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El turismo batió récords en 2025, pero 2026 trae riesgos para los viajes, el transporte aéreo y la economía global

Descubre por qué el turismo alcanzó en 2025 un valor récord de 11,7 billones de dólares y creció más rápido que la economía mundial, y qué podrían significar en 2026 las presiones geopolíticas, un transporte aéreo más caro y la inestabilidad de los hubs aéreos clave.

El turismo batió récords en 2025, pero 2026 trae riesgos para los viajes, el transporte aéreo y la economía global
Photo by: Domagoj Skledar - illustration/ arhiva (vlastita)

El turismo batió récords en 2025, pero 2026 trae un nuevo nivel de incertidumbre

El turismo mundial deja atrás un año como la industria no había registrado en mucho tiempo. Según los datos del World Travel & Tourism Council, el sector global de viajes y turismo alcanzó en 2025 un valor económico récord de alrededor de 11,7 billones de dólares estadounidenses, es decir, aproximadamente una décima parte del PIB mundial total. De este modo, el turismo, observado a través de su contribución total a la economía, creció más rápido que la economía global en general y volvió a confirmar que no es solo una actividad de servicios complementaria, sino una de las palancas clave del consumo, el empleo, la inversión y el intercambio internacional.

Ese resultado no llegó por casualidad. Detrás de él están el fuerte regreso de los viajes internacionales, la recuperación de los grandes mercados urbanos y aéreos, el gasto récord de los visitantes extranjeros y una demanda turística interna muy resistente en numerosos mercados. Durante 2025, el WTTC estimó que el gasto internacional de los viajeros alcanzaría un nuevo máximo de 2,1 billones de dólares, por encima del máximo anterior de 2019, antes de la pandemia, mientras que el gasto turístico interno se estimó en 5,5 billones de dólares. Al mismo tiempo, según la misma investigación que el WTTC prepara con Oxford Economics, el sector debía respaldar alrededor de 371 millones de puestos de trabajo en todo el mundo.

Cifras que confirman el pleno regreso de la demanda global

Que 2025 no fue solo un buen año, sino uno excepcional, también lo confirman los datos de UN Tourism. Esa agencia de las Naciones Unidas publicó que las llegadas de turistas internacionales en 2025 aumentaron un 4 por ciento, hasta unos 1,52 mil millones de viajes con pernoctación, lo que constituye un nuevo récord en el período posterior a la pandemia. En otras palabras, el mercado global no solo volvió a su nivel anterior, sino que en muchas rutas y segmentos incluso fue un paso más allá, especialmente allí donde las conexiones aéreas, los regímenes de visado y el poder adquisitivo de los viajeros se mantuvieron estables.

Es importante distinguir aquí varias capas de la recuperación. Una parte del crecimiento provino del turismo vacacional clásico, especialmente en los destinos mediterráneos, asiáticos y de Oriente Medio que invirtieron agresivamente en promoción e infraestructura. Otra parte provino de los viajes urbanos y de negocios, de la industria de conferencias y del segmento premium, donde los viajeros siguieron gastando pese a los precios más altos. El tercer elemento, quizá el más importante, es el hecho de que el turismo siguió siendo en muchos países uno de los pocos sectores que al mismo tiempo elevan las exportaciones de servicios, emplean a un gran número de personas e influyen directamente en la actividad del transporte aéreo, la hostelería, el comercio, la cultura y el entretenimiento.

El turismo creció más rápido que la economía mundial

La afirmación de que el turismo superó a la economía global en general no es solo una formulación promocional de la industria. En sus proyecciones, el WTTC señala que el sector de viajes y turismo en 2025 debía crecer con más fuerza que la economía mundial total y, a largo plazo, también espera una tasa media anual de crecimiento superior al promedio mundial. Ya los datos de 2024 muestran cuánto se aceleró el impulso: ese año, el sector aportó 10,9 billones de dólares al PIB global, es decir, alrededor del 10 por ciento de la economía mundial, con 357 millones de empleos. El salto hasta unos 11,7 billones en 2025 no es, por tanto, solo un desplazamiento estadístico, sino la continuación de una ola muy fuerte de inversión y gasto de consumo.

En el contexto macroeconómico más amplio, esto es especialmente importante porque el Fondo Monetario Internacional ya advirtió en la primavera de 2025 sobre una desaceleración del crecimiento mundial y riesgos reforzados, entre ellos tensiones comerciales, incertidumbre política y sensibilidad de los mercados energéticos. Precisamente por eso, el hecho de que el turismo lograra crecer más rápido que la economía total muestra cuán fuerte siguió siendo la demanda de viajes incluso en un período de precios elevados, financiación más cara y presiones geopolíticas. Para un gran número de consumidores, viajar evidentemente siguió siendo una prioridad, incluso cuando los presupuestos domésticos estaban bajo presión.

Por qué 2025 fue tan fuerte para los viajes y el turismo

Varias razones se imponen como explicación del año récord. La primera es la demanda acumulada tras la pandemia, que en algunos mercados se trasladó también a 2025, especialmente en los viajes internacionales de larga distancia. La segunda es la fuerte orientación de los consumidores hacia las experiencias en lugar de los bienes, lo que aumentó la disposición a gastar más en vacaciones, viajes y experiencias especiales. La tercera razón radica en que numerosos países simplificaron la entrada, digitalizaron los procedimientos de viaje y desarrollaron de forma más agresiva las rutas aéreas, las conexiones de cruceros y la capacidad hotelera.

Al mismo tiempo, el transporte aéreo siguió siendo la columna vertebral de la recuperación. Sin la amplia red de hubs que conectan Europa, Asia, África y las Américas, sería difícil imaginar este tipo de crecimiento. Precisamente por eso, la industria sigue con especial atención la situación en los grandes centros de tránsito, desde el golfo Pérsico hasta los principales aeropuertos europeos y asiáticos. El turismo puede registrar una demanda récord, pero cuando se alteran las conexiones aéreas, la cadena se rompe muy rápido: suben los costes del combustible, las rutas se alargan, cae la puntualidad de los vuelos, se cancelan salidas y disminuye la disposición de los viajeros a reservar.

En 2026, la imagen ya no es tan sencilla

Y es precisamente aquí donde comienza la parte clave de la historia para 2026. Tras el récord de 2025, el nuevo período está marcado por una incertidumbre considerablemente mayor de la que la industria y los inversores esperaban al inicio del año. Por un lado, la demanda fundamental de viajes sigue existiendo. Por otro, el mercado se enfrenta a una combinación de tensiones geopolíticas, alteraciones en el transporte aéreo, mayor riesgo energético y un entorno económico más prudente.

En abril de 2026, tensiones adicionales en Oriente Medio y alteraciones relacionadas con el estrecho de Ormuz reabrieron una vez más la cuestión de hasta qué punto el turismo global depende realmente de la estabilidad de los corredores energéticos y aeronáuticos. Mientras una parte de las aerolíneas ajusta rutas o reduce temporalmente frecuencias, los aeropuertos europeos y las asociaciones industriales advierten sobre la sensibilidad del suministro de combustible de aviación si las alteraciones se profundizan. Incluso cuando no hay una interrupción total del tráfico, bastan unas pocas semanas de mayores riesgos de seguridad y combustible más caro para cambiar con fuerza los precios de los billetes, la rentabilidad de las compañías y el comportamiento de los viajeros.

Los hubs de aviación se han convertido en el punto de mayor vulnerabilidad

En los últimos años, precisamente los grandes hubs de Oriente Medio han sido el símbolo de la conectividad global y uno de los motores del crecimiento del turismo internacional. Conectan Europa con Asia, África y Oceanía y, al mismo tiempo, sirven como plataformas de tránsito para millones de pasajeros. Cuando aparecen riesgos de seguridad en ese espacio, las consecuencias no son locales. Se extienden a redes enteras de vuelos, paquetes turísticos, viajes de negocios y a la dinámica estacional de las reservas en todo el mundo.

Estas alteraciones no tienen necesariamente que hundir la demanda anual total, pero pueden cambiar su geografía. Los viajeros, por regla general, se redirigen hacia mercados más seguros y más estables en tráfico, vuelos más cortos y destinos a los que se puede llegar con menos escalas. Esto puede ayudar a algunos mercados europeos, mediterráneos o regionales, pero al mismo tiempo puede perjudicar a las aerolíneas y destinos que dependen de largos enlaces intercontinentales y de pasajeros en conexión. En otras palabras, 2026 podría ser un año en el que el interés global total por viajar se mantenga relativamente firme, pero la distribución de ese tráfico sea mucho más inestable.

También suben otros costes, no solo el combustible

No se trata solo de geopolítica. En su revisión global del transporte aéreo para 2026, la IATA advirtió que, junto con el combustible, también aumentan otros costes que presionan a las compañías, sobre todo el trabajo, el mantenimiento y las limitaciones en la entrega de aeronaves. Eso significa que el sector no entra en la nueva temporada solo con el problema de unos posibles costes energéticos más altos, sino también con presiones estructurales ya existentes. Los retrasos en la entrega de nuevos aviones, la falta de capacidad en determinados mercados y unos costes operativos más elevados se traducen con facilidad en billetes más caros y menor flexibilidad para las aerolíneas.

Para el sector turístico, este es un mensaje importante porque muestra que ni siquiera una demanda récord por sí sola garantiza una temporada fluida. Si las compañías vuelan con flotas limitadas, si parte de las rutas sigue siendo sensible en materia de seguridad y los costes aumentan, el mercado se vuelve más selectivo. Las mejores posicionadas son las destinaciones con buena accesibilidad, fuerte demanda interna y una imagen clara de seguridad. Lo tienen peor aquellas que dependen de un solo corredor aéreo, de una sola región de huéspedes o de un solo tipo de transporte.

Qué dicen las proyecciones para la economía en general

El trasfondo económico más amplio refuerza aún más la cautela. El FMI advirtió en la primavera de 2025 que el crecimiento global se desacelera y que los riesgos aumentan y, antes de la publicación de la nueva edición del World Economic Outlook el 14 de abril de 2026, la propia institución subraya que se trata de un período de mayor incertidumbre. Esto es importante porque el turismo, por muy resistente que sea, sigue siendo extremadamente sensible al ánimo de los consumidores, a los precios de la energía, a los tipos de cambio, a los tipos de interés y a la confianza empresarial.

Si la economía global se desacelera, el número de viajes no tiene necesariamente que caer de inmediato, pero la estructura del gasto cambia muy rápido. Los viajeros acortan más a menudo su estancia, eligen destinos más cercanos, prestan más atención al precio del billete de avión y del alojamiento y reservan con menos frecuencia opciones más caras y arriesgadas. En ese entorno, el turismo todavía puede crecer, pero más despacio y de forma más desigual que en el récord de 2025.

¿Seguirá siendo 2026 un buen año para el turismo?

Según la información disponible en este momento, es demasiado pronto para hablar de una caída global seria de los viajes y el turismo en 2026. El interés básico por viajar sigue siendo alto, y la experiencia de los últimos años ha demostrado que los viajeros a menudo se adaptan rápidamente a las nuevas circunstancias, especialmente si las rutas y destinos alternativos siguen estando disponibles. Sin embargo, también está claro que la industria entra en el año con muchas más preguntas abiertas de las que tenía antes de 2025.

Serán clave varios factores: si se estabiliza la situación de seguridad en los corredores aeronáuticos clave, si los precios de la energía se mantienen bajo control, cómo reaccionarán las aerolíneas y cuál será la disposición de los consumidores a asumir viajes más caros. Si esos elementos se calman, 2026 puede seguir siendo un año sólido, quizá incluso superior a la media, aunque probablemente no tan limpio y lineal como el récord de 2025. Si, por el contrario, las alteraciones se profundizan, el turismo seguirá generando un gran volumen de tráfico, pero con más volatilidad, mayor presión sobre los márgenes y diferencias más marcadas entre regiones.

La mayor lección del récord de 2025

El mensaje más importante del récord de 2025 no es solo que la gente vuelve a viajar masivamente. Aún más importante es que se ha demostrado que el turismo se ha convertido en una de las ramas más resistentes de la economía mundial. Cuando un sector, en condiciones de incertidumbre general, alcanza casi 11,7 billones de dólares de valor, respalda cientos de millones de empleos y crece más rápido que la media global, está claro que su importancia va mucho más allá de las vacaciones y el tiempo libre.

Pero ese mismo año revela también la otra cara de la historia. Cuanto mayor se vuelve el turismo global, más fuertemente queda vinculado a cadenas internacionales sensibles: el transporte aéreo, la energía, la seguridad, las fronteras abiertas y la estabilidad política. Por eso, la pregunta para 2026 no es si desaparecerá el interés por viajar, sino si la industria puede mantener el impulso récord en un mundo que vuelve a ser más inestable. La respuesta dependerá, más que el año pasado, no solo del deseo de la gente de viajar, sino también de cuán seguro, accesible y previsible será el propio viaje.

Fuentes:
  • World Travel & Tourism Council – comunicado oficial sobre las proyecciones para 2025, incluida la contribución del sector al PIB global, el gasto internacional e interno y el empleo (enlace)
  • WTTC Research Hub – panorama de la investigación anual sobre el impacto económico del turismo y el marco metodológico que el WTTC lleva a cabo con Oxford Economics (enlace)
  • UN Tourism – World Tourism Barometer con datos de que las llegadas de turistas internacionales en 2025 aumentaron un 4 por ciento, hasta unos 1,52 mil millones (enlace)
  • FMI – World Economic Outlook de abril de 2025 sobre la desaceleración del crecimiento mundial y los mayores riesgos para la economía global (enlace)
  • IATA – Global Outlook for Air Transport in 2026 sobre el aumento de los costes laborales y de mantenimiento, los retrasos en la entrega de aeronaves y otras presiones sobre las aerolíneas (enlace)
  • FMI – anuncio de la edición del World Economic Outlook del 14 de abril de 2026, que confirma que la nueva evaluación llega precisamente en un momento de mayor incertidumbre global (enlace)

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Hora de creación: 5 horas antes

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