Primera vez en radio: la detección de una supernova de tipo Ibn revela qué sucedió en los últimos años de una estrella masiva
Astrónomos liderados por un estudiante de doctorado de la Universidad de Virginia (UVA) han publicado la primera detección confirmada de ondas de radio de un tipo raro de explosiones estelares conocido como supernova de tipo Ibn. En el centro de la investigación se encuentra la supernova SN 2023fyq, cuyas débiles señales de radio fueron rastreadas durante unos 18 meses utilizando el radiotelescopio Very Large Array (VLA) en el estado de Nuevo México. Los resultados fueron publicados en la revista
The Astrophysical Journal Letters, y los comunicados de la UVA (29 de enero de 2026) y del Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO) enfatizan que se trata de la primera detección de radio de este tipo para esta clase. Para la astronomía, es un avance importante porque las ondas de radio permiten "asomarse" a las fases finales de la vida de la estrella que a menudo son inaccesibles o ambiguas en el rango óptico, especialmente cuando se trata de explosiones en otras galaxias.
Es común inferir el comportamiento de la estrella antes de la explosión solo indirectamente, basándose en la luz óptica y las líneas espectrales tras el estallido de la supernova. Sin embargo, la radiación de radio generada en la colisión de la onda de choque con el gas alrededor de la estrella permite, según los autores, la reconstrucción de la "historia" de la pérdida de masa en los años previos a la muerte. Baer-Way describió este efecto en el comunicado de la UVA como una especie de máquina del tiempo, ya que las observaciones de radio permiten una visión de la última década de vida, y especialmente de los cinco años finales cuando, según su interpretación, la estrella perdía masa más intensamente. La clave es que el gas circundante, que la estrella expulsó antes de la explosión, se convierte en un "escenario" medible: cuando el choque de la supernova choca contra ese material, se crean ondas de radio que llevan información sobre la densidad, distribución y el momento de la expulsión de la materia.
- Qué hay de nuevo: según los autores, SN 2023fyq es la primera supernova de tipo Ibn con detección de radio confirmada y seguimiento sistemático lo suficientemente largo como para ver el desarrollo de la señal.
- Qué revela el radio: a partir de la intensidad, duración y cambio del brillo de radio con el tiempo, se estiman la densidad y distribución del material circundante rico en helio que la estrella expulsó antes de la explosión.
- Hipótesis clave: el equipo indica que la pérdida extrema de masa sería muy probablemente provocada por una interacción binaria, es decir, la influencia de una compañera en un sistema de dos estrellas.
- Mensaje para la práctica: en los comunicados se destaca que los radiotelescopios deben incluirse antes, ya que las señales de radio de tipo Ibn son transitorias y pueden desaparecer antes de que los protocolos de seguimiento habituales se activen siquiera.
Qué es una supernova de tipo Ibn y por qué es rara
Las supernovas de tipo Ibn se cuentan entre las raras explosiones de estrellas masivas que ocurren en un entorno pobre en hidrógeno, pero rico en helio. En los espectros ópticos de tales eventos, los astrónomos suelen ver líneas de helio marcadas, a menudo relativamente estrechas en comparación con las líneas más anchas que provienen de las capas de la supernova que se expanden rápidamente, lo que se interpreta como signo de una fuerte interacción de la eyección con el gas ya expulsado en el entorno inmediato. Debido a esto, esta clase se describe a menudo en la literatura como "alimentada" por interacción: parte del brillo proviene de la conversión de energía cinética en radiación en el choque de la supernova con el material circunestelar, y no solo de los procesos estándar de desintegración de elementos radiactivos y enfriamiento de la eyección expandida. Tal física hace que el tipo Ibn sea especialmente interesante porque permite estudiar el vínculo directo entre los últimos episodios de pérdida de masa y el desenlace mismo de la muerte de la estrella masiva. Pero al mismo tiempo dificulta las conclusiones estadísticas, ya que los eventos son raros y a menudo descubiertos solo cuando la fase temprana clave ya ha pasado.
La rareza del tipo Ibn tiene una consecuencia clara. Cuando ocurre tal evento, la ventana para recolectar datos en múltiples longitudes de onda puede ser corta, y sin un seguimiento temprano es difícil distinguir un viento estelar gradual de un episodio eruptivo repentino de expulsión de masa. Un trabajo científico en
Monthly Notices of the Royal Astronomical Society que se cita a menudo en el contexto del tipo Ibn recuerda que el prototipo de la clase, SN 2006jc, estuvo vinculado a un episodio eruptivo registrado unos dos años antes de la supernova, lo que impulsó aún más la idea de que algunos progenitores son extremadamente inestables en los años finales de su vida. Tales observaciones sugieren que el tipo Ibn no es "solo una etiqueta más", sino potencialmente una ventana a fases raras pero físicamente cruciales de la evolución de las estrellas masivas, donde en poco tiempo se puede expulsar una gran cantidad de materia rica en helio.
Cómo se captó la señal: 18 meses de seguimiento con el interferómetro Very Large Array
Las mediciones de SN 2023fyq se realizaron en el instrumento Very Large Array, un sistema interferométrico de 27 antenas de radio dispuestas en una configuración característica en "Y" en una meseta en Nuevo México. Según datos del NRAO, la combinación de las señales de las antenas produce el efecto de un instrumento de diámetro mucho mayor, lo que permite una alta sensibilidad y resolución en longitudes de onda centimétricas. Precisamente tal sensibilidad es clave para las supernovas en otras galaxias, donde las señales de radio pueden estar apenas por encima del nivel de ruido y requieren observaciones repetidas y cuidadosamente planificadas. El VLA es, además, parte de la infraestructura gestionada por el Observatorio Nacional de Radioastronomía para la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU., lo que en la práctica significa que se trata de un instrumento destinado a programas de seguimiento a largo plazo y grandes campañas que vinculan a diferentes observatorios.
El equipo, según el trabajo científico y el comunicado del NRAO, siguió la emisión de radio durante unos 18 meses después de la explosión. En el análisis se destaca que la señal de radio temprana se explica mejor por la radiación sincrotrón, es decir, la radiación de electrones relativistas en campos magnéticos, donde parte de la señal se debilita debido a la absorción en el gas circundante. Tal modelado no es una mera formalidad: de él se obtienen estimaciones de la densidad del gas, la distancia a la que se encuentra y, por tanto, el marco temporal en el que fue expulsado. En otras palabras, las observaciones de radio no dicen solo "hay gas", sino que dan una historia numérica sobre qué tan denso es el gas y cuándo abandonó probablemente la estrella. Esto es especialmente importante para el tipo Ibn porque es precisamente el material rico en helio, expulsado antes de la explosión, el que define esta clase y moldea su brillo en múltiples bandas de onda.
Una "máquina del tiempo" para los últimos años: qué mostraron los datos de radio y rayos X
El líder del estudio Raphael Baer-Way, estudiante de doctorado en astronomía en la UVA y autor principal del trabajo, destacó en declaraciones junto a la publicación que con las observaciones de radio pudieron "ver" aproximadamente la última década de vida de la estrella, con énfasis en los pocos años finales cuando la pérdida de masa fue más intensa. La idea es que el gas expulsado actúa como una especie de espejo: aunque el progenitor en otra galaxia suele ser demasiado débil para un seguimiento directo antes de la explosión, el material que expulsó permanece en el entorno y se convierte en el "escenario" en el que ocurre la interacción tras la explosión. Cuando la onda de choque de la supernova choca con ese material, se crean choques que aceleran las partículas y crean emisión de radio. De ello se puede concluir sobre la densidad y distribución del gas, e indirectamente sobre cuánto se "desintegraba" la estrella y perdía masa en los años antes de la muerte. Baer-Way describe este proceso como una forma de "atrasar el reloj" y estudiar las fases finales de la vida de la estrella masiva que a menudo están más ocultas en el rango óptico.
Según el comunicado del NRAO, la combinación de datos de radio y rayos X permitió estimar la densidad y el alcance de la materia circundante rica en helio. El comunicado indica que los astrónomos concluyeron que la estrella, en una fase corta e intensa, pudo haber perdido masa a un ritmo correspondiente a hasta aproximadamente el 0,4% de la masa del Sol por año, lo que en interpretación popular habla de un final de vida extremadamente "derrochador". El propio trabajo científico, en un marco más detallado de suposiciones, describe un episodio de pérdida de masa elevada en una escala de tiempo de aproximadamente 0,7 a 3 años antes de la explosión e indica tasas del orden de magnitud de varias milésimas de masa solar por año, señalando que las cifras dependen de parámetros como la velocidad del viento y la geometría del material. También es importante que los autores, junto con las detecciones tempranas, utilicen no detecciones posteriores para establecer límites a la densidad más lejos de la estrella. Tal combinación sugiere que el entorno no es un viento simple y constante, sino una estructura con una zona distinta y más compacta de densidad elevada que corresponde al material expulsado inmediatamente antes de la explosión.
Para el lector, el punto clave es que las ondas de radio no sirven solo para confirmar "que algo existe", sino también para determinar cuándo se creó. En las distancias en las que se encuentra el material expulsado, en realidad está "inscrita" información temporal: el gas en un radio mayor representa una expulsión más antigua, y el gas más cerca de la estrella corresponde a los episodios más recientes. Cuando el choque de la supernova atraviesa esas capas, la señal de radio cambia, y de ese desarrollo se puede reconstruir cómo varió la pérdida de masa con el tiempo. En combinación con otras longitudes de onda, el equipo obtiene una narrativa más consistente sobre cuándo la estrella "intensificó" la expulsión de materia rica en helio y qué tan corto fue ese período en relación con toda la vida de la estrella. Por eso mismo, los autores enfatizan que las observaciones de radio proporcionan información que la óptica por sí sola no puede ofrecer.
La interacción binaria como candidata: por qué la "segunda estrella" se convierte en tema central
Una de las conclusiones más intrigantes, destacada también en las declaraciones de los autores, es que el progenitor de SN 2023fyq podría ser parte de un sistema binario: dos estrellas que orbitan una alrededor de la otra. Baer-Way dijo en el comunicado de la UVA que es difícil explicar tal cantidad de material expulsado en tan corto período sin la influencia gravitatoria de una compañera, es decir, sin dos cuerpos "ligados" en un sistema que facilite la transferencia de masa o desestabilice las capas externas. En la práctica, la interacción binaria puede significar que una estrella "despoja" la envoltura de la otra, que ocurren episodios de desbordamiento repentino de gas a través de los puntos de Lagrange o que la dinámica orbital cambia a medida que el sistema se aproxima. Todo esto puede llevar a la creación de material densamente distribuido alrededor del sistema, y es precisamente tal material el que el tipo Ibn "busca" para que se cree el espectro y la curva de luz característicos. En ese sentido, la conclusión sobre la binariedad no es solo un detalle adicional, sino una suposición clave que vincula las observaciones con un mecanismo físico.
El comunicado del NRAO va un paso más allá y ofrece un escenario ilustrativo: una estrella rica en helio, ya despojada de hidrógeno, podría orbitar junto a una compañera compacta, como una estrella de neutrones, con lo que el helio comienza a desbordarse hacia la compañera y forma un disco denso o anillo de material. Cuando finalmente ocurre la explosión, la eyección choca contra ese disco y crea choques que producen la radiación de radio que el equipo detectó. El NRAO indica expresamente que la causa de la propia explosión en tales configuraciones "exóticas" puede permanecer incierta, es decir, que sin datos adicionales puede que no se pueda decir inequívocamente si se trata de un colapso de núcleo clásico o de un escenario en el que la dinámica binaria lleva a una fusión u otro "detonante". Esta es una advertencia importante porque muestra que la detección de radio no resuelve todas las preguntas, pero estrecha fuertemente el conjunto de posibles explicaciones para la pérdida extrema de masa.
En el mismo comunicado se cita a coautores que destacan lo que se puede extraer de un caso así. A. J. Nayana, codirectora de la investigación, señala que el estudio sondea material expulsado años antes de la explosión y que se ve con especial claridad una fase intensa de pérdida de masa en los 0,7 a 3 años finales de vida de la estrella. Wynn Jacobson-Galan, uno de los autores principales e involucrado en el programa VLA, destaca la necesidad de un seguimiento de radio sistemático con instrumentos como el VLA y el GMRT, ya que solo una muestra mayor de eventos similares puede mostrar qué tan común es la interacción binaria y qué diferentes "arquitecturas" del entorno puede crear. Tales énfasis sugieren que SN 2023fyq no es interesante solo como caso individual, sino como "campo de pruebas" para estrategias de observación y para modelos que vinculan la evolución binaria y las explosiones finales de estrellas masivas. En otras palabras, la señal de radio se trata aquí como una herramienta de diagnóstico para la física del sistema, no solo como una confirmación de la existencia de interacción.
SN 2023fyq y el contexto óptico: precursores antes de la explosión y pistas adicionales
SN 2023fyq es interesante también debido a análisis previos en el rango óptico, que dan un trasfondo adicional para la interpretación de la nueva señal de radio. En un trabajo independiente publicado en arXiv en 2024, un equipo internacional de astrónomos presentó observaciones fotométricas y espectroscópicas de esta supernova e informó de una actividad "precursora" duradera en la posición de la futura explosión. Según ese trabajo, los cambios de brillo y los estallidos pudieron rastrearse hasta casi tres años antes de la supernova, con una intensificación de la actividad en los aproximadamente 100 días finales antes de la explosión. Los autores de ese trabajo vinculan los precursores con la interacción binaria y la transferencia de masa, mediante la cual puede formarse un disco de material alrededor del sistema, y luego la interacción de la supernova con ese disco alimenta parte del brillo tras la explosión. Es importante que este contexto óptico sugiera que "algo sucedía" incluso antes de la propia explosión, lo cual es coherente con la imagen general del tipo Ibn como eventos en los que el entorno es moldeado inmediatamente antes de la muerte de la estrella. Por eso la nueva detección de radio llega como una prueba complementaria que permite cuantificar la densidad y el cronograma de ese entorno.
Es interesante también el contexto de la ubicación: los autores del trabajo de 2024 indican que SN 2023fyq ocurrió en la galaxia NGC 4388 a una distancia de unos 18 megapársecs, lo que equivale aproximadamente a 59 millones de años luz. Esa relativa "cercanía" para los estándares extragalácticos es una de las razones por las que el evento fue apto para un seguimiento más detallado y por qué fue posible siquiera cazar señales débiles de radio. En el mismo trabajo se considera una interpretación según la cual la actividad precursora encaja mejor con la transferencia de masa en un sistema binario de una estrella de helio y una compañera compacta, con la posibilidad de que en el entorno se encuentre también material adicional, densamente distribuido, expulsado semanas antes de la explosión. Si tal imagen se confirma también en otros objetos, significaría que parte del tipo Ibn proviene de configuraciones binarias específicas que producen tanto precursores más duraderos como un entorno denso que luego influye fuertemente en el brillo observado. De este modo, SN 2023fyq se convierte en un eslabón importante entre las observaciones en óptica y radio, ya que ofrece un caso raro donde ambos canales pueden ponerse en la misma historia sincronizada temporalmente.
Cuando ese contexto óptico se pone junto a la nueva detección de radio, se obtiene una imagen más consistente. La óptica muestra que la supernova interactúa fuertemente con material rico en helio y que la interacción puede durar, mientras que el radio, a través del modelado de la intensidad y la extinción de la señal, da una visión adicional de la densidad y geometría del material que fue expulsado antes de la explosión. Esto reduce el riesgo de que las conclusiones sobre una pérdida de masa "dramática" se basen solo en un tipo de medición, y aumenta la posibilidad de que diferentes modelos (desde un viento estable hasta episodios eruptivos y discos) se prueben con datos concretos. En términos prácticos, tal imagen multicanal ayuda también a la planificación de futuras campañas: si en óptica se ven precursores o formas específicas de la curva de luz, las observaciones de radio pueden incluirse selectivamente antes. Para los científicos, esto abre el camino hacia un mapeo más fiable de las fases finales de la evolución de las estrellas masivas en diferentes entornos.
Por qué el radio cambia las reglas del juego y qué sigue tras la primera detección
Maryam Modjaz, profesora de astronomía en la UVA y coautora del estudio, destacó en una declaración junto a la publicación que el resultado "abre una nueva ventana" y sugiere que los radiotelescopios deben apuntarse antes de lo que se suponía previamente para captar señales transitorias de tipo Ibn. Ese mensaje tiene un peso operativo: los rastreos modernos del cielo descubren cada vez más fenómenos transitorios, pero el valor científico depende de un seguimiento rápido en múltiples longitudes de onda y de si se captará la fase crítica de interacción. En este estudio, precisamente el seguimiento continuo durante un período prolongado permitió que las detecciones tempranas se compararan con las no detecciones posteriores y que de ello se derivaran límites para la estructura del gas circundante. Tal enfoque representa un cambio desde una "captura única" hacia la "filmación" del desarrollo de la supernova, lo cual es clave cuando se intenta reconstruir eventos de los años previos a la explosión. El radio es particularmente útil en ese sentido porque es sensible a los choques y a la densidad de la materia circundante, por lo que a menudo da datos que en óptica están ocultos o son difíciles de interpretar sin suposiciones adicionales.
Baer-Way anunció, según el comunicado de la UVA, que el siguiente paso es estudiar una muestra mayor de supernovas para ver qué tan comunes son los episodios de pérdida extrema de masa y qué dicen sobre la evolución de las estrellas masivas. En la práctica, esto significa un cambio de estrategia: las observaciones de radio ya no deberían ser solo una "comprobación posterior" una vez que el brillo óptico empieza a desvanecerse, sino parte de la respuesta temprana en cuanto se descubre un candidato para el tipo Ibn. El comunicado del NRAO en el mismo tono destaca la necesidad de un seguimiento sistemático con múltiples instrumentos, incluyendo VLA y GMRT, para obtener una muestra estadística mayor y comprobar qué tan generales son las conclusiones de SN 2023fyq. La lógica científica es clara: un evento puede abrir una ventana, pero solo un mayor número de ejemplos puede mostrar si la interacción binaria es el mecanismo dominante o si existen múltiples caminos diferentes hacia el tipo Ibn. En ese sentido, esta detección es tanto una advertencia como una oportunidad: si la ventana de radio es corta, hay que captarla a tiempo, pero si se capta, puede ofrecer una visión única de los últimos años de vida de las estrellas masivas.
En un sentido más amplio, esta detección muestra cuánto se apoya la astronomía contemporánea en múltiples longitudes de onda y en la coordinación de observatorios, desde rastreos ópticos hasta campañas de radio y observaciones de rayos X. Para eventos raros como el tipo Ibn, donde la estadística es pequeña y la física compleja, cada pieza adicional de información tiene más peso que en tipos de supernovas "más frecuentes". SN 2023fyq ocupa ahora un lugar especial porque por primera vez se ha confirmado en radio lo que se suponía durante años basándose en la óptica: que algunas estrellas masivas en los últimos años de vida pasan por episodios de pérdida de masa extremadamente intensos, dejando a su alrededor un "rastro" rico en helio que, en el momento de la explosión, brilla en radio.
Fuentes:- University of Virginia (UVA) – noticia y declaraciones de los autores sobre la primera detección de radio de una supernova de tipo Ibn ( enlace )- National Radio Astronomy Observatory (NRAO) – comunicado oficial sobre la detección de la señal de radio de SN 2023fyq, interpretación de la pérdida de masa y citas de miembros del equipo ( enlace )- arXiv – preimpresión del trabajo “The first radio view of a type Ibn supernova in SN 2023fyq: Understanding the mass-loss history in the last decade before the explosion” (Astrophysical Journal Letters, 2025) ( enlace )- arXiv – trabajo “SN2023fyq: A Type Ibn Supernova With Long-standing Precursor Activity Due to Binary Interaction” (2024) ( enlace )- NRAO – información básica sobre el radiotelescopio Very Large Array (VLA) y el modo de funcionamiento del sistema interferométrico ( enlace )- Monthly Notices of the Royal Astronomical Society – trabajo científico sobre supernovas que explotan en un entorno rico en helio, incluyendo el contexto de la clase tipo Ibn y SN 2006jc ( enlace )
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