Turquía incluye el deporte en una gran iniciativa verde: el residuo cero entra en el sistema olímpico
A mediados de agosto se puso en marcha en Estambul una nueva fase de la política turca de residuo cero, esta vez centrada en instalaciones deportivas, competiciones, campamentos y personas que participan en el sistema olímpico. El Comité Olímpico Nacional de Turquía, es decir, Türkiye Milli Olimpiyat Komitesi (TMOK), y la Fundación Residuo Cero, Sıfır Atık Vakfı, firmaron el 13 de agosto de 2026 un protocolo de cooperación de dos años con el que quieren reducir la generación de residuos, mejorar la recogida selectiva y el reciclaje y utilizar de manera más eficiente la energía, los materiales y otros recursos en el deporte. Según el comunicado de la Fundación, el acuerdo fue firmado por el presidente del TMOK Veli Ozan Çakır y el presidente de la Fundación Samed Ağırbaş. El programa no incluirá únicamente a las direcciones de las instituciones deportivas, sino también a deportistas, entrenadores, representantes de federaciones, organizadores de competiciones y otros participantes del movimiento olímpico. De este modo, se intenta trasladar la política medioambiental desde los sistemas administrativos y municipales hacia un ámbito que llega diariamente a un gran número de personas y ejerce una influencia especialmente fuerte sobre el público más joven.
El acuerdo no contempla una única campaña simbólica, sino una serie de medidas prácticas que deberán aplicarse durante dos años. La Fundación Residuo Cero señala que en la Casa Olímpica del TMOK y en otras instalaciones deportivas se apoyarán la separación de residuos en el lugar donde se generan, el desarrollo de sistemas de reciclaje, la reducción del despilfarro y un uso más eficiente de los recursos. En competiciones nacionales e internacionales, campamentos deportivos y otros eventos se han previsto actividades de comunicación y educación destinadas a fomentar un consumo más sostenible y un comportamiento más responsable de los visitantes y participantes. También están previstos seminarios, talleres, programas educativos y el desarrollo de instalaciones piloto y modelos de organización más sostenible de eventos deportivos. Los socios quieren que las prácticas exitosas se transfieran posteriormente a otras organizaciones en lugar de permanecer limitadas a unas pocas ubicaciones.
De la separación de residuos a nuevos estándares para los eventos deportivos
La parte central del proyecto se refiere al cambio del funcionamiento cotidiano de las instalaciones y organizaciones deportivas. Según el protocolo presentado por la Fundación, el objetivo no consiste únicamente en colocar contenedores adicionales para residuos, sino en conectar las compras, el consumo, el uso de materiales, la separación de residuos y el reciclaje dentro de un sistema único. Esto significa que se intentará incorporar la sostenibilidad a la planificación de competiciones y campamentos antes de que comience el evento, en lugar de abordarla únicamente después de que se hayan generado los residuos. Este enfoque puede abarcar la elección de envases y materiales consumibles, las cantidades de alimentos y bebidas, la forma de utilizar productos promocionales, la logística, la reutilización de equipamiento y unas instrucciones más claras para los participantes. Los socios todavía no han publicado públicamente y de forma detallada los estándares operativos exactos para cada instalación y competición, por lo que actualmente no es posible evaluar qué cantidades de residuos o de consumo de recursos podrán reducirse en la primera fase.
En el sistema deportivo también será importante la parte educativa. La Fundación señala que, a través de programas educativos olímpicos y actividades de desarrollo de los deportistas, los temas de sostenibilidad y residuo cero se transmitirán a deportistas, entrenadores y representantes de las federaciones deportivas. Esto otorga al proyecto un alcance más amplio que la gestión técnica de residuos, ya que los deportistas y entrenadores pueden trasladar los mismos patrones de comportamiento a clubes, comunidades locales y sus propias apariciones públicas. Con motivo de la firma, el presidente del TMOK Veli Ozan Çakır destacó que no contempla el deporte únicamente a través de los resultados y las competiciones internacionales, sino también como un espacio en el que se desarrolla a los deportistas como personas que, con su comportamiento, pueden servir de ejemplo a los demás. Samed Ağırbaş, presidente de la Fundación Residuo Cero y campeón climático de alto nivel de la COP31, afirmó que el objetivo es crear un ecosistema deportivo en el que no solo se reduzcan los residuos, sino que al mismo tiempo se evite el despilfarro y se desarrolle una cultura de vida sostenible.
El deporte se convierte en un canal de comunicación para la política de residuo cero
La elección del deporte como siguiente ámbito de expansión de la iniciativa no es casual. Las competiciones deportivas reúnen a un gran número de personas en un espacio relativamente pequeño, por lo que en un corto período aumentan el consumo de alimentos y bebidas, el uso de envases, el transporte, el consumo de energía y la cantidad de residuos. Al mismo tiempo, el deporte tiene un fuerte efecto comunicativo: el comportamiento de deportistas, clubes y organizadores suele proyectarse mucho más allá de los propios estadios y pabellones. En los últimos años, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha advertido de que los grandes eventos deportivos pueden generar cantidades considerables de residuos, pero también de que gran parte de esta carga puede evitarse mediante una mejor planificación, la reutilización y enfoques de economía circular. Por ello, medidas como la reducción de los plásticos de un solo uso, los envases retornables, la recogida selectiva y unas compras más sostenibles aparecen cada vez con mayor frecuencia en los planes de los organizadores de grandes competiciones internacionales.
El Comité Olímpico Internacional lleva años tratando la sostenibilidad como parte del desarrollo estratégico del movimiento olímpico. En sus directrices para organizaciones deportivas, entre los temas clave se encuentran la gestión de la sostenibilidad, las compras responsables, la reducción del plástico y los residuos y la creación de un sistema más circular en el que los materiales se reutilicen y reciclen. A través del programa Sustainability Essentials, el COI ha publicado guías prácticas específicas para los comités olímpicos nacionales, las federaciones internacionales y los organizadores de eventos deportivos. Por ello, el proyecto turco encaja en una tendencia internacional más amplia, pero su verdadera importancia dependerá de si las medidas acordadas se convierten en estándares medibles en las instalaciones y eventos y de si los resultados se supervisan públicamente de forma periódica. Por ahora se han publicado los objetivos, las áreas de cooperación y el plan educativo, mientras que no se han presentado indicadores concretos de rendimiento para cada ubicación.
El proyecto se apoya en una iniciativa puesta en marcha en 2017
La política turca de residuo cero se desarrolla institucionalmente desde 2017, cuando bajo el patrocinio de Emine Erdoğan se puso en marcha un proyecto nacional orientado a prevenir la generación de residuos, implantar la recogida selectiva y aumentar la recuperación de materiales. Según los datos del Ministerio turco de Medio Ambiente, Urbanización y Cambio Climático, la tasa de recuperación de residuos aumentó desde aproximadamente el 13 por ciento en 2017 hasta el 37,53 por ciento a finales de 2025. El Ministerio señala que desde el inicio del proyecto hasta finales de 2025 se reincorporaron a la economía en total unos 90 millones de toneladas de residuos aprovechables y estima el valor económico de estas actividades en 365.000 millones de liras turcas. En los mismos datos oficiales también se mencionan ahorros de energía, agua y derivados del petróleo, así como una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionada con la reutilización y el reciclaje. Se trata de cifras publicadas por el ministerio competente en el marco del seguimiento del programa nacional.
El Gobierno quiere aumentar aún más la tasa de recuperación de residuos. El Ministerio ha fijado un objetivo del 60 por ciento para 2035 y del 70 por ciento para 2053. La ampliación del concepto al deporte puede entenderse así como parte del intento de alcanzar los objetivos nacionales no solo a través de los sistemas municipales y la industria, sino también mediante instituciones que tienen una gran influencia social. Las instalaciones deportivas pueden servir como lugares visibles para poner a prueba nuevos hábitos, ya que en ellas coinciden organizadores, proveedores, deportistas y público. Si los proyectos piloto demuestran que el consumo y la cantidad de residuos pueden reducirse sin perjudicar la organización de las competiciones, estas soluciones podrán trasladarse con mayor facilidad a otros estadios, pabellones, campamentos y centros deportivos. Precisamente por ello, el protocolo contempla el intercambio de datos, materiales especializados, investigaciones académicas y experiencias entre el TMOK y la Fundación.
El residuo cero adquiere también una dimensión climática internacional
En los últimos años, Turquía también ha intentado trasladar el concepto de residuo cero al ámbito internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 14 de diciembre de 2022 el 30 de marzo como Día Internacional de Cero Desechos, que se celebra desde 2023. Las Naciones Unidas destacaron al mismo tiempo el papel de Turquía y de Emine Erdoğan en la promoción de este tema, y Emine Erdoğan preside el Consejo Asesor de Personas Eminentes de las Naciones Unidas sobre Cero Desechos. En los documentos de la ONU, la iniciativa se relaciona con la producción y el consumo sostenibles, la prevención de la generación de residuos, la reutilización de productos y el desarrollo de la economía circular. La incorporación del deporte al programa turco tiene, por tanto, también una dimensión de política exterior, ya que se produce en el año en que Turquía asume un papel destacado en el proceso anual más importante de las negociaciones climáticas mundiales.
La COP31, la 31.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se celebrará en Antalya del 9 al 20 de noviembre de 2026, según confirmó la UNFCCC. El ministro turco de Medio Ambiente, Urbanización y Cambio Climático Murat Kurum ha sido nombrado presidente designado de la conferencia, mientras que Turquía y Australia cooperan mediante un modelo especial de presidencia en el que Australia dirige la parte negociadora del proceso. En junio de 2026, la presidencia turca de la COP31 presentó una agenda mundial de acción climática cuyos objetivos incluyen reducir el crecimiento de la cantidad mundial de residuos hasta 2035 y aumentar la proporción del uso circular de materiales. La UNFCCC anunció entonces que la presidencia quiere situar el residuo cero, la reducción del metano y la economía circular entre los componentes más visibles de la aplicación climática. La asociación entre el comité olímpico y la Fundación encaja, por tanto, tanto temporalmente como por su contenido con las prioridades que Ankara quiere destacar antes de la conferencia de Antalya.
El acuerdo de dos años debería producir modelos que puedan ampliarse
Para la ejecución del proyecto se ha previsto un mecanismo de coordinación entre el TMOK y la Fundación Residuo Cero. Los socios deberán planificar, ejecutar y evaluar conjuntamente las actividades y, cuando sea necesario, intercambiar datos, documentación, fuentes especializadas y materiales educativos. Se han previsto proyectos conjuntos en eventos deportivos nacionales e internacionales para desarrollar y difundir ejemplos de buenas prácticas. En la primera fase se prestará especial atención a la Casa Olímpica y a otras instalaciones deportivas relacionadas con el TMOK, donde deberán probarse medidas concretas de separación de residuos, reciclaje y uso más eficiente de los recursos. La idea es que las ubicaciones piloto sirvan como modelo antes de una aplicación más amplia dentro del sistema deportivo.
El acuerdo, sin embargo, no significa que todos los eventos deportivos de Turquía pasen automáticamente a un estándar único de residuo cero. El documento presentado públicamente habla de cooperación, desarrollo de modelos, educación y difusión de prácticas, pero no publica cuotas obligatorias para todas las federaciones deportivas ni plazos para reducciones concretas de residuos. Precisamente los criterios concretos, el método de medición y la publicación pública de los resultados serán importantes para evaluar el éxito del proyecto después de las primeras aplicaciones piloto. Si se introducen indicadores comparables, como la cantidad de residuos por visitante, la proporción de materiales recogidos selectivamente, la proporción de equipamiento reutilizado o la reducción de envases de un solo uso, será posible evaluar con mayor claridad el impacto de la iniciativa. Por ahora, el énfasis está puesto en construir el sistema y cambiar los comportamientos, y no en obligaciones numéricas anunciadas de antemano.
El deporte como espacio para cambiar los hábitos cotidianos
El objetivo más amplio de los firmantes es convertir el deporte en un canal visible para una cultura de sostenibilidad. Esto implica que las medidas medioambientales no se limiten al personal técnico de las instalaciones, sino que sean comprendidas y aplicadas por deportistas, entrenadores, organizadores y público. Si este enfoque consigue arraigar en el funcionamiento habitual de los clubes y las federaciones, su impacto puede ser mayor que la propia cantidad de material reciclado, ya que los hábitos se trasladan a la vida cotidiana fuera de los recintos deportivos. Por otro lado, la sostenibilidad de los grandes eventos no depende únicamente de los residuos: también son importantes el transporte, la energía, la construcción, las compras, el consumo de agua y la huella de carbono total. Por ello, la ambición del proyecto a largo plazo se evaluará según si el concepto de residuo cero logra vincularse con otros elementos de una organización del deporte medioambientalmente responsable.
El protocolo de dos años proporciona al TMOK y a la Fundación un período en el que podrán probar métodos, educar a los participantes y estandarizar procedimientos antes de una posible ampliación a un mayor número de organizaciones deportivas. En un momento en que Turquía prepara la COP31 y, al mismo tiempo, intenta aumentar la tasa nacional de recuperación de residuos, el deporte se convierte en una plataforma adicional para demostrar una política que desde 2017 ha pasado de ser un proyecto nacional a convertirse en un tema con relevancia política internacional. Los resultados de los proyectos piloto y la forma en que las dos instituciones los evalúen públicamente mostrarán si el nuevo modelo sigue siendo principalmente educativo o si produce reducciones medibles de residuos y consumo de recursos. Según el plan publicado hasta ahora, el primer paso será introducir prácticas más sostenibles en la Casa Olímpica y en otras instalaciones deportivas, tras lo cual las soluciones comprobadas deberán extenderse a través de competiciones, campamentos y programas educativos. De este modo, el deporte en Turquía adquiere un nuevo papel: además de su función competitiva y social, debería convertirse también en un campo práctico de pruebas para una cultura de uso más eficiente de los recursos y de reducción de residuos.
Fuentes:
- Sıfır Atık Vakfı – comunicado oficial del 13 de agosto de 2026 sobre el protocolo con Türkiye Milli Olimpiyat Komitesi, las áreas de cooperación, la educación, los proyectos piloto y la duración de dos años del acuerdo (enlace)
- Türkiye Milli Olimpiyat Komitesi – página oficial del TMOK con un comunicado sobre la ampliación del enfoque de residuo cero al sistema deportivo y olímpico (enlace)
- Ministerio turco de Medio Ambiente, Urbanización y Cambio Climático – datos oficiales sobre la tasa de recuperación de residuos, la cantidad de material reciclado y los objetivos para 2035 y 2053 (enlace)
- UNFCCC – confirmación oficial del nombramiento de Murat Kurum como presidente designado de la COP31 y de las fechas de celebración de la conferencia en Antalya del 9 al 20 de noviembre de 2026 (enlace)
- UNFCCC – publicación de la agenda mundial de acción climática de la presidencia de la COP31, incluidos los objetivos relacionados con los residuos y la economía circular (enlace)
- Naciones Unidas – información sobre la proclamación del 30 de marzo como Día Internacional de Cero Desechos y sobre el marco internacional de la iniciativa (enlace)
- UN-Habitat – información oficial sobre el Consejo Asesor de Personas Eminentes sobre Cero Desechos y el papel de Emine Erdoğan como presidenta del consejo (enlace)
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente – contexto sobre los residuos en grandes eventos deportivos y la aplicación de enfoques circulares en el deporte (enlace)
- Comité Olímpico Internacional – directrices Sustainability Essentials sobre gestión de la sostenibilidad, compras responsables, plástico y economía circular en el deporte (enlace)