Más de mil casos entre viajeros: Cabo Verde bajo presión por la shigelosis y el golpe al turismo
Cabo Verde, Estado insular frente a la costa occidental de África que en los últimos años registra un fuerte crecimiento turístico, se enfrenta a un serio desafío reputacional y sanitario después de que instituciones sanitarias europeas confirmaran más de mil casos confirmados y posibles de shigelosis y otras infecciones gastrointestinales en viajeros que regresaron de ese destino. Se trata de un tema que ha pasado de ser una cuestión sanitaria local a un problema internacional para el sector turístico, porque los casos están relacionados con viajeros de países de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo, del Reino Unido y de los Estados Unidos de América. Mientras epidemiólogos y servicios de salud pública intentan determinar la fuente de la infección, las autoridades de Cabo Verde intentan al mismo tiempo limitar el daño a la imagen del país, afirmando que en los medios internacionales se está creando una imagen distorsionada sobre la seguridad del destino.
La evaluación más reciente del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades muestra que los casos siguen notificándose, lo que significa que el problema sanitario no ha concluido ni puede tratarse como un incidente aislado. Según esa evaluación, a mediados de marzo de 2026 la fuente de la infección todavía no había sido identificada, pero los datos disponibles apuntan a la posibilidad de transmisión por alimentos y/o agua. Destaca especialmente la zona de Santa Maria, en la isla de Sal, donde las autoridades europeas estiman que todavía existe un riesgo moderado de nuevas infecciones entre los viajeros. Precisamente por eso esta historia tiene un peso que supera el marco de las advertencias estacionales habituales para los viajes: no se habla solo de casos individuales de molestias digestivas, sino de un acontecimiento continuo de salud pública que abre preguntas sobre la supervisión sanitaria, los estándares hoteleros, la transparencia de la información y la resiliencia de la industria turística ante situaciones de crisis.
Lo que se ha confirmado hasta ahora
Las instituciones sanitarias europeas y británicas han ido intensificando gradualmente en los últimos meses las advertencias relacionadas con los viajes a Cabo Verde. El Reino Unido ya publicó a comienzos de febrero datos sobre un aumento de los casos de Shigella y Salmonella entre viajeros que regresaron de ese destino, y las autoridades sanitarias subrayaron que una gran parte de los casos confirmados está vinculada precisamente al viaje al archipiélago. Posteriormente, el ECDC publicó un panorama epidemiológico más amplio, según el cual hasta marzo de 2026 se habían registrado más de mil casos confirmados y posibles de shigelosis y otras infecciones gastrointestinales en personas que regresaron de Cabo Verde. Esa cifra es importante no solo por el número absoluto de enfermos, sino también porque muestra que el problema no se limita a un solo país, un solo turoperador o un solo sistema sanitario, sino que se reconoce en una serie de países que siguieron a los enfermos tras su regreso del viaje.
Según la información epidemiológica disponible, una mayor parte de las enfermedades notificadas está relacionada con estancias en la misma cadena de hoteles todo incluido en la región de Santa Maria, en la isla de Sal. Eso no significa que la fuente de la infección haya sido localizada oficial y definitivamente en un solo establecimiento o en una sola cadena de suministro, pero sí apunta a un patrón que reduce el espacio de búsqueda para los investigadores sanitarios. Por ahora no existe una respuesta definitiva sobre si se trata sobre todo de agua contaminada, manipulación de alimentos, higiene de superficies, contaminación cruzada dentro del sistema de hostelería o una combinación de varios factores. Precisamente esa incertidumbre complica aún más la posición del sector turístico, porque sin una causa clara no es posible ofrecer una garantía totalmente convincente de que el riesgo ha sido puesto bajo control.
En el mismo periodo, las instituciones británicas y los servicios de salud para viajeros advirtieron a los viajeros que prestaran atención a la higiene de las manos, la seguridad del agua y la elección de los alimentos. Las recomendaciones incluyen consumir comidas bien cocinadas, evitar el hielo y los productos preparados con agua insegura, así como tener precaución con los alimentos preparados, las ensaladas, la fruta sin lavar y otros productos que pueden contaminarse fácilmente. Este tipo de advertencias suele emitirse cuando existe una evaluación real de que se trata de un riesgo permanente o recurrente, y no de una ola esporádica de enfermedad que ya ha terminado.
Por qué la shigelosis es grave aunque a menudo se perciba como un “virus estomacal”
En la opinión pública, las infecciones gastrointestinales suelen describirse de forma simplificada como intoxicación alimentaria o una virosis de corta duración, pero la shigelosis es una infección bacteriana que puede ser considerablemente más grave que una molestia digestiva pasajera. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, Shigella es una bacteria que provoca diarrea, a menudo acompañada de fiebre, dolor abdominal y ganas de defecar incluso cuando los intestinos están vacíos. Los síntomas suelen aparecer uno o dos días después de la exposición, y la diarrea puede ser prolongada o con sangre. La mayoría de los enfermos se recupera, pero para las personas mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas, los pacientes inmunodeprimidos y las personas con enfermedades asociadas, las complicaciones pueden ser graves.
Los expertos además advierten de que se trata de un patógeno que se propaga con relativa facilidad, porque para la infección basta una pequeña cantidad de bacterias. Precisamente por eso los epidemiólogos prestan especial atención a la higiene de las manos, el agua, las condiciones sanitarias y la preparación de los alimentos. Cuando una infección así se vincula a un destino turístico popular con un gran número de huéspedes de hotel y un intenso tráfico de viajeros, el riesgo de salud pública adquiere también una dimensión transfronteriza. Entonces el problema no es solo un incidente local, sino una fuente de casos secundarios tras el regreso a casa, de análisis de laboratorio adicionales, de presión sobre los sistemas sanitarios y de expansión de la preocupación entre futuros viajeros.
También las evaluaciones europeas advierten de ello, al señalar que no puede excluirse una transmisión adicional en los países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo. En otras palabras, cada nuevo viaje a una zona en la que la fuente de la infección no ha sido aclarada abre potencialmente espacio para casos importados adicionales. En términos turísticos, esto es especialmente sensible, porque los viajes modernos implican una rápida circulación de personas entre destinos y mercados de origen, por lo que un incidente sanitario se convierte muy rápidamente en una noticia internacional con consecuencias empresariales.
El Gobierno de Cabo Verde rechaza las afirmaciones sobre un brote declarado formalmente
Mientras las instituciones sanitarias europeas y británicas advierten sobre un gran número de casos entre las personas que regresan, el Gobierno de Cabo Verde ha rechazado en varias ocasiones las afirmaciones de que en el territorio del país se haya declarado oficialmente un brote de Shigella. En comparecencias conjuntas y declaraciones de representantes del poder ejecutivo se subraya que el país no ha recibido una notificación internacional formal que designe expresamente a Cabo Verde como fuente de un acontecimiento epidemiológico en el sentido de una epidemia declarada oficialmente. El ministro de Turismo y Transporte, José Luís Sá Nogueira, ha señalado al respecto que el país es seguro, fiable y está preparado para recibir a nuevos huéspedes, al tiempo que sostiene que incidentes aislados de salud pública pueden ocurrir en cualquier país.
Esa postura tiene una lógica política y económica clara. Cabo Verde depende en gran medida del turismo internacional, y una asociación prolongada del país con un problema sanitario grave podría conducir a cancelaciones de reservas, cambios en el comportamiento de los turoperadores, mayores costes de seguros y un golpe duradero a la percepción del destino. Pero al mismo tiempo, un rechazo firme de las afirmaciones sobre el problema también entraña un riesgo comunicativo. Cuando instituciones internacionales de salud pública advierten sobre más de mil casos relacionados con el regreso desde el mismo destino, la opinión pública espera una investigación visible, transparente y convincente, y no solo una defensa de la imagen nacional. En crisis de este tipo, la confianza no se construye únicamente con el mensaje de que el destino es seguro, sino también con una explicación detallada de qué medidas se han tomado, qué se ha encontrado, qué sigue sin aclararse y cómo se reduce el riesgo en la práctica.
Precisamente esa brecha entre las advertencias internacionales y la retórica defensiva nacional es uno de los elementos clave de la historia actual. Por un lado, existen casos confirmados en laboratorio y epidemiológicamente vinculados en varios países. Por otro lado, existe un Gobierno que advierte de que no debe hablarse a la ligera de un brote nacional declarado formalmente sin el procedimiento técnico y diplomático correspondiente. Estos dos niveles no son necesariamente del todo incompatibles, pero para el viajero común y para el mercado turístico la diferencia suele quedar difuminada: lo que los viajeros ven es una serie de enfermedades, advertencias sanitarias e informes mediáticos que vinculan la enfermedad con las vacaciones en Cabo Verde.
El crecimiento turístico convierte un problema sanitario en un riesgo económico
El momento en que estalla esta crisis es especialmente sensible porque Cabo Verde ha entrado en un periodo de fuerte auge turístico. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el país registró en 2024 resultados récord, con aproximadamente 981 mil turistas, es decir, más de 1,17 millones de huéspedes de hotel, según la metodología utilizada para seguir las llegadas y el alojamiento hotelero. La isla de Sal sigue siendo el centro turístico más importante y el principal motor del sector. Eso significa que cualquier noticia que ponga en cuestión la seguridad sanitaria precisamente en Sal, y especialmente en Santa Maria, golpea directamente el corazón del modelo turístico del país.
Para las pequeñas economías insulares, la reputación del destino suele ser tan importante como la infraestructura física. Una narrativa negativa potente, sobre todo si menciona advertencias sanitarias internacionales, fallecimientos, demandas colectivas o dudas sobre los estándares de higiene, puede tener un efecto más duradero que el propio episodio epidemiológico. En ese sentido, el caso actual ya no es solo un incidente sanitario, sino también una prueba de gestión de crisis para el Estado, las comunidades turísticas, las cadenas hoteleras y los organizadores de viajes. La cuestión clave es si el destino puede convencer al mercado de que tiene capacidad para detectar rápidamente el problema, cooperar con instituciones internacionales y aplicar medidas correctivas.
La historia adquiere además un peso adicional por referencias anteriores a problemas similares entre viajeros que se alojaron en Cabo Verde. Los servicios de salud para viajeros del Reino Unido recuerdan que también en 2022 se registró un brote de Shigella relacionado con viajes a este archipiélago. Cuando en el mismo destino reaparece un patrón de enfermedad similar en el espacio de varios años, es lógico que se plantee la cuestión de si se trata de un problema más profundo y estructural en determinadas partes del sistema turístico o de una serie de incidentes no relacionados que solo estadísticamente acabaron bajo el mismo foco. Sin los hallazgos finales de la investigación aún no existe una respuesta inequívoca a ello, pero el mero hecho de que ya se imponga la comparación con casos anteriores dice lo suficiente sobre el nivel de preocupación.
Qué recomiendan las autoridades sanitarias a los viajeros
Las recomendaciones actuales a los viajeros están orientadas en su mayor parte a reducir el riesgo mediante medidas higiénicas básicas, pero estrictamente coherentes. El ECDC y los servicios sanitarios británicos aconsejan comer alimentos bien cocinados y servidos calientes, evitar productos que puedan haber sido preparados con agua insegura, el hielo, las ensaladas crudas y la fruta o verdura sin lavar, y prestar especial atención al lavado de manos antes de comer y después de usar el baño. También se recomienda a los viajeros que, en caso de síntomas más graves, especialmente si aparece diarrea con sangre, busquen ayuda médica y, tras regresar a casa, destaquen el viaje reciente para que el diagnóstico sea más rápido y preciso.
Estas recomendaciones por sí mismas no son inusuales para numerosos destinos del mundo, pero en el caso de Cabo Verde su tono y frecuencia en los últimos meses muestran que las instituciones sanitarias siguen la situación con una atención reforzada. También es importante que las advertencias no se refieran solo al comportamiento de los turistas durante el viaje, sino también a la actuación después del regreso. Con ello se confirma que el interés de salud pública no está orientado solo a proteger al individuo durante las vacaciones, sino también a impedir una propagación adicional de las infecciones en los países de los que proceden los viajeros.
Al mismo tiempo, las orientaciones oficiales británicas de viaje para Cabo Verde también recuerdan la limitación de la infraestructura sanitaria local en comparación con los estándares que espera una parte de los viajeros europeos. En circunstancias normales, esa observación no tiene por qué tener gran significado, pero en el contexto de la actual ola de infecciones adquiere un peso adicional. Cuando un destino ya sufre el golpe del riesgo reputacional por enfermedades relacionadas con alimentos y agua, cualquier duda sobre la rapidez y la calidad de la respuesta médica refuerza la inseguridad entre los viajeros y sus familias.
Un problema más amplio que una sola temporada turística
El caso de Cabo Verde muestra hasta qué punto el turismo, la salud pública y la percepción internacional están hoy interconectados. En un periodo en el que los mercados turísticos dependen en gran medida de las redes sociales, los portales, las advertencias de los servicios públicos y las experiencias de los viajeros, una noticia negativa no permanece mucho tiempo dentro de las fronteras de un solo país. Si además aparece la impresión de que las autoridades reaccionan de forma defensiva y no investigadora y transparente, el daño puede profundizarse antes incluso de que la investigación epidemiológica dé una respuesta definitiva. Por otra parte, una equiparación prematura de todos los casos notificados con una única epidemia local confirmada sin lugar a dudas también puede conducir a una confusión adicional si todos los detalles de la cadena de transmisión aún no han sido aclarados oficialmente.
Precisamente por eso las próximas semanas serán decisivas para la credibilidad de todos los actores implicados. Las instituciones sanitarias tendrán que responder con mayor precisión a la pregunta de dónde y cómo se produce la transmisión, el sector turístico tendrá que mostrar qué medidas ha introducido sobre el terreno, y las autoridades de Cabo Verde tendrán que armonizar la defensa de la imagen nacional con la necesidad de plena transparencia. Para los viajeros y el mercado, lo más importante no es la formulación política sobre si algo ha sido declarado formalmente de una manera u otra, sino si existe una prueba convincente de que el riesgo ha sido reconocido, investigado y puesto bajo control. Mientras eso no ocurra, más de mil casos notificados entre las personas que regresan seguirán siendo una seria advertencia de que la seguridad sanitaria no es una cuestión secundaria del turismo, sino una de sus condiciones fundamentales.
Fuentes:- ECDC – actualización epidemiológica sobre más de 1.000 casos confirmados y posibles de shigelosis y otras infecciones gastrointestinales entre viajeros que regresaron de Cabo Verde, con una evaluación de riesgo moderado para la región de Santa Maria en la isla de Sal (enlace)- UK Health Security Agency – recomendaciones para viajeros tras el aumento de casos de Shigella y Salmonella relacionados con viajes a Cabo Verde (enlace)- GOV.UK / FCDO – orientaciones oficiales de viaje para Cabo Verde (enlace)- CDC – datos oficiales sobre los síntomas y la forma de transmisión de la infección por Shigella (enlace)- Lusa / declaraciones de las autoridades de Cabo Verde – rechazo de las afirmaciones sobre un brote de Shigella declarado formalmente y mensajes sobre la seguridad del destino (enlace)- Instituto Nacional de Estadística de Cabo Verde e informes de turismo – resultados turísticos récord del país en 2024 (enlace)
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