La UEFA limita el VAR y elige un camino diferente al de la FIFA: desde la temporada 2026/27 no habrá un "nuevo arbitraje" desde la sala de vídeo
Antes del comienzo de la temporada 2026/27, la UEFA acordó un enfoque europeo común para la aplicación de la asistencia por vídeo, la disciplina y las medidas contra las pérdidas de tiempo. Los máximos responsables arbitrales de las 55 federaciones nacionales se reunieron con la dirección arbitral de la UEFA y con un representante de la International Football Association Board, IFAB. Tras la reunión, el organismo rector europeo anunció que el VAR solo podrá intervenir cuando la decisión del árbitro sobre el terreno de juego sea manifiestamente errónea o cuando se haya pasado por alto un incidente claro e importante. El énfasis no se encuentra en eliminar la tecnología ni en reducir la lista formal de situaciones que pueden revisarse, sino en recuperar el umbral de intervención original. La UEFA señala que el asistente de vídeo debe servir de apoyo al árbitro principal y no convertirse en un segundo árbitro que, desde la sala de control, vuelva a evaluar cada contacto, cada movimiento de la mano o cada matiz de la intensidad de una infracción.
El acuerdo se anunció el 28 de julio de 2026 y estuvo presidido por el director de arbitraje de la UEFA, Roberto Rosetti. Según sus palabras, la coordinación de las 55 federaciones representa un paso importante hacia una interpretación más uniforme de las Reglas de Juego en las competiciones nacionales y continentales. La UEFA considera que unos criterios más claros deberían facilitar a los jugadores, los clubes, los aficionados y los demás participantes la comprensión de las decisiones. En la práctica, la mayor prueba será la coherencia: el mismo umbral de intervención deberá aplicarse en distintas ligas, fases de clasificación y competiciones europeas, con independencia del número de cámaras, de la importancia del partido o de la presión que acompañe a un incidente concreto.
El "error claro y manifiesto" vuelve a convertirse en el verdadero umbral
El mensaje de la UEFA sobre un "reinicio" del VAR surge de la insatisfacción con las revisiones que duran demasiado tiempo y terminan analizando detalles que el árbitro sobre el terreno de juego no habría podido valorar razonablemente de otra manera. En su comunicado oficial, la organización europea señala que las comprobaciones prolongadas y casi microscópicas suelen indicar que la decisión inicial no era clara y manifiestamente errónea. Por ello, estos análisis deberían limitarse. Esto no significa que una situación compleja nunca pueda revisarse varias veces, sino que la duración del proceso y la necesidad de buscar la imagen decisiva deben advertir al VAR de que quizá no exista una razón suficientemente sólida para modificar la decisión.
De acuerdo con el protocolo vigente de la IFAB, el árbitro sobre el terreno de juego debe seguir tomando la decisión inicial como si la asistencia por vídeo no existiera, salvo cuando se trate de un incidente grave que no haya visto ningún miembro del equipo arbitral. A continuación, el VAR comprueba automáticamente las situaciones relacionadas con un gol, un penalti, una tarjeta roja directa y una confusión de identidad, pero solo recomienda una revisión cuando las imágenes apuntan a un probable error claro y manifiesto o a un incidente grave que se haya pasado por alto. En las valoraciones subjetivas, como la intensidad de una entrada, una mano sancionable o la influencia de un jugador situado en posición de fuera de juego, la decisión final suele seguir correspondiendo al árbitro principal después de una revisión junto al terreno de juego. La UEFA quiere ahora evitar que este procedimiento se convierta en una búsqueda de una decisión teóricamente "perfecta" que anule una valoración razonable adoptada en tiempo real.
También es importante señalar lo que el nuevo enfoque no modifica. El VAR no dejará de comprobar las situaciones clave, ni el árbitro estará obligado a mantener una decisión si las imágenes muestran claramente lo contrario. El cambio es principalmente operativo: la duda por sí sola no basta para intervenir, y una imagen a cámara lenta no debe tener automáticamente más peso que el desarrollo de la acción a velocidad normal. El protocolo de la IFAB especifica que las repeticiones a cámara lenta se utilizan generalmente para establecer hechos, como el lugar del contacto o la posición de un jugador, mientras que la velocidad normal se utiliza para valorar la intensidad y la naturalidad de un movimiento.
Existen nuevas competencias, pero la UEFA no quiere una ampliación ilimitada de las intervenciones
Las reglas para la temporada 2026/27 amplían, no obstante, varios ámbitos en los que el asistente de vídeo puede prestar ayuda. La IFAB ha aprobado la revisión de una segunda tarjeta amarilla claramente incorrecta que haya provocado una expulsión, una corrección más amplia de las confusiones de identidad y la posibilidad de comprobar un saque de esquina concedido erróneamente. En el caso de la segunda tarjeta amarilla, la competencia es asimétrica: el VAR puede corregir una segunda amarilla claramente mostrada por error y la posterior tarjeta roja, pero no puede buscar retrospectivamente una infracción no señalada que hubiera merecido una segunda amarilla. De este modo se corrige una injusticia evidente que deja a un equipo con diez jugadores, sin abrir la puerta al análisis en vídeo de cualquier posible tarjeta amarilla.
En su circular del 2 de julio, la UEFA confirmó que utilizará la opción de revisar un saque de esquina claramente concedido por error, pero únicamente cuando la decisión pueda corregirse de inmediato y sin retrasar la reanudación del juego. Esta incorporación muestra el límite del modelo europeo: la tecnología se acepta cuando corrige rápidamente un hecho verificable, pero no debería crear una nueva serie de interrupciones. Un saque de esquina concedido erróneamente puede conducir directamente a un gol, por lo que la UEFA considera que una comprobación breve e inequívoca puede proteger la regularidad del encuentro. Si la revisión exigiera una búsqueda prolongada entre varios ángulos, dejaría de cumplirse la condición básica para intervenir.
Europa no introduce una tarjeta roja automática por cubrirse la boca
La diferencia más marcada entre la UEFA y el enfoque utilizado en la Copa Mundial de 2026 se refiere a dos disposiciones disciplinarias opcionales que la IFAB aprobó en abril a propuesta de la FIFA. La primera permite a los organizadores de las competiciones castigar con tarjeta roja a un jugador que, durante un enfrentamiento con un adversario, se cubra la boca para ocultar palabras inapropiadas, ofensivas o discriminatorias. La segunda permite expulsar a un jugador que abandone el terreno de juego como protesta contra una decisión arbitral, así como sancionar a un miembro del cuerpo técnico que incite a dicho abandono. La FIFA aplicó estas medidas durante la Copa Mundial, pero la IFAB no las estableció como obligatorias para todas las competiciones.
La UEFA confirmó oficialmente que, en sus competiciones, el simple hecho de cubrirse la boca no se considerará automáticamente una infracción merecedora de tarjeta roja. El árbitro podrá seguir mostrando una tarjeta amarilla si considera que un jugador oculta deliberadamente su comunicación y, con ello, se comporta de manera antideportiva. Además, la decisión adoptada sobre el terreno de juego no impide una investigación disciplinaria posterior si existen denuncias, grabaciones, testimonios u otras pruebas de insultos o discriminación. De este modo, la UEFA intenta evitar una situación en la que el gesto por sí solo, sin pruebas sobre el contenido de lo pronunciado, conduzca automáticamente a la sanción más grave durante el partido, pero mantiene al mismo tiempo la posibilidad de iniciar un procedimiento serio contra un abuso real.
Durante la fase de grupos de la Copa Mundial, la FIFA anunció que, en los primeros 72 partidos, solo una de las diez tarjetas rojas mostradas hasta entonces estaba relacionada con el hecho de cubrirse la boca durante un enfrentamiento con un adversario. Este dato no resuelve el debate sobre la justificación de la regla, pero demuestra que la medida se había aplicado en un entorno competitivo antes de que la UEFA confirmara definitivamente su propio enfoque. Por tanto, la organización europea no rechazó el objetivo de combatir la discriminación, sino la presunción automática de que un gesto determinado debe significar por sí solo una expulsión.
Abandonar el terreno de juego como protesta tampoco supone, por sí solo, una expulsión automática
La UEFA tampoco utilizará la opción según la cual abandonar el terreno de juego como protesta constituye por sí solo una infracción merecedora de tarjeta roja. Sin embargo, esto no significa que los equipos puedan interrumpir los encuentros o negarse a reanudar el juego sin recibir una sanción. La circular recuerda el principio según el cual el equipo responsable de que un partido no pueda continuar o tenga que suspenderse, incluido el caso en que se quede con menos de siete jugadores, pierde generalmente el encuentro de acuerdo con el reglamento de la competición correspondiente. La UEFA señala que el principio más amplio de responsabilidad por la suspensión de un partido ya está incorporado a sus normas de competición.
Por lo tanto, la diferencia se encuentra entre una sanción individual automática y las consecuencias de una conducta colectiva. Un jugador que abandone el terreno de juego para expresar su desacuerdo no será necesariamente expulsado de inmediato únicamente por esa acción, pero el árbitro y los órganos disciplinarios podrán seguir reaccionando ante una conducta antideportiva, la negativa a reanudar el juego, los insultos o el perjuicio causado a la regularidad del encuentro. Si un equipo impide con su conducta que el partido continúe, las consecuencias pueden ser considerablemente más graves que una tarjeta individual e incluir la concesión del partido al adversario y otras medidas disciplinarias.
Las reglas estrictas contra las pérdidas de tiempo siguen siendo un punto en común
Aunque se distancia del enfoque de la FIFA en las dos disposiciones opcionales sobre las tarjetas rojas, la UEFA acepta plenamente el conjunto de medidas con las que la IFAB pretende aumentar el tiempo efectivo de juego. En los saques de banda y los saques de meta, el árbitro iniciará una cuenta atrás visible de cinco segundos cuando considere que el jugador encargado de la reanudación está perdiendo demasiado tiempo. Si el balón no está en juego cuando termine la cuenta atrás, el saque de banda pasará al adversario, mientras que un retraso excesivo en la ejecución de un saque de meta dará lugar a un saque de esquina para el equipo contrario. Por tanto, la cuenta atrás no comenzará automáticamente en cada interrupción, sino únicamente cuando el árbitro determine que existe un retraso innecesario.
Durante una sustitución, el jugador que abandona el terreno de juego deberá hacerlo en un plazo de diez segundos desde que su número aparezca en el marcador o desde que el árbitro dé la señal. Si no lo hace, deberá salir de todos modos, pero el sustituto no podrá entrar inmediatamente. Su entrada se retrasará hasta la primera interrupción que se produzca después de que haya transcurrido un minuto de juego. En los casos de lesión, la regla básica establece que el jugador cuya evaluación o tratamiento sobre el terreno de juego haya provocado la detención del partido deberá salir y permanecer fuera durante un minuto después de la reanudación, con las excepciones previstas en el protocolo. El objetivo es eliminar el incentivo para interrumpir tácticamente el ritmo del partido y, al mismo tiempo, permitir que el personal médico realice el reconocimiento fuera del espacio de juego.
Después de los 72 partidos de la fase de grupos de la Copa Mundial, la FIFA consideró que estas medidas habían sido muy eficaces. Según los datos presentados por el máximo responsable arbitral de la FIFA, Pierluigi Collina, solo un jugador sustituido incumplió el plazo de diez segundos, cuatro incumplimientos de la cuenta atrás en los saques de meta terminaron con saques de esquina para el adversario y once saques de banda excesivamente lentos provocaron que el balón se concediera al equipo contrario. Por ello, la UEFA ha anunciado una aplicación estricta y uniforme de las nuevas reglas, al considerar que una consecuencia claramente establecida puede reducir las pérdidas de tiempo con mayor eficacia que las advertencias generales y la posterior prolongación del tiempo añadido.
El capitán sigue siendo el vínculo entre los jugadores y el árbitro
El tercer pilar del enfoque europeo es el refuerzo del protocolo según el cual el capitán habla con el árbitro principal sobre las decisiones importantes. La UEFA introdujo este modelo durante el Campeonato de Europa de 2024 y después lo amplió a sus competiciones de clubes. El árbitro puede explicar una decisión clave, incluida la información sobre lo que se haya comprobado mediante el VAR, pero la explicación se dirige al capitán, que debe acercarse con calma y respeto. Al mismo tiempo, el capitán asume la responsabilidad de alejar a sus compañeros del árbitro y evitar que los miembros del equipo arbitral sean rodeados.
Si el capitán es el guardameta y se encuentra lejos de la acción, el equipo designará a un jugador de campo con derecho a acercarse al árbitro. Los demás jugadores que ignoren la instrucción, rodeen al árbitro o protesten de una forma inapropiada podrán recibir una tarjeta amarilla. La UEFA considera que este sistema ha mejorado la comunicación y la imagen del juego, y el acuerdo para la temporada 2026/27 prevé reforzarlo todavía más. Las directrices actuales de la IFAB también parten del principio de que solo un jugador de cada equipo, normalmente el capitán, se acerque al árbitro después de un incidente importante. A partir del 1 de julio de 2027, este protocolo será obligatorio en todas las competiciones.
Qué cambiará realmente en los estadios europeos
Para los espectadores, el cambio más visible debería ser una espera más breve después de las situaciones polémicas y una distinción más clara entre una comprobación y una revisión formal. La mayoría de las comprobaciones seguirán realizándose de manera silenciosa, sin que el árbitro tenga que acudir al monitor. Cuando las imágenes no muestren un error manifiesto, el encuentro debería continuar sin una larga interrupción y sin intentar convertir cada contacto en una nueva decisión arbitral. Al mismo tiempo, las correcciones rápidas de hechos, incluido un saque de esquina claramente concedido por error, pueden hacerse más frecuentes si el sistema técnico las confirma antes de la reanudación.
Para los jugadores y los entrenadores, el mensaje es doble. La UEFA reduce el automatismo en las dos opciones disciplinarias más controvertidas, pero endurece el control sobre las conductas que ralentizan el encuentro o ejercen presión sobre los árbitros. Cubrirse la boca y abandonar el terreno de juego no supondrán automáticamente una tarjeta roja sin una valoración adicional, pero la conducta antideportiva, la discriminación, la negativa a jugar y el hecho de rodear al árbitro siguen siendo sancionables. En los saques de banda, los saques de meta, las sustituciones y las lesiones, el margen para perder tiempo de forma táctica será considerablemente menor, ya que las consecuencias son ahora inmediatas y medibles.
El acuerdo entre la UEFA y las 55 federaciones no elimina la posibilidad de que se adopten decisiones distintas en situaciones subjetivas, pero intenta reducir las diferencias metodológicas. La clave del "reinicio" europeo del VAR no será el número de decisiones anuladas, sino la capacidad del asistente de vídeo para reconocer rápidamente los casos en los que debe intervenir y para desistir con la misma rapidez cuando no se haya alcanzado el umbral del error claro y manifiesto. La UEFA ha anunciado nuevas instrucciones para las próximas semanas, por lo que el efecto completo del nuevo rumbo solo podrá evaluarse después de las primeras jornadas de las competiciones europeas y nacionales de la temporada 2026/27.
Fuentes:
- UEFA - acuerdo de los responsables arbitrales de las 55 federaciones, directrices para el VAR, medidas contra las pérdidas de tiempo y cooperación con los capitanes (enlace)
- UEFA, circular 46/2026 - aplicación de las reglas opcionales de la IFAB en las competiciones de la UEFA, incluidas las relativas a los saques de esquina, cubrirse la boca y abandonar el terreno de juego (enlace)
- FIFA e IFAB - conjunto de cambios para la temporada 2026/27 sobre la aceleración del juego, las sustituciones, las lesiones y la ampliación del protocolo del VAR (enlace)
- FIFA e IFAB - decisión sobre las tarjetas rojas opcionales por cubrirse la boca y abandonar el terreno de juego como protesta (enlace)
- IFAB - protocolo oficial del VAR para la temporada 2026/27 y límites de la intervención del asistente de vídeo (enlace)
- FIFA - valoración de Collina sobre la aplicación de las nuevas reglas durante la fase de grupos de la Copa Mundial de 2026 (enlace)
- UEFA e IFAB - reglas de comunicación según las cuales el capitán habla con el árbitro y responde por el comportamiento de sus compañeros (enlace)