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Ariane 6 y ASTRIS: cómo el remolcador espacial europeo amplía el alcance de los lanzamientos desde la órbita baja hasta la geostacionaria

Descubre cómo Ariane 6 y el vehículo orbital ASTRIS están cambiando el enfoque europeo del espacio, aceleran el paso de los satélites de órbitas de transferencia a órbitas objetivo, ahorran combustible y prolongan la vida útil de las naves, y abren nuevas oportunidades para misiones comerciales, constelaciones y la exploración de la Luna, el espacio profundo y futuras misiones.

Ariane 6 y ASTRIS: cómo el remolcador espacial europeo amplía el alcance de los lanzamientos desde la órbita baja hasta la geostacionaria
Photo by: ESA/ArianeGroup/ ESA/ArianeGroup

ASTRIS y Ariane 6: el “remolcador espacial” europeo que amplía el alcance de los lanzamientos desde LEO hasta GEO y hacia la Luna

A comienzos de 2026, la industria espacial europea sigue construyendo su respuesta a dos retos paralelos: la necesidad de un acceso estable y autónomo al espacio, y las exigencias cada vez más complejas del mercado de satélites, desde constelaciones en órbita terrestre baja hasta misiones geostacionarias y exploración del espacio profundo. En este marco se desarrolla ASTRIS, acrónimo de “Ariane Smart Transfer and Release In-orbit Ship”, un vehículo de transferencia orbital que, según la Agencia Espacial Europea (ESA), complementa al cohete Ariane 6 y aumenta su versatilidad. La idea clave es que el alcance y la flexibilidad del lanzamiento no se determinan solo por la potencia del cohete, sino también por la capacidad de trasladar con precisión la carga útil a la órbita deseada tras la “primera inserción”. En un momento en que los satélites se encargan cada vez más como parte de sistemas mayores y los calendarios de lanzamiento se convierten en una cuestión logística tanto como técnica, una etapa adicional como ASTRIS apunta precisamente a esa parte final del viaje.

Según la descripción de la ESA, la lógica de ASTRIS es sencilla pero estratégicamente importante: después de que la etapa superior de Ariane 6 termine su parte del trabajo, ASTRIS se hace cargo de la carga útil, la transporta entre órbitas y, al final, la entrega con precisión en la órbita objetivo. En la práctica, esto significa que el satélite no tiene por qué realizar necesariamente con su propia propulsión todo el traslado desde la órbita de transferencia hasta la órbita operativa, lo que afecta a la masa, el coste y la vida útil de la nave espacial. Cuando un satélite no lleva tanta cantidad de combustible para maniobras de transferencia, puede llevar más carga útil u obtener una vida operativa más larga gracias a mayores reservas para el mantenimiento de posición. Esto es especialmente importante en segmentos donde cada kilogramo es decisivo y el volumen y la masa disponibles bajo la cofia del cohete son limitados. En sus materiales, la ESA presenta ASTRIS como una herramienta que “asume” parte del trabajo del satélite, pero también amplía el abanico de misiones que Ariane 6 puede ofrecer.

Del regreso de Ariane 6 a la planificación de la siguiente fase de desarrollo

Ariane 6, en el contexto europeo, es más que un cohete nuevo: es la columna vertebral del concepto de autonomía estratégica en el espacio, tras la retirada de Ariane 5 y un periodo en el que Europa, según la misión, se vio obligada a buscar opciones alternativas de lanzamiento. El primer vuelo de Ariane 6 se realizó el 9 de julio de 2024 desde el puerto espacial europeo en Kourou, en la Guayana Francesa. La ESA anunció después que la fase final de la misión inaugural incluyó una demostración técnica del comportamiento de la etapa superior en microgravedad, con algunas acciones limitadas por las posibilidades de prueba en la Tierra. Precisamente el comportamiento de la etapa superior y de los sistemas para maniobras finales es uno de los elementos que, en los primeros vuelos, aportan más datos para futuras mejoras. En la práctica, cada nueva generación de cohetes pasa por una fase de aprendizaje a través de los vuelos, y el programa europeo lo comunicó públicamente mediante informes post-launch. Este contexto es importante para entender por qué mejoras como ASTRIS se construyen como parte de la “evolución del sistema”, y no como un proyecto separado.

Durante 2025, Ariane 6 fue entrando gradualmente en el calendario operativo de misiones. Según los datos de Arianespace, el 6 de marzo de 2025 se realizó el vuelo VA263, el segundo vuelo de Ariane 6 y el primero comercial, con la entrega del satélite CSO-3 en una órbita sincrónica al Sol. Más adelante ese año siguieron misiones adicionales, incluido el vuelo VA264 con el satélite meteorológico Metop-SGA1 y el vuelo VA265 con Copernicus Sentinel-1D, tal como se muestra en el resumen “Road to Space” de Arianespace. En diciembre de 2025 se llevó a cabo la misión VA266, en la que Ariane 6 lanzó un par de satélites para el sistema europeo de navegación Galileo. ArianeGroup destacó tras ese lanzamiento que se trataba del quinto vuelo de Ariane 6 en menos de 18 meses y otro paso en la construcción de una cadencia fiable. Esta secuencia de misiones es importante porque muestra la estabilización del proceso operativo, lo que es un requisito previo para que mejoras opcionales como ASTRIS sean relevantes en el mercado. Cuando el sistema base “mantiene el ritmo”, una etapa adicional puede asumir el papel de diferenciador y abrir nuevos perfiles de misión.

Qué es ASTRIS y cómo cambia la distribución del trabajo en vuelo

Según la ESA, ASTRIS es una etapa adicional opcional para Ariane 6, situada dentro de la cofia del cohete, sobre la que se puede montar el satélite en la parte superior. En una configuración típica, Ariane 6, tras la separación de etapas y los encendidos realizados del motor Vinci, entrega el sistema en la órbita planificada o de transferencia, y ASTRIS luego toma el relevo y completa el traslado. La ESA indica que la etapa superior de Ariane 6, gracias al motor Vinci, puede reencenderse hasta cuatro veces, mientras que ASTRIS puede añadir aún más encendidos a una misión y, con ello, abrir capacidades adicionales de maniobra. Esto es importante para misiones que requieren más cambios de órbita, más separaciones de carga útil en distintos puntos y más precisión en la inserción final. A la vez, una mayor duración del vuelo y maniobras adicionales permiten una “ampliación del alcance” sin cambiar la arquitectura básica del cohete. La ESA describe ASTRIS como parte del sistema Ariane 6 que, en cierto momento, asume la tarea cuando la etapa superior “hace lo suyo”. Precisamente esa división del trabajo aumenta la flexibilidad de las misiones, especialmente en combinaciones donde un solo vuelo debe satisfacer múltiples requisitos orbitales diferentes.

Esa arquitectura es especialmente interesante cuando al satélite le resulta demasiado caro o técnicamente poco rentable llevar una gran cantidad de combustible para el traslado. En la práctica, cada kilogramo de combustible de propulsión que el satélite no tenga que llevar puede convertirse en carga útil adicional, un subsistema de comunicaciones más potente, una batería mayor o paneles solares más grandes. En misiones comerciales, esto a menudo significa una vida útil más larga en la órbita operativa, porque tras la inserción el satélite puede “guardar” combustible para correcciones y mantenimiento de posición. En misiones científicas, una menor dependencia de la propia propulsión puede simplificar el diseño de la nave y reducir el número de fases críticas que el satélite debe ejecutar por sí mismo. La ESA subraya que ASTRIS asume parte del trabajo “entre órbitas”, lo que se refleja directamente en la distribución del riesgo y en la posibilidad de planificar trayectorias más complejas. Cuando la etapa de transferencia realiza las maniobras finales, el satélite puede diseñarse más como una “plataforma de trabajo” y menos como una “plataforma que debe sobrevivir a largos viajes de transferencia”. En términos de mercado, esto abre espacio para nuevos tipos de contratos y servicios en los que no solo se vende el lanzamiento, sino también la “entrega a la órbita objetivo”.

De GTO a GEO: por qué esta ruta es clave para los satélites comerciales

Uno de los ejemplos más claros que cita la ESA se refiere al sector geostacionario. En el esquema clásico de lanzamiento, el cohete entrega el satélite en una órbita de transferencia geostacionaria (GTO), y luego el satélite, con su propia propulsión, realiza el traslado a la órbita geostacionaria (GEO), donde permanece sobre aproximadamente el mismo punto de la Tierra. Ese traslado consume combustible y tiempo, y en satélites con propulsión eléctrica puede durar semanas o meses, con maniobras repetidas de elevación gradual de la órbita. Durante ese periodo, el satélite suele estar en una fase de transferencia, sin pleno funcionamiento operativo, y la planificación del servicio depende de cuándo la nave realmente “se asiente” en su posición. Además, el combustible consumido en el traslado ya no está disponible para el mantenimiento de posición posterior, lo que en última instancia puede afectar a la economía a largo plazo de la misión. Por ello, las soluciones que acortan el traslado y reducen el consumo de combustible se consideran un ahorro directo, y no solo una “comodidad” técnica.

Según la ESA, ASTRIS permite una distribución del trabajo diferente: Ariane 6 puede entregar ASTRIS y la carga útil en GTO, y luego ASTRIS completar el traslado hasta GEO, ahorrando tiempo y combustible al propio satélite. ArianeGroup, en un comunicado de julio de 2021, subrayó que ASTRIS podría acelerar el camino de satélites con propulsión eléctrica hacia la órbita operativa de “meses” a “unas pocas horas”, dependiendo del perfil de la misión y del combustible disponible. En términos de negocio, esto también cambia la forma de contratar servicios: el satélite entra antes en modo operativo y parte de la complejidad del traslado pasa al sistema de lanzamiento. A la vez, este enfoque puede permitir otras optimizaciones, por ejemplo una mayor carga útil porque el satélite no tiene que llevar reservas tan grandes para el traslado. La ESA cita en sus materiales la lógica GTO–GEO como ejemplo típico, porque ahí es donde la diferencia en combustible y tiempo se ve con mayor claridad. Cuando el satélite llega antes a GEO, empieza antes a generar el servicio, lo que en el segmento comercial suele ser un parámetro decisivo. Así, ASTRIS se convierte en una herramienta que une el lado técnico y el económico de la misión.

Rideshare y constelaciones: múltiples órbitas en un solo lanzamiento

Otra gran área en la que ASTRIS apunta a valor añadido es el rideshare, es decir, el “lanzamiento compartido” de varias cargas pequeñas en un solo vuelo. En esas misiones, el reto no es solo la masa total de la carga, sino también el hecho de que diferentes naves suelen requerir distintas alturas, distintas inclinaciones y distintos planos orbitales. Si todas las cargas deben usar su propia propulsión para dispersarse hacia sus objetivos, cada una paga el precio en masa, complejidad y riesgo. En satélites pequeños esto puede ser decisivo: añadir propulsión significa menos espacio para instrumentos, menos energía para la carga útil o un mayor coste de fabricación. Precisamente por eso, los “últimos kilómetros” en órbita pasan a ser tan importantes como el propio lanzamiento, porque determinan hasta qué punto el rideshare es realmente rentable. La ESA presenta ASTRIS como una solución que puede aumentar el número de combinaciones de misiones que se pueden “empaquetar” en un solo vuelo. Esto se refiere especialmente a situaciones en las que se quiere entregar en una misma misión varias cargas, pero en órbitas diferentes.

La ESA describe un perfil en el que la primera carga, situada en la parte superior, se libera después de que la etapa superior de Ariane 6 coloque el sistema en la órbita inicial. Luego, ASTRIS, con la segunda carga, se separa y, con su propia propulsión, se dirige hacia la segunda órbita objetivo, donde libera el satélite restante. En la práctica, esto permite que una misión cubra varias “direcciones” orbitales, incluso distintos planos de órbita terrestre baja, sin que cada satélite lleve grandes reservas de combustible. La ESA añade que ASTRIS puede aumentar el número de cargas que Ariane 6 puede entregar en distintas órbitas bajas en un solo lanzamiento, lo que está directamente relacionado con el crecimiento del mercado de constelaciones. En el contexto de las constelaciones, la ESA destaca también la consecuencia para el diseño de los satélites: si los satélites pueden entregarse más directamente en la órbita operativa, pueden ser más pequeños y más baratos, porque no tienen que llevar tantos recursos para sus propias maniobras de transferencia. Esto puede acelerar la producción y acortar el tiempo desde el pedido hasta el uso operativo, una tendencia que la industria viene impulsando desde hace varios años. A la vez, una entrega más precisa en órbita puede reducir la necesidad de largas fases de “despliegue” tras el lanzamiento.

Tecnología: motor BERTA, propulsantes almacenables y encendidos múltiples

Según la ESA, ASTRIS cuenta con un motor principal orientable que puede encenderse múltiples veces y seis propulsores para maniobras como estabilización, corrección de orientación y control fino del vuelo. El motor principal es el BERTA de 5 kN, y la ESA indica que funciona con propulsantes almacenables que permanecen en estado líquido en un amplio rango de temperaturas y en condiciones tanto en la Tierra como en el espacio. Como combustible y oxidante se usan MON (óxidos de nitrógeno mezclados) y MMH (monometilhidrazina), y la ESA destaca que la reacción ocurre inmediatamente al contacto, sin necesidad de encendedor o arrancador. Esta combinación “hipergólica”, tal como se describe en los materiales de la ESA, permite un diseño más sencillo y reencendidos fiables, lo que es una característica clave para viajes largos y múltiples cambios orbitales. La ESA subraya que la fiabilidad del reencendido es uno de los valores fundamentales de una etapa de este tipo, porque las misiones pueden consistir en una serie de maniobras más pequeñas distribuidas a lo largo de un periodo más largo. En términos técnicos, esto acerca ASTRIS al concepto de “movilidad” orbital, donde el cambio de órbita se planifica como una función estándar y no como una excepción. Por eso ASTRIS se define como un vehículo de transferencia orbital y no solo como una “kick-stage” de un solo uso.

En sus páginas, la ESA indica las dimensiones técnicas de ASTRIS: una altura de etapa de 1579 mm y un diámetro de 4430 mm, con una interfaz para adaptadores de naves espaciales de 1780 mm de diámetro. El diseño incluye dos pares de tanques de propulsantes, cuyas dimensiones pueden adaptarse a las necesidades de la misión, lo que permite optimizar la masa y la cantidad de combustible según el número de maniobras previsto. La ESA también señala que ASTRIS tiene destinos que abarcan varias clases de órbitas, desde la órbita terrestre baja (LEO) pasando por la órbita de transferencia geostacionaria (GTO) y la órbita geostacionaria (GEO) hasta trayectorias hacia la Luna y el espacio más profundo. Esa amplitud del “mapa” de destinos es importante porque el mercado no se limita solo a satélites de telecomunicaciones clásicos, sino también a misiones científicas, demostradores y una oferta “secundaria” cada vez más diversa de cargas pequeñas. La modularidad de los tanques y los encendidos múltiples constituyen la base para distintos perfiles de vuelo, desde correcciones relativamente cortas y precisas hasta traslados más largos. En términos prácticos, esto significa que ASTRIS puede configurarse según si la prioridad es la velocidad de entrega, la cantidad de maniobras o una combinación de varias separaciones de carga. La ESA ha destacado precisamente esa adaptabilidad como una de las principales ventajas del sistema.

Industria, programas y financiación: núcleo alemán, red europea de proveedores

La ESA indica que ArianeGroup desarrolla ASTRIS para la Agencia en Alemania: el ensamblaje se realiza en Bremen y el motor principal se fabrica en Ottobrunn. El proyecto está integrado en el programa de adaptaciones de Ariane 6 de la ESA, cuyo objetivo es que el cohete reciba, a lo largo de su vida operativa, mejoras adaptadas a las necesidades del mercado y a las prioridades científicas y de investigación europeas, incluidas iniciativas vinculadas a la Luna y Marte. Este enfoque implica una “evolución del producto” en lugar de una configuración fija, lo que es importante en una industria que cambia rápidamente. A la vez, la concentración de actividades clave en instalaciones europeas vincula ASTRIS con la política industrial y no solo con el desarrollo tecnológico. La ESA también indica que en el programa participan varios Estados miembros, lo que es típico de grandes proyectos europeos en los que la financiación y las cuotas industriales se distribuyen mediante cooperación internacional. Así, ASTRIS se sitúa en el marco más amplio de la base industrial y tecnológica europea. En la práctica, esto también puede significar apoyarse en una red de proveedores que más adelante acompañará la producción en serie cuando el programa se acerque a la fase operativa.

En un comunicado de ArianeGroup de julio de 2021 se indica que la ESA, en el marco del programa “Ariane 6 Competitiveness Improvement Programme”, seleccionó a ArianeGroup como contratista principal para el desarrollo de ASTRIS, con actividades de desarrollo por valor de 90 millones de euros. En el mismo documento se destacó la participación de una serie de proveedores y empresas especializadas para determinados subsistemas, lo que apunta a una lógica industrial europea más amplia: mantener competencias clave dentro de Europa y aumentar la resiliencia de la cadena de suministro. Un detalle importante es también la evolución de las expectativas, ya que en ese documento se indicaba que el primer vuelo de Ariane 6 con ASTRIS estaba entonces previsto para 2024. La experiencia de introducir Ariane 6 en servicio, con una entrada por fases en la cadencia operativa y una ampliación gradual del manifiesto, muestra que los plazos en los programas de lanzadores pueden cambiar cuando se construyen en paralelo la producción, la infraestructura y el proceso operativo. Por ello, ASTRIS se considera una mejora cuyo ritmo seguirá en gran medida el ritmo de estabilización del sistema de lanzamiento básico. Cuando se confirme la ejecución fiable de varias misiones al año, también será más fácil planificar comercialmente etapas opcionales que requieren integración adicional y perfiles de vuelo más largos. En ese sentido, ASTRIS forma parte de un plan a largo plazo y no de una intervención puntual.

La visión general: el “tiempo hasta la órbita” pasa a formar parte de la competencia del mercado

En los últimos años, el debate sobre los sistemas de lanzamiento se centra cada vez menos solo en la pregunta “¿puede el cohete llevar la carga útil?” y cada vez más en “¿con qué rapidez y con qué precisión puede entregar la carga útil en la órbita deseada?”. En ese cambio se ve también el papel de ASTRIS. Si un satélite no tiene que “subir” la órbita durante semanas, sino que puede insertarse de forma más directa y precisa, la misión gana en eficiencia operativa y previsibilidad. Esto es especialmente cierto para satélites comerciales de comunicaciones, pero también para sistemas con una dimensión de seguridad, donde el valor suele medirse por la rapidez de disponibilidad del servicio y la fiabilidad del calendario. A la vez, la capacidad de apoyar en un solo vuelo múltiples destinos y múltiples planos orbitales puede aumentar el atractivo de las ofertas rideshare, porque reduce el compromiso entre precio y órbita objetivo. La ESA presenta ASTRIS como una herramienta que aumenta la flexibilidad de las misiones, pero también como una forma de que Ariane 6 obtenga un “alcance más amplio” sin cambiar la configuración básica del cohete. Cuando el mercado cambia rápidamente, mejoras así pueden ser un factor competitivo. En última instancia, el objetivo es que el sistema europeo ofrezca no solo lanzamiento, sino también logística orbital precisa.

ASTRIS no se plantea como un sustituto de la etapa superior de Ariane 6, sino como una capa adicional de “movilidad espacial” que conecta el lanzamiento clásico con el concepto cada vez más común de logística orbital. La ESA indica que ASTRIS amplía el alcance de Ariane 6 también hacia destinos más lejanos, incluidos la Luna, Marte y órbitas asteroidales, lo que apunta a la ambición de que la oferta europea no se agote solo en órbitas comerciales clásicas. Hasta el 13 de enero de 2026, según información publicada por la ESA y socios industriales, ASTRIS sigue en desarrollo como una etapa adicional opcional con un concepto técnico definido y escenarios de uso elaborados. Si esas capacidades se confirman en vuelo, Ariane 6 gana un instrumento adicional para la inserción precisa de cargas útiles, misiones rideshare más complejas y perfiles de transferencia que, sin una etapa adicional, requerirían compromisos por parte del satélite. Así, ASTRIS se convierte en parte de una historia más amplia sobre cómo Europa estabiliza un sistema de lanzamiento y, al mismo tiempo, lo prepara para un mercado que exige precisión, flexibilidad y “entrega” rápida en la órbita objetivo.

Fuentes:
  • Agencia Espacial Europea (ESA) – descripción oficial del proyecto ASTRIS, escenarios de misión y datos técnicos (link)
  • Agencia Espacial Europea (ESA) – informe post-launch del vuelo inaugural de Ariane 6 y la demostración del comportamiento de la etapa superior (link)
  • ArianeGroup – comunicado sobre la selección de ArianeGroup para el desarrollo de ASTRIS y el valor del contrato (PDF, 13 de julio de 2021) (link)
  • Arianespace – resumen “Road to Space” de los últimos lanzamientos (VA263, VA264, VA265) (link)
  • ArianeGroup – noticia sobre el lanzamiento exitoso de Galileo L14 en la misión VA266 (17 de diciembre de 2025) (link)

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