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La UEFA aumenta la presión sobre Gianni Infantino tras el fracaso del plan FIFA y una posible denuncia penal en Suiza

Sigue cómo se agrava la crisis de Gianni Infantino tras el fracaso del plan FIFA Forward Enterprise de 4.200 millones de dólares, los pasos legales de la UEFA y la retirada de apoyos. Descubre por qué la elección de la FIFA en 2027 ya no parece un trámite y qué puede ocurrir en Suiza

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La UEFA prepara una denuncia penal contra Gianni Infantino: el fallido plan de 4.200 millones de dólares se convierte en la mayor crisis de su mandato

La presión sobre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha aumentado bruscamente después de que la UEFA iniciara acciones legales en Estados Unidos para recopilar documentación destinada a una posible denuncia penal en Suiza por el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise. Según documentos judiciales publicados por Associated Press, la confederación europea de fútbol está considerando iniciar un procedimiento contra Infantino y contra posibles otros funcionarios o asesores de la FIFA por sospechas de gestión desleal penalmente sancionable conforme al artículo 158 del Código Penal suizo. Por ahora, la UEFA no afirma que se haya demostrado la existencia de un delito, ni se sabe si la fiscalía suiza abrirá una investigación, pero el mero hecho de que los preparativos para una denuncia hayan pasado de declaraciones políticas a solicitudes judiciales formales marca un nuevo nivel de conflicto dentro del fútbol mundial. Hasta el 29 de agosto, la FIFA no había respondido públicamente a las últimas acusaciones contenidas en las presentaciones estadounidenses, y AP señala que la organización había sido contactada para solicitar comentarios. Thrive Capital, la firma de inversión vinculada a la inversión prevista, se negó a comentar el caso.

El proyecto FIFA Forward Enterprise, abreviado FFE, fue concebido como una nueva estructura comercial a la que la FIFA transferiría parte de sus actividades empresariales más valiosas relacionadas con las competiciones. Según la presentación oficial de la FIFA en julio, la nueva empresa debía agrupar los derechos comerciales, incluidos los derechos televisivos, los patrocinios, las entradas y las licencias, con la gestión operativa de los torneos. La FIFA pretendía recaudar hasta 4.200 millones de dólares de capital externo, con una valoración inicial de FFE de alrededor de 20.000 millones de dólares. Documentos periodísticos y judiciales indican que un grupo inversor liderado por el vehículo Thrive Eternal, vinculado al inversor Joshua Kushner, debía recibir una participación minoritaria de aproximadamente el 20 %. Kushner es fundador de Thrive Capital y hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, lo que aumentó aún más la sensibilidad política y reputacional de todo el proyecto.

La UEFA solicita documentos a través de los tribunales de Nueva York y Florida

Según los documentos revisados por AP, la UEFA presentó el 27 de agosto una solicitud ante un tribunal federal de Manhattan para obtener posibles pruebas de Thrive Capital Management y Joshua Kushner. Al mismo tiempo, en el Distrito Sur de Florida se solicitó autorización judicial para obtener documentos de la FIFA, que tiene una oficina en Coral Gables, un suburbio de Miami. Tales solicitudes no significan que un tribunal estadounidense haya determinado responsabilidad alguna; su objetivo es permitir el acceso a materiales que podrían utilizarse en un posible procedimiento extranjero. La UEFA señala en sus escritos que quiere determinar cómo se concibió FFE, quién participó en las negociaciones, cómo se determinó el valor de la nueva empresa y si se respetaron los procedimientos internos de la FIFA.

Las acusaciones más graves se refieren a la forma en que se determinó el valor del proyecto y a la cuestión de si el presidente de la FIFA excedió sus facultades. Según AP y otros informes que citan los escritos de la UEFA, la confederación europea sostiene que la valoración de aproximadamente 20.000 millones de dólares no surgió de un proceso de licitación abierto ni fue verificada mediante una valoración independiente. La UEFA también sostiene que Infantino y un reducido círculo de colaboradores desarrollaron el proyecto sin involucrar con suficiente antelación al Consejo de la FIFA, a las confederaciones y a las 211 federaciones nacionales. Por otro lado, la FIFA sostuvo en su presentación oficial de FFE que el proyecto se encontraba únicamente en fase de consultas, que los inversores externos tendrían participaciones minoritarias y no controladoras y que la implementación final dependería del apoyo de la mayoría de los miembros y de las autorizaciones necesarias del Consejo de la FIFA. Precisamente la diferencia entre esa posición oficial y la interpretación del proceso por parte de la UEFA está ahora en el centro de la disputa jurídica e institucional.

Los abogados de la UEFA van aún más lejos en los escritos estadounidenses y sostienen que existía la posibilidad de que inversores privados adquirieran un interés financiero permanente en la estructura comercial que gestiona los derechos más valiosos de la FIFA. Según su postura, una transacción de ese tipo podría resultar perjudicial para la FIFA y sus miembros si los activos se vendieran por debajo del valor de mercado. Por ahora, se trata de una afirmación de una de las partes de la disputa y no de un hecho establecido judicialmente. No se ha anunciado que Infantino haya sido acusado formalmente ni que la fiscalía suiza haya decidido iniciar un procedimiento penal. En esta fase se trata de la preparación de una posible denuncia y de la recopilación de pruebas.

El plan debía aportar miles de millones para el desarrollo, pero abrió la cuestión del control sobre los derechos

En julio, la FIFA presentó FFE como una forma de aumentar considerablemente la inversión en el desarrollo del fútbol. Según el comunicado oficial de la organización, el capital recaudado de inversores externos debía respaldar un nuevo programa de desarrollo, con la posibilidad de que cada uno de los 211 miembros obtuviera acceso a una cantidad única de hasta 20 millones de dólares para estadios, centros de entrenamiento y otros proyectos a largo plazo. El 30 de julio, Infantino comunicó a los miembros que la nueva estructura podría permitir una mayor financiación de las federaciones nacionales durante los siguientes períodos de desarrollo, argumentando que una mayor comercialización de las competiciones de la FIFA debería aumentar los fondos que regresan al fútbol.

Sin embargo, los opositores al proyecto sostenían que el problema clave no era únicamente el tamaño de la participación, sino la apertura permanente de los derechos comerciales fundamentales de la FIFA al capital privado. Desde el principio, la UEFA advirtió que los derechos relacionados con la Copa Mundial y otras competiciones no podían considerarse activos de los que el presidente o una dirección reducida pudieran disponer sin un amplio mandato institucional. En la declaración más reciente de los dirigentes del fútbol europeo, publicada el 27 de agosto tras una reunión en Mónaco, el intento de vender una participación en la Copa Mundial fue descrito como un grave error de juicio y un abuso del poder presidencial. La UEFA subrayó que el abandono de FFE no había resuelto las cuestiones de confianza, transparencia y responsabilidad que había planteado todo el caso.

La FIFA retiró el proyecto después de apenas unos días de intensa reacción internacional. La declaración oficial del presidente fue publicada a última hora del 31 de julio, y el abandono fue confirmado como definitivo el 1 de agosto. Infantino indicó entonces que el proyecto tenía como objetivo fortalecer a los miembros de la FIFA y el desarrollo del fútbol, pero que había quedado claro que había creado divisiones que ya no favorecían el objetivo original. Añadió que pretendía volver a reunir a las partes interesadas y seguir trabajando para aumentar las inversiones en el fútbol. Esa decisión detuvo la propia transacción, pero no detuvo las consecuencias políticas ni las exigencias de determinar cómo se originó el proyecto y quién tomó las decisiones clave.

La crisis de confianza se extiende más allá de la UEFA

La oposición a Infantino ya no se limita a la dirección de la UEFA. Seis federaciones nórdicas de fútbol - Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y las Islas Feroe - anunciaron conjuntamente el 23 de agosto que habían perdido la confianza en el presidente de la FIFA. Según su comunicado, las federaciones tienen serias preocupaciones relacionadas con la gobernanza de la organización y la toma de decisiones al más alto nivel. Respaldaron la solicitud de una investigación externa completamente independiente sobre las circunstancias relacionadas con FIFA Forward Enterprise y pidieron una revisión independiente más amplia del sistema de gobernanza de la FIFA, incluidos los mecanismos de control, la transparencia y la responsabilidad.

La Federación Noruega de Fútbol fue un paso más allá. Su presidenta Lise Klaveness anunció a principios de agosto que Noruega exigiría la dimisión inmediata de Infantino, convirtiéndose en el primer miembro de la FIFA que solicitó explícitamente su salida. Klaveness afirmó que la confianza se había perdido y que no veía un camino de regreso hacia una relación normal con la actual dirección. Esa medida tuvo peso político incluso fuera de la propia Noruega, porque se produjo en un momento en que numerosas federaciones europeas empezaban a reconsiderar el apoyo que anteriormente habían expresado a una nueva candidatura de Infantino.

La Federación Italiana de Fútbol FIGC anunció oficialmente el 26 de agosto que retiraba su apoyo a la candidatura de Infantino a la presidencia de la FIFA en las elecciones de 2027. La FIGC vinculó su decisión a la necesidad de un modelo de gobernanza basado en el diálogo, la responsabilidad compartida, la sostenibilidad y la protección de los intereses fundamentales del fútbol. Otras federaciones europeas también han retirado o cuestionado durante las últimas semanas su anterior apoyo político, mientras que importantes confederaciones fuera de Europa, incluidas la AFC y la CONCACAF, han expresado públicamente su preocupación por la forma en que el proyecto FFE fue presentado y gestionado. Al mismo tiempo, Infantino sigue contando con el apoyo de una parte de las federaciones de África, América del Sur y el Caribe, lo que significa que la correlación de fuerzas dentro de la FIFA no es inequívoca.

El 27 de agosto, la UEFA suspendió temporalmente su anterior amenaza de retirar a las selecciones europeas de las competiciones de la FIFA durante la próxima temporada, pero dejó claro que la disputa fundamental no había terminado. El organismo europeo señaló que revisaría constantemente la decisión sobre la participación y que podría modificarla si las circunstancias volvieran a empeorar. En la misma declaración, la UEFA indicó que, si el actual presidente continuaba con su candidatura, trabajaría junto con confederaciones asociadas para garantizar que los miembros dispusieran de una alternativa creíble.

Las elecciones de 2027 ya no son una formalidad

Infantino ya había anunciado oficialmente el 1 de mayo, durante el 76.º Congreso de la FIFA en Vancouver, que volvería a presentarse como candidato a presidente. La FIFA confirmó posteriormente que las elecciones presidenciales se celebrarían el 18 de marzo de 2027 durante el 77.º Congreso en Rabat, Marruecos. Antes de la crisis relacionada con FFE, un nuevo mandato suyo se consideraba muy probable y no había públicamente ningún rival confirmado con una red global de apoyos comparable. Sin embargo, la retirada del apoyo de algunas federaciones nacionales y el llamamiento abierto de la UEFA a favor de una candidatura alternativa hacen ahora que la carrera electoral sea considerablemente más incierta.

El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre de 2026, según la información citada por AP. Eso deja menos de tres meses para los reagrupamientos políticos, la búsqueda de un candidato y la obtención del apoyo necesario entre los miembros. El presidente de la UEFA Aleksander Čeferin ha declarado públicamente que no tiene intención de presentarse él mismo a la presidencia de la FIFA, pero considera que, si Infantino permanece en la carrera, debería tener un rival. Hasta ahora no se ha confirmado quién podría ser.

Infantino no muestra señales de que planee dimitir. Tras la retirada de FFE continuó desempeñando sus funciones presidenciales y viajando a eventos de la FIFA, y el 5 de agosto, después de una reunión de la dirección en Rabat, la FIFA anunció que los principales miembros de la administración habían vuelto a expresar su apoyo al presidente. En ese comunicado, la organización reconoció que los procesos, la comunicación y las relaciones entre el presidente, el secretario general y la administración pueden mejorarse, pero no aceptó la afirmación de que Infantino hubiera perdido el mandato para dirigir la organización. Esto demuestra que la crisis política se desarrolla paralelamente en dos niveles: entre las federaciones nacionales y las confederaciones, donde el apoyo se está erosionando, y dentro de la estructura ejecutiva de la FIFA, donde el presidente aún cuenta con apoyo institucional.

El procedimiento jurídico podría ser más importante que el propio negocio fallido

El último movimiento de la UEFA cambia la naturaleza de todo el caso porque el foco ya no está únicamente en si FFE era un buen o mal plan de negocios. Un posible procedimiento penal en Suiza abriría cuestiones sobre la responsabilidad fiduciaria, la forma de valorar los activos de la FIFA, las facultades del presidente y los posibles intereses de las personas involucradas en las negociaciones. Precisamente mediante el sistema estadounidense de obtención de pruebas, la UEFA intenta conseguir materiales que podrían mostrar cómo se tomaron las decisiones y cuál fue la comunicación con los inversores privados. Hasta que esos documentos estén disponibles y las autoridades suizas decidan si existen fundamentos para una investigación, no es posible anticipar conclusiones sobre la responsabilidad penal de ninguna persona.

El caso es al mismo tiempo una prueba de las reformas de gobernanza que la FIFA introdujo después de la crisis de corrupción de la década anterior. Infantino fue elegido para dirigir la organización en 2016 después de un período de profundo daño reputacional bajo su predecesor Sepp Blatter, y uno de los objetivos centrales de la nueva era era restaurar la confianza en la transparencia de la toma de decisiones. Precisamente por eso las acusaciones actuales tienen un efecto político especialmente fuerte: los opositores sostienen que FFE demostró una concentración excesiva de poder en la oficina presidencial, mientras que la FIFA afirma que se trataba de una propuesta que nunca habría sido implementada sin el apoyo democrático de los miembros y las autorizaciones institucionales.

El trasfondo financiero intensifica aún más el debate. Según AP, después del ciclo comercial récord 2023-2026 y de la Copa Mundial en América del Norte, la FIFA espera tener alrededor de cinco mil millones de dólares en reservas de efectivo, con ingresos de aproximadamente 15.000 millones de dólares en el ciclo de cuatro años. Por ello, la UEFA plantea públicamente la pregunta de por qué era necesario recurrir a capital externo para aumentar las inversiones destinadas al desarrollo. La FIFA, por su parte, sostuvo que FFE permitiría inversiones a largo plazo considerablemente más rápidas y mayores en infraestructuras, fútbol femenino, jugadores jóvenes y desarrollo de las federaciones nacionales que las posibles a través de los programas existentes. Por tanto, la disputa no se reduce únicamente a la valoración de una empresa, sino a la cuestión fundamental de hasta qué punto un organismo deportivo mundial puede llegar al vincular sus derechos comerciales con capital privado.

Hasta el 29 de agosto de 2026 siguen abiertas varias cuestiones clave: si los tribunales estadounidenses aprobarán todas las solicitudes de documentación de la UEFA, si los materiales recopilados conducirán a una denuncia penal formal en Suiza y si los fiscales suizos abrirán después una investigación. Es igualmente incierto cuántas federaciones nacionales retirarán antes del otoño su apoyo anterior a Infantino y si aparecerá un rival serio antes del plazo del 18 de noviembre. Lo que ya está claro es que FIFA Forward Enterprise ya no es únicamente un proyecto comercial fallido. Se ha convertido en la cuestión central de la lucha por el futuro modelo de gobernanza de la FIFA y potencialmente en la mayor crisis política y jurídica de los diez años de presidencia de Infantino.

Fuentes:
- Associated Press - informe sobre las solicitudes judiciales de la UEFA en Nueva York y Florida, una posible denuncia penal en Suiza y los detalles de FFE (enlace)
- UEFA - declaración oficial de los dirigentes del fútbol europeo del 27 de agosto sobre la crisis en la FIFA, la confianza en la dirección y la suspensión temporal de la amenaza de retirarse de las competiciones (enlace)
- FIFA - descripción oficial del modelo FIFA Forward Enterprise, de la recaudación prevista de hasta 4.200 millones de dólares y del destino de los fondos al desarrollo del fútbol (enlace)
- FIFA - declaración de Gianni Infantino sobre la retirada de la propuesta FIFA Forward Enterprise tras la oposición de miembros y confederaciones (enlace)
- FIFA - confirmación oficial de la fecha del 77.º Congreso de la FIFA y de las elecciones presidenciales del 18 de marzo de 2027 en Rabat (enlace)
- Federación Italiana de Fútbol FIGC - anuncio oficial sobre la retirada del apoyo a la candidatura de Infantino a la presidencia de la FIFA (enlace)
- Associated Press - informe sobre la declaración conjunta de seis federaciones nórdicas y la pérdida de confianza en el liderazgo de Infantino (enlace)
- FIFA - comunicado posterior a la reunión de la dirección en Rabat del 5 de agosto sobre el apoyo de la administración a Infantino y la necesidad de mejorar los procesos tras la retirada de FFE (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Gianni Infantino FIFA UEFA FIFA Forward Enterprise Suiza gobernanza del fútbol elección presidencial federaciones de fútbol

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