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China intensifica la presión sobre Paraguay por Taiwán, mientras Asunción sopesa comercio, inversiones y rumbo geopolítico

Descubre por qué Paraguay se ha convertido en un punto importante de la rivalidad entre China y Taiwán en América Latina. Ofrecemos un panorama de las presiones políticas, los intereses económicos y los movimientos diplomáticos que pueden afectar al comercio, la infraestructura y la futura alineación regional de Asunción.

China intensifica la presión sobre Paraguay por Taiwán, mientras Asunción sopesa comercio, inversiones y rumbo geopolítico
Photo by: Domagoj Skledar - illustration/ arhiva (vlastita)

China intensifica la presión sobre las élites paraguayas por Taiwán

En los últimos meses, Pekín ha intensificado visiblemente su cortejo diplomático, político y de inversión hacia Paraguay, el único país sudamericano que todavía mantiene relaciones diplomáticas plenas con Taiwán. Se trata de un tema que va mucho más allá de una disputa bilateral sobre el reconocimiento de Pekín o Taipéi. Lo que está en juego es mucho más amplio: desde el acceso al mercado chino y a las inversiones en infraestructura, pasando por el comercio de carne vacuna, soja y proyectos tecnológicos, hasta el prestigio simbólico en la competencia global por el reconocimiento internacional de Taiwán. Para China, un eventual giro de Asunción sería una victoria geopolítica en una región en la que ha ampliado sistemáticamente su influencia en los últimos años, mientras que para Taiwán sería otra dolorosa pérdida diplomática.

Reuters informó la semana pasada que China está tratando de atraer precisamente a la clase política paraguaya, ofreciendo una combinación de promesas económicas, influencia política y presión indirecta sobre élites que cuestionan cada vez más abiertamente la rentabilidad de la actual alianza con Taiwán. Esa dinámica no llega de repente. Se apoya en el esfuerzo chino de varios años por llevar gradualmente al lado de Pekín a los países que aún reconocen a Taiwán, con los argumentos económicos casi siempre en primer plano.

Por qué Paraguay es tan importante en la rivalidad chino-taiwanesa

Hoy, desde la perspectiva china, Paraguay es extremadamente importante por dos razones. La primera es simbólica: se trata del último aliado formal de Taiwán en Sudamérica. La segunda es práctica: Paraguay es un país relevante en términos agrícolas y energéticos, con importantes sectores exportadores y una posición dentro del Mercosur, por lo que un avance chino allí reforzaría aún más la influencia de Pekín en América Latina. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán sigue incluyendo a Paraguay en su sitio web oficial entre los Estados con los que mantiene relaciones diplomáticas plenas, y el presidente Santiago Peña declaró públicamente en julio de 2025 que el apoyo de Asunción a Taiwán no será objeto de negociación ni resultado de presión externa.

Sin embargo, la retórica política y el cálculo económico no son lo mismo. En Paraguay existe desde hace tiempo un debate interno sobre si el país está perdiendo oportunidades económicas al no reconocer a la República Popular China. Esto es especialmente sensible en los sectores de la carne, la ganadería y la agricultura, donde los productores llevan años advirtiendo que el mercado chino sigue siendo enorme y prácticamente inaccesible en toda su magnitud mientras Asunción mantenga relaciones oficiales con Taipéi. En ese espacio de duda China construye su influencia: no necesariamente exigiendo de inmediato una ruptura formal con Taiwán, sino reforzando la convicción de que un cambio en el rumbo de la política exterior sería económicamente racional.

La presión llega a través del comercio, pero también de los contactos políticos

La estrategia china en Paraguay no se reduce solo a la diplomacia formal. También incluye la ampliación de una red de contactos dentro de las élites políticas, empresariales y regionales, junto con el mensaje de que una apertura hacia Pekín podría traer mayores exportaciones, acceso a créditos, inversiones en logística y una integración más fuerte en los flujos económicos chinos. Precisamente por eso la cuestión de Taiwán en Paraguay se ha convertido también en una cuestión de política interna, y no solo en parte del rompecabezas geopolítico global.

La tensión también se hizo visible a finales de 2024, cuando Paraguay expulsó al enviado chino Xu Wei después de que este llamara públicamente en Asunción a los legisladores paraguayos a romper relaciones con Taiwán. Ese movimiento mostró que el Gobierno paraguayo está, al menos por ahora, dispuesto a reaccionar con firmeza cuando considera que Pekín cruza la línea e intenta influir directamente en la política interna. Al mismo tiempo, también reveló cuán sensible se ha vuelto el tema: China ya no actúa solo mediante mensajes abstractos sobre la política de “una sola China”, sino también mediante intentos abiertos de convencer a los actores políticos de que cambien de rumbo.

Para Pekín, ese enfoque es lógico. Después de que Honduras, Panamá, la República Dominicana, El Salvador y Nicaragua cambiaran su reconocimiento a favor de Pekín en años anteriores, Paraguay quedó como un caso especialmente destacado. Cada nuevo país que abandona Taipéi confirma la tesis china de que el espacio internacional para el reconocimiento formal de Taiwán es cada vez más estrecho. Precisamente por eso, un eventual cambio en Asunción no sería solo otra noticia diplomática, sino una señal que resonaría mucho más allá de Sudamérica.

Taiwán responde con inversiones, tecnología y cercanía política

Mientras tanto, Taiwán no se queda de brazos cruzados. En los últimos años, Taipéi ha tratado de demostrar que la alianza con Paraguay no es solo ideológica o simbólica, sino también concretamente rentable. En julio de 2025, las autoridades paraguayas y taiwanesas volvieron a destacar proyectos como el Parque Tecnológico Taiwán–Paraguay, el distrito digital y la Universidad Politécnica Taiwán-Paraguay. El Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay informó que las inversiones conjuntas en la economía digital, la educación y la infraestructura tecnológica forman parte de un plan a largo plazo que también incluye inversiones estimadas en unos 60 millones de dólares estadounidenses.

Estos proyectos tienen un doble propósito. Por un lado, deben ofrecer a Paraguay beneficios tangibles, especialmente en el ámbito de la educación, las nuevas tecnologías y la modernización industrial. Por otro lado, deben responder al argumento chino más fuerte, y es que Taiwán no puede compensar el tamaño del mercado chino. Por eso, Taiwán intenta jugar la carta de la calidad de la alianza, la rapidez de ejecución y la fiabilidad política, confiando en que una cooperación más pequeña, pero enfocada, puede dejar una huella más fuerte que promesas grandes, pero inciertas.

Durante su visita a Taiwán en 2025, el presidente Peña subrayó que las relaciones entre ambos países se basan en la democracia, la libertad y el derecho de los pueblos a la autodeterminación, y que ese vínculo no cambiará por interés económico o presión. En Taiwán, esos mensajes se interpretan como prueba de que Paraguay sigue siendo un aliado firme. Pero al mismo tiempo, la parte taiwanesa también entiende que la simbología por sí sola no es suficiente. Por eso la cooperación se orienta cada vez más hacia la economía, la agricultura, las inversiones y una circulación más fácil de personas y capital, incluidos acuerdos que facilitan los vínculos empresariales.

Cálculo económico: el enorme mercado chino frente a una asociación taiwanesa más limitada, pero abierta

El problema clave para Paraguay sigue siendo simple: China es un mercado enorme, y Taiwán es un socio políticamente leal, pero económicamente incomparablemente más pequeño. Precisamente por eso, dentro de los círculos empresariales paraguayos crecen regularmente las exigencias de que el Estado encuentre una manera de lograr un acceso más amplio a los compradores chinos, especialmente para la carne, la soja y otros productos agrícolas. Reuters ya había registrado antes que los productores y exportadores paraguayos ven un beneficio potencial en una colocación más fuerte en el mercado chino, aunque la Asunción oficial no ha mostrado disposición a romper inmediatamente relaciones con Taiwán por ello.

Al mismo tiempo, las autoridades paraguayas y los socios taiwaneses intentan mostrar que también hay avances concretos dentro del marco actual. El Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay publicó que el comercio bilateral con Taiwán aumentó de 75,7 millones de dólares estadounidenses en 2017 a 240 millones de dólares en 2024, mientras que las importaciones taiwanesas desde Paraguay entre enero y agosto de 2025 alcanzaron los 225 millones de dólares, más del doble en comparación con el mismo período del año anterior. En esas cifras destacan especialmente la carne vacuna y la carne de cerdo, precisamente los sectores en los que el interés paraguayo es más fuerte.

Aun así, el sector ganadero paraguayo pide más. La Asociación Rural del Paraguay pidió abiertamente a finales de 2025 que Taiwán aumente el volumen de compra de carne vacuna paraguaya. Con ello se envió el mensaje de que la cooperación actual es útil, pero que los productores nacionales quieren un mayor efecto de mercado. En otras palabras, la ayuda taiwanesa, las inversiones y los proyectos tecnológicos en Paraguay tienen peso político, pero no pueden acallar por completo el debate sobre cuánto valdría para el país una apertura mucho más directa hacia Pekín.

El panorama regional más amplio: América Latina como espacio de rivalidad estratégica

La presión sobre Paraguay no ocurre en el vacío. En los últimos quince años, China se ha convertido en un actor comercial y financiero clave en gran parte de América Latina, y la ECLAC advierte regularmente en sus análisis de las tendencias comerciales que la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China es una de las principales características del comercio regional contemporáneo. En ese entorno, incluso los Estados pequeños se convierten en puntos importantes de un juego geopolítico más amplio.

Para China, América Latina es una fuente de alimentos, materias primas, apoyo político y mercados para infraestructura, energía y tecnología. Para Estados Unidos, es una esfera tradicional de influencia política. Para Taiwán, por su parte, la región se ha convertido en una de las últimas zonas donde aún tiene aliados formales. Por eso, cada cambio de reconocimiento diplomático en esa región tiene múltiples significados: local, económico, de seguridad y simbólico.

Paraguay es un caso especialmente sensible también por su posición dentro del Mercosur. Aunque no arrastraría automáticamente a todo el bloque hacia una relación distinta con China, un cambio en Asunción reforzaría el argumento de que el imán económico chino es más fuerte que la lealtad política hacia Taipéi. A largo plazo, eso podría impulsar un nuevo debate también en otros países latinoamericanos sobre cuán útil es mantener o ampliar los contactos con Taiwán sin reconocimiento formal.

¿Puede Paraguay cambiar de bando?

Según la información disponible actualmente, no hay indicios de que Paraguay vaya a romper directamente relaciones con Taiwán el 17 de marzo de 2026. Las declaraciones oficiales del presidente Peña, del ministerio paraguayo de Asuntos Exteriores y de funcionarios taiwaneses apuntan a la continuidad de la alianza. Al mismo tiempo, sería un error concluir que la cuestión está cerrada. Todo lo contrario: el hecho de que China trabaje tan intensamente sobre las élites paraguayas muestra que Pekín cree que allí existe espacio político para un cambio.

Ese espacio lo abren tres factores. El primero es la presión constante de los sectores empresariales que quieren mayores exportaciones y un acceso más amplio al mercado chino. El segundo es el ejemplo regional de otros Estados que ya rompieron vínculos con Taiwán y luego abrieron relaciones con Pekín. El tercero es la dinámica política interna en la que la oposición y determinados grupos de interés pueden utilizar la cuestión taiwanesa como argumento contra el Gobierno actual, especialmente si se considera que los beneficios económicos de la alianza no son lo bastante visibles para los votantes comunes.

Por otro lado, también existen razones sólidas por las que Asunción, por ahora, sigue junto a Taipéi. Taiwán tiene en Paraguay una red política construida, una historia de cooperación y proyectos visibles en educación, tecnología y desarrollo institucional. Además, el liderazgo paraguayo evidentemente no quiere dar la impresión de que cambia la política exterior bajo presión de Pekín. En términos diplomáticos, eso es una cuestión de soberanía tanto como una cuestión de comercio.

Por eso, la fase actual puede describirse como una competencia entre dos modelos de oferta. China ofrece un mercado enorme, inversiones potenciales y la promesa de una mayor integración regional. Taiwán ofrece cercanía política, proyectos de desarrollo, cooperación económica dirigida y una narrativa de asociación entre democracias. El resultado de esa competencia no dependerá solo de preferencias ideológicas, sino sobre todo de quién logre mostrar de manera más convincente que su modelo aporta un beneficio concreto al Estado paraguayo, a la economía y a las élites gobernantes.

Por ahora, Paraguay sigue junto a Taiwán, pero la presión no disminuye. Precisamente por eso, la cuestión de las relaciones de Asunción con Pekín y Taipéi no es solo una nota diplomática a pie de página, sino una de las historias geopolíticas más importantes de América Latina: una historia en la que, a través de un país relativamente pequeño, se refractan los intereses de China, Taiwán, las economías regionales y el orden más amplio que se divide cada vez más abiertamente según líneas de poder, mercados y lealtad política.

Fuentes:
  • Reuters Connect – informe sobre el aumento de la influencia china sobre la clase política paraguaya y la importancia de Paraguay como último aliado de Taiwán en Sudamérica (link)
  • Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán – lista oficial de los Estados que mantienen relaciones diplomáticas plenas con Taiwán, incluido Paraguay (link)
  • Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán – declaración del presidente Santiago Peña y de funcionarios taiwaneses durante el foro de inversión de que el apoyo a Taiwán no cambiará por intereses económicos o presión (link)
  • Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay – datos sobre el crecimiento del comercio bilateral, los proyectos tecnológicos y las inversiones conjuntas de Paraguay y Taiwán (link)
  • Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay – panorama de las inversiones estratégicas en la economía digital, el Parque Tecnológico Taiwán–Paraguay y los proyectos educativos (link)
  • Ministerio de Asuntos Exteriores de Paraguay – publicaciones oficiales sobre el estado actual de las relaciones bilaterales entre Paraguay y Taiwán (link)
  • Associated Press – informe sobre la expulsión del enviado chino Xu Wei después de su llamamiento público a los legisladores paraguayos para que dieran la espalda a Taiwán (link)
  • ECLAC/CEPAL – análisis de las tendencias comerciales en América Latina y del contexto más amplio de la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China (link)
  • Asociación Rural del Paraguay – demandas de los productores para que Taiwán aumente la compra de carne vacuna paraguaya y otros productos (link)

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Hora de creación: 7 horas antes

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