ITB Berlin 2026: “resiliencia” y “monitorización” en el foco, pero la cuestión del liderazgo sigue abierta
La industria turística mundial se ha reunido de nuevo esta semana en Berlín en la ITB, la mayor feria B2B de viajes, que en 2026 celebra su 60.º aniversario. La feria y la ITB Berlin Convention, que la acompaña, se celebran del
3 al 5 de marzo de 2026 en el recinto Messe Berlin, y los organizadores señalan que el hilo conductor de este año es “
Leading Tourism into Balance” – la búsqueda de un equilibrio entre el crecimiento, la presión sobre las comunidades locales, los riesgos de seguridad y los cambios tecnológicos acelerados.
Al mismo tiempo, los riesgos políticos y de seguridad han vuelto al centro de los debates. En el programa de la Convención también destaca el marco político de una “era de policrisis”, con el anuncio de que el ex ministro alemán de Asuntos Exteriores
Joschka Fischer hablará de cómo el sector puede posicionarse en un mundo de mayor incertidumbre.
Sin embargo, aunque en Berlín se habla intensamente de resiliencia, gestión de crisis y “seguimiento de la situación”, desde una parte de la industria llega también una pregunta crítica:
¿quién está realmente liderando el sector a través de un periodo en el que las crisis se han convertido en la norma y no en la excepción?Lo que dicen los organizadores: equilibrio en lugar de “volver a lo de antes”
La ITB Berlin Convention 2026, según los anuncios oficiales, reúne a unos
400 ponentes internacionales en
cuatro escenarios y a través de
17 tracks temáticos. El concepto de “equilibrio” no es solo una frase de marketing: el programa está diseñado para abordar en paralelo los modelos de negocio sostenibles, las presiones políticas y regulatorias, la transformación digital y la gestión de destinos en condiciones de sobreturismo.
En el anuncio del año jubilar, los organizadores subrayan también un segmento “policy” más fuerte – desde la conferencia de prensa inaugural del 2 de marzo hasta la cumbre ministerial de la ONU en la ITB, donde se espera que los ministros de turismo debatan el rumbo del turismo internacional.
En el propio programa de la Convención, la palabra clave pasa a ser “gobernanza”: cómo puede crecer el sector sin sobrepasar las capacidades de carga de las ciudades y las zonas costeras; cómo afrontar las perturbaciones en el transporte aéreo y los cambios en el comportamiento de los viajeros; y cómo introducir más datos y estándares en la toma de decisiones.
La “monitorización” como respuesta: lo que propone el WTTC
Cuando en grandes conferencias se habla de riesgos, a menudo se oye un llamamiento a la “monitorización” – el seguimiento continuo de tendencias, condiciones de seguridad y la presión sobre los destinos. En la práctica, parte de estos debates se vincula a un giro más amplio hacia una “gobernanza más inteligente” del turismo, especialmente en ciudades y regiones que se enfrentan a la masificación.
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) publicó en 2025 un informe y un conjunto de recomendaciones para un “smarter tourism management”, subrayando la necesidad de un
enfoque equilibrado en el que el crecimiento se alinee con la calidad de vida de la población local, la infraestructura y la planificación a largo plazo. En el mensaje del WTTC también se enfatiza que la masificación a menudo no es solo un problema turístico, sino también consecuencia de debilidades urbanas e infraestructurales más amplias.
En ese marco, la “monitorización” se convierte en una herramienta: los destinos deben seguir los flujos de visitantes, la estacionalidad, la carga sobre los servicios públicos y la capacidad de alojamiento para que las medidas se adopten antes de que el descontento de las comunidades locales escale. El WTTC destaca directrices prácticas y la necesidad de cooperación público-privada, pero los críticos advierten que parte de la industria sigue apoyándose en la retórica, mientras que la implementación es desigual.
UN Tourism: existen documentos estratégicos, pero la cuestión es el momento político
Por su parte, UN Tourism (antes UNWTO) ya había establecido un marco mediante documentos como la “Roadmap for Recovery” en tres ámbitos:
resiliencia,
estímulo y
economía verde, subrayando que el turismo puede ser una herramienta para el empleo, el comercio y el desarrollo – pero solo si en las crisis se responde de forma coordinada.
Al mismo tiempo, en el sistema de la ONU existe también el Global Tourism Resilience Day, conmemoración del 17 de febrero, que la Asamblea General de la ONU introdujo para animar a los Estados a adoptar estrategias nacionales de recuperación tras perturbaciones y a una mayor cooperación público-privada.
Sin embargo, en el año en que en Berlín se abre el debate sobre “quién lidera”, parte de la atención se desplaza hacia la propia organización: UN Tourism ha confirmado que
Shaikha Al Nowais asumirá el cargo de secretaria general para el mandato 2026–2029, como la primera mujer al frente de la agencia.
Las expectativas son altas: se exigirá al nuevo liderazgo que mantenga la relevancia en foros globales, refuerce la dimensión de desarrollo del turismo (especialmente para países que dependen de los ingresos por viajes), y responda a demandas cada vez más fuertes de que la industria se mida por sus impactos en las comunidades y el medio ambiente, y no solo por las llegadas.
Berlín como espejo de la “policrisis”: seguridad, clima, tecnología y percepción
El concepto de “policrisis” – múltiples choques paralelos e interconectados – se utiliza cada vez más para describir el estado en el que el turismo debe funcionar: desde tensiones geopolíticas y costes energéticos hasta extremos climáticos y cambios en los marcos regulatorios. Precisamente por eso el programa de la ITB Berlin Convention 2026 vincula explícitamente las crisis y la inteligencia artificial: cómo las herramientas digitales cambian el comportamiento del consumidor, pero también cómo las políticas, la seguridad y las relaciones internacionales determinan si los viajeros siquiera emprenderán el viaje.
En esa imagen, la “resiliencia” no es solo la capacidad de volver rápidamente al estado anterior, sino – como a menudo subrayan los ponentes del sector público – la capacidad de que el sector se adapte y “salte hacia delante”, con mejor planificación, diversificación de la oferta y una mayor inclusión de las comunidades locales.
Ejemplo desde Berlín: Jamaica y la agenda de resiliencia
Uno de los ejemplos más visibles de posicionamiento político en la ITB llega desde el Caribe. Según informes del evento, el ministro de Turismo de Jamaica, Edmund Bartlett, puso en Berlín el énfasis en la “Global Tourism Resilience Agenda”, y también conversó con la nueva líder de UN Tourism, Shaikha Al Nowais. El foco, según se indicó, estuvo en la recuperación tras huracanes y en cuestiones de conectividad aérea, sostenibilidad y desarrollo de la fuerza laboral.
Aunque se trata del ejemplo de un solo país, estas iniciativas muestran cómo la “resiliencia” se está convirtiendo cada vez más en diplomacia: los destinos expuestos a riesgos climáticos y perturbaciones del transporte intentan imponer sus temas como parte de la agenda global, buscando al mismo tiempo ayuda concreta – desde financiación hasta apoyo técnico.
El jubileo de la ITB y la simbología geopolítica: Angola como país socio
La ITB Berlin 2026 no es solo un programa de conferencias, sino también un escenario geopolítico. En los anuncios mediáticos se destaca que
Angola está en el foco como país socio, subrayando la ambición de Berlín de, en el año jubilar, dirigir la atención hacia destinos africanos y el creciente interés por nuevos mercados.
Para los países africanos, posicionarse en la ITB es tradicionalmente una oportunidad para reforzar la visibilidad y negociar con turoperadores y aerolíneas. Pero en una época en la que la seguridad, la reputación y la inversión en infraestructura se observan a través de la lente del riesgo político, la simbología del “país socio” adquiere un peso adicional – tanto frente a inversores europeos como frente a la competencia dentro del propio continente.
Dónde surge la “brecha de liderazgo”
La crítica que ocasionalmente se escucha en los márgenes de grandes encuentros no se dirige a la idea de la resiliencia en sí, sino a la pregunta de
quién fija las prioridades y quién es responsable cuando las crisis se trasladan a la economía real, los empleos y los presupuestos públicos. En uno de los análisis actuales desde la ITB se señala que parte de la industria se conforma con declaraciones sobre la “monitorización de la situación”, mientras que las instituciones públicas a veces continúan con planes que parecen desconectados del contexto global.
En la práctica, las crisis turísticas suelen tener tres niveles de consecuencias:
1) caída inmediata de la demanda y cancelaciones,
2) presión sobre transportistas, aseguradoras y pequeñas empresas,
3) presión política sobre las autoridades locales – desde la regulación del alquiler de corta duración hasta la inversión en infraestructura.
Si el “leadership” se reduce a monitorizar, sin mecanismos de coordinación, la responsabilidad se dispersa entre ministerios, asociaciones industriales, autoridades locales y organizaciones internacionales. Y cuando la responsabilidad se dispersa, las decisiones a menudo se retrasan – justo en el momento en que se necesitan medidas rápidas y claras.
Qué significaría un liderazgo real: métricas, datos e interés público
A diferencia de los llamamientos abstractos a la resiliencia, el liderazgo real en el turismo en 2026 se mide cada vez más por acciones concretas:
- Indicadores transparentes que, junto con las llegadas y las pernoctaciones, sigan los impactos en vivienda, transporte, consumo de agua y energía, y la satisfacción de los residentes.
- Gestión de riesgos que incluya escenarios de perturbaciones del transporte y eventos de seguridad, y protocolos de comunicación claros.
- Inversiones en infraestructura y fuerza laboral – porque sin personas y servicios no hay resiliencia.
- Cooperación público-privada en la que las reglas del juego se acuerdan por adelantado, y no solo cuando surge un problema.
Ahí se superponen los mensajes de distintos actores: el WTTC subraya la necesidad de una “gobernanza más inteligente” y de equilibrar el crecimiento, los documentos de la ONU piden políticas de resiliencia y economía verde, y la ITB Berlin Convention intenta reunir política, tecnología y mercado en la misma sala.
Por qué 2026 es especial: el regreso de las cifras y el aumento de las presiones
El regreso de los viajes internacionales a niveles altos, según análisis dentro del sistema de la ONU, también revive viejos dilemas: cómo convertir el crecimiento turístico en desarrollo sin intensificar las desigualdades sociales y las presiones sobre el medio ambiente. En uno de los panoramas de tendencias globales se indica que el número de llegadas internacionales en 2024 alcanzó niveles comparables al periodo previo a la pandemia, lo que significa que la industria se ha recuperado, pero también que vuelven los debates sobre “volumen” frente a “valor”.
Para los destinos europeos, esto se traduce en conflictos políticos concretos: regulación del alquiler de corta duración, impuestos turísticos, límites a los cruceros, atascos de tráfico y resistencia de parte de la población a un modelo que genera ingresos pero cambia el modo de vida. En ese sentido, Berlín no es solo un lugar donde se firman contratos, sino también una prueba de la disposición del sector a aceptar una nueva realidad – que el turismo debe justificarse también como política pública, no solo como actividad empresarial.
¿Puede la ITB Berlín ser un “punto de inflexión”?
La apuesta es grande precisamente porque la ITB Berlin, como la mayor feria B2B global, tiene el poder de fijar la agenda: los temas que se convierten en mainstream en Berlín a menudo luego se trasladan a los programas de las organizaciones nacionales de turismo, los planes de inversión y la comunicación con el mercado. Este año, los organizadores hablan abiertamente de “equilibrio” y han incluido también la cumbre ministerial de la ONU en el calendario – lo que apunta a la intención de no tratar el sector de forma aislada, sino como parte de una política más amplia.
Sin embargo, la cuestión del liderazgo no se resolverá en una sola sala. Se medirá por si, tras la feria, aparecen:
- estándares más claros para medir los impactos del turismo en los destinos,
- compromisos concretos para reducir riesgos y emisiones,
- políticas mejor coordinadas para gestionar las multitudes y la vivienda,
- y mecanismos operativos para situaciones de crisis, desde la seguridad hasta los extremos climáticos.
Si la ITB Berlin 2026 en el año jubilar logra orientar el debate de las declaraciones a la implementación, Berlín podría convertirse en algo más que una feria – un lugar donde, en la práctica, se define qué significa “liderar” el turismo en tiempos de crisis.
Fuentes:- ITB Berlin (press release) – tema “Leading Tourism into Balance”, marco del programa de la Convención 2026 (link)
- ITB Berlin (press release) – anuncio del año jubilar, apertura el 2 de marzo y UN Ministers' Summit (link)
- Breaking Travel News – panorama de ITB Berlin 2026, fechas 3–5 de marzo y alcance de la feria (link)
- Breaking Travel News – anuncio de ITB Berlin Convention 2026 y keynote de Joschka Fischer sobre “policrisis” (link)
- WTTC – publicación sobre “smarter tourism management” y la gestión de la presión sobre los destinos (link)
- UN Tourism – “Roadmap for Recovery” (resiliencia, estímulo, economía verde) (link)
- Naciones Unidas – Global Tourism Resilience Day (17 de febrero) y el objetivo de reforzar la resiliencia (link)
- UN Tourism – confirmación de la elección de Shaikha Al Nowais como secretaria general (mandato 2026–2029) (link)
- Inter Press Service / Global Issues – panorama de tendencias turísticas globales y recuperación hasta 2024 (link)
- eTurboNews – comentario/análisis sobre el “leadership gap” en ITB Berlin 2026 (link)
- eTurboNews – informe sobre la agenda de resiliencia de Jamaica en ITB Berlin 2026 (link)
- eTurboNews – panorama del papel de Angola como país socio de ITB Berlin 2026 (link)
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