El Telescopio Espacial Romano Nancy Grace de la NASA, con su campo de visión 200 veces mayor que el Hubble, llevará a cabo la exploración del cielo en busca de supernovas de tipo Ia. Estos eventos cósmicos sirven como "velas estándar" para medir la expansión del universo y son clave para comprender la misteriosa energía oscura que impulsa su aceleración.
La misión conjunta de la NASA e ISRO ha alcanzado un hito clave al desmantelar con éxito la antena de radar gigante del satélite NISAR. Este esfuerzo tecnológico permitirá un monitoreo preciso sin precedentes de los cambios en la Tierra, desde el movimiento de glaciares y terremotos hasta el estado de los bosques y los cultivos agrícolas.
La Agencia Espacial Europea (esa) ha alcanzado una etapa crucial en la preparación de la misión FLEX al fusionar el instrumento FLORIS con un satélite. Este proyecto innovador acompañará el brillo sutil de la fotosíntesis para evaluar la salud y el estrés de la vegetación a nivel mundial, proporcionando una alerta temprana de la sequía y las enfermedades.
Europa ha lanzado con éxito un nuevo satélite meteorológico MetOp-SG-A1 utilizando el cohete Ariane 6. Este satélite avanzado supone una revolución en la predicción meteorológica y la monitorización del clima, y con el instrumento Sentinel-5 de Copernicus permitirá la monitorización global diaria de la calidad del aire y los gases de efecto invernadero.
Los experimentos en la Estación Espacial Internacional (ISS) exploran cómo la ingravidez afecta a los componentes fundamentales de la vida. Desde el descubrimiento de los mecanismos por los cuales las células sienten la gravedad, clave para combatir la osteoporosis y la atrofia muscular, hasta el análisis de los efectos en el corazón, el cerebro y el ADN, estas exploraciones espaciales proporcionan información sobre la salud y la medicina de los astronautas en la Tierra.
Se ha lanzado con éxito el primer satélite de nueva generación, MetOp-SG-A1, clave para el futuro de la previsión meteorológica y el seguimiento del clima. Con el instrumento Copernicus Sentinel-5, este satélite proporcionará desde su órbita polar los datos más precisos hasta la fecha sobre contaminantes del aire, ozono y gases de efecto invernadero, marcando una revolución en la observación de la Tierra