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Infantino, ante una reelección casi segura en la FIFA pese a los abucheos, Trump y las críticas internas

Descubre por qué Gianni Infantino llega a las elecciones presidenciales de la FIFA del 18 de marzo de 2027 con el apoyo de más de 200 federaciones. Pese a los abucheos tras la final del Mundial y las críticas por su cercanía con Donald Trump, no ha surgido un rival serio y podría seguir en el cargo hasta 2031

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Infantino avanza hacia una reelección contundente pese a los abucheos y las críticas por su cercanía con Trump

Gianni Infantino entra en la fase final de los preparativos para un nuevo mandato al frente de la FIFA con un respaldo político del que actualmente no dispone ningún posible rival. Las elecciones presidenciales se celebrarán el 18 de marzo de 2027 durante el 77.º Congreso de la FIFA en Rabat y, según información del diario británico The Guardian, más de 200 de las 211 federaciones nacionales de fútbol ya han enviado cartas de apoyo a su candidatura. Una cifra semejante no significa que la elección haya terminado formalmente, porque los votos definitivos se emitirán en el Congreso y los apoyos todavía pueden retirarse o redirigirse hacia otro candidato antes de que expire el plazo. Sin embargo, en unas circunstancias en las que hasta el 23 de julio de 2026 no había aparecido ningún contrincante serio, Infantino se encuentra en la posición de un ganador casi seguro. Su fortaleza institucional evidentemente tampoco se ha debilitado de manera significativa tras los abucheos que se escucharon cuando salió al terreno de juego junto al presidente estadounidense Donald Trump durante la ceremonia posterior a la final de la Copa del Mundo, celebrada el 19 de julio en Nueva York y Nueva Jersey.

La escena de la entrega del trofeo resumió la contradicción de la posición de Infantino. Entre una parte de los aficionados, los dirigentes europeos y las organizaciones que supervisan la gobernanza deportiva, su liderazgo provoca críticas cada vez más intensas, mientras que dentro de la FIFA sigue contando con una enorme red de apoyo. Reuters informó de que los abucheos comenzaron cuando Trump e Infantino salieron al campo después de la victoria de España por 1:0 sobre Argentina. El descontento dirigió aún más la atención hacia su relación y hacia la cuestión de la influencia política sobre la gestión deportiva.

Más de 200 cartas de apoyo y un panorama electoral casi vacío

Infantino anunció oficialmente su candidatura el 30 de abril de 2026 durante el 76.º Congreso de la FIFA en Vancouver. En su intervención ante los delegados, agradeció a las 211 asociaciones miembro el apoyo recibido durante la década anterior y confirmó que deseaba permanecer en el cargo otros cuatro años. Al mismo tiempo, la FIFA anunció que el Congreso electoral se celebraría en Rabat el 18 de marzo de 2027. Según The Guardian, a mediados de julio solo unas pocas federaciones no habían entregado una carta de apoyo, y la Federación Alemana de Fútbol fue señalada como el miembro más destacado entre quienes todavía no se habían alineado formalmente con el presidente en ejercicio. La mayoría de las federaciones europeas, a pesar de las críticas procedentes de la UEFA y de algunas organizaciones nacionales, respaldaron no obstante la candidatura de Infantino.

El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre de 2026, por lo que jurídica y políticamente todavía es posible que aparezca un rival. Sin embargo, más de 200 apoyos expresados de antemano demuestran lo exigente que sería cualquier candidatura opositora seria. Un potencial desafiante tendría que construir en poco tiempo una coalición que abarcase las seis confederaciones continentales, convencer a algunas federaciones para que retirasen su respaldo anterior y ofrecer un programa atractivo tanto para los grandes mercados futbolísticos como para los miembros pequeños que dependen de los fondos de desarrollo. The Guardian señala que en los círculos del fútbol europeo se habló de un candidato que al menos abriría un debate público sobre la gestión de la FIFA, incluso sin posibilidades reales de victoria. Hasta ahora, sin embargo, no se ha anunciado el nombre de ninguna persona capaz de reunir a suficientes federaciones para plantear un desafío creíble.

Las cartas de apoyo no equivalen a una votación, pero representan un indicador muy poderoso de la correlación de fuerzas. La FIFA es una organización en la que cada miembro tiene importancia política independientemente del tamaño del mercado, la población o los resultados deportivos. Infantino ha construido su base precisamente sobre esa estructura, destacando la igualdad de las 211 federaciones y prometiendo una mayor distribución de los ingresos procedentes de las grandes competiciones. Para muchos miembros pequeños y medianos, el acceso a infraestructuras, formación, competiciones y fondos de desarrollo tiene una importancia más inmediata que las críticas que dominan los debates mediáticos y políticos europeos. Por eso, el descontento en una parte del mundo del fútbol todavía no se ha convertido en una amenaza electoral.

El dinero para el desarrollo como fundamento de la estabilidad política

La FIFA afirma que durante los últimos diez años ha invertido cinco mil millones de dólares estadounidenses a través del programa FIFA Forward y de proyectos relacionados. Según los datos presentados por Infantino en Vancouver, para el ciclo de 2027 a 2031 están previstos 2.700 millones de dólares, es decir, un 20 por ciento más que en el ciclo anterior. La organización sostiene que esa cantidad permitirá que las asociaciones miembro reciban varias veces más fondos que antes de 2016, cuando Infantino fue elegido por primera vez. Los programas incluyen la construcción y renovación de terrenos de juego, el desarrollo del fútbol juvenil y femenino, la asistencia técnica, la formación de entrenadores y árbitros y la profesionalización de la administración de las federaciones nacionales. En muchos países, los fondos de la FIFA son precisamente esenciales para proyectos que no podrían ejecutarse sin apoyo internacional.

Infantino y la FIFA presentan este modelo como una democratización del fútbol mundial y una redistribución de los ingresos hacia entornos que fueron desatendidos durante décadas. Los críticos, sin embargo, advierten de que, mediante los programas de desarrollo y las relaciones directas con los dirigentes de las federaciones, el presidente crea un sistema en el que resulta difícil distinguir la cooperación institucional legítima de la lealtad electoral. The Guardian indicó que algunas federaciones habían sentido presión para confirmar su apoyo y que dentro de la FIFA se había trabajado intensamente para recopilar las cartas. La FIFA no ha confirmado públicamente esas afirmaciones y las cartas de apoyo son una parte permitida del proceso electoral. No obstante, la forma en que fueron recopiladas podría seguir siendo una cuestión importante si aparece un rival antes de que expire el plazo.

La ventaja de Infantino no es únicamente financiera. Durante una década al frente de la FIFA ha construido relaciones con gobiernos, confederaciones, patrocinadores y federaciones nacionales, y ha posicionado a la organización como un actor político y económico mundial. Sus partidarios destacan el crecimiento de los ingresos y las inversiones fuera de los centros tradicionales, mientras que sus adversarios advierten de la concentración de poder y del debilitamiento de la distancia respecto a la política. Las elecciones de Rabat serán, por tanto, también una confirmación de un modelo en el que el apoyo se construye mediante el desarrollo, el crecimiento comercial y la diplomacia personal.

Los abucheos tras la final y el peso de la relación con Donald Trump

El momento más visible de descontento se produjo el 19 de julio de 2026 en el estadio New York New Jersey después de la final de la Copa del Mundo. Reuters registró abucheos desde las gradas cuando Donald Trump y Gianni Infantino salieron al terreno de juego para entregar las medallas y el trofeo a los campeones españoles. Trump permaneció en el escenario junto a los jugadores antes de que se le pidiera que se apartara antes de que se levantara la copa. La ceremonia en sí no cambió el resultado de la carrera electoral, pero mostró que un amplio respaldo entre las federaciones no tiene por qué significar una aceptación igualmente fuerte entre los aficionados. También vinculó aún más la imagen pública de Infantino con el presidente estadounidense, cuyo papel político provoca profundas divisiones mucho más allá del deporte.

La relación entre Infantino y Trump ya había sido objeto de objeciones éticas antes de la fase final del torneo. La organización FairSquare presentó a finales de 2025 una denuncia ante los órganos éticos de la FIFA después de que Trump recibiera el primer Premio de la Paz de la FIFA. Associated Press informó de que la organización acusó a Infantino de una posible vulneración del deber de neutralidad política y solicitó que se examinara el procedimiento mediante el cual se creó y concedió el premio. La denuncia por sí sola no demuestra que se hayan infringido las normas y, hasta el 23 de julio, no se había anunciado ninguna decisión que sancionara al presidente de la FIFA.

La controversia se intensificó aún más con el caso del delantero estadounidense Folarin Balogun. Trump declaró públicamente que había contactado con Infantino y solicitado una revisión de la tarjeta roja que Balogun recibió en el partido contra Bosnia y Herzegovina. El órgano disciplinario de la FIFA suspendió posteriormente la ejecución de la sanción de un partido, por lo que el jugador pudo participar en los octavos de final contra Bélgica, que derrotó a Estados Unidos por 4:1. Infantino sostuvo que la decisión había sido adoptada por un órgano disciplinario independiente de conformidad con las normas, pero la UEFA y la Real Asociación Belga de Fútbol expresaron públicamente su asombro y cuestionaron el precedente. Los críticos consideraron que una llamada política seguida de una decisión favorable para la selección del país anfitrión generaba un grave problema de percepción, aunque no se hubiera demostrado una interferencia directa en el trabajo de la comisión.

Para la FIFA, la cuestión de la confianza es especialmente delicada porque su Código Ético exige a los dirigentes neutralidad política en las relaciones con las instituciones estatales y las organizaciones políticas. La defensa de Infantino se basa en la afirmación de que las conversaciones con los gobiernos forman parte de las obligaciones habituales del presidente de una organización que dirige la mayor competición deportiva del mundo y que los órganos judiciales independientes adoptan sus decisiones de manera autónoma. Sus adversarios no cuestionan la necesidad de cooperar con los Estados anfitriones, sino que advierten sobre el tono, la frecuencia y la cercanía pública con determinados líderes políticos. Por ello, el debate no se centra únicamente en una llamada telefónica o una ceremonia, sino en la frontera entre la diplomacia deportiva y el alineamiento político.

Por qué puede permanecer al frente de la FIFA hasta 2031

Infantino fue elegido por primera vez el 26 de febrero de 2016 durante el Congreso extraordinario de Zúrich, tras la crisis que terminó con la salida de Sepp Blatter. En ese momento no obtuvo un mandato completo de cuatro años, sino que concluyó el periodo que se prolongaba hasta las elecciones ordinarias de 2019. Fue reelegido en 2019 y posteriormente, sin rival, también en 2023 en Kigali. Aunque una victoria en 2027 supondría políticamente su cuarta elección como presidente, la FIFA excluyó oficialmente el periodo de 2016 a 2019 de los límites de mandato. En diciembre de 2022, el Consejo de la FIFA aceptó por unanimidad la postura de la Comisión de Gobernanza, Auditoría y Cumplimiento de que ese primer periodo incompleto no debía contabilizarse como mandato.

Según el modelo vigente, el presidente y los miembros del Consejo de la FIFA pueden ejercer un máximo de tres mandatos de cuatro años, consecutivos o no. Por tanto, el periodo de 2019 a 2023 se cuenta como el primer mandato completo de Infantino, el ciclo actual de 2023 a 2027 como el segundo y un posible mandato de 2027 a 2031 sería el tercero y último conforme a las normas existentes. Esa interpretación le permitiría pasar en total aproximadamente 15 años en la cima de la organización. La decisión provocó críticas porque entre 2016 y 2019 fue presidente durante casi todo el periodo restante del mandato de Blatter, pero la FIFA considera que el límite estatutario debe aplicarse únicamente a los mandatos completos obtenidos en elecciones ordinarias. Sin un cambio de las normas, después de 2031 ya no podría volver a presentarse.

Los límites de mandato se introdujeron tras un periodo de escándalos de corrupción y crisis institucional con el fin de impedir una concentración prolongada del poder. Infantino fue elegido en 2016 como candidato del cambio, mientras que diez años después sus partidarios destacan el crecimiento de los ingresos y los programas de desarrollo, y sus críticos el nuevo fortalecimiento del poder presidencial. Permanecer en el cargo hasta 2031 le permitiría supervisar los preparativos de la Copa del Mundo de 2030 y las decisiones sobre el formato de la competición, el calendario y la distribución de los ingresos.

Descontento europeo sin un candidato común

Las objeciones institucionales más intensas de los últimos meses proceden del fútbol europeo, pero la UEFA como confederación no elige al presidente de la FIFA en nombre de sus miembros. Los votos los emiten las federaciones nacionales y estas no siempre actúan de acuerdo con el tono político de la dirección continental. Por eso puede ocurrir que la UEFA critique públicamente la decisión en el caso Balogun mientras la mayoría de las federaciones europeas firman simultáneamente su apoyo a Infantino. Las organizaciones nacionales evalúan sus propios intereses, el acceso a los fondos, las relaciones con la FIFA y la posibilidad de influir en futuras decisiones. Sin un candidato común y una estrategia coordinada, el descontento sigue siendo visible en los comunicados, pero no se convierte necesariamente en una amenaza electoral.

The Guardian informó de que algunas fuentes europeas habían considerado la posibilidad de una candidatura que obtuviera 30 o 40 votos y que al menos obligara a Infantino a participar en un debate público. Una medida semejante tendría importancia simbólica porque el actual presidente fue elegido sin rival en 2019 y 2023. Sin embargo, un candidato con un respaldo regional limitado difícilmente podría amenazar una coalición que abarca a la mayor parte de África, Asia, América del Sur, América del Norte y Central, así como a una gran parte de Europa. Hasta que aparezca una persona con prestigio internacional, un programa claro y capacidad para conectar a diferentes confederaciones, el debate sobre una alternativa seguirá siendo principalmente teórico.

La posición de Infantino muestra la diferencia entre la responsabilidad reputacional y la electoral. Los abucheos, los titulares negativos y las denuncias éticas pueden debilitar la autoridad pública, pero al presidente no lo eligen los aficionados, los jugadores ni los medios de comunicación, sino las federaciones vinculadas a las competiciones, los ingresos y los programas de la FIFA. De este modo, el sistema permite que un dirigente esté expuesto a fuertes críticas y, al mismo tiempo, disfrute de un apoyo casi plebiscitario del electorado. Precisamente esa es la base de su seguridad antes de Rabat.

La reelección parece segura, pero las cuestiones de gobernanza permanecen

Hasta el Congreso del 18 de marzo de 2027 queda tiempo suficiente para nuevas denuncias, cambios de alianzas o procedimientos éticos que podrían influir en el ambiente político. Sin embargo, según la situación a 23 de julio de 2026, no existen indicios de una coalición organizada capaz de impedir la reelección de Infantino. Más de 200 cartas de apoyo le otorgan una ventaja que supera con creces la seguridad electoral habitual, mientras que su programa financiero y de desarrollo sigue siendo un argumento sólido entre las asociaciones miembro. Incluso las federaciones que comparten parte de las críticas a menudo no están dispuestas a arriesgar sus relaciones con un presidente que esperan que continúe en el poder. Si la correlación de fuerzas no cambia, la votación de Rabat será más una confirmación del orden existente que una competición abierta.

Eso no significa que hayan desaparecido las cuestiones planteadas durante la Copa del Mundo. El caso Balogun, la cercanía política con Trump, la manera de recopilar los apoyos electorales y la interpretación de los límites de mandato seguirán formando parte del debate sobre la credibilidad de la FIFA. La organización tendrá que demostrar que sus órganos disciplinarios y éticos son independientes, que los fondos de desarrollo no están vinculados a la obediencia política y que las relaciones con los gobiernos no superan los límites de la diplomacia deportiva permitida. Para Infantino, una victoria en 2027 supondría otros cuatro años de poder, pero también la responsabilidad de explicar cómo una organización con 211 miembros puede ser al mismo tiempo influyente en todo el mundo, financieramente sólida e institucionalmente creíble. Es posible que los abucheos tras la final no cambien los votos en Rabat, pero mostraron claramente que el dominio electoral no es lo mismo que una confianza pública incuestionable.

Fuentes:
- FIFA – confirmación oficial de la candidatura de Infantino para las elecciones de 2027 y datos sobre las inversiones en desarrollo (enlace)
- FIFA – confirmación de que el 77.º Congreso electoral se celebrará el 18 de marzo de 2027 en Rabat (enlace)
- FIFA – aclaración oficial de que el periodo de 2016 a 2019 no se contabiliza como mandato del actual presidente (enlace)
- FIFA – norma según la cual el presidente y los miembros del Consejo de la FIFA pueden ejercer un máximo de tres mandatos (enlace)
- The Guardian – datos sobre más de 200 cartas de apoyo, el plazo de candidaturas y las relaciones electorales entre las federaciones (enlace)
- Reuters / The Star – información sobre los abucheos durante la ceremonia posterior a la final y el caso de Folarin Balogun (enlace)
- Associated Press – denuncia de FairSquare por una posible vulneración de la neutralidad política tras la entrega del Premio de la Paz de la FIFA a Donald Trump (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Gianni Infantino FIFA elecciones 2027 Donald Trump fútbol mundial gobernanza deportiva federaciones nacionales Rabat

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