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Gales e Inglaterra retiran su apoyo a Infantino tras fracasar el proyecto de la FIFA y abren la carrera de 2027

Descubre cómo Gales e Inglaterra retiraron su apoyo a Gianni Infantino tras el fracaso de FIFA Forward Enterprise. Conoce por qué la disputa sobre capital privado, las críticas de gobernanza y posibles acciones legales de la UEFA convirtieron la elección de 2027 en una contienda abierta

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ilustración con IA: Gales e Inglaterra retiran su apoyo a Infantino tras fracasar el proyecto de la FIFA y abren la carrera de 2027 Karlobag.eu / ilustración con IA

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Gales fue la primera en retirar su apoyo a Infantino, e Inglaterra se sumó antes de las elecciones a la presidencia de la FIFA

La Federación Galesa de Fútbol se convirtió el lunes 3 de agosto de 2026 en la primera federación nacional que retiró públicamente su apoyo a la candidatura de Gianni Infantino para un mandato como presidente de la FIFA entre 2027 y 2031. Poco después de la decisión galesa, la Federación Inglesa de Fútbol siguió el mismo camino, lo que otorgó un peso político adicional al descontento con la dirección del organismo rector del fútbol mundial. Antes de que estallara la crisis más reciente, ambas federaciones estaban dispuestas a respaldar la candidatura de Infantino, pero cambiaron de postura después del controvertido proyecto FIFA Forward Enterprise. Según informaciones de Reuters y de la agencia de noticias británica PA, la FA inglesa comunicará a la FIFA que la carta de apoyo enviada anteriormente ya no es válida. La decisión de Gales e Inglaterra no determina por ahora el resultado de las elecciones, pero demuestra que el apoyo que Infantino consideraba hasta hace poco amplio y estable ha comenzado a desmoronarse.

La Federación Galesa de Fútbol señaló en un comunicado que los últimos acontecimientos habían revelado graves deficiencias en el buen gobierno, los procedimientos, el liderazgo, los valores, las relaciones con las partes interesadas, la comunicación y el criterio. La FAW concluyó que Infantino había perdido la confianza de la federación para continuar dirigiendo el fútbol mundial y afirmó que no podía aceptar decisiones en las que los intereses del juego no ocuparan el primer lugar. La declaración fue inusualmente directa para una federación nacional que apenas unas semanas antes apoyaba al actual presidente de la FIFA. La FA inglesa ya se había alineado el 30 de julio con la postura conjunta de la UEFA, al declarar que se oponía al plan de inversión privada en los derechos comerciales de las competiciones de la FIFA. La posterior retirada del apoyo a la candidatura de Infantino demuestra que la oposición al proyecto ya no se limita a una sola decisión empresarial, sino que se está convirtiendo en una cuestión abierta de confianza en el presidente de la organización.

El proyecto que desencadenó la crisis más profunda de la presidencia de Infantino

En el centro de la disputa se encontraba la propuesta de crear una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise, abreviada como FFE. Según los documentos y las explicaciones publicados por la FIFA los días 28 y 31 de julio, la nueva empresa seguiría siendo propiedad de la FIFA y estaría bajo su control, y en ella se agruparían las actividades comerciales y la organización operativa de las grandes competiciones. Esto incluiría la venta de derechos audiovisuales y de patrocinio, las licencias, la venta de entradas y parte de las actividades relacionadas con la organización de torneos, entre ellos la Copa Mundial. La FIFA sostenía que las decisiones deportivas, las reglas de las competiciones y el gobierno de la organización no pasarían a manos de inversores privados. Sin embargo, los detractores advertían que incluso una participación minoritaria de los inversores crearía a largo plazo una presión para que las decisiones sobre el calendario, los formatos y la estrategia comercial se adoptaran en función del rendimiento financiero esperado.

Según Reuters y Associated Press, el plan contemplaba recaudar hasta 4.200 millones de dólares estadounidenses mediante la venta de aproximadamente el 20 por ciento de las participaciones en la nueva entidad empresarial, cuyo valor se estimaba en unos 20.000 millones de dólares. Entre los posibles inversores se mencionó una firma de inversión de Nueva York vinculada a Joshua Kushner. Al mismo tiempo, la FIFA anunció un aumento considerable de los fondos de desarrollo destinados a sus 211 federaciones miembro. En su aclaración oficial, la organización indicó que cada federación nacional recibiría 20 millones de dólares en financiación para el desarrollo durante el período comprendido entre 2027 y 2030, mientras que un programa único adicional de otros 20 millones de dólares por federación sería voluntario y se financiaría mediante inversión externa. Los críticos consideraron que semejante estructura era un intento de ganarse a las federaciones con grandes pagos antes de que pudieran evaluar de forma independiente todas las consecuencias jurídicas y financieras.

El mayor problema para los opositores al proyecto no era únicamente la cuantía de la inversión prevista, sino también la forma en que se había preparado y presentado la propuesta. La UEFA afirmó que el proyecto se había elaborado sin consultas significativas con las confederaciones, las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los jugadores y las organizaciones de aficionados. La FA inglesa también confirmó que no había participado en la preparación de la propuesta. La FIFA respondió afirmando que informaciones periodísticas inexactas habían alterado el proceso de consulta previsto y que la decisión final habría requerido en cualquier caso el respaldo de las federaciones miembro y del Consejo de la FIFA. No obstante, la rapidez con la que el proyecto fue presentado, provocó una oposición mundial y posteriormente fue retirado reforzó aún más las sospechas de que el procedimiento no había sido preparado de manera suficiente.

La UEFA amenazó con un boicot y después perdió la confianza en la dirección de la FIFA

La oposición fue formulada inicialmente con mayor contundencia por la UEFA junto con sus 55 federaciones nacionales. En una declaración conjunta del 30 de julio, la confederación europea rechazó por unanimidad la propuesta de transferir a inversores privados intereses de propiedad en la Copa Mundial y en otras competiciones de la FIFA. La UEFA afirmó que la Copa Mundial no debía ser tratada como un producto de inversión y anunció que las selecciones europeas no participarían en las competiciones de la FIFA mientras la propuesta siguiera activa y hasta que se ofrecieran garantías firmes de que un modelo similar no volvería a ponerse en marcha. Esa amenaza era extremadamente grave, porque la ausencia de las selecciones europeas pondría en peligro las bases deportivas y comerciales de los torneos de la FIFA. La Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol se sumaron a la presión y también exigieron un procedimiento más transparente, responsabilidad y la participación oportuna de las federaciones miembro.

El 31 de julio, Infantino anunció que la propuesta no seguiría adelante. En una declaración oficial, afirmó que el propósito del proyecto era fortalecer a las federaciones nacionales, especialmente en los países donde más se necesitaba la ayuda para el desarrollo, pero que las divisiones surgidas habían terminado siendo contrarias al objetivo original. De este modo, la FIFA abandonó FFE apenas unos días después de que la propuesta se hiciera pública. La retirada eliminó la amenaza inmediata de boicot, pero no detuvo las consecuencias políticas. El 1 de agosto, la UEFA acogió favorablemente el abandono del proyecto, al tiempo que afirmó que la actual dirección de la FIFA ya no contaba con su confianza y que no debía descartarse ninguna posibilidad al considerar futuras actuaciones.

La confederación europea anunció un análisis exhaustivo de la manera en que se creó FFE, de quiénes lo prepararon y de cómo estuvo a punto de llegar a la fase de decisión sin un debate público previo. La UEFA también quiere estudiar un modelo alternativo de distribución del dinero mediante el programa FIFA Forward ya existente, sin incluir a propietarios privados en la estructura que gestiona las operaciones comerciales de las competiciones más importantes. En este conflicto se distinguen dos visiones diferentes sobre el desarrollo del fútbol mundial. La FIFA afirma que necesita un nuevo modelo empresarial para aumentar los ingresos y reducir las diferencias entre las federaciones, mientras que la UEFA y las federaciones que se suman a ella consideran que el desarrollo debe financiarse con los ingresos y las reservas existentes, bajo un control más estricto de los miembros. Por ello, la retirada de un solo proyecto no ha resuelto la cuestión fundamental de quién determina la orientación comercial del fútbol internacional.

Los posibles procedimientos legales aumentan aún más la presión

La crisis también adquirió una dimensión jurídica. Associated Press informó el 3 de agosto de que los abogados de la UEFA habían enviado a la FIFA una notificación sobre la obligación de conservar documentos, correos electrónicos y otros datos relacionados con el proyecto FFE. Una notificación de este tipo no significa que ya se haya presentado una demanda, pero suele enviarse cuando se están considerando seriamente procedimientos judiciales, arbitrales o regulatorios. Según AP, la UEFA indicó que estaba estudiando acciones legales por cuestiones relacionadas con la preparación del proyecto, los procedimientos de gobierno y la posible incompatibilidad del modelo propuesto con el papel de la FIFA como organización sin ánimo de lucro encargada de gobernar el fútbol mundial. En el momento de publicarse estas informaciones, la FIFA no había respondido detalladamente a todos los argumentos jurídicos.

Las discrepancias públicas dentro de la propia organización supusieron un golpe adicional para la dirección. Según el informe de Associated Press, el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, describió el proyecto como una iniciativa que se había desarrollado sin la participación adecuada de personas clave de la administración. Los medios también informaron de la salida del asesor Carlos Cordeiro, expresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, quien manifestó su preocupación por la necesidad financiera del proyecto y por la falta de transparencia. Estos acontecimientos reforzaron la impresión de que la disputa no se desarrolla únicamente entre la FIFA y la UEFA, sino también dentro del propio sistema de gobierno de la organización mundial. Para Infantino resulta especialmente problemático que el debate ya no se centre únicamente en el contenido del proyecto, sino también en la forma de adoptar las decisiones y en la relación del presidente con los órganos colegiados de la FIFA.

Aun así, todavía no es posible concluir que la candidatura de Infantino esté políticamente perdida. La FIFA cuenta con 211 federaciones miembro y cada una dispone de un voto en el Congreso, independientemente del tamaño del país, de su población o de la fortaleza económica de su fútbol nacional. Las federaciones europeas constituyen un bloque importante, pero no pueden elegir ni destituir por sí solas al presidente sin el apoyo de África, Asia, América del Sur, América del Norte y Central, el Caribe y Oceanía. Durante su mandato, Infantino ha construido relaciones sólidas con numerosas federaciones pequeñas y medianas, principalmente mediante el aumento de los fondos para el desarrollo. Precisamente por eso será fundamental saber si la decisión galesa e inglesa se mantiene limitada al ámbito europeo o si anima a un mayor número de federaciones de otras confederaciones a retirar el apoyo que habían expresado anteriormente.

Las elecciones de 2027 se convierten en una verdadera competición y dejan de ser una formalidad

En el Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver el 30 de abril de 2026, Infantino anunció oficialmente que se presentaría a un nuevo mandato. El suizo de origen italiano dirige la organización desde febrero de 2016, cuando, tras la gran crisis de corrupción, asumió el cargo después de un período marcado por la salida de Sepp Blatter. Fue reelegido sin rival en 2019 y 2023, y hasta que estalló la disputa por FFE se esperaba que las elecciones de 2027 también pudieran celebrarse sin una competencia seria. Según Associated Press, el plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre de 2026, mientras que la elección del presidente debería celebrarse cuatro meses más tarde en el Congreso de la FIFA en Marruecos. La retirada del apoyo de Gales e Inglaterra llega, por tanto, con suficiente antelación como para abrir espacio a la aparición de un candidato alternativo.

Para un posible rival no basta únicamente con el descontento de las federaciones europeas. Una candidatura requiere nominaciones formales, una campaña organizada y la capacidad de conectar intereses diferentes dentro de las seis confederaciones continentales. Muchas federaciones consideran esenciales los programas de desarrollo de la FIFA para la construcción de campos, la formación de entrenadores, el fútbol femenino, las selecciones juveniles y la infraestructura administrativa. Por eso, cualquier intento de cambiar la dirección tendrá que ofrecer una respuesta creíble a la pregunta de cómo mantener o aumentar la ayuda financiera sin privatizar una parte de las operaciones comerciales. La UEFA ya ha anunciado que quiere proponer una nueva forma de distribuir los fondos existentes de la FIFA, lo que demuestra que la lucha política no girará únicamente en torno a las personas, sino también en torno al modelo de financiación.

Inglaterra y Gales tienen un voto cada una, pero el simbolismo de sus decisiones supera la aritmética del Congreso. Gales fue la primera en romper públicamente una promesa realizada anteriormente, demostrando que las cartas de apoyo no son irreversibles. La FA inglesa gestiona uno de los sistemas futbolísticos más influyentes comercialmente del mundo, y su decisión envía un mensaje contundente a otras federaciones que todavía están evaluando las consecuencias de la disputa. Si un mayor número de miembros de la UEFA se suma a la retirada del apoyo, Infantino podría enfrentarse por primera vez desde su llegada al cargo a una oposición electoral organizada. Si la resistencia se extiende también fuera de Europa, las elecciones de marzo de 2027 podrían convertirse en la lucha más incierta por la dirección de la FIFA en más de una década.

Por ahora se ha confirmado que FFE no continuará en la forma propuesta, que la UEFA está preparando una revisión más amplia de los acontecimientos y que Gales e Inglaterra han retirado su apoyo político al actual presidente. No se ha confirmado oficialmente cuántas federaciones nacionales más seguirán su ejemplo ni si antes de noviembre aparecerá un candidato rival con un apoyo internacional suficientemente amplio. Del mismo modo, los procedimientos legales que la UEFA está considerando todavía no se han iniciado y su posible alcance continúa sin estar claro. Los próximos meses mostrarán, por tanto, si el proyecto fallido fue una crisis de corta duración o el comienzo de un cambio en el equilibrio de poder del fútbol mundial. Lo que ya resulta evidente es que el camino de Infantino hacia un mandato hasta 2031 ya no parece una formalidad decidida de antemano.

Fuentes:
- Reuters / Al Jazeera – informe sobre la retirada del apoyo de Gales, la decisión de la Federación Inglesa de Fútbol y los elementos financieros básicos del proyecto FFE (enlace)
- FIFA – declaración oficial de Gianni Infantino sobre la retirada de la propuesta FIFA Forward Enterprise (enlace)
- FIFA – aclaraciones oficiales sobre la estructura de FFE, el control de la empresa y la financiación para el desarrollo prevista para las federaciones miembro (enlace)
- UEFA – declaración conjunta de la UEFA y sus 55 federaciones nacionales sobre el rechazo a la inversión privada y un posible boicot de las competiciones de la FIFA (enlace)
- UEFA – reacción a la retirada del proyecto y valoración de que la actual dirección de la FIFA ha perdido la confianza de la confederación europea (enlace)
- The Football Association – declaración oficial de la FA inglesa sobre su oposición a la propuesta FIFA Forward Enterprise (enlace)
- Associated Press – datos sobre las posibles acciones legales de la UEFA, la obligación de conservar documentos y el calendario de las elecciones presidenciales de 2027 (enlace)
- FIFA – anuncio de la candidatura de Gianni Infantino para un nuevo mandato en el Congreso de la FIFA de 2027 (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Gianni Infantino FIFA Gales Inglaterra UEFA FIFA Forward Enterprise elección de 2027 gobernanza del fútbol

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