La guerra, las advertencias y la incertidumbre arrojan una sombra sobre el sueño turístico saudí
Arabia Saudí lleva construyendo en los últimos años uno de los proyectos turísticos más ambiciosos del mundo. A través del programa Visión 2030, el Reino busca reducir su dependencia del petróleo y construir una nueva imagen económica del país en la que el turismo, el entretenimiento, la cultura, el deporte y los destinos de lujo desempeñen un papel clave. Esa estrategia ya ha dado resultados medibles: según datos oficiales saudíes, el país superó antes de lo previsto el umbral de 100 millones de visitas nacionales y extranjeras, y después elevó el objetivo a 150 millones de visitantes para 2030. Mientras tanto, se han puesto en marcha proyectos gigantescos como NEOM, Diriyah, Qiddiya y zonas turísticas en el mar Rojo, mientras que la promoción estatal de Arabia Saudí en la industria turística internacional se ha vuelto agresiva, costosa y muy visible.
Pero a comienzos de marzo de 2026, esa gran estrategia entra en un periodo sensible. Los acontecimientos bélicos en Oriente Próximo, el riesgo de ataques con misiles y drones, las perturbaciones en el tráfico aéreo y las nuevas advertencias de gobiernos extranjeros han abierto una pregunta que es decisiva para el turismo: ¿puede un destino que construye una imagen de seguridad, lujo y grandes eventos mantener la confianza de los viajeros cuando toda la región queda bajo una vigilancia de seguridad reforzada? Precisamente por eso, en los últimos días la historia turística saudí ya no es solo una historia de inversiones, hoteles y proyectos espectaculares, sino también de percepción del riesgo, inestabilidad política y límites del marketing estatal en un momento de crisis geopolítica.
El gran plan que debía cambiar el mapa económico del país
La expansión turística saudí no surgió de la noche a la mañana. Forma parte de un giro estatal más amplio con el que el país intenta prepararse para un periodo en el que los ingresos del petróleo ya no serán suficientes para sostener el viejo modelo económico. En ese marco, el turismo ha recibido un estatus casi estratégico. Según las instituciones saudíes, el objetivo no es solo atraer peregrinos a La Meca y Medina, sino convertir a Arabia Saudí en un destino de todo el año para vacaciones, cultura, congresos, deporte y viajes de lujo. En las intervenciones públicas de los funcionarios saudíes y en los materiales promocionales se destaca constantemente que se trata de cientos de miles de millones de dólares en inversiones, de la apertura de nuevos puestos de trabajo y del esfuerzo por elevar la participación del turismo en el producto interior bruto al 10 por ciento para 2030. Ese relato se ha reforzado durante años también en las ferias internacionales de turismo, donde Arabia Saudí se presentaba como un Estado que no solo compra publicidad, sino también una nueva posición global.
Las cifras, al menos hasta ahora, han ayudado a ese relato. Saudi Vision 2030 y el Ministerio de Turismo señalan que el país superó en 2023 la barrera de 100 millones de turistas nacionales y extranjeros, y que el crecimiento continuó en 2024, cuando se registraron casi 116 millones de visitas. Los datos oficiales publicados durante 2025 subrayaban además un fuerte crecimiento de los ingresos turísticos internacionales y de las llegadas en comparación con el año prepandémico 2019. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo también estimaba que el sector turístico superaría el 10 por ciento del PIB saudí en 2025 y alcanzaría un empleo récord. En otras palabras, la transformación turística saudí ya no era solo un eslogan político, sino un proyecto que había empezado a mostrar resultados económicos reales y a atraer la atención de destinos competidores.
Por qué la percepción de la seguridad es para el turismo tan importante como la infraestructura
El turismo es uno de los sectores económicos más sensibles cuando la imagen de seguridad de una región empieza a deteriorarse. Los viajeros no toman decisiones solo sobre la base del precio, la calidad del hotel o el atractivo del destino, sino también según la impresión de que pueden moverse sin grandes riesgos y de que las conexiones aéreas funcionarán sin interrupciones. En ese sentido, Arabia Saudí está atravesando ahora una prueba que no puede resolverse solo con dinero. A comienzos de marzo, Estados Unidos elevó su advertencia de viaje para Arabia Saudí a un nivel superior y citó el riesgo de conflicto armado, terrorismo, leyes locales y restricciones en la prestación de ayuda consular, junto con la información de que el 03 de marzo de 2026 se autorizó la salida del personal estadounidense no esencial y de sus familiares debido a riesgos de seguridad. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico también actualizó sus orientaciones, mientras que Canadá y Australia subrayaron aún más la cautela o la recomendación de reconsiderar el viaje debido a las renovadas tensiones regionales, posibles fragmentos de misiles interceptados y el riesgo de perturbaciones en el tráfico aéreo.
Esas advertencias no significan automáticamente que los turistas vayan a cancelar masivamente sus viajes, pero en la industria turística tienen un fuerte efecto psicológico. Gran parte del mercado, especialmente el occidental, planifica los viajes con meses de antelación y se apoya precisamente en las recomendaciones de los ministerios de Asuntos Exteriores, las compañías de seguros y las aerolíneas. Cuando en esos documentos aparecen palabras como «conflicto armado», «amenazas de misiles», «capacidades consulares limitadas» o «reconsidere la necesidad del viaje», eso afecta directamente a la percepción del destino. Resulta especialmente problemático cuando a ello se suman perturbaciones aéreas, porque el turismo moderno, y en especial el turismo de lujo y de negocios por el que Arabia Saudí apuesta con fuerza, depende de la previsibilidad del viaje casi tanto como de la calidad del alojamiento.
El tráfico aéreo como punto débil de la ambición turística regional
En los últimos días, la crisis no se ha quedado solo en las advertencias diplomáticas. Los informes sobre perturbaciones en el tráfico aéreo y la cautela en el uso de parte del espacio aéreo de Oriente Próximo han mostrado hasta qué punto la infraestructura turística de la región está conectada y es vulnerable. La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea publicó información sobre la zona de conflicto y los riesgos para los operadores en parte del espacio aéreo de Oriente Próximo y del Golfo, mientras que los informes de los medios registraban restricciones, cancelaciones y rutas alternativas. Para Arabia Saudí esto es especialmente delicado, porque no basa su crecimiento turístico solo en el tráfico interno, sino también en la idea de ser fácilmente accesible desde Europa, Asia y la región en sentido amplio.
El problema es además más amplio que la propia Arabia Saudí. Los Estados del Golfo se han convertido en las últimas décadas en nodos globales de tránsito que conectan continentes. Cuando ese corredor se altera, las consecuencias no son solo locales. Los viajeros se vuelven más cautos, las aerolíneas reestructuran horarios y las aseguradoras y los organizadores de viajes introducen evaluaciones adicionales del riesgo. En un entorno así, no es difícil imaginar cómo una parte de los viajeros, especialmente aquellos que eligen destino entre varias opciones parecidas, puede posponer un viaje a Arabia Saudí y optar por destinos más seguros, o al menos percibidos como más estables, en el Mediterráneo, Asia o el norte de África.
También la situación de los viajes religiosos envió una señal especial. Según informes de agencias, los acontecimientos bélicos y las perturbaciones en el tráfico aéreo ya han provocado problemas para decenas de miles de peregrinos de la umra, incluidas cancelaciones y retrasos en el regreso de parte de los viajeros desde Indonesia y Malasia. Aunque el turismo religioso es un segmento específico y no puede compararse por completo con el mercado de lujo o de congresos, muestra con mucha claridad con qué rapidez la inestabilidad geopolítica puede pasar de ser un riesgo de seguridad abstracto a un problema logístico concreto con consecuencias humanas. Cuando esas noticias se difunden en los medios internacionales, también influyen en el mercado más amplio que Arabia Saudí intenta conquistar.
ITB Berlín: de una demostración de confianza a una imagen más contenida
La feria ITB Berlín es tradicionalmente uno de los lugares más importantes para presentar estrategias turísticas nacionales, cerrar negocios y señalar ambiciones ante la industria global. Arabia Saudí compareció en esos escenarios en los años anteriores con una autoconfianza muy marcada. En 2024, en la ITB celebró haber superado el umbral de 100 millones de visitantes, y su presencia encajaba en la estrategia más amplia con la que el Reino quería mostrar que, de ser un mercado cerrado y conservador, se estaba convirtiendo en una de las nuevas potencias turísticas más agresivas. En un entorno así, cada aparición era tanto un mensaje político y de marketing como una promoción empresarial.
La edición de este año de ITB Berlín, celebrada del 03 al 05 de marzo de 2026, llegó, sin embargo, en un contexto diferente. Los organizadores subrayaban una fuerte respuesta internacional, más de 5.800 expositores de unos 170 países y el jubileo de la 60.ª edición de la feria, pero al mismo tiempo colocaban en el centro el tema del equilibrio, la resiliencia y la adaptación de la industria a un mundo en crisis. El simple cambio de tono ya dice bastante sobre el momento en el que se encuentra el turismo global. Mientras que la ITB oficial destacaba especialmente en sus publicaciones las grandes presencias nacionales de países como Tailandia, Egipto, Turquía e Italia, la presencia saudí esta vez no dominó la narrativa de la feria como en temporadas anteriores. Eso no significa que Arabia Saudí no estuviera presente, pero sí significa que su presencia ya no podía contemplarse al margen del trasfondo de seguridad más amplio que ensombreció la región.
Precisamente ahí surge un importante problema simbólico para el turismo saudí. Durante años, el país intentó, mediante inversiones y campañas internacionales, mostrar que no era solo un actor regional, sino un futuro centro global de los viajes. Sin embargo, cuando en un momento de crisis grave su mensaje turístico se apaga o se pierde entre advertencias sobre guerra, perturbaciones aéreas y tensiones diplomáticas, surge una brecha entre la imagen deseada y la percepción real del mercado. Para un destino que gasta enormes sumas de dinero para imponerse como una nueva estrella del turismo global, una brecha así puede resultar más costosa que una caída temporal de las reservas.
¿Puede el dinero neutralizar la geopolítica?
La pregunta clave no es solo si Arabia Saudí seguirá construyendo hoteles, aeropuertos y zonas de ocio. Es casi seguro que sí, porque el sector turístico está incrustado en el propio núcleo de la estrategia estatal de desarrollo. La cuestión es si el enorme impulso inversor puede neutralizar el riesgo geopolítico a los ojos de los viajeros y de los socios empresariales. Por ahora, la respuesta no es unívoca. Por un lado, Arabia Saudí sigue disponiendo de enormes recursos financieros, un fuerte control estatal sobre los proyectos y la voluntad política de soportar las sacudidas a corto plazo. Además, gran parte de su volumen turístico está formado por huéspedes nacionales y viajes regionales, lo que amortigua parte de los golpes externos.
Por otro lado, el turismo no es solo un sector de infraestructuras, sino también una industria de la confianza. Los viajeros que planean unas vacaciones en el mar Rojo, un evento empresarial en Riad o una estancia de lujo en nuevos megaproyectos no evalúan solo la calidad de la oferta, sino también el entorno político más amplio. Esto vale especialmente para los mercados lejanos en los que Arabia Saudí apenas está construyendo el hábito de viajar. Si en la mente de esos viajeros el país empieza a asociarse ante todo con guerra regional, amenazas de misiles y vuelos inciertos, el esfuerzo de marketing necesario para recuperar la confianza será considerablemente mayor. En turismo, la reputación se construye durante años, y puede dañarse en unos pocos días de crisis intensa.
Qué sigue para la estrategia turística saudí
Según los datos oficiales disponibles y los documentos estratégicos, Arabia Saudí por ahora no renuncia a sus objetivos turísticos. Al contrario, las instituciones estatales siguen destacando el crecimiento de los ingresos, el aumento de las llegadas internacionales, el desarrollo de la capacidad hotelera y la elevación del objetivo a 150 millones de visitantes para 2030. En ese sentido, la crisis actual probablemente no cambiará la dirección básica de la política saudí. Pero sí puede cambiar el ritmo, la estructura de la demanda y la manera en que el país tendrá que comunicarse con el mundo. En lugar de una presentación confiada de futuros megaproyectos, el foco tendrá, al menos temporalmente, que desplazarse hacia la seguridad de los viajes, la resiliencia del sistema y la capacidad de mantener la crisis bajo control.
Precisamente por eso el momento actual para Arabia Saudí también tiene un significado más amplio. Esto no es solo una prueba de una campaña turística, sino una comprobación de cuán resistente es un modelo de desarrollo basado en proyectos espectaculares cuando se enfrenta a una inestabilidad geopolítica real. El país ha logrado en los últimos años demostrar que puede aumentar muy rápidamente el número de visitas e imponerse en el mapa turístico del mundo. Lo que ahora debe demostrar es que puede conservar la credibilidad incluso cuando las circunstancias ya no favorecen a los eslóganes promocionales. En una industria que vive de la sensación de seguridad, de la facilidad de movimiento y de la previsibilidad, será precisamente esa prueba la que decidirá si el sueño turístico saudí sigue siendo una historia de ascenso o entra en un periodo en el que cada nueva inversión tendrá que cargar también con el peso de la incertidumbre regional.
Fuentes:- Saudi Tourism Authority – resumen oficial de los objetivos turísticos en el marco de la Visión 2030, incluido el nuevo objetivo de 150 millones de visitantes para 2030. (https://www.sta.gov.sa/en/vision2030/)- Saudi Vision 2030 – resumen oficial del progreso, incluida la información de que en 2024 se registraron casi 116 millones de turistas y la continuación del crecimiento del sector (https://www.vision2030.gov.sa/en/media/articles/a-national-journey-shaped-by-opportunity-and-enduring-impact)- Saudi Press Agency – datos oficiales sobre el informe turístico de 2024 y el hecho de que el país se situó por segundo año consecutivo por encima de los 100 millones de visitantes (https://www.spa.gov.sa/en/N2344293)- Ministry of Tourism Saudi Arabia – datos oficiales sobre el crecimiento de los ingresos turísticos internacionales y de las llegadas en 2025 en comparación con 2019 (https://mt.gov.sa/about/media-center/news/221/Saudi-Arabia-Tops-Global-Raking-in-Growth-of-International-Tourism-Receipts-in-Q1-2025-)- U.S. Department of State / U.S. Embassy in Saudi Arabia – advertencia de viaje actualizada y decisión del 03 de marzo de 2026 sobre la salida de personal no esencial debido a riesgos de seguridad (https://sa.usembassy.gov/travel-advisory-saudi-arabia-march-03-2026/)- U.S. Department of State – nivel actual de advertencia de viaje para Arabia Saudí y explicación de los riesgos (https://travel.state.gov/content/travel/en/traveladvisories/traveladvisories/saudi-arabia-travel-advisory.html)- GOV.UK – orientaciones británicas para viajar a Arabia Saudí, riesgos de seguridad y recomendaciones actualizadas (https://www.gov.uk/foreign-travel-advice/saudi-arabia)- Government of Canada – advertencia de evitar los viajes no esenciales debido a tensiones regionales, posibles fragmentos de misiles y cierres del espacio aéreo (https://travel.gc.ca/destinations/saudi-arabia)- Australian Government Smartraveller – recomendación de reconsiderar la necesidad de viajar a Arabia Saudí (https://www.smartraveller.gov.au/destinations/middle-east/saudi-arabia)- ITB Berlin – anuncio oficial de ITB Berlin 2026 y resumen de las destacadas presencias nacionales en la edición jubilar de la feria (https://www.itb.com/en/press/press-releases/news_28609.html)- ITB Berlin Convention 2026 – programa oficial y enfoque en el equilibrio, la adaptación y la transición de la industria turística global (https://www.itb.com/en/press/press-releases/news_27136.html)- Associated Press – informe sobre las perturbaciones de viaje para los peregrinos de la umra y las consecuencias del conflicto regional sobre los viajes a Arabia Saudí (https://apnews.com/article/668bb795399e8a4e6822e91e628c3851)
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