La FIFA rompe su relación con Kevin Lamour tras sus críticas a Infantino, la crisis de confianza se profundiza aún más
La FIFA ha puesto fin a su relación con el director de operaciones Kevin Lamour, uno de los altos cargos de mayor rango de la organización mundial del fútbol, poco más de dos semanas después de que acusara públicamente al presidente Gianni Infantino de mantener a los empleados al margen de información clave sobre el controvertido proyecto FIFA Forward Enterprise. La FIFA confirmó el 17 de agosto que la relación laboral con Lamour había terminado, le agradeció aproximadamente dos años de trabajo y afirmó que no haría más comentarios sobre el caso, por lo que no se publicó el motivo oficial de su salida. Associated Press, The Times y Le Monde describieron su marcha como un despido tras un conflicto abierto con Infantino. A finales de julio, Lamour afirmó que los empleados habían sido engañados debido a la falta de transparencia en torno al proyecto, con el que se pretendía agrupar gran parte de las actividades comerciales y operativas de la FIFA en una nueva empresa y abrir la puerta a inversores privados minoritarios. Por ello, su salida ya no es únicamente una cuestión de personal dentro de la administración en Zürich, sino un nuevo elemento de una grave crisis de gobernanza que ha afectado a la FIFA de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Lamour dijo de antemano que estaba dispuesto a perder su empleo
Kevin Lamour, dirigente de fútbol franco-suizo que asumió el cargo de director de operaciones en 2024, intervino públicamente el 31 de julio, después de que la disputa en torno a FIFA Forward Enterprise pasara de ser un proyecto interno a convertirse en un conflicto global sobre el futuro de las competiciones más valiosas de la FIFA. En una declaración a Associated Press señaló que los empleados habían sido "engañados" por la forma en que el presidente había dirigido la preparación del plan y afirmó que el personal merecía algo mejor que, según sus palabras, desprecio e intimidación. Describió el proyecto como una iniciativa de un solo hombre y sostuvo que no debía continuar. Al mismo tiempo, dejó claro que comprendía las posibles consecuencias de su intervención, afirmando que aceptaría incluso perder su empleo si ese era el precio por expresar públicamente su postura. Poco más de dos semanas después, la FIFA confirmó el fin de su relación laboral, pero sin explicar si se trataba de un despido, una separación de mutuo acuerdo u otro mecanismo formal.
La oposición de Lamour fue especialmente importante porque no procedía de un crítico externo, sino de un miembro del nivel administrativo más alto que conocía los procesos internos. Le Monde señala que era apreciado por una parte de los empleados y que su intervención pública fue percibida como un acto de desacuerdo inusualmente abierto. En la breve confirmación de su salida, la FIFA no respondió a las acusaciones que había formulado contra Infantino. Por ello, la secuencia temporal de los acontecimientos alimenta aún más el debate sobre cómo trata la organización la oposición pública de altos cargos a los proyectos del presidente.
Qué debía ser FIFA Forward Enterprise
El núcleo del conflicto era FIFA Forward Enterprise, un proyecto mediante el cual la FIFA pretendía agrupar los derechos comerciales y la gestión operativa de sus competiciones en una empresa independiente. Según documentos oficiales de la FIFA, en esa estructura se incluirían los ingresos y las actividades relacionados con los derechos televisivos, los patrocinios, las licencias, la venta de entradas, los programas de hospitalidad y otras actividades comerciales, junto con la organización operativa de los torneos. La FIFA afirmaba que un modelo de este tipo podría aumentar el valor de mercado de sus competiciones y permitir inversiones considerablemente mayores en el desarrollo del fútbol en las 211 asociaciones nacionales miembros. El presidente Infantino presentaba el proyecto como una oportunidad para acelerar el desarrollo del fútbol, al tiempo que afirmaba que la FIFA conservaría el control y que nada se llevaría a cabo sin las autorizaciones necesarias. La organización también señalaba que el nuevo modelo podría contribuir a aumentar los fondos totales destinados al desarrollo del fútbol hasta superar los 10.000 millones de dólares.
La parte más controvertida del plan estaba relacionada con la entrada de inversores externos. Según Associated Press, la FIFA estudiaba recaudar hasta aproximadamente 4.200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias y no controladoras en la nueva empresa, sobre la base de una valoración inicial de unos 20.000 millones de dólares. Entre los posibles inversores se mencionaba a Thrive Eternal, una iniciativa de inversión vinculada a Joshua Kushner, mientras que la FIFA colaboraba con J.P. Morgan en el proyecto. Los críticos advertían que no se trataba únicamente de financiar el desarrollo, sino de vincular a largo plazo capital privado con los ingresos de la Copa Mundial y de otras competiciones de la FIFA. La FIFA respondía que los inversores solo tendrían una posición minoritaria y no controladora y que la gobernanza del fútbol seguiría en manos de la organización. Sin embargo, los opositores consideraban que la propia venta de participaciones en una actividad vinculada a la Copa Mundial planteaba interrogantes demasiado importantes sobre la supervisión a largo plazo y los intereses de los propietarios del capital.
La resistencia de la UEFA, la AFC y la Concacaf apareció casi de inmediato
La fase oficial de consultas comenzó el 28 de julio, pero ya esa misma semana surgió una fuerte oposición de las principales confederaciones continentales. La AFC anunció que no había sido consultada antes de la presentación pública y expresó su decepción por el hecho de que una cuestión tan importante hubiera salido a la luz antes de ser examinada a través de los canales habituales de gobernanza. La Concacaf señaló que se había enterado del proyecto a través de informaciones de los medios y de un comunicado posterior, y expresó una profunda preocupación por la falta del debido proceso. La UEFA fue aún más lejos, al afirmar que la FIFA no tenía derecho a tratar la Copa Mundial como un activo que pudiera venderse sin un consenso amplio. La disputa se convirtió así rápidamente en uno de los conflictos institucionales más graves entre la FIFA y parte de las confederaciones continentales durante el mandato de Infantino.
El punto culminante de la presión llegó el 30 de julio, cuando la UEFA y sus 55 asociaciones nacionales anunciaron que no participarían en competiciones de la FIFA si el proyecto continuaba. Associated Press informó de que la amenaza de boicot abarcaba la Copa Mundial y otras competiciones de la FIFA, lo que generó un riesgo inmediato para la credibilidad deportiva y comercial del sistema. La Concacaf rechazó la propuesta ese mismo día, alegando la falta de procedimiento, el breve plazo y la ausencia de un análisis previo adecuado por parte de los organismos pertinentes. La AFC insistió en que las partes interesadas debían recibir información suficiente y disponer de tiempo antes de tomar una decisión. Tal reacción demostró que la disputa no podía reducirse únicamente a las tradicionales tensiones políticas entre la FIFA y la UEFA.
La dimisión de Cordeiro abrió una grieta en la cúpula de la organización
La crisis se intensificó aún más cuando Carlos Cordeiro, asesor sénior de Gianni Infantino, expresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos y antiguo banquero de Goldman Sachs, dimitió y se opuso públicamente al proyecto. Según Associated Press, dijo que no había participado en la preparación de la propuesta y la calificó como un mal negocio para el fútbol. Su salida demostró que la oposición no procedía únicamente de confederaciones enfrentadas políticamente con el presidente de la FIFA, sino también de personas de su círculo asesor. La intervención de Lamour se produjo casi al mismo tiempo y reforzó aún más la impresión de que una parte de la administración consideraba que el proyecto no había pasado por un proceso suficientemente transparente y colectivo.
En la noche del 31 de julio, Infantino anunció que la propuesta no seguiría adelante. En una declaración oficial señaló que, tras considerar las distintas opiniones, había quedado claro que el proyecto había generado divisiones que ya no favorecían el objetivo inicial. De este modo, FIFA Forward Enterprise fue retirado formalmente antes de concluir la fase de consultas anunciada. La UEFA recibió favorablemente la retirada el 1 de agosto, pero afirmó que con ello el problema no quedaba resuelto y que era necesario determinar responsabilidades por la forma en que el proyecto había surgido y había sido impulsado hacia su aprobación. La AFC también recibió favorablemente la retirada y subrayó que, en el futuro, las iniciativas con consecuencias globales deben debatirse de manera oportuna, transparente y significativa con todas las partes interesadas clave.
La FIFA admitió errores, los críticos exigen una investigación independiente
El 5 de agosto, tras una reunión de altos dirigentes en Rabat, la FIFA reconoció que se habían cometido errores en el proceso relacionado con FIFA Forward Enterprise. En un comunicado oficial señaló que no había existido intención de excluir al Consejo de la FIFA ni a las asociaciones nacionales, pero admitió que el proceso debería haberse llevado de otra manera. La organización también comunicó que se había enviado una disculpa a los miembros del Consejo y a las 211 asociaciones, junto con la promesa de que errores similares no volverían a repetirse. Al mismo tiempo, el secretario general Mattias Grafström y los miembros presentes del órgano de gobierno volvieron a expresar su pleno apoyo a Infantino. La FIFA anunció una revisión de los acontecimientos y un informe que debía presentarse al Consejo de la FIFA.
Precisamente el plan de revisión interna provocó un nuevo conflicto. En una carta abierta conjunta del 10 de agosto, los presidentes de la UEFA, la AFC y la Concacaf, Aleksander Čeferin, Salman bin Ibrahim Al Khalifa y Victor Montagliani, junto con los secretarios generales de sus organizaciones, afirmaron que el caso no podía reducirse a un fallo de comunicación. Sostuvieron que se trataba de un grave error de juicio y de una ruptura fundamental de la confianza, y exigieron que la revisión fuera realizada por un tercero completamente independiente, sin participación de la administración de la FIFA. La carta también exige la conservación de los documentos y registros pertinentes. Según la información disponible hasta el 19 de agosto de 2026, la FIFA no había anunciado públicamente que aceptara la exigencia de una investigación independiente de este tipo.
La salida de Lamour profundiza las dudas sobre la cultura de gobernanza
En un ambiente así, el fin de la colaboración con Lamour tiene mayor peso del que tendría en un periodo más tranquilo. Fue el funcionario operativo de mayor rango que acusó públicamente al presidente de haber inducido a error a los empleados, y unos días después la FIFA reconoció que el proceso había tenido deficiencias y que debería haberse llevado de otra manera. Esto no significa que la FIFA haya aceptado las acusaciones personales de Lamour contra Infantino; la organización no las confirmó oficialmente. Sin embargo, la secuencia de los acontecimientos plantea la cuestión de cuánto margen tienen los altos cargos para cuestionar proyectos que consideran problemáticos. La ausencia de una explicación pública por parte de la FIFA sobre la salida de Lamour refuerza aún más estas sospechas entre los críticos de su dirección.
Al mismo tiempo, el panorama político dentro del fútbol mundial no es unilateral. Infantino sigue contando con el apoyo de una parte de las estructuras futbolísticas nacionales y regionales, y la FIFA destacó tras la reunión en Rabat que su dirección permanecía unida. Associated Press informó de que los dirigentes de seis asociaciones árabes de fútbol expresaron pleno apoyo y confianza en Infantino tras el estallido de la crisis, mientras que algunas otras federaciones nacionales retiraron el respaldo que habían manifestado anteriormente. Por ello, el conflicto se está convirtiendo cada vez más en una lucha por una mayoría política entre los 211 miembros y no únicamente en una disputa sobre una propuesta de inversión fallida.
Las elecciones presidenciales de 2027 ya no parecen una formalidad
Gianni Infantino, que dirige la FIFA desde 2016, confirmó en mayo, durante el 76.º Congreso celebrado en Vancouver, que volvería a presentarse como candidato a la presidencia. La FIFA determinó oficialmente que el 77.º Congreso electoral se celebrará el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. Antes de que estallara la disputa, su nueva victoria parecía muy probable, y Associated Press señala que después de la Copa Mundial de 2026 tenía cartas de apoyo de aproximadamente 200 de las 211 asociaciones nacionales. Tras la retirada del proyecto, la dimisión de Cordeiro, la rebelión pública de Lamour y su salida, así como el conflicto abierto con tres grandes confederaciones, ese capital político ya no puede darse por sentado. AP señala que la fecha límite para presentar candidaturas presidenciales es el 18 de noviembre de 2026, lo que deja a los opositores varios meses para reunir, eventualmente, una candidatura alternativa.
Por ello, la cuestión clave no es únicamente si Infantino conservará la mayoría, sino también si antes de las elecciones se aclarará la forma en que se creó FIFA Forward Enterprise. La UEFA, la AFC y la Concacaf insisten conjuntamente en una investigación independiente, mientras que la FIFA ha anunciado hasta ahora su propia revisión y un informe para el Consejo. Si ambas posiciones siguen siendo incompatibles, el conflicto institucional podría prolongarse hasta el Congreso electoral. La salida de Lamour aumenta además la presión para que la FIFA explique los criterios según los cuales puso fin a la relación con un dirigente que había advertido públicamente sobre la falta de transparencia.
El debate es más amplio que un único proyecto de inversión fallido
La disputa en torno a FIFA Forward Enterprise ha abierto el debate sobre cómo una organización que gobierna el deporte más popular del mundo debe equilibrar el crecimiento comercial y la responsabilidad institucional. La FIFA sostiene que un modelo comercial más fuerte puede generar más dinero para infraestructuras, fútbol femenino, programas juveniles y asociaciones con ingresos locales limitados. Los críticos no cuestionan la necesidad de financiar el desarrollo, pero consideran que los recursos existentes permiten aumentar las inversiones sin vender participaciones vinculadas a las competiciones más valiosas. Tras la retirada del proyecto, la UEFA propuso que el desarrollo se financiara adicionalmente a través del programa FIFA Forward ya existente. De este modo, el debate trascendió el modelo financiero y se convirtió en una discusión sobre propiedad, control, procesos de toma de decisiones y responsabilidad en el deporte internacional.
Para la FIFA, varios acontecimientos separados se han unido ahora en una sola historia política: un proyecto valorado en unos 20.000 millones de dólares retirado tras la oposición mundial, la dimisión de un alto asesor del presidente, la rebelión pública del director de operaciones, el reconocimiento oficial de errores de procedimiento, la exigencia de tres confederaciones de una investigación independiente y, finalmente, la salida de Lamour sin un motivo anunciado públicamente. Infantino sigue siendo presidente, continúa su candidatura para 2027 y todavía cuenta con un apoyo importante dentro de la membresía global de la FIFA. Sin embargo, tras los acontecimientos de julio y agosto, su candidatura ya no se desarrolla en un ambiente de seguridad política casi total. La crisis en torno a FIFA Forward Enterprise se ha convertido en una prueba no solo para su posición personal, sino también para determinar hasta qué punto la FIFA estará dispuesta a examinar de manera independiente su propio proceso de toma de decisiones y reconstruir la confianza de una parte del fútbol mundial.
Fuentes:
- FIFA – explicación oficial de los objetivos y la estructura de la propuesta FIFA Forward Enterprise y de la financiación para el desarrollo anunciada (enlace)
- FIFA – declaración de Gianni Infantino sobre la retirada de la propuesta FIFA Forward Enterprise el 31 de julio de 2026 (enlace)
- FIFA – comunicado tras la reunión de la dirección en Rabat, reconocimiento de errores y anuncio de una revisión interna (enlace)
- FIFA – confirmación de la candidatura de Gianni Infantino para las elecciones de 2027 y datos sobre el 77.º Congreso en Rabat (enlace)
- Associated Press – informe sobre la salida de Kevin Lamour, sus acusaciones anteriores y el contexto político de la crisis (enlace)
- Associated Press – informe sobre la intervención pública de Lamour contra el proyecto y la dimisión de Carlos Cordeiro (enlace)
- UEFA – reacción oficial a la retirada del proyecto y exigencia de responsabilidades (enlace)
- UEFA, AFC y Concacaf – carta abierta conjunta que pide una revisión completamente independiente de todo el caso (enlace)
- AFC – comunicado oficial sobre la falta de consulta previa y la necesidad de un proceso transparente (enlace)
- Concacaf – comunicado oficial sobre la preocupación por la falta del debido proceso en torno al proyecto (enlace)