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Ryan Fox gana The Open con birdie en el hoyo 18 y logra su primer major 63 años después de Bob Charles

Sigue cómo Ryan Fox embocó un putt de birdie desde unos 3,6 metros en el último green de Royal Birkdale, acabó con diez golpes bajo par y superó por uno a Cameron Young. Descubre cómo su ronda de 62 golpes del sábado, igualando el récord, lo devolvió a la lucha por su primer major

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Ryan Fox conquista The Open y el primer major de su carrera con un birdie en el último hoyo

Ryan Fox ganó la 154.ª edición de The Open después de un desenlace que mantuvo a Royal Birkdale en vilo hasta el último golpe. El neozelandés de 39 años embocó un putt para birdie desde aproximadamente tres metros y medio en el green del hoyo 18 y terminó el torneo el 19 de julio de 2026 con un resultado total de diez golpes bajo par. De este modo, superó por un golpe al estadounidense Cameron Young, quien varias horas antes había completado una extraordinaria ronda final de 64 y establecido el liderato en la casa club con nueve bajo par. Fox jugó la última jornada en 68 golpes, dos bajo par, y conquistó por primera vez en su carrera uno de los cuatro torneos más importantes del golf masculino. Con la victoria, también se convirtió en el primer neozelandés desde Bob Charles en 1963 que levantó la Claret Jug.

El putt final fue la culminación de una remontada que se desarrolló durante todo el fin de semana. Tras la primera mitad del torneo, Fox se encontraba lejos del centro de la lucha por el título, pero el sábado firmó 62 golpes e igualó el resultado más bajo jamás registrado en una ronda de un major masculino. Esa actuación lo llevó hasta ocho bajo par, solo dos golpes por detrás del entonces líder Sam Burns, por lo que el domingo comenzó en el último grupo con una oportunidad real de lograr el mayor éxito de su carrera. Según los datos oficiales de The Open, Burns inició la última jornada con dos golpes de ventaja sobre Fox y Si Woo Kim, pero la clasificación se comprimió rápidamente. En un momento dado, varios jugadores estaban separados por un solo golpe, y la decisión definitiva llegó en el escenario más exigente posible: el último hoyo del último major de la temporada.

Un putt por la Claret Jug en el green del 18

Fox llegó al hoyo 18 empatado con Young con nueve golpes bajo par, mientras que Burns estaba un golpe por detrás y todavía conservaba una posibilidad teórica de forzar un desempate. El neozelandés golpeó con potencia desde el tee hasta el centro de la calle y después envió la bola al green con su segundo golpe, dejándose un putt de aproximadamente 12 pies, es decir, unos 3,6 metros. Sky Sports publicó las imágenes del momento en que Fox leyó la trayectoria con calma, envió la bola hacia el lado izquierdo del hoyo y embocó para birdie. Como Burns no logró responder con un eagle, el título quedó decidido sin desempate. Fox levantó los brazos, mientras las gradas alrededor del green final recibían con fuertes ovaciones al nuevo poseedor del título de Champion Golfer of the Year.

El golpe fue aún más impresionante por la dificultad del hoyo final en las condiciones del domingo. Según las crónicas del torneo, los birdies en el hoyo 18 fueron escasos, y fue precisamente allí donde Young perdió un golpe tras acabar en un búnker de calle. Aun así, el estadounidense estuvo a punto de embocar directamente desde el búnker, salvó el bogey y firmó un 64, la mejor ronda del día, con siete birdies y un solo golpe perdido. Sus nueve bajo par parecieron durante mucho tiempo suficientes al menos para forzar un desempate. Sin embargo, Fox convirtió con su golpe final el liderato de Young en la casa club en otro segundo puesto en un major y aseguró la victoria con un total de 270 golpes.

Cuatro birdies en los últimos seis hoyos

El camino hacia el último green no fue lineal. Fox perdió el ritmo al comienzo de la segunda mitad de la ronda y cayó por detrás de los líderes tras un bogey en el hoyo 11, mientras que Young, Si Woo Kim, Scottie Scheffler, Tommy Fleetwood y Burns estuvieron en distintos momentos al alcance del primer puesto. Según el seguimiento de la ronda final publicado por The Guardian y Golf Channel, Fox regresó a la lucha con un birdie en el hoyo 13 y luego aprovechó una buena posición en el par cinco del 14 para reducir de nuevo la desventaja. En el corto hoyo 15 golpeó la pared delantera de un búnker profundo y tuvo que aceptar un bogey, lo que volvió a situarlo por detrás de Young. En lugar de permitir que ese golpe lo desequilibrara, respondió con un birdie en el 16 y volvió a empatar el resultado en cabeza.

El hoyo 17 presentó una nueva prueba de paciencia. El golpe de salida de Fox terminó en un búnker de calle, en una posición incómoda que no le permitía adoptar una postura normal. Sacó la bola en dirección a la calle y después la acercó hasta una distancia desde la que podía atacar el birdie, pero el putt se quedó junto al hoyo. El par fue suficiente para llegar al último hoyo empatado con Young. Fox logró birdies en los hoyos 13, 14, 16 y 18 durante los últimos seis, además de un bogey en el 15. Fue una serie decisiva con la que tomó el control del torneo justo cuando los demás candidatos comenzaron a cometer errores.

El ataque de Young desde un grupo anterior y la caída de Burns

Cameron Young comenzó el domingo fuera del grupo líder, pero con su ataque agresivo convirtió la última jornada en una carrera que todo el campo tuvo que seguir. Siete birdies lo llevaron hasta lo más alto, y solo el bogey en el 18 evitó que terminara con diez bajo par. Su 64 fue seis golpes mejor que el par del campo y el resultado más bajo de la ronda final. Después de entregar la tarjeta, Young tuvo que esperar el desarrollo de los acontecimientos, consciente de que había dejado un resultado que habría bastado para ganar en muchos desenlaces. Fox fue el único que consiguió dar un paso más.

Burns, por su parte, comenzó el día con diez bajo par y dos golpes de ventaja, pero no logró mantener el control que tenía después de 54 hoyos. Tras un birdie temprano llegó una serie de errores en los primeros nueve, y varias oportunidades desperdiciadas en el regreso hacia la casa club lo dejaron sin respuesta ante el ataque tardío de Fox. Terminó la ronda con 72 golpes y un total de ocho bajo par, dos por detrás del ganador. El tercer puesto fue un reconocimiento valioso para una semana en la que él también había jugado un histórico 62, pero al mismo tiempo subrayó lo rápido que una ventaja puede desaparecer en un campo links bajo la presión de la jornada final.

Si Woo Kim también lideró brevemente en solitario con diez bajo par después de un birdie en el sexto hoyo. El golfista surcoreano se mantuvo en la lucha hasta la segunda mitad de la ronda, pero los errores consecutivos y las oportunidades desaprovechadas en los últimos hoyos lo hicieron caer hasta seis bajo par. El defensor del título Scottie Scheffler y el favorito local Tommy Fleetwood terminaron con siete bajo par, tres golpes por detrás de Fox. Lucas Herbert, otro jugador que firmó un 62 durante la semana, acabó con seis bajo par. La densidad de la clasificación mostró lo abierto que estuvo el desenlace: varios jugadores tuvieron una oportunidad real de ganar el título, pero solo Fox consiguió combinar precisión, paciencia y un birdie final en el momento decisivo.

La ronda de 62 del sábado cambió todo el torneo

Sin el resultado del sábado, probablemente Fox ni siquiera habría formado parte de la historia del título del domingo. Sus 62 golpes en el campo par 70 representaron ocho bajo par y la igualación del récord de los majors masculinos. Después de la ronda, el PGA Tour señaló que Fox había ascendido en la clasificación gracias a un juego excepcionalmente preciso y había terminado la jornada con ocho bajo par. En Royal Birkdale, el resultado de 62 ocupa un lugar especial en la historia, porque allí el sudafricano Branden Grace se convirtió en 2017 en el primero en conseguirlo en un major masculino. Nueve años después, ese mismo número se registró hasta tres veces durante la 154.ª edición de The Open: Lucas Herbert y Sam Burns lo hicieron el viernes, y Fox el sábado.

La página oficial de The Open indicó que Herbert, Burns y Fox se habían unido a Grace en la lista de plusmarquistas de este campeonato. De este modo, Royal Birkdale volvió a confirmar la paradoja del golf links: un campo rodeado de dunas, búnkeres profundos y viento cambiante puede ser extremadamente castigador, pero en condiciones favorables permite a los mejores jugadores del mundo lograr resultados históricamente bajos. La ronda de Fox no fue solo una curiosidad estadística. Cambió por completo su posición, lo trasladó desde el grupo de jugadores que intentaban asegurar una buena clasificación hasta el último grupo y creó la base psicológica para el ataque del domingo. Un día después se demostró que ese impulso podía mantenerse incluso bajo la máxima presión.

El mayor título de su carrera llevaba años madurando

La victoria de Fox no llegó sin éxitos previos, pero superó significativamente todo lo que había conseguido antes. Según su perfil del DP World Tour, el neozelandés ganó en 2022 el Alfred Dunhill Links Championship en los campos de los alrededores de St Andrews, y en 2023 el BMW PGA Championship en Wentworth, uno de los torneos más importantes del circuito europeo. En la temporada 2025 también se abrió paso en el PGA Tour con victorias en el Myrtle Beach Classic y el RBC Canadian Open, conquistando ambos títulos en desempates. Esas experiencias demostraron que podía tomar decisiones bajo presión, pero un major exigía un nivel aún mayor de resistencia durante cuatro días.

Fox representó a Nueva Zelanda en tres Juegos Olímpicos y, antes de Royal Birkdale, su mejor resultado en un major era un 16.º puesto compartido en The Open de 2019 en Royal Portrush, según su perfil oficial en la página de la competición. Eso significa que antes de esta semana no contaba con ninguna clasificación entre los diez primeros en los torneos más importantes. En Southport no solo mejoró ese récord personal, sino que se saltó directamente todos los pasos intermedios y ganó el título. De ese modo demostró que un jugador al final de la treintena puede alcanzar la cima de su carrera después de un largo período de adaptación entre diferentes circuitos, continentes y estilos de campo.

Su juego se adapta bien al golf links, que exige capacidad para ajustarse al viento, los golpes bajos, el terreno firme y los rebotes impredecibles. Fox ya había ganado en campos links en el Alfred Dunhill Links Championship, y en sus anteriores participaciones en The Open había demostrado que le favorecía la creatividad necesaria en los campos costeros. En Royal Birkdale añadió disciplina a esa variedad de golpes. Fue especialmente importante su decisión en el hoyo 15, cuando no intentó ejecutar desde el búnker un golpe irrealmente arriesgado, sino que limitó el daño a un bogey y mantuvo la posibilidad de recuperarse. Precisamente esa gestión del riesgo suele ser la diferencia entre un aspirante y un ganador en los majors.

La segunda Claret Jug neozelandesa después de 63 años

El triunfo de Fox ocupa un lugar especial en la historia deportiva de Nueva Zelanda. Bob Charles ganó The Open en 1963 en Royal Lytham & St Annes y se convirtió en el primer neozelandés y el primer jugador zurdo en conquistar un major masculino. Según la historia oficial de The Open, Charles derrotó entonces al estadounidense Phil Rodgers en un desempate y siguió siendo durante más de seis décadas el único ganador neozelandés de la Claret Jug. Fox se ha convertido ahora en el segundo jugador de ese país con el título de Champion Golfer of the Year. La distancia de 63 años entre ambas victorias subraya aún más la excepcionalidad del éxito.

La conexión con Charles no es solo una estadística nacional. The Open es el major masculino más antiguo, disputado por primera vez en 1860, y el título en un campo links posee un significado especial en la cultura del golf. Fox se unió a una lista de ganadores en la que figuran muchos de los jugadores más influyentes de la historia de este deporte. Al mismo tiempo, llevó el título a un país con una sólida tradición golfística, pero con una base de jugadores y un mercado considerablemente menores que los de Estados Unidos o las grandes naciones europeas. Una victoria en un torneo seguido a escala mundial puede tener, por tanto, un efecto más amplio sobre la visibilidad del golf neozelandés y sobre una generación de jóvenes jugadores que contemplarán el putt final de Fox como uno de los momentos fundamentales de la historia deportiva nacional.

Royal Birkdale vuelve a producir un desenlace histórico

Royal Birkdale, en Southport, acogió The Open por undécima vez. Según los datos oficiales de los organizadores, ningún campo salvo St Andrews ha albergado la competición con tanta frecuencia desde que Birkdale entró por primera vez en la rotación en 1954. En la lista de anteriores ganadores en este campo aparecen Peter Thomson, Arnold Palmer, Lee Trevino, Johnny Miller, Tom Watson, Ian Baker-Finch, Mark O'Meara, Padraig Harrington y Jordan Spieth. Spieth ganó en 2017 la anterior edición celebrada en este campo después de un dramático duelo con Matt Kuchar. Nueve años después, Birkdale volvió a ofrecer un desenlace en el que la clasificación cambiaba de un hoyo a otro.

El campo es conocido por sus calles que atraviesan dunas de arena y por los búnkeres que a menudo obligan a los jugadores a golpear hacia atrás o lateralmente en lugar de atacar directamente el green. Esa arquitectura quedó patente en los momentos finales del torneo: Young acabó en un búnker en el 18, Fox tuvo que resolver posiciones incómodas en el 15 y el 17, y Burns y Kim perdieron golpes cada vez que fallaron el lado óptimo de la calle o del green. Al mismo tiempo, el terreno seco y un viento ocasionalmente más favorable permitieron rondas récord de 62. Precisamente la combinación de peligro y oportunidad creó un desenlace en el que un resultado de diez bajo par fue suficientemente bajo para ganar, pero ningún jugador pudo contar con una ventaja segura.

Para Fox, sin embargo, permanecerá una imagen: la bola avanzando hacia el hoyo en el green del 18, cayendo para birdie y convirtiendo un domingo tenso en su primer título de major. Después de años de victorias en diferentes circuitos, participaciones en los Juegos Olímpicos y un acercamiento gradual a la cima mundial, el mayor momento llegó en el campeonato de golf más antiguo. Royal Birkdale obtuvo un nuevo ganador para su larga historia, y Nueva Zelanda encontró un sucesor de Bob Charles después de 63 años de espera.

Fuentes:
- The Open – seguimiento oficial de la ronda final, resultados de Cameron Young, Ryan Fox y Sam Burns, y desarrollo de la lucha por el liderato (enlace)
- Sky Sports – imágenes y confirmación del putt de Fox para birdie desde aproximadamente 12 pies en el hoyo 18 (enlace)
- PGA Tour – informe sobre la ronda de 62 golpes de Fox el sábado y el récord de los majors masculinos (enlace)
- The Open – repaso de las rondas récord de 62 en The Open y del contexto histórico de Royal Birkdale (enlace)
- DP World Tour – perfil oficial de Ryan Fox, títulos anteriores, participaciones olímpicas y victorias en el PGA Tour (enlace)
- The Open – datos históricos sobre la victoria de Bob Charles en 1963 y su lugar en el golf neozelandés (enlace)
- The Open – datos oficiales sobre la 154.ª edición, las fechas y la undécima celebración en Royal Birkdale (enlace)
- The Guardian – seguimiento detallado de los últimos hoyos y de la serie de birdies de Fox en el desenlace (enlace)
- theScore – clasificación final y resultados de los principales jugadores después de la ronda definitiva (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Ryan Fox The Open Royal Birkdale golf torneos major Cameron Young Claret Jug Nueva Zelanda

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