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Hubble revela cómo nacen nuevas jóvenes estrellas masivas en el complejo N159 de la Gran Nube de Magallanes

Descubre cómo el telescopio Hubble desvela la formación de estrellas en el complejo N159 de la Gran Nube de Magallanes, donde la intensa radiación de estrellas jóvenes y masivas remodela nubes de gas y polvo y crea espectaculares burbujas, filamentos y nuevas generaciones de estrellas, mientras los científicos buscan en esta galaxia vecina pistas sobre las primeras fases de la evolución del universo.

Hubble revela cómo nacen nuevas jóvenes estrellas masivas en el complejo N159 de la Gran Nube de Magallanes
Photo by: ESA/ArianeGroup/ ESA/ArianeGroup

La mirada de Hubble a una cuna estelar vecina en la Gran Nube de Magallanes


Una nueva imagen del telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA, publicada el 29 de diciembre de 2025 como «Imagen de la semana» de la Agencia Espacial Europea, ofrece una vista detallada de una parte de la enorme región de formación estelar N159 en la Gran Nube de Magallanes. Se trata de una galaxia enana vecina situada a unos 160 000 años luz, visible a simple vista desde el hemisferio sur como una mancha difusa en el cielo nocturno. En este vecindario relativamente cercano pero extremadamente dinámico, Hubble registra una compleja maraña de nubes de gas y polvo en la que está naciendo una nueva generación de estrellas.


La escena mostrada se obtuvo en el llamado campo paralelo, captado simultáneamente con la imagen principal de Hubble del mismo complejo publicada recientemente. Mientras la cámara principal del telescopio se dirige a un objetivo, otras cámaras observan al mismo tiempo regiones vecinas del cielo. Gracias a esta técnica, los astrónomos consiguen vistas adicionales y valiosas del mismo barrio cósmico, sin coste extra de observación. En este caso, el campo paralelo revela una parte vecina de la «fábrica» estelar N159, lo que permite a los investigadores ver mejor cómo cambia el proceso de formación estelar de una región a otra.


Una nube gigantesca de hidrógeno: red de crestas, cavidades e hilos incandescentes


En la imagen dominan densas acumulaciones de hidrógeno frío, la «materia prima» básica para crear estrellas. El gas se organiza en una compleja red de crestas, cavidades e hilos alargados que se extienden durante decenas de años luz. En las zonas más densas, donde la gravedad es más eficaz, las nubes colapsan y forman protoestrellas: agrupaciones de objetos recién nacidos que apenas empiezan a brillar con todo su esplendor.


Hubble captó estas estructuras combinando observaciones en el visible y en el infrarrojo cercano con la Wide Field Camera 3 (WFC3). Filtros especiales destacan el resplandor del hidrógeno y del oxígeno ionizado, de modo que el gas circundante aparece en ricas tonalidades rojas y rosadas, mientras que puntos azulados y blancos revelan estrellas individuales de distintas edades y masas. Estas imágenes multicapa permiten a los astrónomos comparar la distribución de gas y polvo con la posición de las estrellas, algo clave para comprender la evolución de la región.


Las partes más brillantes de la escena delatan la presencia de estrellas jóvenes muy masivas y calientes. Emiten una intensa radiación ultravioleta que convierte el hidrógeno circundante en una nebulosa brillante e ionizada. Al mismo tiempo, sus vientos estelares —corrientes de partículas cargadas que salen de la superficie de la estrella— literalmente expulsan el gas más cercano y moldean cavidades y burbujas. Precisamente en el contraste entre las nubes oscuras y densas y estas burbujas huecas iluminadas se aprecia mejor cómo las estrellas jóvenes transforman de forma dramática el entorno en el que se formaron.


N159: una de las «fábricas» estelares más masivas de una galaxia vecina


La región N159 figura entre las mayores y más masivas nubes moleculares gigantes de la Gran Nube de Magallanes. Se estima que todo el complejo se extiende más de 150 años luz y está situado en el borde suroeste de la famosa Nebulosa de la Tarántula (30 Doradus), una de las regiones de formación estelar más potentes del universo cercano. Juntas forman una especie de «laboratorio» en el que los astrónomos pueden observar distintas fases de la vida de las estrellas: desde las primeras compresiones gravitacionales del gas, pasando por deslumbrantes estrellas masivas, hasta sus posteriores finales explosivos.


N159 es conocido por los científicos desde hace décadas. Ya a finales de la década de 1990, Hubble descubrió en el centro de este complejo la Nebulosa Papillon: una nube compacta de gas ionizado con forma de mariposa, de menos de dos años luz de tamaño, que oculta una o varias estrellas jóvenes especialmente masivas. Este objeto se convirtió en un símbolo de las etapas extremadamente tempranas de la formación estelar: mientras el gas circundante apenas comienza a dispersarse, la radiación de la estrella ya ilumina la materia densa que hasta hace poco ocultaba su nacimiento.


Las vistas actuales de Hubble de N159, incluido el campo paralelo mostrado en la nueva imagen, se apoyan en esas observaciones anteriores. Ahora los astrónomos pueden comparar las imágenes antiguas de WFPC2 con los nuevos datos de WFC3 de alta sensibilidad para seguir cómo cambia la estructura de las nubes a lo largo de décadas. Así, N159 se convierte no solo en un fotograma congelado, sino casi en una serie temporal en la que se puede ver cómo las estrellas remodelan gradualmente el gas circundante.


La Gran Nube de Magallanes: laboratorio para la evolución de las galaxias


La Gran Nube de Magallanes (GNM) es una galaxia enana de forma irregular, pero parcialmente espiral, situada aproximadamente a 160 000–163 000 años luz de la Tierra. Tiene unos 30 000 años luz de ancho y contiene decenas de miles de millones de estrellas. Junto con la más pequeña Pequeña Nube de Magallanes forma un par de galaxias satélite de la Vía Láctea, unidas por un puente de gas y rodeadas por una envoltura común de hidrógeno. Esta cercanía y su tamaño relativamente pequeño hacen de la GNM un campo de pruebas ideal para estudiar cómo las galaxias forman y reciclan material estelar.


A diferencia de la Vía Láctea, cuyo interior es difícil de estudiar debido a las nubes de polvo y a nuestra propia posición dentro del disco, a la Gran Nube de Magallanes la vemos desde fuera. Sus campos estelares y nebulosas se revelan como un mosaico de zonas diferentes: desde viejos cúmulos globulares, pasando por regiones tranquilas con baja tasa de formación estelar, hasta regiones explosivas como la Tarántula y N159. Cada una refleja condiciones distintas de densidad de gas, metalicidad y perturbaciones gravitacionales.


Investigaciones recientes han indicado que en el centro de la Gran Nube de Magallanes probablemente hay un agujero negro supermasivo de una masa de alrededor de 600 000 soles. Esto lo sugieren las trayectorias de un grupo de estrellas extremadamente rápidas, las llamadas estrellas hiperveloces, que parecen haber sido expulsadas del núcleo galáctico de la GNM en un encuentro cercano con ese agujero negro. Estos resultados respaldan la suposición de que casi toda galaxia —incluso las enanas como la Gran Nube de Magallanes— posee un agujero negro en su centro.


En ese contexto más amplio, regiones como N159 ayudan a comprender cómo la formación estelar activa y la acción de un agujero negro supermasivo moldean conjuntamente la evolución de toda la galaxia. Mientras las estrellas masivas en las nebulosas expulsan y calientan el gas con sus vientos y explosiones de supernova, la gravedad del agujero negro central puede redirigir el flujo de material interestelar a escala global.


Vientos estelares y «burbujas»: retroalimentación en acción


En la nueva imagen de Hubble, una cadena de burbujas que parecen esferas huecas da testimonio de un proceso que los astrónomos llaman retroalimentación (feedback). Cuando nace una estrella masiva, no se queda como observadora pasiva: con su energía y sus vientos, «limpia» rápidamente el entorno inmediato. El gas que antes alimentaba el nacimiento de la estrella es expulsado hacia fuera, comprimido en las paredes de la burbuja y calentado hasta brillar. En el centro de la burbuja queda una estrella joven, a menudo revelada solo cuando parte del material circundante se aparta.


En los bordes de estas cavidades surgen nuevos contrastes: mientras que en algunos lugares el gas se diluye y se enfría, en otros la compresión puede impulsar la formación de estrellas adicionales. Así se crea una compleja red de influencias mutuas en la que una generación de estrellas determina las condiciones de la siguiente. En N159 se observan muchas de estas burbujas, lo que sugiere que se trata de una «fábrica» que ha estado funcionando durante mucho tiempo en varias oleadas, y no de un único episodio aislado de formación estelar.


Nubes oscuras, casi negras, en primer plano ocultan la luz de las estrellas que están detrás, pero al mismo tiempo dan pistas sobre la distribución del polvo. Ese polvo, compuesto por granos de silicato y carbono, es clave para enfriar el gas y formar moléculas, y por tanto para la formación de planetas. En la imagen de Hubble, los filamentos oscuros actúan como sombras que se extienden sobre un lienzo de fondo incandescente, canalizando el flujo de gas hacia corredores estrechos que alimentan el crecimiento de las protoestrellas.


Además de los datos ópticos, los astrónomos estudian N159 y regiones similares en otras partes del espectro electromagnético, desde ondas de radio hasta rayos X. Los radiotelescopios revelan nubes frías de hidrógeno molecular y monóxido de carbono, mientras que instrumentos infrarrojos, como los del telescopio espacial James Webb, pueden «asomarse» más profundamente a los núcleos polvorientos donde las estrellas todavía están ocultas en la fase más temprana de formación. La nueva imagen de Hubble es, por tanto, parte de un rompecabezas más amplio en el que cada instrumento aporta una pieza distinta de información.


Por qué N159 es importante para entender la formación estelar


Aunque N159 se encuentra fuera de nuestra galaxia, las condiciones en la Gran Nube de Magallanes recuerdan en muchos aspectos a fases anteriores de la historia del Universo. Esa galaxia tiene una proporción algo menor de elementos químicos más pesados (la llamada menor metalicidad) en comparación con la Vía Láctea. Dado que las primeras generaciones de estrellas se formaron en un entorno aún más pobre químicamente, observar N159 ayuda a los científicos a inferir cómo era la formación de estrellas en el Universo joven.


Es especialmente importante que en N159 nazca un gran número de estrellas muy masivas. Viven poco tiempo —solo unos pocos millones de años—, pero mediante supernovas y vientos poderosos expulsan al espacio circundante elementos más pesados como carbono, oxígeno e hierro. Esos elementos acaban después en nuevas generaciones de estrellas y sistemas planetarios. Cada mirada más detallada a regiones como N159 es, en realidad, una ventana a cómo el Universo se «enriquece» químicamente y cómo se crean las condiciones necesarias para formar planetas similares a la Tierra.


La nueva imagen de Hubble en el campo paralelo permite a los astrónomos comparar distintas partes del mismo complejo y detectar matices en la distribución del gas, la formación de burbujas y la concentración de estrellas jóvenes. Algunas zonas de N159 parecen haber pasado ya por varias oleadas de formación y destrucción de nubes, mientras que otras apenas entran en una fase de formación estelar intensa. Estas diferencias aportan datos sobre cómo se propagan las oleadas de formación a través de toda la nube y cuánto dura una «temporada» activa en una sola fábrica estelar.


Para el público general, las imágenes de Hubble de N159 y regiones similares quizá sean, ante todo, espectaculares desde el punto de vista visual: redes de nubes rojas, sombras oscuras y puntos brillantes de estrellas que recuerdan abstracciones artísticas. Pero para la astronomía son una herramienta clave para reconstruir el ciclo de vida de las estrellas y la evolución de las galaxias. Cada nuevo detalle extraído de estas imágenes, desde la forma de las burbujas hasta la distribución de las estrellas jóvenes, ayuda a responder a la pregunta fundamental: ¿cómo nacen las estrellas a partir de nubes frías de gas, estrellas que, miles de millones de años después, pueden albergar planetas y, potencialmente, vida?


Fuentes:
- ESA/Hubble – publicación oficial y descripción de la nueva imagen de la región N159 en la Gran Nube de Magallanes (enlace)
- NASA – observaciones anteriores de Hubble de N159 y de la Nebulosa Papillon, mostrando la estructura de las nubes y la nebulosa con forma de mariposa dentro del complejo N159 (enlace)
- Sci.News – análisis de la última imagen de Hubble de la nube formadora de estrellas N159 y descripción de las estructuras visibles en la nebulosa (enlace)
- Constellation Guide – datos generales sobre la Gran Nube de Magallanes, su distancia, tamaño y población estelar (enlace)
- NASA Science – panorama de las propiedades de la Gran Nube de Magallanes y sus principales regiones de formación estelar, incluida la Nebulosa de la Tarántula y áreas circundantes (enlace)
- Reuters – reportaje sobre el descubrimiento de un agujero negro supermasivo en el centro de la Gran Nube de Magallanes basado en observaciones de estrellas hiperveloces (enlace)

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