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Infantino bajo presión: 90 federaciones rechazan el plan de la FIFA y las elecciones de 2027 serán decisivas

Descubre por qué Gianni Infantino afronta la mayor crisis política de su presidencia en la FIFA: al menos 90 federaciones rechazan el proyecto de capital privado, la UEFA amenaza con boicot, la Concacaf exige transparencia y su candidatura para 2027 sigue oficialmente en pie

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Infantino bajo una presión cada vez mayor: al menos 90 federaciones rechazan el plan, pero su salida de la FIFA no está confirmada

Gianni Infantino no ha dimitido como presidente de la FIFA, ni la organización mundial del fútbol había anunciado hasta el 31 de julio de 2026 que abandonaría el cargo. Aun así, su posición política dentro del fútbol internacional se ha debilitado seriamente tras la oposición coordinada a un plan que agruparía los derechos comerciales y la organización de las competiciones de la FIFA en una nueva empresa abierta a inversiones minoritarias de capital privado. La UEFA, junto con sus 55 federaciones nacionales, rechazó el proyecto por unanimidad y anunció que sus selecciones no participarían en competiciones de la FIFA mientras la propuesta siguiera sobre la mesa. Posteriormente, la Concacaf anunció que sus 41 federaciones miembro también habían rechazado el plan, con lo que la rebelión alcanzó igualmente a una confederación que durante los últimos años había mantenido, en general, una estrecha relación con Infantino.

Según los cálculos de Sky News, al menos 90 de los 211 miembros de la FIFA con derecho a voto se oponen ahora al proyecto FIFA Forward Enterprise. Se trata de un duro golpe para un presidente que todavía el 30 de abril de 2026, durante el Congreso de la FIFA en Vancouver, anunció que volvería a presentarse a las elecciones de 2027. Sin embargo, la oposición al proyecto no equivale automáticamente a una exigencia de destitución: por ahora, ningún órgano oficial de la FIFA ha anunciado un procedimiento para apartarlo del cargo e Infantino no ha retirado su candidatura. Por ello, resulta más preciso hablar de la crisis política más grave de su mandato que de una salida confirmada.

Qué contempla FIFA Forward Enterprise

El 28 de julio, la FIFA presentó el concepto de FIFA Forward Enterprise, abreviado FFE, como una nueva filial propiedad de la máxima organización mundial del fútbol y bajo su control. Según la explicación oficial de la FIFA, FFE agruparía los derechos televisivos, los patrocinios, las licencias, la venta de entradas, los programas de hospitalidad y la ejecución operativa de las competiciones de fútbol masculino, femenino y juvenil. La nueva empresa tendría su propia estructura de gobierno y un mandato comercial, mientras que la FIFA, de acuerdo con su versión de la propuesta, conservaría el control mayoritario y la competencia exclusiva sobre las reglas, el calendario, los formatos de competición y todas las decisiones deportivas.

La parte financiera del proyecto prevé recaudar hasta 4.200 millones de dólares estadounidenses mediante la venta de participaciones minoritarias y no controladoras a inversores a largo plazo, con una valoración inicial de FFE de aproximadamente 20.000 millones de dólares. La FIFA sostiene que el beneficio neto se reinvertiría en el fútbol y se utilizaría para incrementar considerablemente las asignaciones destinadas al desarrollo. A cada una de las 211 federaciones nacionales se le ofrecerían hasta 20 millones de dólares de financiación única para proyectos específicos de infraestructura y desarrollo, mientras que los fondos regulares del programa FIFA Forward para el ciclo de 2027 a 2030 aumentarían de los ocho millones previstos a 20 millones de dólares por federación. En los ciclos siguientes se contemplan incrementos adicionales, hasta 22 millones de dólares entre 2031 y 2034 y hasta 24 millones de dólares entre 2035 y 2038.

La FIFA presenta el proyecto como una forma de dirigir parte del creciente valor comercial del fútbol mundial hacia las federaciones que difícilmente pueden financiar por sí solas estadios, centros de entrenamiento, fútbol femenino, competiciones juveniles y desarrollo profesional. La organización con sede en Zúrich también rechaza la afirmación de que esté vendiendo la Copa Mundial, y subraya que los inversores privados solo obtendrían una participación minoritaria en la filial comercial, no el control de la FIFA ni de las reglas deportivas. Según la documentación oficial, el proyecto únicamente puede ponerse en marcha si recibe el respaldo de la mayoría de los miembros y si el Consejo de la FIFA aprueba los cambios regulatorios necesarios.

Precisamente la diferencia entre la descripción jurídica del proyecto realizada por la FIFA y la percepción política de sus opositores se ha convertido en el centro del conflicto. Los críticos consideran que una participación en la propiedad de una empresa que administra los ingresos y la ejecución operativa de la Copa Mundial concede inevitablemente a los inversores privados un interés económico en futuras decisiones sobre el calendario, el formato y la sede de las competiciones, incluso cuando la autoridad deportiva formal permanece en la FIFA. La FIFA responde que su mayoría en la dirección y la conservación de las competencias regulatorias impedirían esa influencia. La información publicada hasta ahora no ha eliminado las dudas de las federaciones que exigen un análisis jurídico, financiero y de gobernanza más detallado antes de tomar cualquier decisión.

La UEFA trazó una línea roja y amenazó con un boicot

La respuesta más contundente llegó desde Europa. La UEFA y sus 55 federaciones nacionales rechazaron la propuesta por unanimidad el 30 de julio, afirmando que la Copa Mundial no debe tratarse como un producto de inversión. En un comunicado oficial, la confederación europea acusó a la FIFA de haber desarrollado un plan de tanta importancia sin una consulta real con las principales partes interesadas y de haber sometido a las federaciones nacionales a presión financiera y política. La UEFA considera que la entrada de propietarios externos cambiaría de forma permanente la manera en que se toman las decisiones sobre el fútbol mundial, porque la expectativa de obtener un rendimiento del capital se convertiría en un factor constante en la gestión de las competiciones.

La confederación europea no se limitó a una condena simbólica. Anunció que las selecciones de sus federaciones miembro no participarían en ninguna competición de la FIFA hasta que la propuesta fuera retirada por completo y se ofrecieran garantías vinculantes de que las competiciones y la gobernanza de la FIFA no volverían a abrirse a la propiedad privada. Una decisión de ese tipo, si llegara a aplicarse realmente, tendría consecuencias mucho más amplias que las relaciones entre Infantino y los dirigentes del fútbol europeo. Sin las selecciones y los clubes europeos sería difícil mantener el valor deportivo, televisivo y de patrocinio de una gran parte de la cartera de la FIFA, por lo que la amenaza de boicot afecta directamente también a la lógica empresarial del proyecto.

Por ahora, la FIFA mantiene en sus materiales públicos que la Copa Mundial no está en venta y que se trata de una consulta, no de una operación finalizada. Sin embargo, la decisión de la UEFA ha cambiado el equilibrio político de fuerzas, porque por primera vez una confederación entera vincula abiertamente su participación en las competiciones con el abandono completo de la principal propuesta comercial del presidente. De este modo, la disputa ya no se refiere únicamente al modelo de financiación del desarrollo, sino también a quién determina en la práctica los límites de las competencias de la dirección de la FIFA.

El giro de la Concacaf supone un golpe especialmente duro

Varias horas después de la UEFA se pronunció la Concacaf, que reúne a las federaciones de América del Norte, América Central y el Caribe. Tras una reunión de los presidentes de sus 41 federaciones miembro, la confederación anunció que rechazaba la propuesta por la ausencia de un procedimiento adecuado, un plazo artificialmente corto y el hecho de que el proyecto no hubiera sido examinado y aprobado previamente por los órganos de gobierno competentes de la FIFA. La Concacaf también preguntó por qué era necesario recurrir al capital privado después de la Copa Mundial más exitosa desde el punto de vista financiero en la historia de la organización, y solicitó que se estudiara si podía garantizarse una mayor financiación para el desarrollo mediante las reservas existentes de la FIFA.

La importancia política de esa decisión es mayor que el propio número de votos. Durante años, Infantino construyó su apoyo entre las federaciones de fuera de Europa aumentando los pagos para el desarrollo, ampliando las competiciones y destacando la igualdad de los 211 miembros, desde los mayores mercados futbolísticos hasta las federaciones más pequeñas. La Concacaf fue un apoyo importante, especialmente durante la preparación y celebración de la Copa Mundial de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos de América. Por ello, el rechazo público del proyecto demuestra que el descontento ya no puede describirse únicamente como una resistencia europea a la política de la FIFA.

Sin embargo, la Concacaf no adoptó la amenaza de boicot de la UEFA. Su comunicado se centra en la gobernanza, la transparencia y la utilización de los fondos existentes, no en la interrupción de la participación en las competiciones de la FIFA. Esa diferencia deja margen para negociaciones, modificaciones del proyecto o la retirada del modelo controvertido sin una ruptura institucional más amplia. Al mismo tiempo, el hecho de que los miembros de la confederación actuaran conjuntamente reduce aún más el margen de maniobra de Infantino ante una posible votación.

Asia exige respuestas y la mayoría mundial ya no está garantizada

La Confederación Asiática de Fútbol no ha anunciado un rechazo total del proyecto, pero confirmó que no había sido consultada antes de su presentación pública. La AFC solicitó información y tiempo suficientes para que sus miembros pudieran evaluar las consecuencias jurídicas, financieras y de gobernanza de la propuesta a través de los canales institucionales habituales. Esta posición es importante porque, en anteriores ciclos electorales, Infantino se apoyó en un amplio respaldo en Asia, África, América del Sur y Oceanía para superar los conflictos ocasionales con la UEFA.

Para la aprobación formal de FFE se necesita el respaldo de la mayoría de los 211 miembros, es decir, al menos 106 votos, seguido del consentimiento del Consejo de la FIFA. Si al menos 90 miembros se mantienen firmemente en contra, los defensores del proyecto todavía podrían reunir teóricamente la mayoría necesaria, pero tendrían muy poco margen para nuevas deserciones entre las federaciones restantes. Por ello, cualquier ampliación de la oposición en Asia, África, América del Sur u Oceanía podría convertir el proyecto en inviable tanto matemática como políticamente.

La cifra de al menos 90 opositores debe interpretarse con cautela. Se refiere a la oposición a una propuesta comercial concreta, y no necesariamente a un bloque unido que ya haya decidido votar contra Infantino en las elecciones presidenciales. Las federaciones nacionales de la FIFA suelen separar su postura sobre una reforma individual de su apoyo al presidente, especialmente cuando la financiación del desarrollo, la distribución de plazas en las competiciones y los intereses regionales influyen en sus decisiones. Aun así, la pérdida de confianza en la forma en que se ha gestionado el proceso puede convertirse en un problema electoral si el presidente no logra encontrar un compromiso.

La dimisión, la destitución y la candidatura de 2027 son, por ahora, tres cuestiones distintas

Hasta el 31 de julio no existe confirmación oficial de que Infantino tenga intención de abandonar la FIFA. No ha anunciado su dimisión, el Consejo de la FIFA no ha comunicado que su mandato vaya a terminar y tampoco se ha iniciado ningún procedimiento de destitución confirmado públicamente. Del mismo modo, no existe confirmación de que haya renunciado a la candidatura que anunció en el 76.º Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver. Allí agradeció a los miembros diez años de apoyo y dijo expresamente que sería candidato en las elecciones presidenciales de 2027.

Infantino fue elegido por primera vez en febrero de 2016, tras una profunda crisis institucional provocada por las investigaciones por corrupción y la salida de Sepp Blatter. Durante su mandato, la FIFA aumentó sus ingresos, amplió la Copa Mundial a 48 selecciones, desarrolló nuevas competiciones de clubes e incrementó considerablemente las cantidades distribuidas a las federaciones nacionales. Al mismo tiempo, sus críticos le reprochan la concentración de poder, la rápida expansión del calendario, la falta de transparencia y una dependencia excesiva de los incentivos financieros para construir apoyo político. El conflicto en torno a FFE se ha convertido ahora en una prueba de los límites de ese modelo de gobernanza.

Su futuro inmediato dependerá principalmente de si retira la propuesta, ofrece una versión sustancialmente modificada o intenta mantener la votación a pesar de la oposición. La retirada podría reducir el riesgo de boicot, pero al mismo tiempo supondría una inusual derrota pública para un presidente que generalmente ha logrado obtener una mayoría para sus iniciativas estratégicas. Por otro lado, insistir podría unir aún más a los opositores de distintas regiones y transformar una disputa sobre una estructura comercial en un debate más amplio sobre la confianza en su liderazgo.

Se menciona a Montagliani, pero no existe una candidatura oficial

El presidente de la Concacaf y vicepresidente de la FIFA Victor Montagliani aparece cada vez con más frecuencia entre los posibles sucesores futuros. El dirigente canadiense del fútbol preside la Concacaf desde 2016 y desempeñó un papel destacado en el marco organizativo y político de la Copa Mundial de 2026. Su posición se ha fortalecido por el hecho de que la confederación bajo su liderazgo actuó de forma unida al exigir un procedimiento más transparente, aunque el comunicado oficial de la Concacaf no se presentó como una campaña personal contra Infantino.

No hay confirmación de que Montagliani haya decidido presentarse en 2027. En anteriores conversaciones con los medios, su nombre se vinculó con mayor frecuencia a una posible candidatura en 2031, mientras que fuentes cercanas a la política futbolística señalaron que su prioridad inmediata era obtener un nuevo mandato al frente de la Concacaf. Por ello, su mención debe interpretarse por ahora como una señal de que las federaciones y los medios están considerando centros de poder alternativos, no como una prueba de que se haya formado una candidatura oficial de oposición.

En los debates también aparecen otros nombres, incluidos dirigentes del fútbol europeo, asiático y africano, pero ninguno de ellos ha iniciado oficialmente una campaña presidencial en el contexto de la crisis actual. La posibilidad de un rival se hará real únicamente cuando un candidato obtenga las nominaciones necesarias de los miembros y confirme públicamente su entrada en la carrera. Hasta entonces, Infantino sigue siendo presidente de la FIFA y candidato anunciado, aunque con una posición política visiblemente más débil que antes de la presentación de FFE.

La crisis se decidirá ahora entre la retirada del plan y un conflicto institucional abierto

El hecho más importante en este momento no es que Infantino se marche, sino que por primera vez se enfrenta a una oposición coordinada que supera los límites de una sola confederación. La UEFA ha vinculado la retirada del proyecto con la participación de sus selecciones en las competiciones de la FIFA, la Concacaf ha rechazado por unanimidad el procedimiento y el contenido de la propuesta, y la AFC ha confirmado públicamente que no fue consultada. La suma de estas acciones debilita la afirmación de que se trata de una reforma ampliamente aceptada que únicamente necesita una aprobación técnica.

La FIFA todavía puede intentar ampliar las consultas, publicar garantías contractuales adicionales, reducir la participación del capital privado o separar por completo la gestión operativa de las competiciones de los derechos comerciales. También puede abandonar FFE y financiar el aumento de los fondos para el desarrollo con otros ingresos y reservas, como exige expresamente la Concacaf. Sin embargo, cualquiera de estas medidas requeriría una retirada política y la recuperación de la confianza entre los miembros que consideran que fueron informados demasiado tarde sobre el proyecto.

Mientras eso no ocurra, probablemente continuarán las especulaciones sobre una dimisión y un sucesor. Por ahora, los hechos son más claros que las previsiones: Infantino continúa en el cargo, su candidatura para 2027 no ha sido retirada, Montagliani no ha anunciado su candidatura y no se ha confirmado ningún procedimiento formal de destitución. Al mismo tiempo, al menos 90 miembros se oponen a un proyecto promovido personalmente por el presidente, por lo que la cuestión de su viabilidad política a largo plazo se ha convertido en legítima y abierta de una manera que habría resultado inimaginable hace solo unos días.

Fuentes:
- FIFA – presentación oficial del modelo FIFA Forward Enterprise, proyecciones financieras y procedimiento de aprobación (enlace)
- FIFA – preguntas y respuestas oficiales sobre la propiedad, la gobernanza y el papel de los inversores privados en FFE (enlace)
- UEFA – comunicado conjunto de las 55 federaciones nacionales sobre el rechazo de la propuesta y el anuncio de un boicot a las competiciones de la FIFA (enlace)
- Concacaf – comunicado oficial de los 41 miembros sobre el rechazo de la propuesta y la exigencia de un procedimiento transparente (enlace)
- Confederación Asiática de Fútbol – postura oficial sobre la ausencia de consultas y la necesidad de información adicional (enlace)
- Sky News – información sobre al menos 90 miembros de la FIFA contrarios al proyecto y el debilitamiento del apoyo político a Infantino (enlace)
- FIFA – anuncio oficial de la candidatura de Infantino a las elecciones presidenciales de 2027 (enlace)
- The Guardian – perfil de Victor Montagliani y contexto de sus posibles ambiciones futuras para la presidencia de la FIFA (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Gianni Infantino FIFA UEFA Concacaf federaciones de fútbol FIFA Forward Enterprise elecciones de 2027 capital privado

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