a la empresa OpenEconomics. Según la FIFA, se han recibido expresiones de interés procedentes de Europa, América, Asia y África, pero no se han hecho públicos la lista completa de posibles inversores, las participaciones individuales, los derechos de gobernanza ni las condiciones de salida de la inversión. Esto deja abiertas cuestiones que las federaciones nacionales tendrán que analizar antes de la votación: si los socios privados dispondrán de derechos especiales de información, protección contra la dilución de sus participaciones, rendimientos garantizados o influencia sobre el plan de negocio. Sin contratos publicados, actualmente no es posible evaluar de forma independiente hasta qué punto el poder práctico de los inversores se correspondería con la descripción de la FIFA de una propiedad no controladora.
El boicot es por ahora un medio de presión y no una decisión adoptada
Según Sky News, entre las federaciones europeas existe disposición para mencionar, como medida extrema, la retirada de los Mundiales si Infantino no abandona el proyecto o no lo modifica sustancialmente. Sin embargo, se desconoce cuántas federaciones apoyan una medida de este tipo, si la amenaza afectaría a todas las competiciones de la FIFA y bajo qué condiciones podría convertirse en una política oficial de la UEFA. Las consecuencias jurídicas, deportivas y financieras de un boicot serían enormes, por lo que resulta más realista esperar que los primeros pasos incluyan una petición de publicación de la documentación, un aplazamiento de la decisión, una votación coordinada de las federaciones miembro y negociaciones sobre mecanismos de protección. La UEFA también tendría que tener en cuenta los intereses de las selecciones nacionales, los jugadores, las ligas nacionales, los socios televisivos, los patrocinadores y los aficionados, que se verían afectados por una eventual retirada. Por ello, la referencia al boicot debe interpretarse principalmente como una señal de la gravedad del conflicto y como un intento de reforzar la posición negociadora.
El próximo Mundial absoluto bajo el amparo de la FIFA será el torneo femenino de Brasil, que se celebrará del 24 de junio al 25 de julio de 2027. El próximo campeonato masculino tendrá lugar en 2030 en Marruecos, Portugal y España, con tres partidos conmemorativos en Argentina, Paraguay y Uruguay, mientras que Arabia Saudí será la anfitriona de la edición de 2034. No se ha confirmado que las federaciones europeas estén estudiando el boicot de un torneo determinado ni que las selecciones femeninas estén incluidas en una posible medida. Este tipo de decisiones exigiría un amplio consenso político y jurídico, así como una evaluación clara de las consecuencias para las fases de clasificación y las obligaciones contractuales. En este momento no existe fundamento para afirmar que la participación de alguna selección en un campeonato ya adjudicado esté en duda.
La FIFA necesita la mayoría de sus miembros y la aprobación del Consejo
La FIFA ha subrayado que FFE no se pondrá en marcha mediante una decisión administrativa unilateral. Según el comunicado oficial, el proyecto necesita el apoyo de la mayoría de las federaciones nacionales y las correspondientes decisiones regulatorias del Consejo de la FIFA. Esto significa que Infantino afronta una campaña política mundial en la que intentará convencer a las federaciones miembro de que el beneficio inmediato para el desarrollo supera los riesgos de la entrada de capital privado. Por su parte, la UEFA tratará de demostrar que los fondos ofrecidos no pueden sustituir un procedimiento transparente, una supervisión independiente y la protección a largo plazo del carácter público de las competiciones de fútbol. El resultado no dependerá únicamente de la resistencia europea, sino también de la posición de las federaciones de África, Asia, América del Norte y Central, el Caribe, América del Sur y Oceanía.
La arquitectura financiera del proyecto complica aún más el debate. La captación de 4.200 millones de dólares con una valoración inicial de 20.000 millones implica la venta de aproximadamente una quinta parte de la propiedad, aunque el porcentaje final puede depender de la estructura de la transacción, los costes y las condiciones de inversión. La FIFA sostiene que conservaría el control, pero las federaciones nacionales también tendrán que evaluar qué sucederá después de la inversión inicial: si FFE podrá vender posteriormente nuevas participaciones, endeudarse, repartir beneficios o modificar su estrategia comercial. También será importante la cuestión de la duración de los contratos, porque los derechos de las mayores competiciones se venden en ciclos de varios años y las decisiones tomadas en 2026 pueden condicionar los ingresos y el calendario durante mucho más tiempo que el mandato de la actual dirección. Sin la documentación completa, no es posible confirmar el valor definitivo de la transacción ni las obligaciones a largo plazo de la FIFA.
El conflicto recuerda el intento fallido de 2018
No es la primera vez que Infantino intenta vincular las competiciones de la FIFA con una gran inversión privada. Reuters informó en 2018 sobre un consorcio relacionado con SoftBank y una propuesta valorada en 25.000 millones de dólares para desarrollar nuevas competiciones internacionales durante un período de 12 años. Aquel proyecto provocó una fuerte oposición, especialmente en Europa, debido a la falta de transparencia y al temor de que las nuevas competiciones pusieran en peligro el sistema existente. El plan finalmente no se ejecutó en la forma inicialmente prevista, pero el debate de aquel período ha seguido siendo un precedente importante para la disputa actual. La diferencia es que la propuesta vigente no parte únicamente de la creación de nuevos torneos, sino de la concentración de los derechos comerciales y la organización de la cartera actual de la FIFA en una empresa independiente con copropietarios privados.
El momento actual es especialmente delicado porque el proyecto llega inmediatamente después de la conclusión del Mundial de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos de América. La FIFA afirma que casi 16 millones de personas visitaron los estadios y las zonas oficiales de aficionados, y que el torneo demostró el potencial comercial mundial de la competición ampliada. Para Infantino, esto constituye un argumento de que el valor generado puede transformarse en transferencias de desarrollo considerablemente mayores. Para la UEFA, por el contrario, el enorme valor del Mundial es precisamente un motivo para actuar con cautela, porque una estructura de propiedad y contractual, una vez establecida, podría resultar muy difícil de modificar. Por tanto, el conflicto no gira únicamente en torno a 4.200 millones de dólares, sino en torno a quién puede monetizar los activos mundiales del fútbol y qué límites deben permanecer fuera del alcance de los inversores privados.
La reunión de emergencia debería definir una estrategia europea común
En la reunión virtual, las federaciones europeas tendrán que decidir si quieren presentar una respuesta unificada o si actuarán individualmente. Las exigencias inmediatas más probables incluyen la publicación del modelo de negocio completo de FFE, la identidad y los derechos de los inversores, una valoración independiente, disposiciones claras sobre los conflictos de intereses y protecciones jurídicas que impidan transferir competencias deportivas a la empresa comercial. También es posible que se solicite un período de consultas más prolongado antes de que la propuesta se someta a la decisión de las federaciones miembro. A cambio, la FIFA destacará el aumento de los fondos para el desarrollo y la conservación formal del control como prueba de que no se está vendiendo la gestión del fútbol, sino una participación minoritaria en una estructura empresarial especializada. Que esas garantías sean suficientes dependerá de detalles que todavía no son públicos.
Hasta el 29 de julio de 2026 no existe confirmación de que se haya alcanzado un acuerdo, de que la transacción se haya cerrado o de que la UEFA haya adoptado una decisión sobre el boicot. Existe una propuesta oficial de la FIFA, una crítica pública y muy dura de la UEFA y preparativos confirmados por los medios para una reunión de emergencia de las federaciones europeas. La siguiente fase del conflicto debería mostrar si el proyecto puede reformularse mediante una supervisión y unas restricciones adicionales o si evolucionará hasta convertirse en una de las crisis institucionales más graves del fútbol internacional moderno. Para las federaciones nacionales, la elección no será únicamente financiera: tendrán que valorar el beneficio a corto plazo de los millones destinados al desarrollo y el coste a largo plazo de abrir las competiciones futbolísticas más valiosas al capital privado.
Fuentes:
- FIFA – comunicado oficial sobre FIFA Forward Enterprise, la recapitalización prevista, la estructura de gobernanza y las asignaciones para el desarrollo (enlace)
- Associated Press – informe sobre la reacción de la UEFA, los posibles inversores y el procedimiento de aprobación del proyecto (enlace)
- Sky News – información sobre la reunión virtual de emergencia de las federaciones europeas y la posibilidad de un boicot (enlace)
- Sky Sports – resumen de la propuesta de la FIFA, la reacción de la UEFA y las informaciones sobre los asesores financieros (enlace)
- FIFA – datos oficiales sobre las fechas del Mundial femenino de Brasil 2027 (enlace)
- FIFA – confirmación oficial de los anfitriones de los Mundiales masculinos de 2030 y 2034 (enlace)
- Reuters – informe de archivo sobre el proyecto de inversión privada en las competiciones de la FIFA de 2018 (enlace)