Antarctica21 registra un crecimiento de la demanda global de viajes a la Antártida
La Antártida ha sido durante mucho tiempo sinónimo de expediciones científicas, condiciones extremas y viajes disponibles solo para un pequeño número de investigadores. En los últimos años, ese marco está cambiando con fuerza: el turismo polar pasa de ser un nicho a convertirse en uno de los segmentos más visibles de los viajes de lujo y de aventura. En esta tendencia destaca Antarctica21, un operador chileno especializado en el modelo de crucero aéreo, que registra un aumento del interés en varios mercados internacionales. La empresa construye su oferta sobre una combinación de vuelo desde Punta Arenas hacia la isla Rey Jorge y la continuación de la expedición en barcos más pequeños a lo largo de la península Antártica, con lo que acorta la llegada de los viajeros al continente más austral y evita varios días de navegación por el paso de Drake. Según la información disponible, la demanda posterior a la pandemia se vincula cada vez más con viajes más cortos, más simples desde el punto de vista organizativo e intensos en contenido, especialmente entre viajeros que buscan destinos naturales remotos, observación de fauna silvestre y experiencias que no se pueden comparar fácilmente con los cruceros clásicos.
El crecimiento del interés no proviene de un solo mercado
Las señales más recientes de crecimiento son visibles en el posicionamiento de Antarctica21 hacia mercados que se desarrollan rápidamente en el segmento de viajes de alto valor. En una conversación con Travel Trends Today, la empresa destacó a India como uno de los mercados prometedores, explicando que el interés procedente de esa región crece entre huéspedes muy viajados, viajeros individuales, pequeños grupos privados y alquileres privados ocasionales. Ese perfil de huéspedes encaja en la imagen más amplia de la demanda global: la Antártida se observa cada vez con más frecuencia como el destino final para viajeros que ya han recorrido gran parte del mundo y desean una experiencia que combine naturaleza, exclusividad logística y un alto nivel de orientación experta. Esto no significa que se trate de turismo masivo en el sentido habitual, porque las capacidades siguen siendo limitadas, los precios altos y las normas de estancia estrictas. Aun así, las cifras muestran que el interés se ha desplazado mucho más allá del círculo tradicional de entusiastas polares y viajeros orientados a la ciencia.
Precisamente por ese cambio, Antarctica21 subraya la importancia de una presencia local de ventas y asesoramiento en los mercados clave. El modelo de la empresa depende en gran medida de socios en el turismo de lujo y especializado, porque viajar a la Antártida requiere más preparación que un crucero estándar: desde condiciones de salud y meteorológicas hasta la comprensión del equipo, las normas de desembarco y posibles cambios de itinerario. Para los operadores que trabajan con destinos remotos, el crecimiento de la demanda no es solo una cuestión de marketing, sino también una cuestión de confianza en la logística. Los viajeros deben saber qué pueden esperar antes de la salida, cómo funciona el paso del avión al barco y por qué las condiciones meteorológicas en la región antártica pueden cambiar el plan. Antarctica21, por lo tanto, intenta presentar el crecimiento no solo como un resultado de ventas, sino como consecuencia de la demanda de un modelo de viaje más eficiente.
El modelo de crucero aéreo como principal diferencia
El elemento central de la oferta de Antarctica21 es el llamado modelo fly-cruise. En lugar de la salida clásica en barco desde puertos sudamericanos y el cruce del paso de Drake, los viajeros vuelan desde Punta Arenas, en el sur de Chile, hasta la isla Rey Jorge en el archipiélago de las Shetland del Sur, y luego embarcan en un buque de expedición. La empresa señala que ha desarrollado este enfoque durante más de dos décadas y lo presenta como una forma de pasar más tiempo en la propia región antártica y menos en la llegada. Para una parte de los viajeros también es importante el hecho de que así se reduce la exposición a la navegación por uno de los cruces marítimos más exigentes del mundo. Aunque este modelo no elimina los riesgos de una expedición polar, cambia la percepción de la accesibilidad de la Antártida y la acerca a viajeros para quienes el tiempo, la comodidad y una logística más predecible son factores decisivos.
Antarctica21 también destaca la menor escala de sus viajes. En sus cruceros aéreos, la empresa utiliza barcos más pequeños, con un número limitado de huéspedes, lo que está en consonancia con las normas y expectativas para las zonas antárticas sensibles. Las menores capacidades permiten desembarcos más rápidos, un movimiento más sencillo de los grupos y un mayor énfasis en la interpretación de la naturaleza, desde la observación de pingüinos y focas hasta la explicación de paisajes glaciares, meteorología e historia de la exploración. En términos de marketing, este enfoque responde a la demanda de viajes que se presentan como más personales y educativos, y no solo como lujosos. En términos operativos, sin embargo, tal formato requiere un gran número de miembros expertos del equipo, una planificación precisa y una adaptación constante a las condiciones sobre el terreno.
El turismo antártico sigue bajo la lupa por el medio ambiente
El crecimiento del interés por los viajes a la Antártida ocurre en un momento en que todo el sector se enfrenta a una supervisión reforzada debido al impacto del turismo en un entorno excepcionalmente sensible. La Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos, IAATO, señaló en su informe para la temporada 2024/2025 que el número total de visitantes en las categorías de buques y terreno profundo fue de 118.491. Eso es alrededor de un cinco por ciento menos que en la temporada 2023/2024, pero el informe explica que la caída estuvo relacionada ante todo con el hecho de que un operador de cruceros sin desembarcos no operó en esa temporada, mientras que el número de pasajeros que desembarcaron se mantuvo casi igual. También es importante el dato de que los visitantes procedían de más de 150 nacionalidades, lo que confirma el carácter global de la demanda y el hecho de que la Antártida ya no es un destino vinculado solo a unos pocos mercados emisores tradicionales.
En el mismo informe, IAATO subraya que durante la temporada se prestó especial atención a la gripe aviar altamente patógena en la región antártica, especialmente en la zona de la península Antártica. Se registraron 92 informes de posibles casos sospechosos, y los operadores tuvieron que adaptar procedimientos y comunicación. Estos datos muestran que el crecimiento de la demanda no puede observarse separado de las cuestiones de bioseguridad, comportamiento de los visitantes y posibles restricciones sobre el terreno. El turismo antártico se desarrolla formalmente dentro del sistema del Tratado Antártico y de una serie de normas que prescriben cómo pueden moverse los turistas, cuántos pueden estar simultáneamente en determinadas ubicaciones y cómo debe evitarse la introducción de organismos extraños. Para operadores como Antarctica21, esto significa que el crecimiento comercial debe ir acompañado de inversión en procedimientos, educación de los viajeros y coordinación con estándares internacionales.
Una nueva flota como respuesta a la demanda y a la presión de sostenibilidad
Uno de los indicadores más concretos de que Antarctica21 cuenta con un crecimiento a largo plazo es el desarrollo del barco Magellan Discoverer, que la empresa presenta como el primer buque de crucero polar híbrido-eléctrico construido en Sudamérica. Según la información de la empresa, el barco está concebido como buque hermano del Magellan Explorer, con capacidad para hasta 76 huéspedes en cruceros aéreos y 96 huéspedes en viajes marítimos, junto con 67 miembros de personal y tripulación. El buque se construye en el astillero ASENAV en Valdivia, Chile, y está previsto que entre en la temporada antártica 2026/2027. Esta inversión no significa solo una ampliación de la capacidad, sino también un intento de alinear el crecimiento de la demanda con las expectativas de los viajeros y reguladores en torno a la reducción de la huella ambiental.
Magellan Discoverer encaja en una tendencia más amplia de la industria de cruceros de expedición, en la que los operadores intentan diferenciar la oferta con embarcaciones más pequeñas, sistemas de propulsión más avanzados, mejor eficiencia energética y un mayor énfasis en la educación. En este segmento ya no basta con ofrecer solo la llegada a un destino remoto. Viajeros, socios y público buscan cada vez más una explicación sobre cómo el operador gestiona emisiones, residuos, desembarcos y riesgos de seguridad. Antarctica21, en ese contexto, destaca la tecnología híbrido-eléctrica y el diseño del barco adaptado a la navegación polar, pero sigue siendo un hecho que todo viaje a la Antártida es exigente en términos logísticos y energéticos. Por eso, la sostenibilidad en este ámbito no suele observarse como una neutralidad total del impacto, sino como una reducción constante de riesgos y cargas en relación con las posibilidades existentes.
Los e-combustibles como parte del intento de reducir el impacto
Junto con la nueva flota, Antarctica21 también desarrolla una colaboración con HIF Global en el ámbito de los combustibles sintéticos. En enero de 2026, HIF Global anunció la renovación de la asociación exclusiva con Antarctica21, con la continuación del uso de e-combustibles en operaciones relacionadas con los viajes antárticos. Según ese anuncio, diez botes Zodiac que transportan a los huéspedes desde el barco Magellan Explorer hacia la costa continúan utilizando gasolina sintética producida en la planta Haru Oni en Punta Arenas. Las empresas también señalan que se están considerando posibilidades de utilizar diésel marino sintético para los motores principales y combustible de aviación sintético en la cadena operativa más amplia. Para una industria en la que los barcos, los vuelos y las pequeñas embarcaciones de desembarco son una parte necesaria de la experiencia, tales experimentos tienen importancia simbólica y tecnológica, aunque no significan que el problema de las emisiones esté resuelto.
La directora ejecutiva de Antarctica21, Verónica Peragallo, destacó en el anuncio de HIF Global que la integración de e-combustibles por segunda temporada consecutiva confirma la responsabilidad de la empresa hacia la protección de uno de los ecosistemas más sensibles del planeta y hacia la transformación tecnológica en la industria marítima y turística. Estas declaraciones deben observarse en un contexto más amplio: el turismo polar tiene un fuerte potencial comunicativo porque los visitantes ven directamente los efectos del cambio climático y la fragilidad de los ecosistemas de hielo, pero al mismo tiempo llegar hasta esos ecosistemas implica una huella de carbono considerable. Por eso, la credibilidad de los operadores dependerá cada vez más de cuán transparentemente presenten sus propias medidas, las limitaciones de esas medidas y resultados concretos, y no solo de mensajes promocionales sobre sostenibilidad.
La demanda global también abre la cuestión de la gestión del destino
La Antártida no tiene población permanente en el sentido clásico, no tiene una administración turística nacional y no funciona como un destino habitual. La gestión de las visitas se apoya en una combinación de normas internacionales, permisos nacionales, cooperación científica y autorregulación de la industria a través de IAATO. Como el número de visitantes se mantiene por encima de 100.000 al año, se debate cada vez más si los mecanismos existentes son suficientes para la protección a largo plazo de las ubicaciones que se visitan con frecuencia. IAATO indicó para la temporada 2024/2025 la adopción y actualización de nuevas directrices para la gestión de lugares de visita, así como la continuación del trabajo en una estrategia que subraya el papel de los operadores como guardianes de la Antártida. Esto muestra que el sector intenta reaccionar al crecimiento, pero también que la presión del público, los científicos y las organizaciones ambientales no disminuirá.
Para Antarctica21 y operadores similares, el desafío clave será armonizar el atractivo comercial de la Antártida con el hecho de que se trata de un espacio en el que los errores son difíciles de corregir. En la práctica, esto significa limitar el tamaño de los grupos, respetar las normas de distancia respecto de los animales, desinfectar minuciosamente el equipo, supervisar el movimiento de los viajeros y estar dispuesto a cancelar desembarcos cuando las condiciones lo exijan. Precisamente estas limitaciones hacen que el viaje sea complejo y caro, pero al mismo tiempo son la razón por la cual el destino puede conservarse. El crecimiento de la demanda global, por tanto, no tiene por qué significar necesariamente una expansión incontrolada, pero plantea la cuestión de cuánto estarán dispuestos los operadores, el sistema regulatorio y el mercado a aceptar normas más estrictas si el número de viajeros interesados continúa creciendo.
Del viaje de lujo a una experiencia con función educativa
Antarctica21 subraya cada vez con más fuerza el elemento educativo del viaje en su comunicación. En febrero de 2026, la empresa presentó la serie original en línea “An Expedition to Planet Earth”, concebida como una muestra de la experiencia del crucero aéreo desde Punta Arenas hasta la Antártida, incluyendo la vida a bordo, el trabajo de los guías y las impresiones de los viajeros. Este contenido refleja un cambio en la forma en que el turismo polar se presenta al público. En lugar de mostrar la Antártida solo como el destino de lujo definitivo o un viaje trofeo, se pone cada vez más énfasis en aprender sobre el planeta, el cambio climático, la observación científica y el comportamiento responsable en la naturaleza. Esto es importante porque los viajeros que llegan a la Antártida se convierten también en una especie de testigos de los cambios en una de las partes más sensibles de la Tierra.
Sin embargo, el valor educativo no elimina la tensión entre los viajes y la protección ambiental. Todo lo contrario, la hace más visible. Cuanto más presente está la Antártida en películas promocionales, redes sociales e itinerarios de lujo, más crece el interés por ir. Cuantas más personas desean ver glaciares, pingüinos y el enorme paisaje blanco, mayor es la necesidad de reglas claras, capacidades limitadas y una evaluación seria del impacto. Antarctica21 se posiciona en este espacio como un operador que vincula el crecimiento con barcos pequeños, acceso aéreo, nueva tecnología e interpretación especializada. El éxito a largo plazo de ese modelo no se medirá solo por el número de reservas, sino también por cuán exitosamente se armonice el deseo de una experiencia única con la obligación de que la Antártida siga siendo un espacio cuyos valores naturales no se consuman más rápido de lo que es posible protegerlos.
Fuentes:- Travel Trends Today – entrevista sobre el crecimiento de la demanda de viajes polares y el posicionamiento de Antarctica21 hacia el mercado indio- Antarctica21 – información oficial sobre el modelo de crucero aéreo, itinerarios y concepto de pequeños barcos de expedición- Antarctica21 – datos oficiales sobre el barco Magellan Discoverer, capacidad, construcción y temporada 2026/2027 prevista- IAATO / Antarctic Treaty Consultative Meeting – informe sobre turismo antártico, número de visitantes y medidas de seguridad y medio ambiente en la temporada 2024/2025- HIF Global – anuncio sobre la renovación de la asociación con Antarctica21 y el uso de e-combustibles en operaciones antárticas- Adventure Travel Trade Association – información sobre la fase final de construcción y el inicio previsto de la navegación del barco Magellan Discoverer
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Hora de creación: 2 horas antes