Descubre cómo los vientos marcianos, captados por el Mars Express de la ESA con la cámara HRSC, levantaron granos de arena y los convirtieron en un “chorro de arena cósmico” que graba surcos y deja yardangs cerca de Eumenides Dorsum, en la región de Medusae Fossae. También contamos qué se ve en la imagen junto a un cráter y un flujo de lava en placas, y por qué el polvo es importante para el clima marciano.
Descubre cómo un astronauta de la Estación Espacial Internacional fotografió la Gran Nube de Magallanes y el borde de la Tierra con un resplandor multicolor (airglow). Aportamos contexto sobre el vecindario galáctico, la supernova 1987A y descubrimientos más recientes sobre el polvo y los agujeros negros. La vista desde la órbita muestra por qué la LMC es un laboratorio importante para la formación de estrellas.
Descubre por qué la imagen profunda de Hubble mostró que Cloud-9, una nube de hidrógeno neutro junto a la galaxia Messier 94, no tiene ni una sola estrella. Descubierto en el sondeo radio de FAST y luego confirmado por Hubble, el objeto se interpreta como un RELHIC: un fósil dominado por materia oscura de la era de la reionización que cambia la imagen de cómo se forman las galaxias.
Descubre cómo el Space Rider de la ESA, un laboratorio orbital reutilizable con retorno a pista, podría dar servicio a futuras plataformas en la órbita baja terrestre, entregar experimentos, devolver muestras valiosas a la Tierra y abrir una nueva fase de la economía espacial europea al ofrecer a la industria microgravedad como servicio para la farmacia, la biomedicina y los materiales avanzados.
Descubre cómo el telescopio Hubble desvela la formación de estrellas en el complejo N159 de la Gran Nube de Magallanes, donde la intensa radiación de estrellas jóvenes y masivas remodela nubes de gas y polvo y crea espectaculares burbujas, filamentos y nuevas generaciones de estrellas, mientras los científicos buscan en esta galaxia vecina pistas sobre las primeras fases de la evolución del universo.
Descubre cómo la NASA y Boeing están desarrollando en pruebas avanzadas alas largas y estrechas con control activo, para reducir el consumo de combustible y el ruido, mitigar las turbulencias, aumentar la comodidad de los pasajeros y acercar el transporte aéreo a objetivos climáticos ambiciosos y a una movilidad global sostenible a largo plazo.