El satélite IXPE de la NASA ha logrado su observación más larga del cúmulo de galaxias de Perseo y finalmente ha revelado de dónde provienen los rayos X en el chorro del agujero negro supermasivo 3C 84. Un equipo internacional demostró que la auto-dispersión sincrotrón en el propio chorro desempeña un papel fundamental. El resultado abre un nuevo capítulo en la comprensión de los chorros de los agujeros negros y su función en la evolución de las galaxias.
El Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA con la cámara HiRISE, tras casi dos décadas en órbita alrededor del Planeta Rojo, ha capturado su fotografía número 100.000, un encuadre histórico de la región de Syrtis Major que revela dunas dinámicas, mesas de roca y rastros de vientos cambiantes en Marte. Destaca además el papel de la misión en la futura exploración y planificación de misiones humanas.
La última imagen del mes del telescopio James Webb revela el joven cúmulo Westerlund 2 en la nebulosa Gum 29, lleno de miles de estrellas calientes, enanas marrones y discos donde nacen los planetas, revelando cómo un entorno extremo moldea los sistemas estelares en nuestra galaxia y su evolución futura.
El telescopio espacial SPHEREx de la NASA ha captado en solo seis meses el primer mapa infrarrojo 3D completo de todo el cielo en 102 colores, revelando rastros de la inflación tras el Big Bang, la distribución de las galaxias y el agua y las moléculas orgánicas en la Vía Láctea. Los datos están disponibles públicamente para científicos y ciudadanos, y complementan las observaciones de los telescopios James Webb, Euclid y otras misiones.
El telescopio espacial Gaia y el radiotelescopio ALMA revelan planetas ocultos, enanas marrones y compañeros estelares en discos protoplanetarios de transición. Los nuevos resultados muestran qué tan temprano se forman los objetos masivos y cómo moldean las cavidades de polvo y la futura arquitectura de los sistemas planetarios.
La Agencia Espacial Europea desarrolla un seguidor solar pasivo que, mediante metaestructuras impresas en 4D, sigue solo al Sol, sin motores ni electrónica. La tecnología se basa en compuestos de fibras de basalto y naturales, se escala mediante brazos robóticos y abre el camino a la construcción sostenible para futuras misiones en la Luna y la Tierra.