SMILE se dirige al Puerto Espacial Europeo: la ESA y China ante el lanzamiento de una misión que “imaginará” el escudo magnético de la Tierra
La nave espacial SMILE, un proyecto conjunto de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias (CAS), ha salido de los Países Bajos y se ha dirigido hacia la Guayana Francesa, donde le esperan los preparativos finales antes del lanzamiento. Tras haberse ensamblado durante el último año en el centro técnico de la ESA, el ESTEC de Noordwijk, a partir de dos secciones principales, y tras completar un amplio ciclo de integración y pruebas, la nave se encuentra ahora en la fase logística del “último kilómetro”: un viaje por mar hasta Kourou, sede del Puerto Espacial Europeo.
La ventana de lanzamiento prevista está fijada del 8 de abril al 7 de mayo de 2026, y se espera que SMILE sea llevada al espacio por un cohete Vega-C. Si las condiciones meteorológicas o el calendario de la rampa de lanzamiento obligan a cambios, la fecha exacta dentro de la ventana se decidirá al final de la campaña. Pero el mensaje clave que la ESA ha comunicado en los últimos meses es que la nave ha superado las verificaciones de calificación y está lista para la fase que en la jerga espacial se denomina “launch campaign”: integración final, carga de combustible, comprobaciones de sistemas y acoplamiento con el cohete.
De ESTEC a Ámsterdam: el inicio del viaje el 11 de febrero
El 11 de febrero, en las primeras horas de la mañana, SMILE salió en camión desde el ESTEC hacia el puerto de Ámsterdam. Allí, la nave espacial, junto con el equipo asociado, fue cargada en el buque de carga Colibri de la compañía Maritime Nantaise. Se trata de un barco que ya tuvo un papel importante en la logística espacial: en 2021 transportó el Telescopio Espacial James Webb a la Guayana Francesa, en una campaña que, bajo la atenta mirada de los equipos de la NASA y la ESA, exigió condiciones parecidas a una “sala blanca móvil”.
A última hora de ese mismo día, el barco zarpó para cruzar el Atlántico rumbo al puerto de Pariacabo, en Kourou. A bordo hay un total de 12 contenedores con la nave y el equipo de apoyo, así como cuatro miembros del equipo de SMILE –dos de Europa y dos de China– encargados de supervisar el transporte, los procedimientos de seguridad y el mantenimiento de las condiciones en las que se puede trasladar equipamiento espacial.
El itinerario de navegación incluye también una breve parada en Saint-Nazaire, en Francia, donde el barco debía recoger la etapa superior del cohete Vega-C. El simbolismo es evidente: la nave y parte del sistema de lanzamiento viajan juntas hacia el lugar donde se unirán en un único “sistema de misión”.
Por qué una nave espacial se transporta como equipamiento médico de alto valor
Las naves espaciales no son “solo” piezas de metal y electrónica. Incluso una pequeña contaminación –humedad, polvo, rastros de desgasificación de materiales– puede afectar a elementos ópticos sensibles o a detectores. Por eso, durante la travesía, el contenedor de SMILE se purga regularmente con nitrógeno, eliminando del entorno el oxígeno, el vapor de agua y otros posibles contaminantes. En paralelo, se monitorizan de forma continua parámetros como la temperatura, la presión y la humedad, y cuando se anuncia mal tiempo el equipo se asegura adicionalmente.
La ESA subraya que este tipo de transporte es un trabajo logístico en el que participan decenas de personas: desde conductores y tripulación del barco hasta especialistas en seguros, procedimientos legales y planificación de rutas. El director del proyecto en la ESA, David Agnolon, describió el proceso como una cadena en la que “cada pequeño paso” tiene peso, porque en las campañas espaciales no hay espacio para la improvisación.
Qué es SMILE y por qué esta misión es diferente
SMILE es el acrónimo de Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer, una misión que quiere ofrecer una imagen completa de cómo el escudo magnético de la Tierra reacciona al viento solar, es decir, al flujo de partículas cargadas y energía que llega continuamente desde el Sol. Las misiones anteriores que estudiaron el entorno magnético de la Tierra fueron en su mayoría “detalladas”: midieron procesos locales en lugares concretos, en momentos concretos. SMILE quiere dar un salto: combinando imágenes de gran campo en el rango de rayos X blandos y la observación ultravioleta de las auroras, proporcionará una visión global de la interacción Sol–Tierra.
En la práctica, esto significa que SMILE debería poder “ver” el límite de la magnetosfera en el lado orientado hacia el Sol y, al mismo tiempo, seguir cómo la energía y las partículas se redirigen hacia los polos, donde se forman las cortinas aurorales. El objetivo es seguir los cambios durante un periodo más largo, y no solo en ventanas cortas durante el paso de un satélite.
Cuatro instrumentos y una gran idea: una imagen global del clima espacial
Según los datos oficiales, SMILE lleva cuatro instrumentos científicos:
- SXI – una cámara de rayos X blandos (Soft X-ray Imager), destinada a captar emisiones de rayos X que se producen en el proceso conocido como solar wind charge exchange, cuando las partículas del viento solar chocan con átomos neutros en las capas superiores de la atmósfera terrestre.
- UVI – un observador ultravioleta de auroras (Ultraviolet aurora imager), que seguirá la aurora boreal y austral y, así, medirá indirectamente la dinámica de la magnetosfera.
- MAG – un magnetómetro, instrumento que mide el campo magnético y sus cambios y ayuda a vincular la “imagen” con los procesos físicos.
- LIA – un analizador de iones ligeros (Light ion analyser), que mide partículas en el entorno de la nave y complementa los datos sobre las condiciones del espacio alrededor de la Tierra.
La combinación de instrumentos de “remote sensing” (SXI y UVI) y mediciones “in situ” (MAG y LIA) debería permitir lo que los investigadores llevan tiempo buscando: ver simultáneamente dónde ocurre el proceso y cuáles son las condiciones físicas en el momento en que ocurre. La ESA destaca que se trata de una ampliación del legado de misiones como Cluster, que durante décadas construyeron la base científica sobre la magnetosfera, pero no pudieron ofrecer una visión global continua.
De auroras espectaculares a riesgos para la tecnología
El clima espacial suele convertirse en tema público cuando en las redes sociales aparecen fotografías de auroras desde latitudes inusualmente meridionales. En mayo de 2024 se registró una tormenta geomagnética de nivel G5, la más fuerte en más de dos décadas, y las auroras pudieron verse en numerosas ubicaciones que normalmente están fuera del cinturón habitual de aparición. Estos sucesos, además del impacto visual, tienen consecuencias prácticas: pueden afectar a los sistemas satelitales, la comunicación por radio, las señales de navegación y, en casos extremos, la estabilidad de las redes eléctricas.
Precisamente por eso la ESA y la CAS presentan SMILE como una misión cuyo valor científico también tiene una dimensión social más amplia. Comprender mejor cómo el viento solar “presiona” la magnetosfera, cuándo y por qué se producen cambios bruscos en el lado nocturno de la Tierra y cómo reconocer antes tormentas geomagnéticas potencialmente peligrosas puede ayudar a desarrollar modelos y avisos más precisos.
Puerto Espacial Europeo de Kourou: nudo logístico y mensaje político
La llegada de SMILE a la Guayana Francesa también recuerda el papel del Puerto Espacial Europeo de Kourou, situado en territorio francés en Sudamérica, a unos 500 kilómetros al norte del ecuador. La proximidad al ecuador aporta a los lanzamientos una ventaja adicional por la velocidad de rotación de la Tierra, y la ubicación junto al mar abierto reduce el riesgo en caso de caída de restos del cohete.
Para la política espacial europea, cada secuencia de lanzamientos exitosa con Vega-C tiene un peso adicional: es un lanzador que cubre el segmento entre cohetes comerciales más pequeños y sistemas pesados como Ariane 6, y forma parte de la estrategia de acceso independiente al espacio. Vega-C es un proyecto que lidera la ESA en cooperación con la empresa italiana Avio como contratista principal y, según las especificaciones oficiales, es capaz de poner en órbita alrededor de 2300 kilogramos de carga útil, dependiendo del perfil orbital objetivo.
Vega-C y el “acoplamiento” con la misión: por qué la ventana de lanzamiento dura un mes
Una ventana de lanzamiento del 8 de abril al 7 de mayo de 2026 no es inusual para misiones que apuntan a órbitas complejas y requieren una sincronización precisa con las condiciones en el espacio y en la Tierra. SMILE está concebida para una órbita altamente elíptica, desde la que puede observar durante largos periodos regiones clave de la magnetosfera y las auroras. Estas órbitas a menudo exigen geometrías específicas respecto al Sol y la Tierra y, al mismo tiempo, deben encajar en el calendario de la infraestructura de lanzamiento en Kourou, que atiende varios tipos de cohetes y varias campañas.
En la fase final, tras el desembarco en Pariacabo, sigue una serie de actividades: desembalaje en condiciones controladas, nuevas comprobaciones eléctricas y funcionales, carga de combustible y acoplamiento con la etapa superior del cohete. En estas fases suele participar un equipo más amplio de Europa y China, ya que se realizan procedimientos que requieren la presencia de especialistas de subsistemas e instrumentos concretos.
Una misión conjunta de Europa y China: la ciencia como espacio de cooperación
SMILE también se destaca a menudo por su dimensión política: es una misión en la que la ESA y la CAS seleccionaron, diseñaron, construyeron, probaron y también operarán conjuntamente la nave en órbita. La ESA asumió la responsabilidad del módulo de carga útil con los instrumentos, parte de los instrumentos y el sistema de lanzamiento, mientras que la CAS aporta la plataforma de la nave, los instrumentos restantes y el segmento operativo de la misión.
Para la comunidad científica también es importante el concepto de “observación continua”: según los planes de la ESA, SMILE debería enviar datos a través de una red de estaciones terrestres, incluida la estación O’Higgins en la Antártida y la estación china de Sanya. Esta distribución de capacidad de comunicaciones permite contactos más largos con la nave durante las fases de la órbita en las que es visible desde determinadas ubicaciones, lo que es clave para descargar grandes volúmenes de datos científicos.
Qué sigue hasta el lanzamiento
Si la travesía se desarrolla según lo previsto, el barco con la nave debería atracar en la Guayana Francesa a finales de febrero de 2026, tras lo cual comenzará la campaña final en el Puerto Espacial Europeo. Aunque gran parte del riesgo técnico quedó “cerrado” en la fase de pruebas en el ESTEC, las últimas semanas antes del lanzamiento suelen estar marcadas por un calendario estrictamente planificado: cada intervención tiene un procedimiento, cada resultado se registra y cualquier cambio debe pasar por decisiones formales.
Para SMILE, el éxito del lanzamiento sería el billete de entrada a una misión científica nominal de tres años. En ese periodo se espera que la nave proporcione datos nunca vistos sobre el límite de la magnetosfera, la dinámica de las auroras y las condiciones que preceden a las tormentas geomagnéticas. En un momento en el que crece la dependencia de los satélites –desde las comunicaciones y la navegación hasta la meteorología y los sistemas de seguridad–, este conocimiento no es solo una cuestión de curiosidad científica, sino también de resiliencia de una sociedad tecnológica.
Fuentes:- Agencia Espacial Europea (ESA) – confirmación de la ventana de lanzamiento del 8 de abril al 7 de mayo de 2026 y estado de la misión ( link )- Agencia Espacial Europea (ESA) – factsheet oficial con instrumentos (SXI, UVI, MAG, LIA) y descripción de objetivos ( link )- ESA – Europe’s Spaceport: ubicación y papel del puerto espacial en Kourou ( link )- ESA – Vega-C: características básicas y capacidad de carga del cohete ( link )- NASA Science – panorama de la tormenta geomagnética G5 de mayo de 2024 y el contexto más amplio del clima espacial ( link )- NASA – descripción del transporte oceánico de equipos espaciales y del viaje del telescopio James Webb (MN Colibri) ( link )- ESA – final de la misión Cluster y contexto del legado de la investigación del entorno magnético terrestre ( link )
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