Seychelles refuerza su papel como mediador neutral en un orden internacional cada vez más dividido
Seychelles, un pequeño Estado insular en el océano Índico, busca cada vez con más claridad construir su política exterior sobre un principio que, en la comunicación oficial y las intervenciones públicas, se resume con la fórmula “amigo de todos, enemigo de nadie”. Ese mensaje no es solo una frase diplomática destinada a encuentros protocolarios. En un momento en que las relaciones internacionales se configuran cada vez más a través de la rivalidad de las grandes potencias, las guerras, las perturbaciones en el comercio y las tensiones de seguridad en los mares, Seychelles intenta convertir su tamaño en una ventaja: no entrar en divisiones de bloques, sino mantener canales abiertos hacia distintos centros políticos y económicos de poder.
Ese enfoque volvió a situarse en los últimos días en el centro de la atención tras las declaraciones del presidente Patrick Herminie durante su visita de trabajo a Moscú en abril de 2026. En conversaciones y apariciones públicas en Rusia se subrayó la tesis de que Seychelles quiere desarrollar relaciones con distintos socios, sin romper vínculos con unos para satisfacer a otros. Las descripciones oficiales del encuentro con el presidente ruso Vladimir Putin apuntan a una ampliación de la cooperación bilateral en varios sectores, mientras que al mismo tiempo en otros documentos diplomáticos y comunicados se observa la continuidad de las relaciones con China, los Estados Unidos de América, la Unión Europea y organizaciones regionales.
La neutralidad como instrumento de supervivencia, no de pasividad
La política de neutralidad de los pequeños Estados insulares a menudo se interpreta erróneamente como un retiro de las relaciones internacionales. En el caso de Seychelles se trata más bien de una diplomacia activa que busca evitar la dependencia de un solo centro de poder. Un país con unas 115 islas, situado en importantes rutas marítimas del océano Índico, no tiene el peso demográfico, militar ni económico de los grandes Estados, pero posee una posición geoestratégica que resulta interesante para actores de varias direcciones. Precisamente por eso, en su política exterior se entrelazan la seguridad de la navegación, el turismo, la diplomacia climática, la pesca, las inversiones y la cuestión de la conectividad aérea.
Los documentos estratégicos oficiales de la diplomacia seychellense destacan la necesidad de adaptar la política exterior al entorno internacional cambiado tras la pandemia, pero también a los desafíos a largo plazo de los pequeños Estados insulares. En ese marco, la neutralidad no se concibe como ausencia de postura, sino como una forma de preservar margen de maniobra. Seychelles puede cooperar con Washington en seguridad marítima y lucha contra el contrabando, desarrollar proyectos bilaterales e intercambio con Pekín, mantener contactos políticos y económicos con Moscú, y construir con socios europeos y africanos mecanismos para el desarrollo, la protección del océano y la estabilidad regional.
Esa política es especialmente visible respecto de temas que superan los intereses bilaterales estrechos. El cambio climático para Seychelles no es una cuestión abstracta, sino un desafío de seguridad, económico y existencial. El aumento del nivel del mar, la protección de los arrecifes de coral, la preservación de las poblaciones de peces y el turismo sostenible están directamente vinculados con los ingresos, la alimentación, los puestos de trabajo y la planificación espacial. Por eso la diplomacia seychellense se posiciona con frecuencia como la voz de los pequeños Estados insulares que buscan mayor influencia en los debates globales sobre los océanos y la financiación climática.
Relaciones con EE. UU., Rusia y China sin alineamiento simple
Los Estados Unidos de América establecieron relaciones diplomáticas con Seychelles en 1976, tras la obtención de la independencia del Reino Unido. El Departamento de Estado estadounidense, en su descripción de las relaciones bilaterales, destaca la cooperación en seguridad marítima, la lucha contra el tráfico de drogas y otras formas de contrabando, así como la protección del medio ambiente. Son ámbitos en los que los intereses de Washington y Victoria, la capital de Seychelles, se tocan de forma natural: el océano Índico es importante para el comercio internacional, la seguridad energética y la lucha contra la delincuencia transnacional.
Al mismo tiempo, Seychelles tampoco rompe sus relaciones con Rusia. Fuentes oficiales seychellenses informaron que el presidente Herminie habló el 22 de abril de 2026 en Moscú con el presidente Putin, ocasión en la que ambas partes destacaron la intención de reforzar la cooperación. Según los comunicados disponibles, las conversaciones abarcaron turismo, inversiones, conectividad de transporte, conectividad aérea, seguridad alimentaria y otros sectores relacionados con la resiliencia económica. Un día antes, en una entrevista para la televisión rusa RT, Herminie habló sobre la política exterior seychellense, las relaciones con Rusia, la estabilidad energética global y las presiones que enfrentan los pequeños Estados insulares.
China es otro socio importante en esa ecuación diplomática. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Seychelles informó que en marzo de 2025 representantes de Seychelles y China hablaron sobre la profundización de la asociación bilateral. Esos contactos se apoyan en las relaciones de larga data entre los dos Estados, que incluyen comunicación política, proyectos de desarrollo e intercambio cultural. Para Seychelles, la presencia china es importante por las inversiones y una conectividad asiática más amplia, pero el tono oficial no se presenta como un alejamiento de otros socios, sino como parte de una red ramificada de relaciones.
El turismo como poder blando y apoyo económico
Seychelles no es solo un punto diplomático en el mapa del océano Índico, sino también un destino turístico reconocible. La Oficina Nacional de Estadística de Seychelles señala el turismo como un pilar importante de la economía, y el sistema estadístico sigue las llegadas de visitantes por país de residencia, propósito del viaje, duración media de la estancia, tipo de alojamiento y otros indicadores. En un país en el que los paisajes naturales, las playas, los ecosistemas marinos y el alojamiento exclusivo son elementos clave de la marca, el turismo tiene también una función diplomática: crea vínculos cotidianos con distintos mercados y reduce la dependencia de un solo grupo de huéspedes o de una sola región política.
Precisamente por eso, la política de “amigo de todos” no puede separarse de la estrategia turística. Un Estado que quiere atraer visitantes, inversores, aerolíneas y operadores hoteleros de varias partes del mundo debe mantener una imagen internacional estable. La neutralidad actúa aquí como garantía de previsibilidad. A diferencia de los Estados que se vinculan fuertemente a un bloque geopolítico, Seychelles intenta transmitir que está abierta a la cooperación con distintos mercados, con la condición de que se respeten los intereses nacionales, los límites ambientales y las prioridades de desarrollo.
El turismo, sin embargo, también conlleva riesgos. Los debates sobre el uso de la tierra, las inversiones extranjeras, la protección de zonas sensibles y la distribución justa de los beneficios vuelven constantemente al espacio político. Durante las elecciones presidenciales de 2025, Associated Press informó que las cuestiones de degradación ambiental, adicción a las drogas y acuerdos de tierras controvertidos estuvieron entre los temas que influyeron fuertemente en el debate público. Esto muestra que la apertura internacional en el caso seychellense debe armonizarse con las expectativas internas de la población y la preocupación por la soberanía nacional.
La economía azul como centro de la identidad internacional
Una de las razones más importantes por las que Seychelles tiene una visibilidad mayor que su tamaño territorial y demográfico es el concepto de economía azul. El gobierno y las instituciones internacionales presentan desde hace años a Seychelles como ejemplo de un Estado que intenta conectar el desarrollo económico con la conservación del océano. Según datos oficiales del ministerio seychellense competente en materia de medio ambiente y cambio climático, el país declaró en 2020 el 30 por ciento de su enorme zona económica exclusiva como áreas marinas protegidas, y anteriormente estuvo vinculado con el primer modelo de canje de deuda por protección de la naturaleza y con los primeros bonos azules soberanos.
El Banco Mundial, en sus materiales sobre el bono azul seychellense, señala que la economía del país depende de forma marcada del océano y que la pesca, después del turismo, es uno de los sectores clave. Esa estructura explica por qué la diplomacia climática y oceánica se encuentra en el centro de la política exterior seychellense. No se trata solo de proteger la naturaleza como valor en sí mismo, sino de gestionar recursos sin los cuales el Estado no puede mantener ingresos, empleo y seguridad alimentaria.
La economía azul da a Seychelles también reconocimiento internacional en foros en los que los Estados pequeños a menudo tienen dificultades para hacerse notar. Cuando se habla de financiar la protección de los océanos, la pesca sostenible, la adaptación climática o las áreas marinas protegidas, Seychelles puede presentarse como un laboratorio de políticas que otros Estados apenas están considerando. Esto refuerza su posición diplomática negociadora: el pequeño Estado no actúa solo como receptor de ayuda, sino como actor que ofrece experiencia, modelos y un mensaje político.
Nuevo presidente y continuidad de la línea de política exterior
Patrick Herminie asumió el cargo presidencial después de las elecciones de 2025, en las que derrotó en la segunda vuelta al entonces presidente Wavel Ramkalawan. Associated Press informó que Herminie obtuvo el 52,7 por ciento de los votos y Ramkalawan el 47,3 por ciento. El cambio político fue significativo porque el partido United Seychelles, al que pertenece Herminie, volvió al poder después de un período en el que estuvo fuera del poder ejecutivo. Aun así, en la política exterior se observa una fuerte continuidad: Seychelles sigue destacando la apertura hacia distintos socios, la evitación de hostilidades y la búsqueda pragmática de beneficios para el desarrollo nacional.
Esa continuidad no significa que no haya cambios en los acentos. Las apariciones de Herminie en Moscú y las visitas anunciadas a otros socios muestran un intento más activo de posicionamiento político en un tiempo en que los Estados pequeños intentan compensar la caída o la incertidumbre de los flujos tradicionales de desarrollo. El anuncio oficial de visitas de trabajo a Rusia y Abu Dabi en abril de 2026 indicó que los temas incluirían turismo, inversiones, conectividad de transporte y aérea, y seguridad alimentaria. Son cuestiones concretas que influyen directamente en la capacidad del Estado para permanecer conectado, abastecido y económicamente estable.
Para los observadores externos es importante distinguir la neutralidad de una actitud igual hacia todas las cuestiones. Seychelles puede cooperar con Estados que mantienen relaciones tensas entre sí, pero eso no significa que desaparezcan las obligaciones internacionales, las votaciones en organizaciones multilaterales o las presiones de los socios. Precisamente ahí está la sensibilidad de una política así: cuanto más dividido esté el orden internacional, más difícil será mantener el equilibrio sin despertar sospechas de una u otra parte.
¿Puede un pequeño Estado insular ser un espacio para el diálogo?
La idea de que Seychelles podría ser un lugar neutral para conversaciones diplomáticas se basa en varios elementos. El Estado tiene un perfil internacionalmente reconocible y políticamente relativamente discreto, está situado fuera de los principales puntos de crisis euroatlánticos y euroasiáticos, y mantiene relaciones con diferentes actores. Su infraestructura turística y su imagen de destino seguro respaldan adicionalmente la percepción del país como un espacio en el que pueden celebrarse reuniones fuera del ruido político cotidiano de las grandes capitales.
Aun así, no conviene sobreestimar la posibilidad de un papel mediador. No hay confirmación de que Seychelles tenga actualmente un mandato formal o un proceso concreto que lo convierta en centro de grandes negociaciones de paz. Es más preciso decir que su política exterior crea las condiciones previas para ese tipo de papel si aparece la necesidad y si las partes relevantes lo aceptan. En la diplomacia, a menudo no es decisivo el tamaño del Estado, sino la confianza, la discreción y la capacidad de ser un interlocutor aceptable para distintas partes.
Para Seychelles quizá sea aún más importante el beneficio cotidiano y menos espectacular de tal posición. Mantener varios canales diplomáticos ayuda a atraer inversiones, abrir mercados, negociar rutas aéreas, obtener apoyo al desarrollo y fortalecer la posición en las negociaciones climáticas. En un mundo en el que a menudo se espera que los Estados más pequeños se alineen, la estrategia seychellense intenta mostrar que la neutralidad pragmática también puede ser una forma de protección activa del interés nacional.
Equilibrio entre grandes potencias y vulnerabilidad de los pequeños Estados
El ejemplo seychellense muestra el dilema más amplio de los pequeños Estados en el siglo XXI. Deben cooperar con los grandes porque sin mercados externos, capital, tecnología y asociaciones de seguridad difícilmente pueden responder a sus propios desafíos. Al mismo tiempo deben cuidar que esa cooperación no se convierta en una dependencia que limite la autonomía política. En el caso de Seychelles, ese dilema se ve además reforzado por el hecho de que el turismo, la pesca, el medio marino y la conectividad del transporte están directamente expuestos a crisis globales, desde guerras y sanciones hasta alteraciones climáticas y cambios en los precios de los energéticos.
Por eso, la política de “amigo de todos, enemigo de nadie” puede leerse como un intento de evitar el escenario más costoso: la pérdida de acceso a un grupo de socios por acercarse a otro. No elimina los riesgos, pero los distribuye. En la práctica, eso significa que Seychelles debe explicar constantemente sus propios movimientos, mantener la credibilidad en foros multilaterales y convencer a distintos socios de que la apertura hacia una parte no es un acto hostil hacia la otra.
Si esa estrategia tiene éxito, Seychelles podría seguir siendo un ejemplo de Estado que compensa su tamaño limitado con flexibilidad diplomática, perfil ecológico y apertura económica. Si no tiene éxito, esa misma posición podría convertirse en una fuente de presiones, especialmente en períodos en que las grandes potencias toleran cada vez menos las zonas grises y exigen con más frecuencia alineamientos claros. Por ahora, según las declaraciones oficiales disponibles y las actividades diplomáticas recientes, Seychelles intenta conservar precisamente esa zona gris como espacio de su propia autonomía.
Fuentes:- - eTurboNews – texto original sobre la estrategia seychellense „friend of all” y la diplomacia neutral (enlace)
- - State House Seychelles – comunicado sobre la entrevista del presidente Patrick Herminie para RT y el mensaje de política exterior „friends to all, enemies to none” (enlace)
- - State House Seychelles – comunicado oficial sobre el encuentro del presidente Patrick Herminie y Vladimir Putin en Moscú el 22 de abril de 2026 (enlace)
- - U.S. Department of State – panorama de las relaciones entre los Estados Unidos de América y Seychelles, incluida la seguridad marítima y la protección ambiental (enlace)
- - Ministerio de Asuntos Exteriores de Seychelles – comunicado sobre conversaciones entre Seychelles y China acerca de la profundización de la asociación bilateral en marzo de 2025 (enlace)
- - National Bureau of Statistics Seychelles – descripción oficial de las estadísticas turísticas y del papel del turismo en la economía seychellense (enlace)
- - Ministerio de Agricultura, Cambio Climático y Medio Ambiente de Seychelles – datos sobre la economía azul, las áreas marinas protegidas y los bonos azules (enlace)
- - Associated Press – informe sobre la victoria de Patrick Herminie en las elecciones presidenciales de 2025 (enlace)
- - World Bank – material sobre el primer bono azul soberano de Seychelles y la importancia del océano para la economía (enlace)
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