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Bad Bunny gana una batalla judicial clave por el ritmo dembow en una disputa que afecta a casi 2.000 canciones

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Descubre cómo un tribunal federal de Los Angeles redujo de forma drástica la gran disputa de derechos de autor sobre el ritmo dembow, que involucra a Bad Bunny, Daddy Yankee, Karol G, Drake y muchos otros artistas. Conoce qué teoría fue rechazada, qué reclamaciones siguen abiertas y por qué el fallo importa al reguetón

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Bad Bunny gana una batalla judicial clave por el ritmo dembow: la decisión afecta a casi 2.000 canciones

Un tribunal federal estadounidense de Los Ángeles ha emitido una decisión que cambia de forma significativa el rumbo de una de las mayores disputas sobre derechos de autor en la música latina contemporánea. El 1 de septiembre de 2026, el juez André Birotte Jr. aceptó la solicitud de reconsideración presentada por Rimas Music y Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, y concluyó que los demandantes no pueden continuar con su teoría formulada de manera más amplia, según la cual una determinada combinación de elementos del ritmo dembow constituye una obra protegida por derechos de autor. La decisión se refiere a una disputa en la que Cleveland “Clevie” Browne, la empresa Steely and Clevie Productions y otros demandantes afirmaban que cientos de artistas, productores y compañías discográficas habían utilizado sin autorización elementos musicales relacionados con la composición “Fish Market” de 1989. Según documentos judiciales e informes de medios estadounidenses, el procedimiento llegó a abarcar a lo largo de los años a más de 150 artistas y aproximadamente entre 1.800 y casi 2.000 canciones, entre ellas obras de Bad Bunny, Daddy Yankee, Karol G, J Balvin, Drake, Luis Fonsi y otros artistas conocidos mundialmente. La decisión más reciente no pone fin a todo el caso, pero elimina su teoría de derechos de autor más amplia y potencialmente más costosa.

El juez cambió su decisión anterior tras la solicitud de Bad Bunny y Rimas

El giro clave se produjo apenas dos meses después de que el mismo juez considerara que determinadas cuestiones de originalidad y protección de derechos de autor debían ser decididas por un jurado. En la decisión del 1 de julio de 2026, Birotte rechazó las solicitudes de ambas partes de una sentencia sumaria parcial sin juicio, señalando que existían importantes desacuerdos entre los expertos musicales sobre qué elementos aparecen en las obras relevantes, hasta qué punto son originales y si, en conjunto, pueden constituir una selección y disposición protegidas de elementos musicales. El tribunal concluyó entonces que semejante “conflicto de expertos” no podía resolverse en la fase de sentencia sumaria y que los hechos debían ser evaluados por un miembro del jurado o por el jurado.

Rimas Music y Bad Bunny solicitaron posteriormente, el 15 de julio, la reconsideración de esa decisión. Su argumento no consistía únicamente en que ciertos elementos rítmicos fueran demasiado comunes para estar protegidos, sino en que los demandantes tenían un problema previo más grave: no habían identificado con precisión una obra concreta protegida por derechos de autor en la que estuviera contenida toda la combinación de elementos para la cual solicitaban protección. El tribunal escuchó los argumentos orales el 14 de agosto y, a principios de septiembre, aceptó esa objeción. En la decisión oficial, Birotte indicó que, después de una revisión adicional del expediente, había concluido que los demandantes no habían identificado claramente una obra protegida por derechos de autor que contuviera la selección y disposición supuestamente protegidas que pretendían hacer valer legalmente.

Esto es importante porque la legislación estadounidense sobre derechos de autor puede proteger una selección y disposición originales de elementos incluso cuando los elementos individuales, por sí solos, no están protegidos. Sin embargo, el tribunal destacó que esa combinación debe estar plasmada en una obra concreta. Según la decisión, durante un litigio no basta con tomar partes rítmicas o instrumentales de varias grabaciones diferentes, unirlas en una sola totalidad abstracta y después afirmar que precisamente esa totalidad reconstruida constituye el objeto del derecho de autor. Birotte subrayó que el tribunal no estaba decidiendo que el dembow como ritmo necesariamente carezca de protección ni que los elementos musicales individuales nunca puedan ser originales, sino que la teoría planteada ante él no puede sostenerse sin una obra claramente identificada que contenga toda la disposición controvertida.

“Fish Market”, “Dem Bow” y “Pounder” en el centro de una disputa de varios años

La disputa se remonta a 2021, cuando Cleveland “Clevie” Browne y personas vinculadas al patrimonio de su colaborador de muchos años Wycliffe “Steely” Johnson iniciaron procedimientos contra un gran número de artistas, autores, productores y compañías musicales. Los demandantes afirmaban que su grabación instrumental “Fish Market”, creada en 1989, contiene elementos rítmicos e instrumentales clave que posteriormente fueron trasladados a otras obras, entre ellas “Dem Bow” de Shabba Ranks, así como “Pounder” y “Pounder (Dub Mix II)”. En distintas fases del procedimiento, esos elementos fueron descritos mediante combinaciones de percusión, bombo programado, caja, hi-hat, panderetas, toms sintetizados, timbales y una línea de bajo.

En los expedientes judiciales, “Fish Market” ocupa un lugar central porque los demandantes sostienen que precisamente a partir de esa obra comienza una cadena de derivados musicales que, décadas más tarde, se convirtieron en una parte reconocible del reggaetón. Dembow es el término que se utiliza actualmente para un característico patrón rítmico sincopado cuyo desarrollo histórico está relacionado con el dancehall jamaicano, el reggae en español panameño y la escena underground puertorriqueña de la que surgió el reggaetón moderno durante la década de 1990. Los historiadores de la música y los expertos llevan décadas describiendo ese desarrollo como un proceso transnacional en el que los ritmos, las técnicas de producción, los samples y las variaciones se transmitieron entre Jamaica, Panamá, Nueva York y Puerto Rico.

Precisamente esa compleja historia dificultó la cuestión jurídica. Los demandantes no afirmaban únicamente que determinadas canciones más recientes hubieran copiado directamente una grabación concreta, sino también que habían adoptado una disposición reconocible de elementos musicales que, según su teoría, puede rastrearse desde “Fish Market” a través de versiones derivadas posteriores. La defensa, por el contrario, sostenía que la combinación controvertida no aparece completa en ninguna obra individual de propiedad de los demandantes y que la demanda se basa en un conjunto elaborado posteriormente. En septiembre, ese argumento se volvió decisivo.

Por qué el tribunal concluyó que la teoría de los demandantes no puede llegar ante un jurado

En su decisión del 1 de septiembre, el tribunal se apoyó en la jurisprudencia estadounidense según la cual los derechos de autor protegen una expresión original concreta, no una idea general, un estilo o una recopilación de similitudes construida posteriormente. Birotte mencionó específicamente un precedente del tribunal federal de apelaciones en el caso relacionado con la canción “Stairway to Heaven”, en el que el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito rechazó un intento de declarar como una única combinación protegida similitudes dispersas procedentes de distintas partes de la música. Según la nueva decisión, la misma lógica se aplica aquí: antes de que un jurado valore la originalidad, la similitud o la supuesta copia, debe existir un objeto de derechos de autor claramente determinado con el que se comparen las obras acusadas.

El expediente judicial muestra que el problema estaba precisamente en la definición de ese objeto. Los demandantes poseen derechos sobre la composición y la grabación de “Fish Market”, sobre la composición “Dem Bow” y sobre la grabación de “Pounder (Dub Mix II)”, pero no sobre la composición de esta última obra, señaló el tribunal. Birotte concluyó que el expediente no demuestra que la transcripción de dos compases que se convirtió en la prueba central de la disputa, es decir, la selección y disposición completas de elementos que los demandantes desean proteger, aparezca como una totalidad unificada en una de esas obras protegidas por derechos de autor.

El tribunal destacó además que la definición de la obra supuestamente protegida no puede modificarse durante el litigio. En agosto, según la decisión, los demandantes sostuvieron con mayor firmeza que todo el patrón de dos compases se encuentra en “Fish Market”, mientras que los escritos y debates anteriores se apoyaban de manera más amplia en “Dem Bow” y “Pounder (Dub Mix II)” para explicar determinados elementos. Birotte no concluyó que semejante afirmación fuera en sí misma incorrecta desde el punto de vista fáctico, sino que la manera en que se definió el objeto jurídico durante el procedimiento demuestra que no se trata únicamente de un desacuerdo entre expertos sobre el análisis musical, sino también de una cuestión fundamental acerca de qué es exactamente la obra supuestamente protegida. Según el tribunal, se trata de una cuestión jurídica que debe aclararse antes de cualquier valoración por parte de un jurado.

La decisión abarca mucho más que a Bad Bunny

Aunque la solicitud de reconsideración procedió formalmente de Bad Bunny y Rimas, el efecto de la decisión es considerablemente más amplio. El tribunal también aceptó las solicitudes de otros grupos de demandados para sumarse al argumento, incluidas entidades relacionadas con Drake y OVO Sound, UMG Recordings, Empire Distribution, Maybach Music Group, Rich Music, Cinq Music Group y otros artistas o compañías. En los informes de los medios sobre toda la disputa también se han mencionado durante años entre los demandados a Daddy Yankee, J Balvin, Karol G, Luis Fonsi, Pitbull, Justin Bieber, Rauw Alejandro, Don Omar, Wisin & Yandel, Anitta, Rosalía y otros.

El alcance del caso fue cambiando a medida que se consolidaban distintas demandas y se complementaban los escritos, por lo que en las fuentes públicas aparecen cifras diferentes. Los documentos judiciales anteriores hablaban de más de cien demandados, mientras que informes más recientes mencionaban a más de 150 artistas y otras personas relacionadas. El número de canciones también se citó en distintas etapas como más de 1.000, alrededor de 1.800 o casi 2.000. Por ello, resulta más preciso hablar de aproximadamente 1.800 a casi 2.000 obras, en lugar de una única cifra fija.

Entre las canciones mencionadas en informes y expedientes en relación con la disputa figuran grandes éxitos mundiales como “Despacito”, así como canciones de Bad Bunny, entre ellas “Tití Me Preguntó”. Sin embargo, es importante distinguir entre el hecho de que una obra haya sido mencionada en una demanda de gran alcance y una determinación judicial de que esa obra realmente infringió derechos de autor. La decisión más reciente reduce precisamente la posibilidad de que un gran número de esas canciones sea acusado sobre la base de una única teoría amplia acerca de una disposición rítmica común.

Qué sigue abierto en el procedimiento

La decisión no supone el rechazo total de toda la demanda ni una sentencia definitiva sobre todas las alegaciones de Steely & Clevie. El tribunal indicó expresamente que siguen pendientes otras cuestiones y reclamaciones, especialmente las relacionadas con el supuesto uso directo o sampling de grabaciones sonoras concretas. Tales alegaciones tienen un alcance jurídico más reducido porque no se basan en la idea de que un enorme grupo de canciones comparte la misma disposición compositiva protegida, sino en la cuestión de si una grabación determinada fue realmente tomada física o digitalmente y utilizada sin la autorización correspondiente.

Según la decisión, las partes deben reunirse dentro de los 30 días posteriores al 1 de septiembre y acordar un calendario para resolver las cuestiones restantes. Después dispondrán de 15 días adicionales para presentar un plan conjunto de gestión del caso o propuestas separadas si no logran alcanzar un acuerdo. Al mismo tiempo, el tribunal rechazó la solicitud alternativa de la defensa de certificar la decisión anterior para una apelación inmediata ante el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, porque ya había resuelto la reconsideración a favor de los demandados de Rimas.

Esto significa que la disputa continúa, pero de una forma considerablemente más limitada. La parte más importante de la demanda — la afirmación de que un gran número de canciones de reggaetón puede considerarse una infracción de una única combinación protegida de elementos de dembow — ya no puede llegar a juicio en la forma en que había sido planteada. Con ello se ha reducido sustancialmente el posible impacto financiero y creativo, aunque todavía deben determinarse las consecuencias definitivas para determinadas canciones que supuestamente contienen samples directos.

Por qué el caso es importante para toda la industria musical

La disputa ha atraído una atención extraordinaria porque se encuentra en el límite entre la protección de una creatividad autoral concreta y la preservación de elementos musicales comunes utilizados por géneros enteros. Los tribunales estadounidenses llevan años resolviendo dilemas similares en casos relacionados con melodías, progresiones armónicas, grooves, patrones rítmicos y combinaciones de elementos aparentemente no protegibles. Tras el controvertido caso “Blurred Lines”, en el que Robin Thicke y Pharrell Williams perdieron la disputa frente al patrimonio de Marvin Gaye, la industria musical se volvió especialmente sensible a las decisiones que pudieran ampliar el ámbito de lo que se considera expresión musical protegida por derechos de autor.

En este caso, el tribunal no estableció una regla general según la cual un ritmo nunca pueda estar protegido. Al contrario, en fases anteriores del procedimiento, Birotte se negó a concluir que los elementos rítmicos de “Fish Market” quedaran automáticamente fuera del alcance de los derechos de autor, considerando que para esa valoración eran necesarias pruebas y análisis de expertos. La decisión más reciente también evita cuidadosamente responder a la pregunta de si los elementos controvertidos, individualmente o en conjunto, son originales. La sentencia es más limitada: los demandantes primero deben demostrar una obra determinada en la que la selección y disposición supuestamente protegidas estén realmente plasmadas.

Este enfoque también es importante para otros géneros que se basan en patrones reconocibles y tradiciones de reutilización. En el hip-hop, el dancehall, el reggaetón, el blues, la música electrónica y muchos otros estilos, la creatividad a menudo surge mediante variaciones de ritmos ya conocidos, técnicas de producción o breves frases musicales. Un derecho demasiado amplio sobre esos elementos fundamentales podría aumentar los costes de las licencias y limitar la creación de nuevas obras, mientras que una protección demasiado estrecha puede dejar a los autores originales sin compensación cuando su trabajo concreto realmente es copiado. Por ese motivo, los futuros pasos en este caso también serán importantes, especialmente allí donde la disputa se reduzca a samples directos, en los que la relación entre la grabación original y la más reciente es considerablemente más concreta.

Victoria de la defensa, pero no una sentencia definitiva sobre la historia del dembow

La decisión judicial más reciente supone una gran victoria jurídica para Bad Bunny y numerosos otros artistas, pero no resuelve el debate histórico más amplio sobre el origen del dembow ni la cuestión del reconocimiento cultural de los productores jamaicanos en el desarrollo del reggaetón. Los investigadores musicales llevan mucho tiempo documentando la fuerte influencia del dancehall jamaicano, de la canción “Dem Bow” y de posteriores variaciones del ritmo en las escenas panameña y puertorriqueña. El procedimiento judicial se ocupa de la cuestión más limitada de la protección jurídica de obras concretas, no de quién “posee” cultural o históricamente todo un estilo musical.

Por ahora, el efecto jurídico está claro. El 1 de septiembre de 2026, el tribunal retiró la parte de su decisión de julio en la que había denegado una sentencia sumaria a favor de los demandados y ahora ha concedido una sentencia sumaria parcial contra la teoría de una selección y disposición protegidas. De este modo, se impide que un jurado decida, sobre la base de la teoría actualmente planteada, si un enorme grupo de canciones infringió los derechos de autor sobre una combinación de elementos de dembow. La parte restante del caso se centrará en cuestiones más limitadas, y los próximos pasos procesales dependerán del calendario que las partes propongan al tribunal federal de Los Ángeles.

Fuentes:
- U.S. District Court, Central District of California – decisión del 1 de septiembre de 2026 mediante la cual se aceptó la solicitud de reconsideración de Rimas Music y Bad Bunny y se concedió una sentencia sumaria parcial (enlace)
- Loeb & Loeb – resumen jurídico y documentación de la decisión del 1 de julio de 2026 sobre análisis periciales contrapuestos, originalidad y protección de derechos de autor (enlace)
- Music Business Worldwide – panorama de la decisión más reciente, el alcance del procedimiento y las reclamaciones restantes después de la reconsideración (enlace)
- USA TODAY / AOL – informe sobre la decisión, el alcance de la demanda y los argumentos del equipo jurídico de Bad Bunny (enlace)
- Courthouse News Service – desarrollo anterior de la disputa, origen de las reclamaciones en torno a “Fish Market”, “Dem Bow” y “Pounder”, y decisión sobre las solicitudes de desestimación (enlace)
- Pitchfork – contexto histórico y músico-cultural del desarrollo del ritmo dembow y del reggaetón, así como un análisis anterior de las implicaciones jurídicas de la disputa (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Bad Bunny dembow reguetón derechos de autor industria musical litigio Daddy Yankee Karol G
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