Un equipo internacional de científicos ha descubierto la supernova sin precedentes SN2021yfj, que ha perdido sus capas externas y ha descubierto su interior rico en silicio y azufre. Este descubrimiento proporciona evidencia directa de la estructura estratificada de las estrellas y ofrece una visión única de los momentos finales de la vida de los gigantes estelares masivos.
La Agencia Espacial Europea (esa), en cooperación con la NASA, ha completado con éxito una histórica campaña de pruebas de comunicación óptica. Se estableció un enlace láser con la nave espacial Psyche a una distancia de más de 300 millones de kilómetros, y se envió un vídeo del gato Tater desde el espacio profundo como punto culminante de la demostración.
La iniciativa 'Billete de avión' de la Agencia Espacial Europea (esa) y la Comisión Europea fomenta la innovación al permitir a las empresas probar nuevas tecnologías en el espacio. A través de contratos con Avio e Isar Aerospace, se lanzan misiones para eliminar desechos espaciales, monitorear el clima y demostrar sistemas satelitales avanzados.
La misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha revelado que los cúmulos estelares están conectados en enormes cadenas y filamentos. Al cartografiar con precisión miles de millones de estrellas, Gaia ha descubierto la arquitectura oculta de la Vía Láctea, desde las gigantescas colas de marea como las de las Híades hasta la Onda de Radcliffe, redefiniendo nuestra comprensión del universo
La nave Juice de la esa ha resistido con éxito la dramática pérdida de comunicación causada por un fallo de software. Ahora se está preparando para un sobrevuelo clave más allá de Venus que la llevará en un largo viaje a Júpiter y sus lunas heladas utilizando una técnica de honda gravitacional.
La radiación espacial es la mayor amenaza para futuras misiones a la Luna y Marte. El innovador chaleco AstroRad, probado en la Estación Espacial Internacional, ofrece protección específica para los órganos vitales de los astronautas. Descubre cómo esta tecnología, también probada en la misión Artemisa I, permite una exploración humana más segura del espacio profundo.