Avianca vuelve a introducir vuelos diarios Bogotá–Caracas a partir del 12 de febrero de 2026
Avianca anunció que el 12 de febrero de 2026 reanudará la ruta aérea directa entre Bogotá y Caracas, con salidas diarias entre ambas capitales. La compañía señala que la decisión se tomó tras una evaluación exhaustiva de las condiciones operativas y de la seguridad de la aviación, realizada en coordinación con las autoridades competentes. La noticia llega después de un periodo en el que el tráfico hacia Venezuela estuvo lastrado por alertas de seguridad y ajustes operativos, por lo que cualquier anuncio de un horario de vuelos más estable es políticamente y comercialmente sensible. Para los pasajeros, pero también para la economía, se trata de una ruta que conecta dos grandes centros urbanos y administrativos y reabre un enlace más rápido que durante años estuvo limitado o interrumpido. Aunque es un vuelo regional relativamente corto, su fiabilidad en la práctica depende del contexto más amplio de seguridad y regulación.
El restablecimiento de la ruta es importante para los viajeros que en los últimos años a menudo dependieron de conexiones, de un menor número de vuelos semanales o de rutas terrestres alternativas, más lentas y logísticamente más exigentes. Para Avianca, es un movimiento que refuerza el papel de Bogotá como centro regional, con potencial para atraer a pasajeros de Venezuela que continúan sus viajes hacia otros destinos en América. Al mismo tiempo, la vuelta de los vuelos diarios también puede interpretarse como una valoración de que parte de las condiciones operativas y de seguridad son lo suficientemente estables como para que el transporte se realice de forma continua. En la industria, la continuidad es precisamente lo que más valoran los pasajeros: menos incertidumbre en las conexiones, una planificación más sencilla de compromisos profesionales y un menor riesgo de costes adicionales. En este caso, la compañía anuncia una frecuencia diaria, lo que supone un aumento significativo respecto a operaciones ocasionales o limitadas de periodos anteriores.
Horario y venta de billetes: salida matinal desde Bogotá, regreso alrededor del mediodía
Según la información publicada por el medio aeronáutico especializado Airways Magazine, Avianca planea una salida diaria de Bogotá hacia Caracas a las 7:40, mientras que el vuelo de regreso desde Caracas está previsto a las 12:10, con llegada a Bogotá alrededor de las 13:15, hora local. Ese horario se adapta a los pasajeros que desean llegar a Caracas por la mañana, pero también a quienes en Bogotá enlazan con vuelos posteriores dentro de la red de Avianca y de aerolíneas asociadas. Las designaciones de vuelo publicadas sugieren que se trata de un servicio estandarizado y no de una operación ad hoc, lo que normalmente implica una planificación más clara de recursos y tripulaciones. Airways Magazine añade que los billetes están disponibles a través de los canales de Avianca, incluidos el sitio web y la aplicación móvil, así como en puntos de venta físicos, agencias y el centro de contacto. En la práctica, la disponibilidad y los precios en estas rutas pueden fluctuar según la demanda, la temporada y las limitaciones operativas, por lo que los pasajeros suelen planificar la compra con antelación. Es especialmente importante que, al comprar, los pasajeros revisen las condiciones de la tarifa y las opciones de cambio de fecha, porque precisamente esas condiciones se vuelven decisivas en situaciones de mayor incertidumbre operativa.
- Bogotá (BOG) – Caracas (CCS): AV142, diario, salida 7:40
- Caracas (CCS) – Bogotá (BOG): AV143, diario, salida 12:10
Los vuelos se refieren a los principales aeropuertos internacionales: El Dorado en Bogotá (BOG) y el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía, que presta servicio a Caracas (CCS). En esta ruta, la duración habitual del vuelo entra en la categoría de viajes regionales cortos, pero la experiencia real a menudo depende del flujo de pasajeros, los procedimientos de seguridad, las condiciones meteorológicas y posibles cambios en el horario. En el contexto de un mercado que en un pasado reciente tuvo interrupciones, los pasajeros suelen seguir de cerca los avisos del transportista y el estado del vuelo, especialmente en los días previos a la salida. Esto también se aprecia en comunicados anteriores de la compañía, en los que se subraya la necesidad de información oportuna y alternativas para los pasajeros. Para parte de los viajeros, Bogotá también funciona como un punto natural de conexión, lo que aumenta la importancia de la puntualidad de las llegadas y de una planificación realista del tiempo de transferencia. Precisamente por eso, un horario diario, si se mantiene estable, puede tener un efecto que va más allá de la relación entre las dos ciudades.
Por qué esta ruta es sensible: seguridad, recomendaciones regulatorias y riesgos operativos
La reanudación de una ruta diaria llega después de un periodo en el que la dimensión de seguridad de volar hacia Venezuela estuvo en primer plano. Associated Press informó a finales de noviembre de 2025 que las aerolíneas internacionales cancelaban cada vez más vuelos hacia Venezuela tras las advertencias de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) sobre el deterioro de la situación de seguridad y el aumento de la actividad militar en la región. En el mismo informe se indica que varios transportistas suspendieron operaciones, poniendo el foco en las evaluaciones de riesgo durante el vuelo, en el despegue y el aterrizaje, y mientras la aeronave está en tierra. Este tipo de advertencias suele tener un efecto directo en las decisiones de las compañías, porque en las evaluaciones de riesgo se apoyan en información regulatoria, valoraciones de las aseguradoras y datos operativos del terreno. Cuando aparecen indicadores de mayor riesgo, las compañías normalmente primero reducen frecuencias, luego suspenden temporalmente las rutas y planifican el regreso solo tras coordinarse con las autoridades. Por eso, el anuncio de un regreso con ritmo diario es una señal de que el transportista ha evaluado que las condiciones han cambiado respecto al periodo de advertencias intensas. Aun así, esas valoraciones siempre quedan sujetas a revisiones rápidas, especialmente en regiones políticamente sensibles.
En un comunicado oficial del 26 de noviembre de 2025, Avianca confirmó que sus ajustes operativos hacia Venezuela se produjeron tras las advertencias de la FAA y las recomendaciones de las autoridades aeronáuticas colombianas, subrayando que la seguridad es una prioridad en todos los segmentos del negocio. Entonces la compañía también anunció medidas de protección al pasajero: la posibilidad de cambiar la fecha del viaje en la misma ruta sin costes adicionales, el cambio de ruta bajo determinadas condiciones y el reembolso por los segmentos no utilizados del billete. Estos mecanismos, aunque estándar en la industria, también muestran cómo un transportista se prepara para escenarios en los que el horario debe adaptarse por factores externos. Cuando una compañía comunica públicamente que espera aclaraciones o condiciones adicionales de las autoridades aeronáuticas, por lo general significa que las decisiones operativas no son exclusivamente comerciales, sino también condicionadas por la regulación. En tales circunstancias, el anuncio del regreso no es solo una cuestión de demanda, sino de confianza en que las recomendaciones y los procedimientos son lo suficientemente claros para una operación estable. Precisamente por eso, la reactivación de la ruta en febrero de 2026 adquiere una dimensión adicional: ocurre después de un periodo de advertencias reforzadas, lo que aumenta el interés público en la base sobre la que se evalúa que las condiciones ahora son aceptables. En su comunicación, Avianca destaca la coordinación con las autoridades competentes, un elemento clave en este tipo de temas.
Contexto histórico: interrupción en 2017 y regreso gradual tras años de estancamiento
Airways Magazine recuerda que en agosto de 2017 Avianca suspendió los vuelos a Caracas por razones operativas y de seguridad, interrumpiendo una conectividad que durante décadas formó parte de la red regional. Esa interrupción fue parte de un periodo más amplio en el que las tensiones políticas, la crisis económica y los retos de seguridad en Venezuela afectaron los flujos internacionales de transporte y financieros. Una vez que se pierde la continuidad de una ruta, el regreso suele no ser rápido: es necesario renovar relaciones contractuales, asegurar slots, ajustar operaciones en tierra y alinear procedimientos con los reguladores. El regreso también debe encajar en la lógica de red del transportista, porque los aviones, las tripulaciones y el mantenimiento no son recursos flexibles que puedan moverse de la noche a la mañana sin consecuencias para el resto de la red. En tales condiciones, las compañías suelen restablecer las rutas de forma gradual, primero con menos frecuencias y solo después, si resultan sostenibles, aumentan la capacidad. En la ruta Bogotá–Caracas esto es especialmente marcado porque el mercado es sensible a señales políticas, recomendaciones de seguridad y condiciones operativas en tierra. Por eso, cada decisión de aumentar frecuencias se observa también como un indicador de una estabilización más amplia, aunque no necesariamente implique una solución a largo plazo.
En análisis anteriores, AeroTime destacaba la larga tradición de la ruta y la importancia de restablecer el vuelo tras una pausa de varios años, describiendo las operaciones de regreso como de dimensión simbólica. Pero las experiencias de 2025 muestran que incluso después del regreso el mercado puede enfrentarse a circunstancias extraordinarias que provoquen suspensiones temporales. En esas situaciones, es clave distinguir una decisión comercial de venta de billetes de la capacidad operativa para realizar los vuelos realmente de forma continua, lo que depende de numerosos factores: el panorama de seguridad, la disponibilidad de infraestructura, los procedimientos de control de tráfico aéreo y las recomendaciones de los reguladores. Cuando una compañía aumenta frecuencias a nivel diario, también asume un riesgo reputacional: los pasajeros esperan fiabilidad y cualquier nueva cancelación se traslada rápidamente a la confianza y a la demanda futura. En ese sentido, el anuncio para febrero de 2026 representa una especie de punto de inflexión porque señala una ambición de estabilización, pero también la necesidad de un seguimiento constante de las condiciones. Para los pasajeros, el contexto histórico explica por qué esta ruta se vigila con más atención que muchas otras rutas regionales de duración similar. Para el mercado, muestra que se trata de una relación con un significado de múltiples capas: desde la movilidad de las personas hasta una comunicación económica y política más amplia entre los dos Estados.
Marco más amplio: reactivación del corredor aéreo Colombia–Venezuela e interés de varias aerolíneas
El tráfico aéreo entre Colombia y Venezuela ha ido volviendo gradualmente en los últimos años tras una serie de obstáculos políticos y regulatorios. Simple Flying siguió en 2022 los anuncios sobre la reapertura del corredor aéreo entre Bogotá y Caracas, indicando que varias aerolíneas consideraban restablecer servicios después de que las autoridades anunciaran la reautorización de los vuelos. Un proceso así suele implicar más que la decisión de una compañía: las autoridades aeronáuticas, el control de tráfico aéreo, los servicios aeroportuarios y los protocolos de seguridad deben alinearse, y los transportistas necesitan establecer una rutina operativa en ambos extremos de la ruta. Cuando un mercado se reabre tras una interrupción prolongada, desafíos adicionales pueden ser también de naturaleza comercial, como la reconstrucción de canales de distribución, contratos con proveedores locales y la previsibilidad de la demanda. En el caso de Colombia y Venezuela, la demanda también está influida por flujos migratorios, vínculos familiares e intereses empresariales, por lo que los cambios en la disponibilidad de vuelos tienen un efecto social directo. Por eso, los anuncios de frecuencias no son solo un tema aeronáutico, sino también una historia de movilidad y conectividad económica. Una ruta diaria refuerza especialmente ese efecto porque reduce el “coste de la incertidumbre” para los pasajeros que necesitan flexibilidad.
En el caso de Bogotá y Caracas, hay además la dimensión de que se trata de una ruta con un fuerte contexto social y político. La normalización o el deterioro de las relaciones bilaterales suele reflejarse en las normas de transporte, el nivel de cooperación institucional y la percepción general del riesgo. Por eso, cualquier anuncio de aumento de frecuencias, especialmente a nivel diario, es un indicador de que el transportista evalúa en ese momento que los requisitos previos son lo suficientemente estables. Al mismo tiempo, las experiencias recientes con advertencias y suspensiones recuerdan que las circunstancias pueden cambiar, de modo que los pasajeros y la comunidad empresarial suelen seguir estos anuncios con cierta cautela. Para las aerolíneas, esto significa equilibrar la oportunidad de mercado y la responsabilidad operativa, con comunicación constante con los reguladores. En la práctica, la estabilidad del corredor aéreo no depende solo de una compañía, sino de la coordinación de muchas instituciones y proveedores de servicios, desde el control de tráfico aéreo hasta las estructuras de seguridad en los aeropuertos. Cuando esa coordinación funciona, el aumento de frecuencias puede ser sostenible; cuando no funciona, los primeros signos son retrasos, desvíos o suspensiones temporales. Precisamente por eso, la reactivación en febrero de 2026 es importante también como prueba de la capacidad del sistema, y no solo como noticia comercial.
Qué significa esta ruta para pasajeros, familias y la comunidad empresarial
Los vuelos directos entre Bogotá y Caracas son relevantes para varios grupos de pasajeros, no solo para el turismo. En ambos países existe una fuerte conexión migratoria y familiar, por lo que un servicio regular facilita visitas, reunificación familiar y la realización de trámites administrativos que requieren presencia física. Los pasajeros que viajan por estudios, necesidades de salud u obligaciones laborales suelen ser especialmente sensibles a cambios de horario, porque las conexiones y las interrupciones de rutas pueden aumentar significativamente los costes y el riesgo de perder citas. Una frecuencia diaria, en ese sentido, aumenta la flexibilidad: un vuelo perdido es más fácil de sustituir por el siguiente, y la planificación del regreso se simplifica. Para las familias, esto puede significar menos días de ausencia y menos presión sobre el presupuesto, especialmente cuando el viaje se necesita con poca antelación. Para los pasajeros con conexiones, la disponibilidad de vuelos diarios suele facilitar la sincronización con servicios conectados, reduciendo el tiempo total de viaje. En última instancia, la fiabilidad de la ruta influye directamente en si los pasajeros elegirán el avión como opción o se inclinarán por otras formas de viajar menos predecibles.
Para la comunidad empresarial, un enlace más rápido entre las dos capitales facilita reuniones, ferias y contactos en comercio y servicios, con la salvedad de que la intensidad de los viajes de negocios es sensible al clima político y a marcos internacionales más amplios. Avianca cumple aquí el papel de transportista regional que puede ofrecer conectividad a través de su red, especialmente si los pasajeros de Venezuela utilizan Bogotá como punto para continuar hacia Centroamérica, el Caribe o la parte norte del continente. En la práctica, la disponibilidad de un vuelo diario puede reducir la necesidad de pernoctar e incrementar el número de viajes de ida y vuelta en el día, algo a menudo decisivo en el segmento corporativo. Por otro lado, los viajeros de negocios suelen exigir alta previsibilidad y normas claras de cambios, por lo que la calidad del servicio y la estabilidad del horario se reflejarán rápidamente en la reputación de la ruta. En términos económicos, una conexión aérea estable suele impulsar también actividades asociadas: servicios turísticos, sector hotelero, logística y el segmento de visitas a familiares y amigos, que en la región tiene un peso importante. Es importante subrayar que el alcance de esos efectos depende de la sostenibilidad a largo plazo y de si la ruta logra mantenerse sin nuevas interrupciones. Por eso, los próximos meses, a partir del 12 de febrero de 2026, serán un indicador clave de cuán preparado está el mercado para volver al ritmo de conectividad diaria.
Evaluaciones de seguridad y el papel de las autoridades: lo que Avianca destacó en su comunicación
En el anuncio de reactivación, la compañía destacó que la decisión es el resultado de una evaluación exhaustiva de las condiciones operativas y de seguridad, realizada en coordinación con las autoridades pertinentes. Esta formulación en la industria aérea suele significar que la evaluación incluyó factores como el estado actual del espacio aéreo, recomendaciones de los reguladores, seguridad en los aeropuertos y fiabilidad de los sistemas de navegación, además de la preparación operativa de la compañía. En el comunicado oficial de noviembre de 2025, Avianca añadió que, debido a advertencias de la FAA y recomendaciones de las autoridades aeronáuticas colombianas, ajustó operaciones y ofreció a los pasajeros opciones para cambiar fechas, cambiar rutas o solicitar reembolsos. Esto es importante porque muestra que las decisiones no se toman en el vacío, sino dentro de procedimientos que implican instituciones y estándares de seguridad. Cuando un transportista destaca públicamente la coordinación con las autoridades, también envía un mensaje a los pasajeros: las operaciones se basan en procesos formales y normativas, y no solo en una valoración comercial de la demanda. A la vez, esa comunicación suele servir como marco para posibles cambios futuros, porque la responsabilidad se comparte entre el transportista y el sistema regulatorio. En este caso, el mensaje es que el transportista ha evaluado que las condiciones actuales permiten restablecer los vuelos con frecuencia diaria.
Aun así, el hecho de que en un intervalo corto haya habido tanto restricciones como el anuncio de un aumento de frecuencias muestra lo dinámica que es la situación. En la industria no es inusual que los transportistas regresen a los mercados de forma gradual, probando la sostenibilidad y monitorizando indicadores de seguridad, para luego aumentar capacidad cuando estiman que el riesgo es manejable. Aquí, un horario diario puede ser un indicador de ambición, pero también un compromiso con los pasajeros de que las operaciones serán lo más estables y previsibles posible. Cuánto se mantendrá esa previsibilidad dependerá de la evolución de las evaluaciones de seguridad, la comunicación de los reguladores y la capacidad del sistema operativo para responder a posibles perturbaciones. Para los pasajeros, esto significa que conviene planificar con una posibilidad real de cambios y apoyarse en los avisos oficiales del transportista. Para el mercado, un movimiento así indica que, al menos en el momento de la decisión, se consideró que se cumplían los requisitos, pero también que la situación se seguirá día a día. La aviación, especialmente en mercados sensibles, es un sector en el que las decisiones pueden cambiar muy rápido, y quienes más pierden son precisamente los pasajeros que planifican a última hora. Por eso, en la práctica, unas reglas transparentes y una comunicación rápida son tan importantes como el propio anuncio de la ruta.
Información práctica: en qué deben fijarse los pasajeros antes del viaje
Los pasajeros que planeen viajar en la ruta Bogotá–Caracas deben seguir los canales oficiales del transportista y de los aeropuertos, porque los horarios pueden cambiar por razones operativas. En periodos con alertas de seguridad o recomendaciones reforzadas de los reguladores, los cambios de horario pueden ser más rápidos y frecuentes que en otros mercados, lo que puede afectar conexiones y reservas de hotel. Por ello, es útil revisar las condiciones del billete, las normas de cambio de fecha y las opciones disponibles en caso de interrupción o desvío. En comunicaciones anteriores, Avianca mencionó opciones de cambio de fecha sin costes adicionales y reembolsos por segmentos no utilizados, lo que puede ser importante como mecanismo de protección para los pasajeros. Además, los pasajeros suelen comprobar el estado del vuelo el día de salida, porque incluso un pequeño cambio en la hora de despegue puede afectar planes posteriores, especialmente si tienen vuelos de conexión. Para quienes viajan por negocios, se recomienda planificar un margen de tiempo, ya que los ajustes operativos impactan más en itinerarios de negocios cortos. En mercados con una historia reciente de interrupciones, ese margen no es un lujo sino una necesidad práctica.
Junto al aspecto operativo, es importante comprobar a tiempo los requisitos documentales y de entrada, incluidas posibles obligaciones de visado, normas de tránsito y requisitos que dependen de la nacionalidad y del propósito del viaje. Dado que estos requisitos pueden cambiar, especialmente en el contexto de relaciones bilaterales cambiantes y recomendaciones de seguridad, los pasajeros deben seguir la información oficial de las instituciones competentes y del transportista. Si se planifican viajes posteriores desde Bogotá o vía Caracas, se recomienda prever tiempos de conexión realistas y no depender de márgenes mínimos, ya que pequeñas perturbaciones pueden repercutir en todo el itinerario. Los pasajeros que viajen con equipaje también deben revisar las normas de la tarifa, porque las diferencias entre tarifas pueden afectar de forma significativa el coste total del viaje. En la práctica, la mayoría de los problemas surgen cuando el viaje se planifica “al minuto”, sin margen para cambios; en mercados sensibles ese enfoque aumenta el riesgo de costes adicionales. Por ello, como regla general se impone una recomendación simple: informarse por canales oficiales, revisar las condiciones del billete y dejar un margen de tiempo. Si la ruta se estabiliza, estas medidas serán menos importantes, pero en la fase inicial del regreso de la ruta suelen seguir formando parte de una planificación realista.
Señal al mercado: el regreso de los vuelos diarios como prueba de sostenibilidad y confianza
El anuncio de vuelos diarios a partir del 12 de febrero de 2026 también puede interpretarse como una prueba del mercado: si la demanda y las condiciones operativas permitirán mantener a largo plazo ese ritmo. Las aerolíneas suelen aumentar frecuencias cuando estiman que existe un interés estable de los pasajeros y que es posible gestionar riesgos, incluidos los de seguridad y los regulatorios. Por otro lado, las experiencias de 2025 recuerdan que las decisiones pueden revisarse si hay nuevas advertencias o un empeoramiento de la situación sobre el terreno, lo que obliga a los pasajeros a planificar con mayor cautela. En ese sentido, el regreso de una ruta diaria no es solo una noticia de calendario, sino también un indicador del nivel de confianza que el transportista, el sistema regulatorio y el mercado tienen en este momento en las condiciones operativas. Si el horario anunciado se mantiene, podría impulsar un efecto más amplio: mayor conectividad, más viajes de negocios y un canal de movilidad más estable entre ambos países. Si se producen nuevas interrupciones, volverá a plantearse la cuestión de cuán sostenible es construir frecuencias diarias en circunstancias que pueden cambiar rápidamente. Para los pasajeros, lo más importante es que la información sea oportuna y clara; para el mercado, que se alcance un mínimo de previsibilidad sin el cual no hay crecimiento a largo plazo. En este momento, Avianca comunica que las condiciones se han evaluado como suficientes para el regreso, y el inicio de las operaciones el 12 de febrero de 2026 será el primer indicador concreto de cómo esa evaluación se traduce en la práctica.
Fuentes:- Airways Magazine – detalles del anuncio de Avianca, la interrupción histórica de 2017 y el horario diario publicado ( link )- Avianca (comunicado oficial, 26 de noviembre de 2025) – comunicado sobre ajustes operativos hacia Venezuela tras alertas de seguridad y recomendaciones regulatorias ( link )- Associated Press – informe sobre cancelaciones y suspensiones de vuelos hacia Venezuela tras advertencias de la FAA sobre riesgos de seguridad ( link )- Simple Flying – contexto de la reapertura del corredor aéreo Colombia–Venezuela e interés de varias aerolíneas ( link )- eTurboNews – noticia sobre la reactivación de la ruta directa Bogotá–Caracas a partir del 12 de febrero de 2026 y la mención de la evaluación de condiciones de seguridad ( link )- AeroTime – contexto histórico de la ruta y de interrupciones/regresos anteriores de operaciones ( link )
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