El WTTC saluda el nuevo PKD de la OACI: la verificación digital de los documentos de viaje entra en una nueva fase
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo, WTTC, ha respaldado la introducción de una nueva generación del sistema Public Key Directory, desarrollado por la Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, considerándolo un avance importante hacia un tráfico internacional de pasajeros más seguro y fluido. Se trata de una infraestructura técnica que permite una verificación más rápida y fiable de los pasaportes electrónicos y de otras credenciales digitales de viaje, y con ello un procesamiento más eficiente de los pasajeros en las fronteras, en los aeropuertos y por parte de otros participantes autorizados en la cadena del viaje.
La OACI anunció que el sistema de nueva generación fue lanzado oficialmente el 27 de marzo de 2026, mientras que el WTTC afirmó ese mismo día que considera este paso un punto de inflexión para la seguridad y la facilitación de los viajes transfronterizos. Según el comunicado del WTTC, la nueva plataforma permite una verificación segura en tiempo real de las credenciales digitales de viaje y encaja en la visión a largo plazo del sector hacia una “experiencia del viajero sin fricciones”, en la que la seguridad y la fluidez de los procesos están alineadas y no son objetivos opuestos. Precisamente ese equilibrio ha sido en los últimos años una de las cuestiones clave para los gobiernos, las aerolíneas, los aeropuertos y la industria turística, especialmente tras el fuerte regreso de los viajes internacionales.
Qué es realmente el PKD y por qué es importante
El Public Key Directory de la OACI no es un concepto nuevo, pero la nueva generación del sistema llega en un momento en el que el tráfico internacional se está digitalizando rápidamente. El PKD es un repositorio central a través del cual los Estados y otras instituciones autorizadas intercambian los datos necesarios para verificar la autenticidad de los documentos electrónicos de viaje legibles por máquina, entre los cuales los pasaportes electrónicos son los más importantes. En la práctica, esto significa que el sistema sirve como una base global de claves criptográficas públicas mediante las cuales las autoridades fronterizas, los transportistas y otros actores autorizados pueden confirmar que un documento fue efectivamente emitido por el Estado competente y que los datos del chip no han sido modificados.
La OACI explica en sus páginas oficiales que la ventaja de seguridad y operativa de los pasaportes electrónicos solo existe si el chip se verifica realmente en la frontera. Si no existe tal verificación, el pasaporte electrónico pierde gran parte de sus ventajas frente a un documento clásico no electrónico. Precisamente por eso el PKD desempeña un papel clave: permite que la firma digital registrada en el chip del pasaporte se verifique de manera estandarizada e interoperable a nivel internacional. Esto reduce el margen para la falsificación, refuerza la confianza entre los Estados y acelera el proceso de identificación de los viajeros.
También es importante que, según la OACI, la propia verificación del pasaporte electrónico no requiere el intercambio de datos personales del titular del pasaporte. En el centro de la verificación se encuentran la autenticidad de la firma digital y la integridad del documento, y no la transferencia de información personal privada. En los debates sobre la digitalización de las fronteras, este es precisamente uno de los puntos más sensibles: el progreso tecnológico aporta mayor eficiencia, pero al mismo tiempo plantea la cuestión de la privacidad, la protección de datos y el nivel de vigilancia sobre los viajeros. La explicación de la OACI muestra que la arquitectura del sistema está concebida de modo que separa la autenticación del documento del intercambio innecesario de datos personales.
La nueva generación del sistema y qué cambia con ello
En su anuncio de lanzamiento, la OACI indica que los viajeros, las aerolíneas, los aeropuertos y los gobiernos se beneficiarán de la nueva generación del PKD, porque los viajes transfronterizos deberían volverse tanto más seguros como más eficientes. En la práctica, el principal cambio es la posibilidad de una verificación más moderna, más rápida y más flexible de las credenciales digitales de viaje, incluidos escenarios en los que los documentos de viaje se vinculan con procesos biométricos y con sistemas automatizados de procesamiento de pasajeros. Esto es especialmente importante para los aeropuertos que ya están introduciendo carriles automatizados, auto check-in de pasajeros y diferentes formas de identificación biométrica.
El WTTC destaca precisamente ese elemento en su reacción: la verificación en tiempo real de las credenciales, el refuerzo de la seguridad y un paso fronterizo más rápido. En términos políticos y económicos, este es un mensaje importante porque el sector turístico lleva tiempo advirtiendo que los sistemas fronterizos obsoletos se están convirtiendo en un cuello de botella para el crecimiento. El tráfico de pasajeros no crece linealmente solo en un segmento; también crecen las expectativas de los viajeros, el número de controles de seguridad, los requisitos regulatorios y la necesidad de intercambio de datos entre los Estados y el sector privado. Si la infraestructura tecnológica permanece en modelos antiguos, el resultado es una mayor congestión, un flujo más lento de personas y mayores costes operativos.
Por ello, la nueva plataforma PKD no se contempla solo como una mejora técnica, sino también como parte de una transformación más amplia de las fronteras. En esa transformación, la verificación física de los documentos se complementa cada vez más con procesos digitales, y el papel del documento de viaje se amplía gradualmente desde la mera identificación hacia un conjunto de credenciales verificables digitalmente que pueden utilizarse de forma segura en múltiples fases del viaje. Esto incluye el check-in antes del vuelo, la verificación del derecho de entrada, el paso por puntos fronterizos automatizados y la posible conexión con futuras identidades digitales para los viajes internacionales.
La relación con las credenciales digitales de viaje y la biometría
Una de las razones por las que la nueva generación del PKD ha suscitado tanta atención es su relación con el concepto de credenciales digitales de viaje, los llamados DTC. En sus directrices, la OACI señala que la finalidad de los DTC es permitir una representación digital de un documento de viaje, que puede servir temporal o permanentemente como sustituto de un pasaporte convencional, dependiendo del marco regulatorio y del grado de implantación. En otras palabras, la dirección del desarrollo conduce hacia un modelo en el que el pasaporte físico no desaparece de la noche a la mañana, pero una parte cada vez mayor de la verificación de la identidad y del estatus de viaje pasa al entorno digital.
Para ese salto, la infraestructura de confianza es decisiva. Sin un intercambio de claves públicas reconocido internacionalmente y estandarizado técnicamente, las credenciales digitales seguirían limitadas a experimentos nacionales o comerciales aislados. Precisamente por eso el PKD es importante: proporciona la base para que los Estados y los socios autorizados puedan verificar la autenticidad de una credencial digital de forma interoperable. Cuando a esto se añade la biometría, por ejemplo la comparación del rostro del viajero con los datos vinculados a un documento de viaje válido, se abre la posibilidad de trasladar parte de los controles manuales actuales a procesos automatizados y más rápidos.
Pero eso no significa que todas las cuestiones estén resueltas. La integración biométrica puede acelerar el procesamiento de los pasajeros, pero al mismo tiempo exige marcos jurídicos sólidos, normas de uso transparentes y límites claros sobre quién recopila, almacena y procesa los datos biométricos. Precisamente por eso, en los debates especializados sobre el “viaje sin fricciones”, siempre se desarrolla en paralelo una discusión sobre vigilancia, proporcionalidad y el derecho de los viajeros a la protección de la privacidad. La nueva plataforma PKD no resuelve por sí sola esas cuestiones, pero elimina uno de los problemas técnicos fundamentales: cómo confirmar de forma segura y creíble que un documento digital de viaje es auténtico.
Por qué el WTTC apoya firmemente esta dirección
El apoyo del WTTC no es una sorpresa. La organización lleva años defendiendo la modernización de las fronteras y la digitalización del proceso del viajero como condición previa para el crecimiento continuo del turismo global. En su comunicado más reciente, el WTTC afirma que para 2035 el sector mundial de viajes y turismo podría alcanzar una contribución de 16,5 billones de dólares estadounidenses al PIB mundial y representar el 12,5 por ciento del empleo total mundial. En el mismo contexto, el WTTC y SITA estiman en el informe Better Borders que una gestión fronteriza más inteligente podría aportar 401.000 millones de dólares adicionales de PIB hasta 2035 y crear 14 millones de nuevos empleos en los países del G20, la Unión Europea y la Unión Africana.
Estas estimaciones deben leerse con cautela, porque se basan en modelos y supuestos sobre futuras políticas e inversiones. Aun así, el mensaje es claro: las fronteras ya no se contemplan solo como un filtro de seguridad, sino también como infraestructura económica. Los procedimientos lentos, los sistemas informáticos desconectados y los procesos manuales no significan solo colas más largas, sino también una menor competitividad de los destinos, una conectividad más débil y un potencial turístico y empresarial menos aprovechado. Para los países que dependen del tráfico internacional, ya sea a través del turismo, de los viajes de negocios o del tránsito, la eficiencia fronteriza se convierte en parte de la política general de inversión y desarrollo.
El WTTC subraya además en su sitio web que un viaje más seguro y fluido, mediante la aplicación de tecnologías innovadoras como la biometría, puede impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo sin renunciar a los estándares de seguridad. Esta también es una tesis políticamente sensible, porque el debate público suele plantearse como una elección entre “más seguridad” y “más rapidez”. El sector de los viajes intenta mostrar que la modernización tecnológica puede aportar ambas cosas, siempre que esté estandarizada, sea interoperable y esté coordinada a nivel internacional.
El crecimiento de los viajes internacionales intensifica la presión sobre las fronteras
El momento del lanzamiento de la nueva plataforma PKD también es importante. A comienzos de 2026, UN Tourism anunció que las llegadas internacionales de turistas en 2025 aumentaron un 4 por ciento en comparación con el año anterior, tras una fuerte recuperación en 2023 y 2024. Esa tendencia confirma que los viajes globales se están estabilizando en un nivel alto, pero también que las presiones de infraestructura, seguridad y operación no están disminuyendo. A medida que aumenta el número de viajeros, cada retraso en la frontera, cada lentitud en la verificación de documentos y cada desajuste entre los sistemas estatales se vuelven más visibles y más costosos.
Precisamente por eso, la verificación digital de documentos ya no se trata como una comodidad adicional, sino como parte de la infraestructura básica del transporte. Los aeropuertos que se enfrentan a picos de carga necesitan sistemas que puedan procesar un gran número de viajeros sin reducir el estándar de seguridad. Los Estados, por su parte, quieren una confirmación fiable de la autenticidad de los documentos, especialmente en un momento en el que aumentan los riesgos de seguridad, las tensiones geopolíticas y las presiones migratorias. La nueva generación del PKD encaja en ese contexto más amplio: es una herramienta que sirve al mismo tiempo a la política de seguridad y a la logística del movimiento internacional de personas.
Para los viajeros, el mayor cambio quizá no se vea en el nombre del sistema, sino en la experiencia del viaje. Menores demoras en los puntos fronterizos, menos necesidad de repetir las mismas verificaciones y procesos digitales mejor alineados son los efectos más directos que la industria quiere lograr. Pero el alcance real de esos cambios dependerá de la rapidez con la que los Estados, los aeropuertos y los transportistas adapten sus sistemas operativos y regulatorios a los nuevos estándares.
Hasta qué punto el sistema ya está extendido y qué dice eso sobre su aceptación
La lista de participantes de la OACI muestra que el PKD ya reúne a un amplio círculo de Estados e instituciones. En la lista oficial publicada en el sitio web de la OACI figuran 107 participantes, entre ellos Croacia, que se incorporó al sistema el 1 de abril de 2019. Ese hecho es importante por dos razones. En primer lugar, muestra que el PKD no es una tecnología experimental, sino una infraestructura global ya existente que ahora entra en una nueva fase. En segundo lugar, el número de participantes sugiere que existe una amplia comprensión internacional de que la verificación de los documentos electrónicos de viaje solo es posible si se basa en normas comunes y en una confianza compartida.
Al mismo tiempo, la mera presencia en el sistema no significa automáticamente el mismo nivel de aplicación operativa en todos los Estados. En algunos lugares, la tecnología está profundamente integrada en los procesos fronterizos, incluidos los e-gates automatizados y los sistemas biométricos, mientras que en otros la participación asegura sobre todo una base para la interoperabilidad futura. Precisamente ahí reside uno de los retos de los próximos años: el estándar técnico puede ser global, pero la velocidad de implantación depende de las inversiones nacionales, de la legislación, de la preparación administrativa y de las prioridades políticas.
La presencia de Croacia en el sistema, por tanto, no significa por sí sola que todos los elementos de la nueva generación del PKD vayan a ser visibles de inmediato para cada viajero en todos los pasos fronterizos. Pero sí significa que el país forma parte de la infraestructura internacional necesaria para la futura expansión de los procesos digitales de viaje. En el contexto europeo y de Schengen, donde la interoperabilidad, la automatización y la verificación segura de documentos tienen un peso especial, esa inclusión adquiere una importancia adicional.
Ventajas, pero también limitaciones, de la nueva fase digital del viaje
Aunque los comunicados de la OACI y del WTTC son claramente optimistas, es realista esperar que la transición hacia el uso pleno de credenciales digitales de viaje sea gradual. Una razón es técnica: los Estados y los operadores deben armonizar sus sistemas, procedimientos y equipos. Otra es jurídica: cualquier uso de identidades digitales y biometría en el tráfico internacional debe ajustarse a las normas nacionales y supranacionales sobre privacidad, tratamiento de datos y procedimientos administrativos. La tercera es política: el nivel de confianza entre los Estados, así como la disposición a estandarizar parte del proceso a nivel internacional, nunca son solo una cuestión técnica.
Por ello, es más probable que la nueva generación del PKD se haga notar al principio sobre todo a través de una mayor fiabilidad de la verificación documental de fondo y de la ampliación gradual de los escenarios digitales en el transporte aéreo. La sustitución completa de los pasaportes físicos por una solución digital universal todavía no es una realidad inmediata. Pero lo que ya está cambiando ahora es la arquitectura del sistema de confianza sobre la que puede surgir ese futuro. En ese sentido, la decisión de la OACI de modernizar el PKD y el apoyo que ha recibido del WTTC son señales importantes de que el tráfico internacional está entrando en una fase en la que la frontera entre el documento de viaje, la identidad digital y la verificación automatizada se difumina cada vez más.
Para la industria turística, las aerolíneas y los aeropuertos, esto es ante todo una cuestión de capacidad y competitividad. Para los Estados, es una cuestión de seguridad, soberanía e interoperabilidad. Para los viajeros, en cambio, la medida clave del éxito será sencilla: si viajar será más rápido, más seguro y menos cargado de burocracia. La nueva generación del PKD todavía no ofrece todas las respuestas, pero según los anuncios oficiales de la OACI y del WTTC representa uno de los pasos más importantes hacia un sistema en el que un documento de viaje verificado digitalmente llega a ser tan importante como el propio pasaporte físico.
Fuentes:- ICAO – anuncio oficial sobre el lanzamiento de la nueva generación del sistema PKD el 27 de marzo de 2026, con una descripción de la finalidad del sistema y de los efectos esperados sobre la seguridad y la fluidez de los viajes.- WTTC – comunicado del 27 de marzo de 2026 en el que el WTTC respalda la nueva plataforma de la OACI y expone su postura sobre la verificación en tiempo real de las credenciales digitales de viaje.- ICAO PKD – visión general oficial del sistema Public Key Directory y explicación de su papel en la autenticación de documentos electrónicos de viaje legibles por máquina.- ICAO ePassport Validation – explicación oficial del proceso de verificación de los pasaportes electrónicos y aclaración de que la validación no requiere el intercambio de datos personales del titular del pasaporte.- ICAO PKD Participants – lista oficial de participantes del PKD, incluida la información de que Croacia se incorporó al sistema el 1 de abril de 2019.- WTTC Research Hub – resumen del informe Better Borders sobre el papel de una gestión fronteriza más inteligente, las tecnologías digitales y las políticas de visados en el crecimiento de la economía y del turismo.- WTTC y SITA – publicación con las estimaciones clave del informe Better Borders, incluidas las proyecciones sobre PIB adicional y nuevos empleos hasta 2035.- WTTC Seamless Traveller Journey – resumen de las posturas del WTTC sobre viajes más seguros y fluidos mediante el uso de biometría y tecnologías digitales.- ICAO High-Level Guidance on Digital Travel Credentials – directrices de la OACI de junio de 2024 sobre las credenciales digitales de viaje y su lugar en el futuro tráfico internacional.- UN Tourism – publicación de enero de 2026 sobre el crecimiento de las llegadas internacionales de turistas en 2025 y las expectativas para 2026, como contexto de la creciente presión sobre los sistemas fronterizos.
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