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China intensifica el impulso del yuan en el comercio internacional, pero el dólar sigue manteniendo una ventaja clave

Descubre por qué China promueve con más fuerza el yuan en el comercio internacional, los pagos y las finanzas, y cómo CIPS, Hong Kong y los swaps de divisas están cambiando gradualmente los flujos globales de negocios. Ofrecemos un repaso de las razones, el alcance y las limitaciones de la estrategia china de expansión del renminbi.

China intensifica el impulso del yuan en el comercio internacional, pero el dólar sigue manteniendo una ventaja clave
Photo by: Domagoj Skledar - illustration/ arhiva (vlastita)

China intensifica el impulso del yuan en el comercio internacional

En los últimos meses, Pekín ha aumentado de forma abierta y sistemática la presión para que el yuan chino, es decir, el renminbi, se utilice con más frecuencia en los pagos internacionales, el comercio, la concesión de créditos y la inversión. Se trata de un proyecto a largo plazo que no es nuevo, pero que en 2025 y a comienzos de 2026 volvió a situarse en primer plano por una combinación de razones políticas, comerciales y financieras. Las autoridades chinas no ocultan su ambición de reducir la dependencia del dólar estadounidense en las operaciones relacionadas con bienes chinos, bancos chinos y socios chinos, especialmente en Asia, Oriente Medio, África y parte de Europa. Aunque el yuan todavía está lejos de amenazar la supremacía global del dólar, los cambios que se observan ahora son lo bastante serios como para que los bancos internacionales, los exportadores y los inversores ya no puedan tratarlos como una historia secundaria.

La esencia de todo el proceso no está solo en el simbolismo, sino en una cuestión muy práctica: en qué moneda se cerrarán y liquidarán los negocios. Cuando una parte del comercio, la financiación o los seguros empieza a trasladarse del dólar al yuan, cambian los costes de conversión, los riesgos cambiarios, la forma de endeudamiento de las empresas e incluso la exposición geopolítica de los Estados y las compañías. Precisamente por eso, hoy los analistas discuten menos sobre si el yuan “sustituirá al dólar” y más sobre dónde va ganando espacio poco a poco en ámbitos en los que antes no tenía casi ningún papel. En la práctica, se trata de un desplazamiento gradual de fronteras, no de un giro brusco del orden monetario mundial.

Qué está impulsando concretamente China ahora

El banco central chino comunicó oficialmente en febrero de 2025 que quería promover con más fuerza el uso del renminbi en los pagos transfronterizos, la fijación de precios, las inversiones y la financiación. De este modo, Pekín volvió a dejar claro que el papel internacional del yuan no es solo un proceso de mercado, sino también una prioridad estatal explícita. Además, las autoridades quieren reforzar el mercado offshore del yuan, ampliar la red de bancos de compensación del renminbi, apoyarse en acuerdos bilaterales de swap de divisas y consolidar aún más el papel de Shanghái y Hong Kong como centros financieros a través de los cuales la moneda china se expande en las transacciones internacionales.

Esa estrategia tiene varios carriles paralelos. El primero es el comercio de bienes y servicios, donde China quiere que más exportadores e importadores acuerden las facturas directamente en yuanes. El segundo es la financiación, es decir, el uso del yuan en créditos, bonos y financiación comercial. El tercero es la infraestructura de pagos, ante todo el desarrollo de CIPS, la red interbancaria transfronteriza china para la compensación de pagos en renminbi. El cuarto es la seguridad político-financiera: cuanto mayor sea la proporción de operaciones en la moneda nacional, menor será la exposición de las empresas chinas, pero también de los socios chinos, a las sanciones estadounidenses, al sistema financiero dolarizado y a los costes impuestos por el uso dominante del dólar.

Precisamente esa combinación de motivos económicos y de seguridad explica por qué el tema ha vuelto a pasar a primer plano. Después de años en los que el papel internacional del yuan crecía de forma lenta y desigual, Pekín considera claramente que ha llegado el momento de ganar más espacio, incluso sin una liberalización plena de la cuenta de capital y sin la convertibilidad total de la moneda. En otras palabras, China intenta ampliar el uso internacional del yuan de forma selectiva y pragmática, allí donde le aporta el mayor beneficio, sin abrir todo el sistema financiero más de lo que desea.

Las cifras muestran avances, pero también límites

Los datos oficiales chinos e internacionales confirman que el yuan se ha fortalecido en varios segmentos importantes en el periodo reciente, pero sigue quedando por detrás del dólar y del euro cuando se observa la imagen global de las finanzas mundiales. Según los datos de SWIFT de abril de 2025, referidos a marzo de 2025, el renminbi representaba el 4,13 por ciento de los pagos globales por valor y entonces era la cuarta moneda más activa del mundo. Para el verano de 2025, su cuota se había debilitado, de modo que en junio se quedó en el 2,88 por ciento y cayó al sexto lugar, para luego volver a fortalecerse en septiembre de 2025 hasta el 3,17 por ciento y regresar a la quinta posición. Estos movimientos muestran que el avance no es lineal y que el uso internacional del yuan depende de las condiciones del mercado, del ánimo de los inversores, de los flujos comerciales y de la liquidez disponible fuera de China.

Al mismo tiempo, SWIFT y el banco central chino señalan que el renminbi estuvo entre las monedas líderes en financiación comercial en 2024. Las autoridades chinas destacaron en febrero de 2025 que a finales de 2024 el yuan era la cuarta moneda en pagos globales y la tercera en financiación global del comercio. Esto es importante porque el estatus internacional de una moneda no se mide solo por su participación en los mensajes de pago clásicos, sino también por cuánto se utiliza para financiar envíos, emitir cartas de crédito, liquidar materias primas y conceder crédito a empresas implicadas en el comercio exterior. Allí donde las empresas buscan un coste menor y una liquidación más rápida, el yuan tiene una oportunidad mayor que en el ámbito de las reservas globales, que siguen siendo más lentas y conservadoras.

Los límites del avance chino se ven aún más claramente en las reservas de los bancos centrales. Los datos de la base COFER del FMI muestran que el renminbi solo se incluyó por separado en la estadística de las reservas mundiales de divisas desde finales de 2016, y su participación sigue midiéndose en apenas unos pocos puntos porcentuales. Eso significa que el yuan ha logrado entrar en el círculo de las monedas de reserva, pero no se ha convertido en una moneda ancla clave del sistema internacional. Para los bancos centrales siguen siendo decisivos la profundidad del mercado, la plena liquidez, la previsibilidad regulatoria y la posibilidad de salir rápidamente de las posiciones, y precisamente en esos ámbitos el dólar sigue teniendo una enorme ventaja.

Una imagen similar también se ve en el mercado de divisas. El Banco de Pagos Internacionales publicó que en abril de 2025 la negociación en el mercado mundial OTC de divisas alcanzó 9,6 billones de dólares diarios, y el renminbi chino estuvo en uno de los lados del 8,5 por ciento de todas las operaciones, más que en 2022. Se trata de un avance notable y de una confirmación de que el yuan se ha vuelto más importante en los flujos financieros cotidianos que hace unos años. Sin embargo, los mismos datos muestran cuán dominante sigue siendo el dólar: la moneda estadounidense participó en el 89,2 por ciento de todas las operaciones, lo que dice bastante sobre la diferencia entre la presencia creciente del yuan y el poder monetario real del dólar.

Por qué las empresas aceptan en absoluto la liquidación en yuanes

Las empresas rara vez cambian su moneda de liquidación por lealtad política. Por regla general, lo hacen porque ven en ello un coste menor, un riesgo cambiario menor o un acceso más sencillo a la financiación. Por eso, la estrategia china no se dirige solo a los Estados, sino también a las decisiones empresariales concretas de las compañías. Si un exportador chino y un comprador extranjero pueden contratar mercancías directamente en yuanes, evitan conversiones adicionales a través del dólar y parte de los costes de cobertura frente a variaciones del tipo de cambio. Si un banco en Hong Kong, Singapur o en Oriente Medio dispone de suficiente liquidez en renminbi, puede ofrecer al cliente un cierre de transacción más rápido o más barato. Si la cadena de suministro está fuertemente vinculada a China, es lógico que también crezca el interés por la liquidación en la moneda china.

Aquí se abre espacio para un cambio gradual, pero importante, del negocio internacional. No hace falta que cambie todo el sistema para que el efecto sea grande. Basta con que una parte del comercio de productos energéticos, bienes industriales, componentes electrónicos, maquinaria o proyectos de infraestructura pase al yuan para crear un nuevo hábito y una nueva infraestructura financiera. Una vez que las empresas introducen facturas, líneas de crédito, cobertura y liquidación en una nueva moneda, el regreso al modelo anterior deja de ser automático.

Por eso Pekín insiste especialmente en vincular comercio y finanzas. No basta con que los bienes se facturen en yuanes si no existen suficientes instrumentos de crédito, liquidez y mecanismos de protección para esa moneda. Precisamente por eso China impulsa paralelamente los mercados offshore, amplía la disponibilidad de bonos denominados en yuanes, respalda a los bancos de compensación e intenta aumentar el número de instituciones financieras extranjeras que puedan procesar directamente esas operaciones.

CIPS y la infraestructura financiera como herramienta clave

Uno de los pilares más importantes del plan chino es CIPS, Cross-Border Interbank Payment System, el sistema a través del cual se liquidan los pagos transfronterizos en renminbi. Este sistema suele describirse como la alternativa china a la infraestructura dominada por Occidente, aunque la realidad no es tan sencilla. CIPS no es un sustituto completo de SWIFT, sino ante todo una red específica y un canal operativo para transacciones en yuanes que se expande en paralelo a los marcos globales de pago ya existentes. Pero su importancia crece porque reduce la dependencia de canales ajenos, da a Pekín un mayor grado de control y hace más práctica la liquidación en yuanes para bancos y empresas.

Según los datos publicados en el sitio oficial de CIPS, el sistema tenía el 11 de marzo de 2026 193 participantes directos y 1573 participantes indirectos, mientras que el volumen anual de actividad en 2025 alcanzó 180 billones de yuanes. Esa cifra por sí sola muestra que no se trata de una infraestructura experimental, sino de una red que ha entrado en una seria fase de crecimiento. Aún más importante es que los participantes no se concentran solo en la China continental: están presentes en Asia, Europa, África, América del Norte y del Sur, y Oceanía, lo que muestra que la moneda china está obteniendo una base operativa cada vez más amplia para las transacciones internacionales.

Para los bancos y las compañías multinacionales, la infraestructura suele ser más importante que las declaraciones políticas. Si un sistema funciona de forma fiable, ofrece suficientes participantes y permite un procesamiento más rápido de las operaciones, resulta más fácil aceptar una nueva moneda en la actividad cotidiana. En ese sentido, CIPS no es solo una herramienta técnica, sino también una señal de mercado: China está dispuesta a invertir en instituciones que deben acompañar la expansión del yuan fuera de sus fronteras.

Hong Kong sigue siendo el principal bastión, pero la red se amplía

Aunque Pekín habla del papel global del renminbi, el verdadero centro de los negocios offshore sigue siendo Hong Kong. Allí se concentra una gran parte de la liquidez, la capacidad de compensación y los productos financieros vinculados al yuan. Los datos que destacan las autoridades de Hong Kong y su autoridad monetaria muestran que la ciudad sigue manteniendo el mayor fondo offshore de renminbi del mundo y el mayor mercado offshore de divisas y derivados vinculados a esa moneda. En la práctica, eso significa que una gran parte de la expansión internacional del yuan pasa precisamente por Hong Kong, que sirve de puente entre la China continental y los flujos financieros globales.

Ese papel no es solo histórico, sino que además se está reforzando activamente. La Autoridad Monetaria de Hong Kong subrayó durante 2025 la necesidad de reforzar la liquidez y los instrumentos en RMB, mientras que en septiembre de 2025 informó de un fuerte crecimiento de la proporción de préstamos RMB respecto a los depósitos en el sistema bancario. La lógica de fondo es clara: si el mercado quiere más yuanes en los negocios reales, debe existir una mayor capacidad para financiación a corto y medio plazo en esa moneda. Por eso Hong Kong no sirve solo como lugar de liquidación, sino también como laboratorio para desarrollar productos que deberían hacer al yuan más utilizable para las empresas internacionales.

Al mismo tiempo, la red no se detiene en Hong Kong. En los últimos años, las autoridades chinas han ampliado los acuerdos de compensación, las líneas bilaterales de swap y los vínculos institucionales con socios de Europa, Asia y otras regiones. El Banco Central Europeo y el Banco Popular de China ampliaron en septiembre de 2025 su acuerdo bilateral de swap hasta octubre de 2028, con un importe máximo sin cambios de 350.000 millones de yuanes y 45.000 millones de euros. Esos mecanismos por sí mismos no significan que las empresas europeas vayan a pasarse masivamente al yuan, pero sirven como red de seguridad de liquidez y confirman que la infraestructura internacional para esa moneda está adquiriendo gradualmente una base institucional más seria.

Las líneas de swap y la economía política del yuan

Los acuerdos de swap de divisas son una de las palancas menos visibles, pero estratégicamente importantes, de la política china. Según los datos del Banco Popular de China, a 31 de mayo de 2025 la PBOC tenía acuerdos bilaterales de swap con las autoridades monetarias de 32 países y regiones, y el importe pendiente de renminbi retirados ascendía a 81.800 millones de yuanes. Esos acuerdos permiten a los socios acceder a liquidez en yuanes en caso de necesidad y facilitan el comercio, la financiación y la estabilidad financiera en las relaciones con China.

En sentido político, se trata de una herramienta importante. Las líneas de swap no sirven solo para la gestión técnica de la liquidez, sino también para profundizar los vínculos económicos y crear una especie de zona monetaria de influencia. Los países que comercian con mayor intensidad con China o dependen de la financiación china de infraestructuras tienen un incentivo mayor para aceptar el yuan en al menos una parte de sus operaciones. Eso no significa necesariamente alineamiento geopolítico, pero sí significa la creación de una opción financiera adicional fuera del dólar.

Precisamente por eso, el debate sobre el papel internacional del renminbi no puede reducirse solo a una técnica económica. Está conectado con la cuestión de hasta qué punto el mundo se volverá monetariamente multipolar en los próximos años. El dólar sigue siendo, con mucha diferencia, la moneda más importante del mundo, pero China intenta claramente construir un sistema en el que su economía tenga más espacio para operar fuera de una dependencia total de la moneda estadounidense y de la infraestructura que Washington, directa o indirectamente, puede utilizar políticamente.

El mayor obstáculo siguen siendo los controles chinos

A pesar del crecimiento, el yuan sigue chocando con serias limitaciones estructurales. El mayor problema no es la falta de voluntad política de Pekín, sino el hecho de que China todavía no quiere abrir por completo la cuenta de capital ni dejar su moneda a un régimen de mercado totalmente libre. Para los inversores internacionales y los bancos centrales, esta es una cuestión clave. Una moneda de reserva global debe ser fácilmente accesible, fácilmente intercambiable, estar respaldada por mercados financieros profundos y transparentes y protegida por un marco institucional relativamente predecible. China avanza en algunos de esos campos, pero aún no está preparada para hacer todo lo necesario para que el yuan se convierta en una moneda de la misma categoría que el dólar.

Esa es también la tensión fundamental de la estrategia china. Pekín quiere un mayor uso internacional del yuan, pero sin una liberalización completa que pudiera limitar el control interno sobre el tipo de cambio, los flujos de capital y la estabilidad financiera. Por eso el yuan avanza de forma selectiva: penetra más fácilmente en el comercio, parcialmente en la financiación y gradualmente en la infraestructura de pagos, pero mucho más lentamente en las reservas, el endeudamiento global y las carteras privadas de los inversores internacionales. Esa diferencia entre utilidad comercial y atractivo financiero global pleno probablemente marcará también la siguiente fase del proceso.

Por eso es más realista hablar de una ampliación del espacio para el yuan que de un próximo derrumbe de la dominación del dólar. El dólar sigue profundamente arraigado en el comercio de divisas, en las reservas, en el crédito transfronterizo y en la fijación de precios de materias primas clave. Pero eso no significa que China no pueda lograr un éxito importante. Si consigue aumentar la participación del yuan en el comercio con sus propios socios, en los proyectos de infraestructura, en la financiación regional y en una parte del mercado de bonos, ya con eso reducirá de manera significativa la sensibilidad de su economía a las presiones externas.

Qué significa este cambio para la economía mundial

Para los negocios internacionales, el hecho más importante es que ante los ojos del mercado se está configurando lentamente un sistema con más opciones monetarias que antes. Las empresas que hacen negocios con China tendrán que evaluar cada vez más si les compensa facturar en yuanes, los bancos ampliarán la oferta de productos vinculados al renminbi y los Estados con vínculos comerciales y financieros más fuertes con Pekín buscarán un mayor margen de maniobra entre el dólar, el euro y la moneda china. Esto no significa el fin de la era del dólar, pero sí significa un mayor número de situaciones en las que el dólar dejará de ser la única opción natural.

Para Europa, este cambio es relevante tanto por razones comerciales como financieras. El impulso chino del yuan no tiene por qué llevar necesariamente a un choque frontal con el sistema existente; puede significar la creación gradual de canales paralelos y una mayor flexibilidad en la liquidación internacional. En ese entorno, los bancos europeos, los exportadores y las instituciones reguladoras tendrán que seguir no solo los mensajes políticos procedentes de Pekín, sino también señales de mercado muy concretas: dónde crece la liquidez, qué bienes se liquidan cada vez más en renminbi, con qué rapidez crece la red CIPS y qué papel conserva Hong Kong en todo ello.

En otras palabras, el futuro del yuan no se decidirá en un único gran anuncio, sino en una serie de decisiones aparentemente técnicas que toman empresas, bancos y bancos centrales. Puede que la moneda china no supere pronto al dólar, pero incluso movimientos menores ya pueden cambiar los patrones del negocio internacional. Por eso la cuestión del renminbi es importante no solo como tema geopolítico, sino también como una cuestión empresarial muy concreta: quién pagará, se endeudará y comerciará en el futuro en qué moneda.

Fuentes:
  • People's Bank of China / Xinhua – anuncio sobre el impulso del uso transfronterizo del renminbi en pagos, fijación de precios, inversiones y financiación (enlace)
  • SWIFT RMB Tracker, abril de 2025 – cuota del renminbi en los pagos globales de marzo de 2025 (enlace)
  • SWIFT RMB Tracker, octubre de 2025 – datos de septiembre de 2025, incluida la cuota del renminbi en los pagos globales (enlace)
  • Bank for International Settlements – resultados preliminares de la Encuesta Trienal del Mercado de Divisas de abril de 2025 (enlace)
  • IMF COFER – base de datos sobre la composición en divisas de las reservas oficiales de divisas y notas metodológicas (enlace)
  • CIPS – datos oficiales sobre el número de participantes y el volumen anual de actividad del sistema de pagos transfronterizos en yuanes (enlace)
  • Hong Kong Monetary Authority – resumen de medidas e indicadores de mercado que respaldan el papel de Hong Kong como centro offshore del RMB (enlace)
  • European Central Bank – ampliación del acuerdo bilateral de swap euro-renminbi con el Banco Popular de China (enlace)
  • People's Bank of China – resumen de los acuerdos bilaterales de swap de divisas firmados con 32 países y regiones (enlace)

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