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UN Tourism y el PNUMA lanzaron “Recipe of Change” para que el turismo reduzca el desperdicio de alimentos y los costes de aquí a 2030

Descubre cómo UN Tourism y el PNUMA, mediante la iniciativa “Recipe of Change”, quieren reducir el desperdicio de alimentos en el turismo, impulsar el consumo sostenible y ayudar al sector a cumplir los objetivos de desarrollo sostenible de aquí a 2030. Ofrecemos un repaso de las razones, las medidas y los posibles efectos sobre la industria de los viajes.

UN Tourism y el PNUMA lanzaron “Recipe of Change” para que el turismo reduzca el desperdicio de alimentos y los costes de aquí a 2030
Photo by: Domagoj Skledar - illustration/ arhiva (vlastita)

UN Tourism y el PNUMA lanzan la iniciativa “Recipe of Change” para reducir el desperdicio de alimentos en el turismo

UN Tourism y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, situaron el 30 de marzo de 2026, en el Día Internacional de Cero Residuos, el problema del desperdicio de alimentos en el turismo en el centro del debate global y presentaron la iniciativa “Recipe of Change”, concebida como un marco operativo para hoteles, transportistas, cruceros, organizadores de viajes y otras partes interesadas que quieren medir, reducir y seguir públicamente las cantidades de alimentos que terminan como residuos. Se trata de un movimiento que llega en un momento en que las instituciones internacionales advierten cada vez más abiertamente que el desperdicio de alimentos ya no es solo una cuestión de costes y logística, sino también una cuestión climática, social y de desarrollo. En la práctica, esto significa que ya no se espera de las empresas turísticas solo declaraciones generales sobre sostenibilidad, sino datos concretos, objetivos e informes anuales sobre el rendimiento.

La nueva iniciativa fue presentada en el marco del One Planet Network Sustainable Tourism Programme, y su idea de partida es que los ambiciosos objetivos globales se traduzcan por fin en decisiones operativas cotidianas en cocinas, restaurantes buffet, cadenas hoteleras, resorts, sistemas aéreos y de cruceros, así como en las cadenas de suministro que los abastecen. Según los materiales del programa, “Recipe of Change” conecta la medición del desperdicio de alimentos, la reducción dirigida de pérdidas, los cambios en el comportamiento de los huéspedes y los empleados, y los informes anuales que deberían permitir la comparación de resultados entre los participantes. Este enfoque es importante porque en el sector turístico el problema suele reconocerse de forma declarativa, pero sin métricas unificadas, por lo que hasta ahora las comparaciones y el seguimiento del progreso real han sido limitados.

Por qué el problema de los residuos alimentarios en el turismo se ha convertido en una prioridad

Los datos del PNUMA muestran que los alimentos desechados como residuos son responsables de aproximadamente entre el 8 y el 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, mientras que el objetivo de desarrollo sostenible ODS 12.3 está orientado a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita a nivel minorista y de consumo para 2030. Al mismo tiempo, el Food Waste Index Report 2024 señala que una parte significativa de los residuos alimentarios mundiales se genera precisamente en el segmento de servicios de alimentación, es decir, en sectores estrechamente vinculados al turismo, la hostelería y los viajes. Si a eso se añade el hecho de que el turismo se basa en grandes cantidades de alimentos preparados con antelación, en la oferta de buffet, en picos estacionales de carga y en una demanda imprevisible, queda claro por qué las organizaciones internacionales ven precisamente este sector como uno de los lugares donde son posibles avances rápidos.

También es importante la explicación económica. Los materiales vinculados a la Global Roadmap for Reducing Food Waste in Tourism, desarrollada por UN Tourism y el PNUMA, parten de la estimación de que invertir en la prevención del desperdicio de alimentos puede resultar varias veces rentable para las empresas. En otras palabras, la reducción de residuos no se presenta solo como una obligación moral o ecológica, sino también como una herramienta para aumentar la eficiencia operativa. En la hotelería y la restauración esto significa menores costes de compra, mejor control del inventario, planificación más precisa de las porciones, menos mermas y menor presión sobre los sistemas de gestión de residuos. Para las empresas que operan con márgenes ajustados, especialmente en un período de aumento de los precios de los alimentos, la energía y la logística, estos argumentos se vuelven especialmente importantes.

Qué aporta concretamente “Recipe of Change”

Según la descripción de la iniciativa publicada a través de One Planet Network, “Recipe of Change” ofrece al turismo un modelo práctico de trabajo en varios pasos. El primero es que las empresas alineen formalmente sus objetivos con la Global Roadmap for Reducing Food Waste in Tourism y con el objetivo más amplio del ODS 12.3. El segundo es medir la situación inicial, fijar su propio objetivo de reducción de residuos en un plazo de 12 meses y después informar anualmente sobre los avances. El tercer elemento se refiere a medidas operativas y de comportamiento, desde la optimización de buffets y menús hasta una mejor compra, planificación y comunicación con los huéspedes. El cuarto es la ejecución de al menos una campaña anual dirigida al cambio de comportamiento, ya sea mediante acciones estacionales, educación de los huéspedes o un programa especial durante los días internacionales dedicados al desperdicio de alimentos.

Esta estructura muestra que los organizadores no quieren quedarse en una reunión simbólica de grandes marcas. La intención es crear un sistema en el que los firmantes tengan determinadas obligaciones, pero también acceso a herramientas, plantillas y visibilidad a nivel internacional. En la práctica, esto puede significar el seguimiento de los restos de alimentos en la cocina, el ajuste del tamaño de las porciones, una previsión más precisa de la demanda, una presentación diferente de los alimentos en los buffets, una mejor gestión de los excedentes y la conexión con modelos de donación y redistribución allí donde sea posible desde el punto de vista normativo y logístico. El énfasis está, por tanto, en no tratar los residuos solo al final del proceso, sino en prevenirlos ya en la fase de planificación y servicio.

El lanzamiento de la iniciativa en el día en que el mundo habla de residuos

No es casualidad que la iniciativa fuera promovida con fuerza precisamente el 30 de marzo de 2026, en el Día Internacional de Cero Residuos, cuyo tema de este año está dedicado a los residuos alimentarios. Con motivo de ello, el PNUMA y el equipo de ONU-Hábitat advirtieron que el mundo genera cada año entre 2,1 y 2,3 mil millones de toneladas de residuos municipales, mientras que los alimentos son una de las formas más costosas y más perjudiciales de despilfarro de recursos porque al mismo tiempo aumentan las emisiones, cargan el suelo y el agua y empeoran la presión sobre los sistemas alimentarios. En ese contexto, el turismo es un sector especialmente visible: se apoya en la experiencia del huésped, en la abundancia de la oferta y en la disponibilidad ininterrumpida, pero precisamente estos patrones de negocio suelen producir excedentes que no se consumen.

Por eso “Recipe of Change” no se presenta como una campaña estrecha solo para cocinas de hotel, sino como una plataforma más amplia que debe conectar a gobiernos, sector privado, chefs, proveedores de soluciones tecnológicas y organizaciones que puedan ayudar a medir y estandarizar los datos. La propia agenda de la presentación muestra esa lógica. Junto con los mensajes iniciales de UN Tourism y el PNUMA, el programa incluyó representantes ministeriales o de alto nivel de varios países y una mesa redonda con empresas turísticas y socios de diferentes segmentos de la industria. De este modo se envía el mensaje de que el problema de los residuos alimentarios ya no es un tema marginal de los departamentos de sostenibilidad corporativa, sino un ámbito en el que se esperan compromisos públicos, resultados medibles y cooperación entre la política y el mercado.

Quién se suma y por qué esto va más allá del sector hotelero

Según el programa de la mesa redonda global, entre los primeros socios se mencionan grandes actores internacionales como Accor, Club Med, Six Senses, Ponant, TUI, Iberostar, Radisson, easyJet, easyJet holidays, Grupo Posadas e ITC Hotels, así como organizaciones como WRAP. Esa combinación por sí sola muestra que no se apunta solo a los hoteles clásicos. La iniciativa también reconoce a las compañías de cruceros, los transportistas, los organizadores de viajes, las plataformas de reserva, las organizaciones de consultoría y medición y a las personas con influencia sobre los hábitos de consumo, incluidos chefs y creadores de contenido.

Esto es importante por dos razones. La primera es que una gran parte del desperdicio de alimentos no se genera solo en las cocinas de hoteles de lujo, sino en toda la cadena del servicio turístico, desde la planificación de capacidades hasta el catering y la gestión de la experiencia del huésped. La segunda es que el comportamiento del consumidor no cambia exclusivamente mediante reglamentos internos de las empresas. También se necesitan señales claras hacia los huéspedes: cómo pedir con sensatez, por qué las porciones más pequeñas a veces son más eficaces, por qué la “abundancia” no tiene por qué significar más residuos y cómo el diseño del servicio puede reducir el desperdicio de alimentos sin perjudicar la calidad de la experiencia. Precisamente por eso la iniciativa combina cambios operativos con campañas orientadas al comportamiento.

Ejemplo práctico: de las campañas piloto a una aplicación más amplia

Como uno de los ejemplos concretos de aplicación, el programa destacó la campaña “Green Ramadan”, que Hilton lleva a cabo en cooperación con Winnow y dentro del enfoque más amplio de Recipe of Change. Los resultados anteriores de las campañas de Hilton, sobre los que informaron tanto la propia empresa como organizaciones asociadas, mostraron que la medición de residuos en tiempo real, el seguimiento de los restos del buffet y la adaptación de la oferta pueden conducir a una reducción perceptible de la cantidad de alimentos desechados. En las publicaciones más recientes relacionadas con el Día Internacional de Cero Residuos de este año, el PNUMA destacó además que estas prácticas empresariales se están convirtiendo en una parte importante del giro más amplio hacia sistemas alimentarios circulares.

Para el sector turístico, este es un mensaje importante porque muestra que la iniciativa no parte de cero. Intenta reunir experiencias que ya existen en algunas cadenas y convertirlas en un modelo que pueda ampliarse. Si las empresas internacionales empiezan a utilizar herramientas de medición similares, modelos de informe similares y campañas similares dirigidas a los huéspedes, entonces el resto del mercado también obtiene un estándar más concreto. En otras palabras, “Recipe of Change” puede servir como una especie de atajo: en lugar de que cada uno vuelva a descubrir qué medidas funcionan, el sector obtiene un marco común, ejemplos y una plataforma de aprendizaje.

Efecto más amplio: del coste empresarial a la cuestión de la seguridad alimentaria

La reducción de los residuos alimentarios en el turismo también tiene consecuencias más amplias que los propios balances hoteleros. Cuando se tira comida, no solo se pierden el valor de compra y el trabajo invertido en preparar las comidas, sino también la energía, el agua, el transporte, la tierra y las emisiones asociadas a toda la cadena de producción. Por eso las organizaciones internacionales vinculan cada vez más esta cuestión con la seguridad alimentaria, la política climática y un uso más racional de los recursos. En un mundo en el que cientos de millones de personas siguen sin tener un acceso estable a cantidades suficientes de alimentos, la presión política y ética sobre los sectores que producen grandes excedentes es cada vez mayor.

En ese sentido, el turismo tiene una doble responsabilidad. Por un lado, se trata de una rama económica que depende en gran medida de las cadenas alimentarias locales, la agricultura, el agua y la energía. Por otro lado, el turismo moldea los hábitos de consumo de millones de personas que, a través de los viajes, adoptan también determinadas expectativas sobre lo que significa un “buen servicio”. Si la industria logra demostrar que una experiencia de calidad para el huésped no tiene por qué basarse en una producción excesiva y en el desperdicio de alimentos, el efecto puede ser mayor que la simple reducción de costes dentro de unas pocas empresas. También puede cambiar la percepción del propio servicio, especialmente en el segmento del buffet y del all inclusive, que durante años estuvo asociado a la idea de que el exceso es una señal de calidad.

¿Serán suficientes los compromisos voluntarios?

La cuestión clave para el desarrollo futuro de la iniciativa es hasta qué punto las promesas voluntarias se convertirán rápidamente en resultados medibles. La experiencia hasta ahora con la sostenibilidad en el turismo muestra que el sector suele aceptar declaraciones y campañas, pero que el cambio real es desigual. Precisamente por eso es importante el énfasis en la medición, la fijación de objetivos y los informes anuales. Sin datos, toda afirmación sobre una actividad “más verde” sigue siendo un eslogan de marketing. Con datos, sin embargo, se abre espacio para comparaciones, evaluación de la eficiencia y presión de inversores, reguladores y consumidores.

Por ello, “Recipe of Change” podría convertirse en una prueba relevante para todo el sector: si el turismo puede demostrar en un plazo relativamente corto que la sostenibilidad no es solo un añadido a la comunicación de marca, sino una parte integrante del modelo de negocio. Si el número de firmantes sigue creciendo y los resultados publicados muestran ahorros reales y menores cantidades de alimentos desechados, la iniciativa podría convertirse en uno de los mecanismos internacionales más importantes para acercarse al objetivo ODS 12.3 de aquí a 2030. De lo contrario, quedará como otra plataforma bien concebida, pero sin un efecto suficientemente fuerte sobre el terreno. Por ahora, sin embargo, está claro que UN Tourism y el PNUMA han planteado el problema de forma mucho más directa que antes: el desperdicio de alimentos en el turismo ya no se trata como un excedente operativo secundario, sino como un desafío global que exige cambios medibles en una de las industrias más visibles del mundo.

Fuentes:
- One Planet Network / Global Roundtable – descripción oficial del evento del 30 de marzo de 2026 y presentación de la iniciativa “Recipe of Change” (enlace)
- One Planet Network / Food Systems & Recipe of Change – descripción de los objetivos de la iniciativa, los compromisos de los firmantes y la lista de socios mencionados en el programa de la mesa redonda (enlace)
- One Planet Network / Recipe of Change Engagement Pack – resumen del modelo operativo, la medición, la elaboración de informes y las herramientas de implementación (enlace)
- UNEP / Food Waste Index Report 2024 – panorama oficial de los datos globales sobre residuos alimentarios y el progreso hacia el ODS 12.3 (enlace)
- UNEP / Food loss and waste – datos oficiales sobre la proporción de los residuos alimentarios en las emisiones globales de gases de efecto invernadero (enlace)
- UNEP / International Day of Zero Waste 2026 – contexto oficial del tema de este año dedicado a los residuos alimentarios (enlace)
- FAO SDG Data Portal – definición oficial del objetivo 12.3 sobre reducir a la mitad los residuos alimentarios de aquí a 2030 (enlace)
- Hilton / Travel with Purpose – ejemplo de aplicación de medidas de reducción del desperdicio de alimentos a través de la campaña Green Ramadan (enlace)

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Hora de creación: 2 horas antes

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