La WTA introduce una prueba genética única obligatoria: el resultado SRY se convierte en condición para competir en la categoría femenina
La Asociación de Tenis Femenino, WTA, introduce a partir del 21 de julio de 2026 una nueva política de elegibilidad según la cual toda jugadora que desee participar en torneos deberá confirmar su derecho a competir mediante una prueba única para detectar la presencia del gen SRY. Según el documento oficial de la WTA, la muestra podrá obtenerse de la saliva, de un hisopo de la cara interna de la mejilla o de la sangre, y el resultado será remitido directamente al responsable médico de la organización. Un resultado negativo será válido, por regla general, de manera permanente, salvo que aparezca una duda justificada sobre su exactitud. Un resultado positivo no supondrá automáticamente una prohibición definitiva de competir, pero hará que la jugadora sea temporalmente inelegible para la competición hasta que se lleve a cabo una evaluación médica adicional.
Las nuevas normas representan un cambio importante en la manera en que la WTA regula la categoría femenina. En lugar del sistema anterior, que para algunas jugadoras transgénero y no binarias incluía la declaración de la identidad de género y el mantenimiento de la concentración de testosterona por debajo del límite establecido, la nueva política se basa expresamente en el sexo biológico tal como lo define la propia organización. La WTA señala que el objetivo es preservar la integridad del tenis profesional femenino y garantizar condiciones de competición justas, al tiempo que asume el compromiso de respetar la dignidad de todas las jugadoras. La organización también ha anunciado un programa de comunicación con las jugadoras y medidas para proteger la confidencialidad y los datos médicos sensibles.
La norma se aplica desde el 21 de julio, pero su implementación se desarrollará durante 2026
La política oficial de la WTA establece que el nuevo régimen entra en vigor el 21 de julio de 2026 y que desde esa fecha sustituye a la versión anterior del reglamento. El documento forma parte integrante de las normas de la WTA y obliga a las jugadoras, los oficiales, el personal de los torneos, los miembros de los equipos de las jugadoras y otras personas sometidas a la jurisdicción de la organización. La WTA ha anunciado que las pruebas comenzarán durante 2026, con las medidas adecuadas de protección de la privacidad y un programa de información para las participantes. El texto publicado no establece una única fecha límite común antes de la cual todas las jugadoras actualmente activas deban someterse a la prueba, sino que dispone que una jugadora deberá realizarla cuando la WTA se lo solicite.
Según la explicación de la organización, en el tenis profesional femenino existe una política de elegibilidad desde 1975 y esta se ha modificado periódicamente de acuerdo con la evolución del deporte internacional. La revisión más reciente, señala la WTA, incluyó consultas con miembros de la organización y el análisis de nuevos estándares que están apareciendo en otros deportes femeninos. Posteriormente, la junta directiva de la WTA aprobó una norma destinada a establecer un criterio único para acceder a la categoría femenina. La organización subraya al mismo tiempo que la distinción entre sexo biológico e identidad de género en el documento sirve exclusivamente para aplicar la norma y que no pretende cuestionar la identidad ni la dignidad de ninguna persona.
Cómo se realizará la prueba SRY
Toda jugadora que desee competir deberá firmar un formulario en el que confirme que conoce las normas, acepta someterse a la prueba y se compromete a colaborar en posibles controles médicos adicionales. La WTA podrá organizar la prueba mediante sus propios servicios autorizados o reconocer un resultado elaborado por otro organismo rector del deporte o por un tercero adecuado, siempre que considere que el resultado es suficientemente fiable. El laboratorio remitirá el resultado al responsable médico de la WTA, y la negativa a proporcionar una muestra o una colaboración incompleta supondrán la pérdida del derecho a competir. La organización podrá apartar temporalmente a una jugadora de la competición hasta que reciba el formulario firmado y la confirmación del cumplimiento de los requisitos.
SRY es la sigla de la región del cromosoma Y relacionada con la determinación del sexo. Según el portal médico estadounidense MedlinePlus Genetics, este gen activa, durante el desarrollo embrionario habitual, los procesos que conducen a la formación de los testículos. Por lo general, se encuentra en el cromosoma Y, pero la literatura médica documenta variaciones poco frecuentes, desplazamientos de material genético y diferencias en el desarrollo sexual debido a las cuales la mera presencia o ausencia del gen SRY no siempre describe la totalidad del perfil anatómico y hormonal de una persona. Precisamente por ello, la WTA define la prueba como un examen inicial y no como la única y definitiva evaluación médica en todos los casos.
Si la prueba no detecta el gen SRY, la jugadora será elegible para competir y el resultado se considerará válido de por vida, salvo cuando existan motivos para sospechar un error. Si el resultado es positivo, el derecho a competir quedará temporalmente suspendido y se iniciará una evaluación individual. La definición de la WTA incluida en el nuevo documento considera mujer biológica a una persona sin el gen SRY que tiene o ha tenido ovarios o las denominadas gónadas en banda, mientras que considera hombre biológico a una persona con el gen SRY que tiene o ha tenido testículos o testículos en banda. Se trata de definiciones reglamentarias que la WTA utiliza para sus propias competiciones, y no de una clasificación médica general de todas las posibles variaciones del desarrollo sexual.
Un resultado positivo abre una evaluación médica adicional
Según el reglamento, un resultado SRY positivo no pone fin al procedimiento. La jugadora deberá demostrar entonces al responsable médico de la WTA que presenta insensibilidad completa a los andrógenos u otra diferencia en el desarrollo de las gónadas por la cual nunca haya experimentado los efectos fisiológicos de la actividad hormonal masculina durante la primera infancia ni los de la pubertad masculina durante la adolescencia. El documento cita como posibles ejemplos de afecciones más complejas el mosaicismo cromosómico, el síndrome de Klinefelter y la disgenesia ovotesticular, pero ninguna de estas afecciones garantiza por sí sola la elegibilidad. Según el texto de la norma, lo fundamental es determinar si la persona estuvo alguna vez expuesta a los efectos fisiológicos mencionados.
El responsable médico podrá solicitar pruebas de laboratorio adicionales, un historial médico completo, documentación del médico de la jugadora y la opinión de expertos independientes. Hasta que se determine que se cumplen los requisitos, la jugadora no podrá competir en torneos de la WTA. En determinados casos, la WTA podrá conceder una elegibilidad condicional, con la obligación de cumplir de manera permanente determinadas condiciones médicas o administrativas. La organización se ha comprometido a resolver los procedimientos con la mayor rapidez razonablemente posible, pero el reglamento no establece un plazo fijo para completar una evaluación compleja.
También existe una norma especial para las jugadoras que la WTA clasifica como mujeres biológicas y que hayan utilizado testosterona u otro andrógeno como parte de un tratamiento relacionado con la transición de género. Según la nueva política, no podrán competir hasta que hayan transcurrido cuatro años desde el último uso de dichas hormonas. Al mismo tiempo, la norma no modifica las obligaciones derivadas del Programa Antidopaje del Tenis, incluida la necesidad de obtener una autorización de uso terapéutico cuando sea necesaria para utilizar una sustancia incluida en la lista de la Agencia Mundial Antidopaje.
El modelo anterior se basaba en la identidad de género y la testosterona
La política de 2024 partía de un enfoque diferente. Su objetivo era permitir la participación de jugadoras transgénero y de jugadoras con diferencias en el desarrollo sexual que tuvieran una identidad de género femenina o no binaria, preservando al mismo tiempo una competición justa. Una persona que entonces fuera definida por la WTA como hombre biológico podía obtener el derecho a competir si declaraba por escrito que su identidad de género era femenina o no binaria y si la concentración de testosterona en su sangre se había mantenido por debajo de 2,5 nanomoles por litro de forma ininterrumpida durante al menos 24 meses antes de su primera participación. Posteriormente, ese nivel debía mantenerse en todo momento, tanto durante los periodos de competición como fuera de ellos.
A partir del 21 de julio de 2026, esa vía hormonal dejará de ser el criterio fundamental para acceder a la categoría femenina. La nueva política vincula el derecho a competir con la ausencia del gen SRY, con excepciones estrictamente definidas para las personas con insensibilidad completa a los andrógenos u otras afecciones del desarrollo sin efectos fisiológicos de la pubertad masculina. De este modo, la WTA pasa de un modelo que permitía el cumplimiento individual de requisitos hormonales a un sistema de verificación biológica previa para todas las competidoras. El cambio también afectará a las jugadoras cuya identidad de género o desarrollo sexual nunca hayan sido objeto de cuestionamiento, ya que la prueba está concebida como una condición universal para la categoría femenina.
Según Reuters, actualmente no se conocen mujeres transgénero activas en ningún nivel del tenis profesional. El caso más conocido en la historia de este deporte es el de Renée Richards, quien participó en el circuito profesional femenino entre 1977 y 1981 y posteriormente también trabajó como entrenadora de Martina Navratilova. El debate sobre la inclusión de atletas transgénero y personas con diferencias en el desarrollo sexual lleva años dividiendo a figuras conocidas del tenis. Reuters recordó que Navratilova y Aryna Sabalenka han expresado públicamente su preocupación por la equidad competitiva, mientras que Billie Jean King ha calificado la exclusión de las atletas transgénero como discriminación.
Privacidad, costes y protección frente al acoso
La WTA señala que todos los datos, resultados de los exámenes, evaluaciones médicas y documentación recopilados en el marco de la política se conservarán de forma estrictamente confidencial y se tratarán como datos personales sensibles. Según el reglamento, la información no podrá utilizarse fuera de la finalidad de aplicar la política ni entregarse a terceros, salvo cuando sea necesario para hacer cumplir las normas o lo exija la ley. Por regla general, la organización no comentará públicamente los casos individuales, excepto para responder a declaraciones de la jugadora o de sus representantes. En caso de suspensión provisional o inelegibilidad, la WTA consultará con la jugadora si su situación se hará pública y de qué manera.
La organización asumirá el coste de la propia prueba SRY, de los exámenes médicos adicionales y de los informes solicitados por la WTA. Los demás gastos relacionados con el cumplimiento de las normas que no estén directamente cubiertos por la evaluación oficial serán asumidos por la jugadora. La WTA también se ha comprometido a ofrecer asesoramiento profesional u otro apoyo adecuado a una jugadora cuyo caso esté siendo objeto de una evaluación adicional, y la organización cubrirá el coste de dicho servicio. Esta disposición es importante porque el resultado del examen puede revelar inesperadamente a algunas personas información sensible sobre su propio desarrollo sexual.
El reglamento establece expresamente que el menosprecio o el cuestionamiento público de la elegibilidad de una persona, así como el acoso a una jugadora porque su apariencia no se ajuste a los estereotipos de género, se considerarán una infracción grave del código de conducta o de las normas de protección de las participantes. De este modo, la organización intenta separar la verificación formal de la elegibilidad de las especulaciones públicas sobre jugadoras concretas. En la práctica, la protección de la privacidad será una de las pruebas clave de la implementación, ya que la propia duración del procedimiento o la ausencia de un torneo podrían dar lugar a especulaciones.
Posibles sanciones y derecho de apelación
Una jugadora que se niegue a someterse a la prueba dentro del plazo fijado por la WTA, que no colabore en una evaluación adicional o que compita conscientemente pese a no cumplir los requisitos podrá ser sancionada disciplinariamente. Las medidas previstas incluyen una advertencia, una amonestación, un periodo determinado de inelegibilidad, la exclusión de torneos, una multa y la anulación de los resultados obtenidos mientras la jugadora era inelegible. Sin embargo, la norma establece que las medallas, los títulos, los premios económicos y los puntos de otras jugadoras no se reasignarán posteriormente si más tarde se determina que una rival compitió sin derecho a hacerlo.
Una decisión de inelegibilidad, suspensión provisional o sanción disciplinaria podrá impugnarse ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, TAS. Mientras dure el procedimiento de apelación, la decisión impugnada seguirá en vigor, salvo que el TAS decida lo contrario. La validez o legalidad de la propia política no podrá impugnarse mediante dicha apelación deportiva, sino únicamente ante un tribunal federal o estatal de St. Petersburg, Florida, donde la WTA tiene su sede. El documento indica que la política se rige por la legislación del estado de Florida.
La WTA sigue un giro más amplio en el deporte internacional
La nueva política del tenis forma parte de un movimiento más amplio entre las grandes organizaciones deportivas hacia la aplicación de un examen genético único para la categoría femenina. World Athletics introdujo a partir del 1 de septiembre de 2025 las pruebas del gen SRY para las atletas que deseen competir en la categoría femenina en las principales competiciones bajo su jurisdicción. Esa organización describe la prueba como un indicador fiable del sexo biológico, seguido de una evaluación médica de los resultados positivos. En marzo de 2026, el Comité Olímpico Internacional adoptó una política similar que se aplicará a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y no tendrá carácter retroactivo.
De este modo, la WTA se ha convertido en otro gran organismo deportivo internacional que ha abandonado un enfoque basado principalmente en los niveles de testosterona e introducido un criterio genético inicial. Los partidarios de estas normas sostienen que son necesarias para proteger la equidad de la categoría femenina y evitar ventajas relacionadas con la pubertad masculina. Sus detractores advierten sobre el riesgo de discriminación, la vulneración de la privacidad y la complejidad del desarrollo sexual, que no puede quedar plenamente reflejada mediante un único marcador genético. La nueva política intenta responder a parte de estas cuestiones mediante una evaluación médica adicional, excepciones para determinadas afecciones del desarrollo, protección de datos y la prohibición del acoso.
El efecto práctico de la norma quedará más claro cuando la WTA publique un calendario de pruebas más detallado y cuando las primeras jugadoras completen el procedimiento. Para la mayoría de las competidoras, un resultado negativo debería representar una obligación administrativa única que no tendrá que repetirse. Para las personas con un resultado positivo, el procedimiento puede abrir complejas cuestiones médicas, jurídicas y personales, además de detener temporalmente una carrera mientras dure la evaluación. A partir del 21 de julio de 2026, la manera en que la WTA gestione estos casos sensibles será tan importante como la propia norma, que ha situado el sexo biológico en el centro de la elegibilidad para el tenis profesional femenino.
Fuentes:
- WTA – Política oficial de elegibilidad para la categoría femenina, normas de las pruebas, excepciones, confidencialidad, costes y procedimiento de apelación (enlace)
- WTA – política anterior de 2024 con las normas sobre identidad de género y el límite de testosterona (enlace)
- Reuters / WHBL – informe sobre el anuncio de la nueva política, las reacciones en el tenis y el contexto histórico (enlace)
- MedlinePlus Genetics – descripción médica de la función del gen SRY y de las posibles variaciones del desarrollo sexual (enlace)
- World Athletics – anuncio oficial sobre la introducción de las pruebas SRY en el atletismo a partir de septiembre de 2025 (enlace)
- Comité Olímpico Internacional – política oficial para la categoría femenina aplicable a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 (enlace)