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Estados Unidos arrolla a Hungría 108-56 en Berlín y avanza a la semifinal del Mundial femenino contra España

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Descubre cómo Estados Unidos rompió la resistencia de Hungría desde el primer cuarto, ganó el cruce de cuartos por 108-56 y batió varios récords de la fase eliminatoria. Napheesa Collier lideró al equipo con 19 puntos y España será el siguiente obstáculo rumbo al quinto título consecutivo

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Las estadounidenses arrollan a Hungría 108:56 y se clasifican para las semifinales del Mundial: Collier lidera una noche de récords en Berlín

La selección femenina de baloncesto de Estados Unidos se clasificó de forma contundente para las semifinales de la Copa del Mundo FIBA 2026 en Berlín al derrotar a Hungría por 108:56 en el partido de cuartos de final disputado el 10 de septiembre. Napheesa Collier fue la principal figura del equipo estadounidense con 19 puntos y seis rebotes, pero la enorme diferencia de 52 puntos fue, ante todo, el resultado de la profundidad de la plantilla, el alto ritmo y una defensa que prácticamente desde el inicio privó a Hungría de la posibilidad de mantener el encuentro abierto. Según los datos oficiales de la FIBA, las 12 jugadoras estadounidenses anotaron, mientras que cinco terminaron con dobles dígitos en puntos. La victoria también produjo varios récords de la fase eliminatoria del Mundial y confirmó que las actuales campeonas, pese a la seria advertencia que habían recibido unos días antes ante Italia, siguen siendo la principal referencia del torneo. Tras completarse los demás cuartos de final, también quedó confirmado que Estados Unidos se enfrentará a España el sábado 12 de septiembre por un lugar en la final.

El partido quedó resuelto ya en el primer cuarto

Las estadounidenses impusieron desde el inicio ante Hungría un ritmo que sus rivales no pudieron seguir. Ganaron el primer cuarto por 36:12, mientras que Collier anotó diez puntos en los primeros diez minutos, marcando el tono de un encuentro en el que Estados Unidos estableció pronto el control tanto en la pintura como en transición. Associated Press informó de que, en un tramo de la primera mitad, las estadounidenses convirtieron 20 de sus primeros 26 tiros de campo, es decir, alrededor del 77 por ciento, incluidos cinco de sus primeros seis intentos de tres puntos. A falta de seis minutos para el descanso, el marcador ya era de 50:18, por lo que la cuestión de la ganadora estaba prácticamente resuelta mucho antes del tramo final. Estados Unidos se fue al descanso con una ventaja de 59:30, lo que, según la FIBA, representó un récord de puntos anotados por una selección en la primera mitad de un partido de cuartos de final de un Mundial y también la mejor producción estadounidense después de 20 minutos en cualquier partido de eliminación directa de esa competición.

Hungría consiguió frenar algo el impulso en el segundo cuarto y perdió ese parcial por un más aceptable 23:18, pero después del descanso volvió a llegar una racha estadounidense. Estados Unidos terminó el tercer periodo con una ventaja de 93:47, es decir, 46 puntos de margen, y en los últimos diez minutos no hubo necesidad de forzar a las jugadoras clave. Ese desarrollo del encuentro permitió a la seleccionadora Kari Lawson utilizar una rotación amplia y repartir los minutos de forma más equilibrada, sin perder intensidad defensiva ni en transición. El equipo estadounidense mantuvo la presión sobre el balón, buscó constantemente crear ventajas después del primer pase y castigó prácticamente cada error de Hungría. El 108:56 final, por tanto, no fue consecuencia de una única gran racha, sino de cuarenta minutos de superioridad sistemática en velocidad, calidad individual y toma de decisiones.

Récords que muestran la magnitud del dominio estadounidense

La FIBA destacó después del encuentro varias cifras históricas. Con 108 puntos anotados, Estados Unidos se convirtió en la selección con más puntos en un solo partido de cuartos de final de un Mundial femenino, mientras que las 31 asistencias también constituyen un nuevo récord para esa fase de la competición. Las estadounidenses se convirtieron además en el primer equipo que alcanza al menos 30 asistencias en unos cuartos de final de un Mundial. Sus 59 puntos en la primera mitad establecieron un nuevo récord de cuartos de final, y la ventaja de 29 puntos al descanso es la mayor jamás registrada al término de la primera mitad de un partido de esa ronda. Según la comparación histórica de la FIBA de los partidos de eliminación directa desde 1986, los 108 puntos igualan la segunda mayor producción ofensiva de una fase eliminatoria; solo Brasil anotó más, con 110 puntos frente a Estados Unidos en la semifinal de 1994.

Las cifras del propio partido ayudan aún más a explicar por qué la diferencia fue tan amplia. Según la FIBA, Estados Unidos convirtió 40 de 68 tiros de campo, incluidos 12 de 23 intentos de tres puntos, además de sumar 42 rebotes, 31 asistencias, 17 robos y cinco tapones. En el informe de Yahoo Sports también se señala una ventaja de 52:16 en puntos en la pintura y de 28:3 en puntos de contraataque. Una combinación así de precisión y gran cantidad de posesiones adicionales supone un problema especialmente difícil para una selección que intenta ralentizar el ritmo, porque cada posesión perdida puede convertirse en cuestión de segundos en una canasta sencilla en el otro lado. Estados Unidos, además, consiguió 31 asistencias en 40 tiros de campo anotados, lo que ilustra bien hasta qué punto su ataque fue colectivo. Precisamente la circulación del balón, y no el juego de aislamiento de estrellas individuales, fue uno de los rasgos más destacados de la actuación estadounidense.

Collier fue la máxima anotadora, pero la clave estuvo en la profundidad de la plantilla

Collier, con 19 puntos y seis rebotes, fue elegida por la FIBA como la mejor jugadora del partido, y su producción llegó con un número relativamente limitado de minutos porque el encuentro había quedado decidido muy pronto. Rhyne Howard añadió 15 puntos, mientras que Kahleah Copper, Caitlin Clark y Jackie Young terminaron con diez cada una. Clark también repartió nueve asistencias y se quedó a una de lograr un double-double, y su capacidad para acelerar la transición y encontrar a sus compañeras fue especialmente visible en los momentos en que Estados Unidos rompía la defensa húngara. Angel Reese terminó con nueve puntos, seis rebotes, tres asistencias y dos robos, mientras que las jugadoras con un papel ofensivo menor también contribuyeron en defensa y en el rebote. El hecho de que todas las jugadoras de Estados Unidos anotaran al menos una canasta permitió a Lawson mantener un alto nivel de energía sin cargar en exceso a las principales figuras.

El récord de 31 asistencias confirma mejor que nada que el ataque estadounidense no dependió de soluciones individuales, sino de una circulación rápida del balón y de detectar a tiempo a la compañera desmarcada. Para una selección formada por numerosas estrellas de la WNBA, ese equilibrio es importante porque reduce la dependencia de la inspiración de una o dos jugadoras y dificulta al rival decidir a quién dedicar una atención defensiva adicional. En un partido de alta anotación, las estadounidenses no perdieron su identidad defensiva, sino que precisamente mediante la presión y los robos generaron una gran parte de sus puntos fáciles. El alto porcentaje de tiro, por tanto, no fue un fenómeno ofensivo aislado, sino la consecuencia de la calidad de las posesiones que Estados Unidos creó mediante la defensa, la transición y los pases. Esa combinación de profundidad y disciplina colectiva volvió a parecer en Berlín la mayor ventaja estadounidense respecto al resto del torneo.

Hungría se quedó sin la aportación de su interior más importante

Uno de los principales éxitos defensivos de Estados Unidos fue frenar a Dorka Juhász, que llegó a los cuartos de final como la jugadora húngara más importante cerca del aro. Associated Press señala que antes del encuentro promediaba 15,3 puntos y 11 rebotes, pero frente a Estados Unidos falló sus primeros siete lanzamientos y no anotó su primera canasta hasta cerca del final del segundo cuarto. Terminó el partido con solo dos puntos y un acierto en 12 tiros, aunque, según el informe de Yahoo Sports, repartió ocho asistencias. Reka Lelik fue la máxima anotadora húngara con 12 puntos, mientras que Agnes Török añadió 11, pero ese reparto de la anotación no pudo compensar los problemas en la organización ofensiva y la gran cantidad de puntos estadounidenses generados después de recuperar el balón. Hungría tuvo especiales dificultades para conseguir finalizaciones eficaces en la pintura, donde la defensa estadounidense utilizó fuerza física, envergadura y rápidas rotaciones.

La derrota no cambia el hecho de que Hungría consiguió un resultado muy significativo en Berlín. Antes de los cuartos de final, la FIBA destacó que, al meterse entre las ocho mejores, el equipo había asegurado su mejor clasificación en el formato moderno de eliminación directa del Mundial, mientras que Associated Press recordó que la selección fue quinta en 1957 bajo un sistema de competición que no incluía la actual fase eliminatoria por las medallas. En el torneo de este año, después de una dura derrota por 99:53 frente a Francia, Hungría venció a Nigeria por 71:67 y a Corea del Sur por 82:73, y posteriormente derrotó a Japón por 84:63 en el partido de clasificación para los cuartos de final. Así llegó al encuentro contra Estados Unidos con tres victorias consecutivas y una confianza visiblemente reforzada. La diferencia frente a las actuales campeonas fue enorme, pero el camino hasta los cuartos de final demostró el progreso de una selección que llegó a Berlín fuera del grupo más reducido de candidatas a las medallas.

De la advertencia ante Italia a dos demostraciones de fuerza

El camino estadounidense por la fase de grupos no fue completamente tranquilo. USA Basketball señala que la selección abrió el torneo con una victoria por 94:61 frente a China y después solo pudo superar a Italia por 55:52 en un partido físicamente exigente y muy igualado en el marcador. Ese encuentro abrió interrogantes sobre el ritmo ofensivo y la adaptación del nuevo grupo de jugadoras, especialmente porque Estados Unidos está acostumbrado a victorias mucho más contundentes en las primeras fases de las grandes competiciones. La reacción, sin embargo, fue muy fuerte: la República Checa fue derrotada por 105:64 en el último partido de la fase de grupos y después Hungría cayó por 108:56. La FIBA describió precisamente la actuación de los cuartos de final como una respuesta a las dudas surgidas después del partido con Italia, porque en dos encuentros consecutivos el equipo volvió a combinar una elevada eficiencia ofensiva con una defensa agresiva.

Con la victoria sobre Hungría, Estados Unidos amplió a 34 su racha de triunfos consecutivos en los Mundiales, una serie que se remonta a la derrota frente a Rusia en las semifinales de 2006. NBC Sports señala que, si se contabilizan conjuntamente los partidos del Mundial y de los Juegos Olímpicos, esta fue la 70.ª victoria estadounidense consecutiva en las dos mayores competiciones de selecciones nacionales. El dominio también se aprecia en los títulos: Estados Unidos ganó los últimos cuatro Mundiales, en 2010, 2014, 2018 y 2022, y según los datos de USA Basketball, en Berlín busca su quinto oro consecutivo y el 12.º título mundial de su historia. Una continuidad así significa que cada nueva generación entra en el torneo bajo una doble presión, como favorita y como guardiana de un estándar mantenido durante décadas. El cuarto de final frente a Hungría ha sido hasta ahora la prueba más contundente de que el equipo actual puede convertir esa carga en energía y no en un freno.

La plantilla fue modificada poco antes del Mundial

El equipo estadounidense no llegó a Berlín con exactamente la misma plantilla que había sido anunciada inicialmente a comienzos de agosto. USA Basketball comunicó el 31 de agosto que A'ja Wilson y Kelsey Plum, ambas bicampeonas del mundo, no podrían participar por motivos de salud, por lo que posteriormente fueron incorporadas Sonia Citron y Kiki Iriafen. Con ello, la selección obtuvo una combinación todavía más marcada de medallistas experimentadas y jugadoras que disputan por primera vez un Mundial sénior. En los cuartos de final, esa profundidad volvió a hacerse evidente porque Lawson no tuvo que buscar soluciones exclusivamente entre los nombres más conocidos, sino que recibió aportación de prácticamente cada rotación. Citron abandonó brevemente la pista durante el tercer cuarto tras recibir un golpe en la nariz, informó Associated Press, pero regresó al inicio del último periodo, lo que redujo la preocupación por una posible consecuencia más grave.

Los cambios en la plantilla subrayaron aún más la importancia de crear rápidamente química de equipo, y precisamente las asistencias y la distribución de puntos frente a Hungría mostraron avances en ese aspecto. En la selección conviven referentes consolidadas como Collier, Breanne Stewart y Chelsea Gray con jugadoras pertenecientes a la nueva ola del baloncesto estadounidense, entre ellas Clark, Paige Bueckers, Reese, Citron e Iriafen. Una estructura así ofrece a Estados Unidos la posibilidad de jugar con diferentes quintetos sin una gran caída de calidad. Al mismo tiempo, el torneo de Berlín sirve también como una prueba importante para el periodo que conduce a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, aunque el objetivo inmediato está claramente definido: defender el título mundial. Frente a Hungría, esa transición entre generaciones pareció casi indolora, pero la semifinal contra España supondrá un examen considerablemente más exigente.

España es el siguiente obstáculo en el camino hacia un quinto título consecutivo

En el momento en que terminó el cuarto de final entre Estados Unidos y Hungría, el próximo rival de las estadounidenses aún no se conocía, pero el desarrollo posterior de la jornada del 10 de septiembre dio la respuesta. España derrotó a Australia por 89:66 y consiguió una plaza en las semifinales contra las actuales campeonas del mundo. Según el calendario oficial de la FIBA, Estados Unidos y España jugarán el 12 de septiembre en Berlín a las 18:00, hora local, mientras que Francia y la anfitriona Alemania se enfrentarán en la primera semifinal del mismo día a las 14:30. La final y el partido por el tercer puesto están programados para el 13 de septiembre. El torneo entra así en una fase en la que ya no existe margen para corregir una mala noche, y la selección estadounidense se encuentra a dos victorias de conquistar su quinto oro mundial consecutivo.

España llega a las semifinales después de una actuación convincente frente a Australia y con un recorrido en el torneo muy diferente al de Hungría. Según los resultados de la FIBA, en la fase de grupos derrotó a Alemania por 83:53 y a Japón por 79:59, mientras que su única derrota llegó frente a Mali, por 82:73, tras lo cual, como ganadora de grupo, obtuvo la clasificación directa para los cuartos de final. Por eso Estados Unidos difícilmente puede contar con que se repita sin más el escenario de una ventaja de 24 puntos después del primer cuarto. Aun así, los cuartos de final demostraron por qué las estadounidenses siguen teniendo el estatus de equipo al que todas las demás deben derrotar si quieren conquistar el título: pueden anotar más de cien puntos, crear tiros abiertos mediante el pase, dominar la transición y, al mismo tiempo, mantener a las principales jugadoras rivales muy por debajo de sus promedios. Tras la breve alarma ante Italia, los dos últimos partidos han recuperado la imagen de Estados Unidos como una favorita extraordinariamente estable, y la semifinal frente a España mostrará si la noche récord contra Hungría fue el punto máximo de su forma o el anuncio de un final de campeonato todavía más poderoso.

Fuentes:
- FIBA - informe oficial sobre la victoria de Estados Unidos frente a Hungría, los récords del partido y las comparaciones estadísticas (enlace)
- FIBA - página oficial del Mundial 2026, resultados, calendario y emparejamientos de la fase final (enlace)
- Associated Press / Local 10 - informe de los cuartos de final, actuaciones individuales y contexto de la clasificación de Hungría (enlace)
- Yahoo Sports - estadísticas detalladas de los cuartos de final, distribución de puntos y rendimiento de las jugadoras estadounidenses (enlace)
- NBC Sports - racha de victorias de Estados Unidos, rendimiento de Collier y contexto de la participación estadounidense en el Mundial (enlace)
- USA Basketball - resultados de Estados Unidos en la fase de grupos y contexto de su entrada en la fase eliminatoria (enlace)
- USA Basketball - cambios en la plantilla estadounidense inmediatamente antes del Mundial (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Estados Unidos Hungría Mundial de baloncesto Napheesa Collier España baloncesto femenino Berlín FIBA
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