El auge turístico de Grecia choca con la falta de trabajadores: el país atrae cada vez a más visitantes, pero le resulta cada vez más difícil encontrar personas que los reciban
Grecia lleva ya varias temporadas confirmando su condición de uno de los destinos europeos más demandados, pero detrás de los ingresos récord y del fuerte crecimiento se esconde un problema que cada vez se hace más visible: el turismo crece más rápido que la mano de obra nacional capaz de sostenerlo. Los hoteles, restaurantes, bares, agencias de viajes y servicios complementarios buscan, antes de cada nueva temporada, a miles de camareros, cocineros, camareras de piso, recepcionistas, socorristas y personal auxiliar, y parte de los empleadores reconoce abiertamente que el mercado laboral ya no puede seguir el ritmo de la demanda. En tales circunstancias, Grecia se apoya cada vez más en trabajadores de terceros países, pero las experiencias de otros Estados europeos muestran que la migración por sí sola no es una solución suficiente si al mismo tiempo no mejoran las condiciones de trabajo, de vivienda y de retención a largo plazo de los empleados.
Según las investigaciones del instituto griego INSETE, que opera dentro de la Confederación Griega de Turismo, el turismo tuvo en 2024 un peso enorme para la economía nacional. Su contribución directa alcanzó los 30,2 mil millones de euros, mientras que la contribución total, directa e indirecta, se estimó en 80,1 mil millones de euros, es decir, el 33,7 por ciento del PIB griego. Al mismo tiempo, según el mismo análisis, el turismo mantuvo un papel clave en el empleo, especialmente en el alojamiento y la hostelería, donde el tercer trimestre de 2024 trajo un nivel de empleo históricamente alto. Sin embargo, precisamente esa cifra revela la paradoja del sector: el empleo récord no eliminó la escasez de personas, sino que solo mostró cuánto había crecido la demanda.
Ingresos récord, pero también presión récord sobre el mercado laboral
Los datos del Bank of Greece confirman que el impulso turístico no fue de corta duración. Después de un 2024 muy sólido, Grecia logró en 2025, según los datos del banco central, un nuevo récord en ingresos por viajes, con más de 23,6 mil millones de euros. En otras palabras, el país consiguió al mismo tiempo atraer a un gran número de visitantes y aumentar el gasto por viaje, lo que para el gobierno y el sector turístico es una señal importante de que el turismo griego no se apoya solo en el volumen de llegadas, sino también en el crecimiento del valor del servicio. Sin embargo, cuanto más exitosa es la temporada turística, más visible se vuelve la presión sobre la mano de obra en las regiones más demandadas, desde Atenas y Tesalónica hasta Creta, Rodas, Míkonos y Santorini.
En la práctica, eso significa que la búsqueda de trabajadores de temporada ya no se libra solo entre empleadores y desempleados, sino también entre las propias empresas, que se quitan mutuamente a los trabajadores ofreciendo salarios algo más altos o un alojamiento más favorable. Ese proceso eleva aún más los costes operativos, pero no garantiza la estabilidad del sistema porque el problema simplemente se traslada de un empleador a otro. Para los visitantes, eso puede significar un servicio más lento, horarios más cortos en algunos establecimientos o una menor calidad de la estancia, especialmente en las islas donde el impacto estacional es más fuerte y donde la cuestión del
alojamiento en las islas griegas es importante no solo para los huéspedes, sino también para los trabajadores que necesitan vivir allí durante meses.
Cuál es la escasez real de personal
En el espacio público aparecen distintas estimaciones sobre el tamaño de la escasez, pero todas avanzan en la misma dirección: se trata de decenas de miles de trabajadores. En mayo de 2025, el periódico británico The Guardian, citando a representantes del sector y a sindicatos, señaló que en la hotelería y la hostelería faltaban alrededor de 80.000 trabajadores. En la prensa empresarial griega e internacional también aparecen estimaciones de hasta 90.000 puestos vacantes, lo que corresponde a la magnitud del problema que afecta a toda la cadena de servicios turísticos. Aún más preocupante es la estimación a largo plazo del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, según la cual Grecia podría estar para 2035 entre los países con mayor escasez de mano de obra turística en relación con las necesidades del sector.
Las cifras por sí solas no lo dicen todo. Detrás de ellas hay varias razones estructurales. La primera es la herencia de la pandemia, cuando miles de empleados abandonaron la hostelería y el turismo y se reorientaron hacia otras actividades. La segunda es la estacionalidad: muchos trabajan intensamente durante varios meses y luego entran en un período de incertidumbre y menor protección social. La tercera es el descenso demográfico y el envejecimiento de la población, que no afectan solo a Grecia, sino a todo el sur de Europa. La cuarta es la emigración: en años anteriores, un gran número de griegos, especialmente los más jóvenes y mejor formados, se fue a trabajar a países más ricos de la Unión Europea. Si a eso se añaden los altos costes de vida en los centros turísticos, especialmente en las islas, queda claro por qué los trabajadores nacionales eligen cada vez más empleos más estables y de todo el año.
Por qué muchos griegos no quieren trabajar en el turismo en las condiciones actuales
Los representantes de los trabajadores y parte de los analistas llevan tiempo advirtiendo de que el problema no está solo en el número de personas disponibles, sino también en la calidad de los empleos que se ofrecen. Trabajar en el turismo suele significar largas jornadas, trabajo en fines de semana y festivos, contratos temporales de temporada, incertidumbre entre dos temporadas y una vivienda cara en destinos donde los alquileres han subido con fuerza debido a la demanda turística. Para los jóvenes que pueden elegir entre un trabajo de oficina en una ciudad más grande y un trabajo de temporada en una isla, la decisión es cada vez más clara. Por eso, los empleadores ya no compiten solo con otros hoteles y restaurantes, sino con todos los demás sectores de la economía que ofrecen horarios más previsibles y una sensación de seguridad más duradera.
Parte del problema también está vinculada a la propia transformación de la economía griega. La Comisión Europea y el Bank of Greece destacan en sus evaluaciones que el país ha crecido en los últimos años, con el apoyo de la inversión, la construcción y el turismo. Eso significa que los trabajadores que antes iban casi automáticamente al sector turístico hoy tienen más alternativas. El turismo ya no es el único gran generador de empleo, y eso cambia las relaciones de fuerza en el mercado laboral. En una situación así, ni siquiera el aumento de los salarios es siempre suficiente si no va acompañado de un mejor nivel de vida, un contrato más seguro y una solución a la cuestión de la vivienda. Precisamente por eso, en los destinos griegos cada vez se menciona más también el
alojamiento para trabajadores de temporada y visitantes como uno de los cuellos de botella prácticos de todo el sistema.
Dependencia de trabajadores de terceros países
Ante la escasez de mano de obra nacional, Grecia ha abierto en los últimos años varios canales para la llegada legal de trabajadores extranjeros. El foco está en los acuerdos bilaterales y las cuotas para trabajadores de países fuera de la Unión Europea, entre los que se mencionan con más frecuencia Bangladés, Egipto e India. El Portal Europeo de Inmigración señala que el empleo estacional en Grecia se apoya en gran medida en acuerdos bilaterales, mientras que las fuentes griegas e internacionales han registrado repetidamente en los últimos años intentos de facilitar la llegada de trabajadores para la agricultura, la pesca, la construcción y el turismo.
Atenas, por su parte, ha intentado actuar en varios niveles. Uno de los pasos fue también una ley que permitió la expedición de permisos de trabajo y residencia a un determinado número de migrantes que ya se encuentran en el país y pueden demostrar empleo. Associated Press informó de que se trataba de una medida que debía abarcar a unas 30.000 personas y aliviar la escasez de mano de obra no cualificada. Desde el punto de vista económico, una medida así tenía una lógica clara: en lugar de mantener a parte de la mano de obra en la zona gris o fuera del mercado laboral legal, el Estado intentó incorporarla al sistema en un momento en que necesitaba urgentemente trabajadores.
Pero esa solución tiene sus limitaciones. En primer lugar, no crea automáticamente un número suficiente de personas con experiencia en hotelería y hostelería. En segundo lugar, los procedimientos administrativos, los visados y los permisos de trabajo siguen tardando demasiado en relación con el ritmo de la temporada turística. En tercer lugar, los trabajadores que llegan a Grecia no se quedan necesariamente allí a largo plazo, especialmente si consideran que en Europa occidental pueden ganar más y obtener condiciones más estables. En otras palabras, Grecia compite por los trabajadores extranjeros en el mismo mercado europeo en el que compiten también los países más ricos.
Qué muestran España, Italia y Alemania
La comparación con otros grandes mercados europeos del turismo y del trabajo muestra que Grecia no es una excepción, pero sí un caso especial debido a la fuerza de su dependencia del turismo. España, por ejemplo, sigue siendo una potencia turística, y el Ministerio de Industria y Turismo de ese país publicó que en abril de 2025 el empleo vinculado al turismo superó los 2,9 millones de personas, con casi 100.000 nuevos trabajadores respecto al año anterior. En el último trimestre de 2025, el número de empleados en actividades turísticas también superó los tres millones. Eso demuestra que un gran mercado puede absorber más trabajadores que Grecia, pero también que el crecimiento del empleo no elimina automáticamente las presiones sobre el sector. En España, junto a la escasez de mano de obra, cada vez se debate más sobre la calidad de los empleos, los costes de la vivienda en las regiones turísticas y la necesidad de que el turismo sea más sostenible para la población local.
Italia recurrió a un sistema de cuotas. Según la información del sistema italiano de integración de migrantes y del Portal Europeo de Inmigración, para el período 2023 – 2025 se previó la entrada de un total de 452.000 trabajadores extranjeros, y solo para 2025 se fijaron 165.000 cuotas, de las cuales una gran parte está destinada al trabajo estacional. Precisamente el trabajo estacional es clave para el turismo y la agricultura. Sin embargo, la experiencia italiana muestra que un aumento formal de las cuotas no es suficiente si los procedimientos siguen siendo lentos, si a los empleadores les cuesta conseguir trabajadores a tiempo y si parte de la mano de obra termina en formas de trabajo inseguras. El modelo de cuotas puede aliviar la presión, pero no resuelve las debilidades de un modelo de negocio que depende de una temporada corta y de una baja flexibilidad en la vivienda.
Alemania está en una posición distinta, porque su problema no es solo el turismo estacional, sino una escasez más amplia de mano de obra cualificada en cientos de profesiones. La Agencia Federal de Empleo publicó en 2025 que en el país existe escasez en 163 profesiones, y las fuentes oficiales alemanas y europeas advierten de los efectos del envejecimiento de la población y de la jubilación de la generación del baby boom. Por eso Berlín ha liberalizado significativamente en los últimos años la inmigración de trabajadores cualificados mediante la nueva Ley de Inmigración de Mano de Obra Cualificada. El ejemplo alemán es importante para Grecia porque muestra dos cosas: en primer lugar, la migración es una parte necesaria de la respuesta cuando la población nacional envejece y disminuye; en segundo lugar, ni siquiera un Estado fuerte y rico puede apoyarse solo en abrir la puerta a los extranjeros sin un sistema de reconocimiento de cualificaciones, integración y una política de retención de trabajadores a largo plazo.
La migración ayuda, pero no puede ser el único apoyo
Esa es al mismo tiempo la lección central para Grecia. La llegada de trabajadores de terceros países puede evitar que parte de los hoteles y restaurantes se quede sin personal en plena temporada, pero por sí sola no mejora las condiciones por las que los trabajadores nacionales se marchan y los extranjeros a menudo no se quedan. La Organización Internacional del Trabajo advierte de que en el turismo y la hostelería precisamente la estacionalidad, el carácter temporal de los empleos y las limitadas posibilidades de promoción figuran entre las principales razones de las carencias persistentes de mano de obra. Si el sector sigue apoyándose en la lógica del reemplazo a corto plazo de personas, el problema volverá cada año, quizá incluso con más fuerza.
Para un modelo más sostenible se necesitan varias medidas paralelas. La primera es aumentar el atractivo de los empleos mediante mejores salarios, horarios más previsibles y una protección más fuerte entre dos temporadas. La segunda es invertir en educación profesional y formación especializada, para que más trabajadores entren en el sector con una perspectiva clara de desarrollo. La tercera es resolver la cuestión de la vivienda en los destinos más saturados, donde el mercado del alquiler a menudo actúa de una manera que expulsa precisamente a aquellos trabajadores sin los cuales la oferta turística no puede funcionar. La cuarta es la simplificación administrativa para la llegada legal de trabajadores extranjeros, pero con protección frente a la explotación y con normas que permitan una integración real.
¿Puede el turismo seguir creciendo al mismo ritmo?
Desde la perspectiva de los ingresos a corto plazo, la respuesta probablemente sea afirmativa: Grecia sigue siendo un destino con una marca fuerte, tiene una gran demanda internacional y aprovecha el creciente interés por los viajes al Mediterráneo. Pero la pregunta para los próximos años ya no es solo cuántos turistas llegarán, sino si el país puede garantizar suficientes personas para que ese crecimiento sea sostenible sin empeorar las condiciones de trabajo y la calidad del servicio. Si el sector sigue desarrollándose más rápido que la capacidad del mercado laboral para seguirle el ritmo, entonces el crecimiento de visitantes dejará de ser una ventaja pura y se convertirá en un factor de presión interna.
En ese sentido, el caso griego va más allá de la propia Grecia. Habla de una Europa que quiere más turistas, más ingresos y más crecimiento, pero que al mismo tiempo envejece, se enfrenta a la escasez de trabajadores y está políticamente dividida en torno a la migración. Por eso, el debate sobre los trabajadores estacionales, los canales legales de migración, el derecho a un trabajo digno y una vivienda asequible se desarrollará con cada vez más intensidad, no solo en Atenas, sino también en Madrid, Roma y Berlín. Para un país que obtiene del turismo un tercio de su fuerza económica, la respuesta a la pregunta de quién recibirá al mundo en el futuro quizá sea tan importante como la pregunta de cuánto gastará ese mundo durante sus vacaciones. Y para los destinos que viven de la ola estival de visitantes, desde las islas hasta las ciudades históricas, el debate sobre los trabajadores ya no puede separarse de la cuestión de la vida local, los costes y la
oferta de alojamiento en los destinos griegos, que debe seguir siendo funcional tanto para los residentes como para quienes trabajan allí.
Fuentes:- INSETE – informe sobre la contribución del turismo a la economía griega en 2024, incluida la contribución directa y total al PIB y al empleo (enlace)- INSETE – infografía con indicadores clave sobre la contribución del turismo al PIB griego en 2024 (enlace)- Bank of Greece – estadísticas oficiales sobre ingresos por viajes y gasto turístico de los no residentes en Grecia (enlace)- Comisión Europea – previsión económica para Grecia, con énfasis en la importancia del turismo para el crecimiento económico (enlace)- ELSTAT – Encuesta de Población Activa, nota sobre las oscilaciones estacionales del empleo en Grecia debido al turismo (enlace)- The Guardian – informe de mayo de 2025 sobre la estimación de que a la hotelería y hostelería griegas les faltan alrededor de 80.000 trabajadores y sobre las razones de la escasez (enlace)- AP News – informe sobre la ley griega que permite a un determinado número de migrantes sin papeles obtener permisos de trabajo y residencia para aliviar la escasez de mano de obra (enlace)- EU Immigration Portal – visión general de las normas para el trabajo estacional en Grecia, incluidos los acuerdos bilaterales (enlace)- Ministerio de Industria y Turismo de España – datos oficiales sobre el empleo turístico en abril de 2025 y crecimiento por encima de 2,9 millones de empleados (enlace)- Ministerio de Industria y Turismo de España – datos oficiales sobre más de tres millones de empleados en turismo en el último trimestre de 2025 (enlace)- Integrazione Migranti / portal institucional italiano – detalles de las cuotas para la entrada de trabajadores extranjeros en Italia en el período 2023 – 2025 (enlace)- EU Immigration Portal – normas para el trabajo estacional en Italia y explicación del sistema de cuotas (enlace)- Bundesagentur für Arbeit – análisis oficial de la escasez de mano de obra cualificada en Alemania y lista de profesiones con déficit (enlace)- Ministerio Federal del Interior de Alemania – visión general de los efectos de la nueva Ley de Inmigración de Mano de Obra Cualificada tras el primer año de aplicación (enlace)- OIT – análisis sobre la escasez de mano de obra y habilidades en el turismo tras la pandemia, con énfasis en la estacionalidad y las condiciones de trabajo (enlace)
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