Jamaica advirtió en Berlín sobre una nueva era de crisis: el turismo debe ser más resiliente, más rápido y estar mejor preparado tecnológicamente
Al intervenir en la principal feria turística del mundo, ITB Berlin, el ministro de Turismo de Jamaica, Edmund Bartlett, afirmó que el turismo global ya no se enfrenta a perturbaciones aisladas, sino a crisis simultáneas e interconectadas que sacuden destinos enteros, cadenas de suministro y mercados laborales. En un entorno así, advirtió, el modelo tradicional de recuperación tras un shock ya no es suficiente. En su lugar, los gobiernos, las empresas y las instituciones internacionales deberían construir un sector que no reaccione solo cuando estalle un problema, sino que desarrolle con antelación resiliencia, diversifique los riesgos y utilice la innovación para adaptarse más rápidamente a la nueva realidad.
Bartlett intervino en Berlín en un momento en que la ITB celebra su edición jubilar número 60, del 3 al 5 de marzo de 2026, y en el que miles de representantes de la industria turística vuelven a reunirse en la capital alemana, desde ministros y organizaciones nacionales de turismo hasta hoteleros, aerolíneas y empresas tecnológicas. Su mensaje no se limitó solo a Jamaica ni al Caribe. Al contrario, estuvo dirigido a todo el mercado turístico internacional, que incluso después de la recuperación de los años de pandemia sigue expuesto a una combinación de tensiones geopolíticas, extremos climáticos, amenazas cibernéticas, desafíos de seguridad, desinformación e inestabilidad económica.
Qué significa “poly-crisis” y por qué el turismo está entre los sectores más expuestos
El término “poly-crisis”, cada vez más utilizado en los debates políticos y económicos internacionales, describe una situación en la que varias crisis actúan al mismo tiempo, se superponen y refuerzan mutuamente sus consecuencias. Para el turismo, esto significa que un problema rara vez permanece aislado. Una guerra o una tensión geopolítica no afectan solo a la sensación de seguridad de los viajeros, sino también a los precios de la energía, las rutas aéreas, las primas de seguros y los costes operativos. Los fenómenos meteorológicos extremos no afectan solo a la infraestructura, sino también a la reputación de un destino, la disponibilidad de alojamiento, el suministro de agua y las condiciones laborales de las comunidades locales. Una amenaza digital o una ola de desinformación pueden además erosionar la confianza de los huéspedes, y precisamente la confianza, como Bartlett ha subrayado repetidamente en sus intervenciones anteriores, es una de las monedas fundamentales de la demanda turística.
Precisamente por eso, el ministro jamaicano advirtió en Berlín que el turismo debe verse como una rama económica que depende de una amplia gama de factores externos, desde la salud pública y la conectividad del transporte hasta la política climática y la seguridad internacional. Ese análisis es especialmente importante para las economías insulares y fuertemente orientadas al turismo, pero también para los grandes destinos europeos y asiáticos que dependen de un flujo estable de huéspedes internacionales. El turismo es al mismo tiempo uno de los mayores empleadores del mundo y una de las actividades que sienten más rápido el impacto cuando cae la confianza. Cuando la gente pospone los viajes, las consecuencias se trasladan casi de inmediato a hoteles, restaurantes, transportistas, guías, instituciones culturales, pequeños arrendadores y numerosos servicios relacionados.
Del “regreso a lo de antes” a la idea de que hay que avanzar
El hilo central de la intervención de Bartlett fue la afirmación de que el turismo ya no debe aspirar solo a volver al estado anterior a la crisis. Ese enfoque, considera, se ha vuelto demasiado lento y demasiado limitado para un mundo en el que las perturbaciones se repiten y se trasladan de un sistema a otro. En lugar de “bounce back”, es decir, volver a lo de antes, defiende el “bounce forward”, un modelo en el que la crisis se convierte en un detonante para la modernización del sistema, el avance tecnológico y una gestión diferente de los riesgos.
Ese enfoque también ha sido promovido con cada vez más fuerza en los últimos años por la red global de instituciones vinculadas al concepto de resiliencia turística, entre las que Jamaica desempeña un papel destacado. Edmund Bartlett es uno de los defensores más visibles de la idea de que la resiliencia no puede ser solo un plan de crisis guardado en un cajón, sino una práctica permanente que incluya la formación del personal, mecanismos financieros de respuesta rápida, datos de mejor calidad, herramientas digitales y una cooperación más fuerte entre los sectores público y privado. Traducido al lenguaje del mercado, esto significa que los destinos turísticos no pueden contar solo con la belleza de la costa, la oferta cultural o la calidad del alojamiento, sino también con la capacidad de mantener la continuidad del negocio cuando se produzca un golpe externo.
ITB Berlin como escenario para una nueva agenda turística
El lugar desde el que Bartlett envió este mensaje no fue elegido por casualidad. ITB Berlin ha sido durante décadas uno de los foros globales más importantes para la industria turística, y la edición número 60 de este año subrayó aún más los temas de innovación, cambios del mercado y reflexión estratégica sobre el futuro de los viajes. La feria reúne a casi 6.000 expositores de más de 160 países, mientras que paralelamente se celebra la ITB Berlin Convention, concebida como un espacio para debatir las tendencias que darán forma al sector en los años venideros.
Es precisamente en un entorno así donde el discurso de Bartlett adquiere un sentido más amplio. Su intervención no puede leerse solo como la aparición diplomática de un ministro que promociona su propio país, sino como un mensaje a una industria que todavía se está recuperando de una serie de golpes consecutivos. Las cifras turísticas globales sí han seguido creciendo, pero los datos oficiales de UN Tourism muestran que el crecimiento va acompañado de una serie de riesgos graves, incluidos los altos precios de los viajes y un entorno geopolítico exigente. En otras palabras, el crecimiento existe, pero no está garantizado, y su sostenibilidad depende cada vez más de la calidad de la gestión de crisis.
La innovación no es un complemento, sino una condición previa para sobrevivir
Uno de los énfasis más fuertes en la intervención de Bartlett se refería a la innovación. En la industria turística, ese término suele vincularse de forma simplificada con aplicaciones, reservas en línea y campañas de marketing, pero el mensaje de Berlín va más allá. La innovación en el turismo, según esta visión, significa la capacidad de los destinos para desarrollar nuevos productos, aprovechar mejor los datos, reforzar la seguridad digital, adaptarse al cambio climático y al mismo tiempo crear comunidades locales más resilientes que no dependan solo de un tipo de huésped o de un único mercado emisor.
Para Jamaica, como para muchos otros países turísticos, esto implica invertir en conectividad, recursos humanos y emprendimiento. El ministro de Turismo también ha subrayado en otras intervenciones recientes que la resiliencia debe construirse mediante la formación de los trabajadores, la transformación tecnológica y una mejor inclusión de la economía local en la cadena de valor turística. Esto reduce la vulnerabilidad de un destino frente a los shocks externos, pero al mismo tiempo también aumenta la calidad del producto turístico. Si los trabajadores están mejor formados, si los proveedores locales tienen un lugar más estable en el sistema y si las decisiones se basan en datos fiables, un destino es más competitivo tanto cuando las circunstancias son favorables como cuando se vuelven extremadamente inestables.
El énfasis de Bartlett en el emprendimiento también es importante porque sugiere que la resiliencia no llega solo desde arriba, desde las políticas estatales, sino también desde abajo, a través de una red de pequeñas y medianas empresas que pueden reaccionar rápidamente, desarrollar productos de nicho y adaptar su oferta a los nuevos hábitos de los viajeros. En un sector que cambia constantemente, desde los viajes sostenibles y experienciales hasta mayores expectativas en cuanto a seguridad y flexibilidad, precisamente esa adaptabilidad se convierte en una de las ventajas clave del mercado.
Jamaica quiere seguir siendo una voz global de la resiliencia
El mensaje de Bartlett desde Berlín encaja en una estrategia más amplia con la que Jamaica ha intentado en los últimos años perfilarse no solo como un atractivo destino caribeño, sino también como uno de los centros internacionales del debate sobre la resiliencia turística. El país estuvo entre los impulsores de iniciativas que condujeron al establecimiento del Global Tourism Resilience Day, que se conmemora cada año el 17 de febrero, y el ministro de Turismo ha vuelto a destacar en los últimos meses la necesidad de instrumentos concretos como un fondo de resiliencia turística y una respuesta institucional global más fuerte ante perturbaciones cada vez más frecuentes.
Esa ambición no es solo simbólica. Jamaica también basa su argumentación en el hecho de que se trata de una economía en la que el turismo tiene una importancia excepcionalmente grande para los ingresos, el empleo y la entrada de divisas. Según los datos de la Jamaica Tourist Board, el país alcanzó en 2024 un récord de 4,3 millones de visitantes y 4,3 mil millones de dólares estadounidenses en ingresos por turismo, mientras que para 2025 se fijaron nuevos objetivos de crecimiento y una mayor expansión de la conectividad con los mercados mundiales. En el otoño del año pasado, las autoridades también publicaron proyecciones según las cuales Jamaica podría alcanzar un total de 4,5 millones de llegadas a finales de 2025, incluidos 3,1 millones de huéspedes de estancia y 1,4 millones de pasajeros de cruceros.
Precisamente por eso, lo que Bartlett dice sobre la vulnerabilidad del turismo también tiene una dimensión muy práctica. Para un país como Jamaica, una alteración en el tráfico aéreo, un huracán, una subida de precios o un incidente de seguridad no representan solo un acontecimiento de crisis en el sector de los viajes, sino un problema que se traslada a la estabilidad económica más amplia, el empleo y los ingresos públicos. Desde esa perspectiva, la resiliencia no es un concepto abstracto, sino una cuestión de estrategia económica nacional.
El turismo global crece, pero con advertencias
El llamamiento de Bartlett llega en un momento en que el turismo internacional a escala mundial sigue creciendo, pero sin plena certeza de que ese crecimiento vaya a mantenerse lineal. Según el último World Tourism Barometer de UN Tourism, las llegadas turísticas internacionales en los primeros nueve meses de 2025 aumentaron un cinco por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, y el mundo registró más de 1,1 mil millones de viajes internacionales. Al mismo tiempo, la misma institución advirtió de que los altos precios de los viajes y un entorno geopolítico exigente siguen siendo riesgos negativos importantes para el desarrollo futuro.
Esos datos explican bien por qué en Berlín se habla cada vez menos solo de marketing de destinos y cada vez más de resiliencia del sistema. Los viajeros están dispuestos a viajar, pero el mercado es sensible a los cambios de precios, las evaluaciones de seguridad y el clima económico general. Bastan unos pocos golpes simultáneos —por ejemplo, una alteración de las rutas aéreas, un fenómeno meteorológico extremo y una caída del optimismo del consumidor— para que un destino sienta una fuerte presión. Esa es precisamente la lógica del marco de la “poly-crisis” sobre la que advirtió Bartlett: no es decisiva solo la fuerza de un shock individual, sino su suma y la forma en que se refuerzan mutuamente.
Por qué la cooperación es decisiva y quiénes deben participar
Otra dimensión importante de la intervención de Bartlett es su insistencia en la cooperación. Las crisis que afectan al turismo ya no pueden resolverse eficazmente dentro de los límites de un solo ministerio o una sola empresa. Si el problema es climático, se necesitan mejores respuestas urbanísticas y de infraestructura. Si se trata de una amenaza cibernética, el sector turístico debe trabajar con expertos tecnológicos y reguladores. Si el problema son la desinformación y la percepción de inseguridad, entonces la coordinación entre gobiernos, organizaciones de destino, medios de comunicación y sector privado es clave.
Ese enfoque es cada vez más relevante tanto para Europa como para el Caribe, pero también para el resto del mundo. El turismo global se ha vuelto tan interconectado que cada crisis más seria es también una prueba de coordinación internacional. En ese sentido, discursos como el de Bartlett en ITB Berlin sirven como recordatorio de que la resiliencia no puede construirse solo a nivel local. También se necesitan normas internacionales, intercambio de experiencias, un mejor uso de los datos y la disposición a reaccionar de forma rápida y conjunta en tiempos de crisis.
Mensaje al mercado: la resiliencia se convierte en parte de la competitividad
Para la comunidad empresarial que llegó a Berlín en busca de socios, nuevos mercados y tendencias, el mensaje de Bartlett también tiene una implicación de mercado muy concreta. Los destinos que demuestren que pueden mantener la seguridad, la continuidad del servicio, una comunicación de calidad y la flexibilidad en periodos de crisis tendrán ventaja frente a aquellos que dependen exclusivamente de la imagen o de la popularidad histórica. La resiliencia, en otras palabras, se está convirtiendo en un elemento de competitividad.
Esto también se aplica a inversores, aerolíneas, turoperadores y grupos hoteleros, que al planificar observan cada vez más la estabilidad regulatoria, la resiliencia de la infraestructura, la calidad de la gestión de riesgos y la disponibilidad de mano de obra cualificada. Los países que consigan combinar el atractivo del destino con un sistema creíble de gestión de crisis conservarán más fácilmente la confianza del mercado. En ese sentido, el llamamiento de Bartlett a la innovación, el emprendimiento y la cooperación no es solo una frase política, sino un resumen de la lógica empresarial de un sector que ha aprendido que la reputación y los ingresos pueden cambiar casi de la noche a la mañana.
Hablando desde Berlín, el ministro jamaicano envió un mensaje que resuena mucho más allá del espacio caribeño: el turismo sigue siendo un potente motor de crecimiento, empleo y conectividad internacional, pero solo con la condición de que se adapte a una era de inestabilidad permanente. En un mundo en el que ya no es inusual que aparezcan simultáneamente riesgos sanitarios, shocks climáticos, tensiones geopolíticas y amenazas digitales, el sector ya no puede contar con la improvisación. Quien quiera seguir siendo competitivo tendrá que invertir en resiliencia con la misma seriedad que en promoción y ventas.
Fuentes:- - ITB Berlin – información oficial sobre la celebración de ITB Berlin 2026, las fechas y el programa de la convención (enlace)
- - UN Tourism – World Tourism Barometer con datos sobre la evolución de las llegadas turísticas internacionales y advertencias sobre riesgos para el sector (enlace)
- - UN Tourism – noticia sobre el crecimiento de las llegadas turísticas internacionales en los primeros nueve meses de 2025 y la evaluación de las tendencias globales (enlace)
- - Jamaica Tourist Board – comunicado sobre los ingresos por turismo y el número récord de visitantes de Jamaica en 2024 (enlace)
- - Ministry of Tourism Jamaica – comunicado sobre la conectividad del transporte y las proyecciones de llegadas para 2025 (enlace)
- - Jamaica Tourist Board – informe de la conferencia del Global Tourism Resilience Day 2026 y las posturas de Edmund Bartlett sobre las crisis persistentes y entrelazadas en el turismo (enlace)
- - Jamaica Tourist Board – comunicado sobre el concepto de resiliencia como la nueva “moneda” del turismo y las políticas de resiliencia anunciadas (enlace)
- - Breaking Travel News – informe sobre la intervención de Bartlett en el panel de “poly-crisis” en ITB Berlin y los énfasis en innovación, resiliencia y conectividad (enlace)
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Hora de creación: 9 horas antes