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Los científicos crearon por primera vez células CAR-T en el cuerpo y eliminaron en ratones la leucemia, el mieloma y el sarcoma

Descubre cómo los investigadores de UCSF desarrollaron un nuevo método CAR-T que crea en el cuerpo células para combatir el cáncer. Ofrecemos un resumen de los resultados publicados en Nature, de los posibles beneficios para el tratamiento de la leucemia, el mieloma múltiple y el sarcoma, y de las razones por las que los expertos aun así piden cautela.

Los científicos crearon por primera vez células CAR-T en el cuerpo y eliminaron en ratones la leucemia, el mieloma y el sarcoma
Photo by: Domagoj Skledar - illustration/ arhiva (vlastita)

Los científicos crearon por primera vez células CAR-T directamente en el cuerpo: un nuevo método eliminó en ratones la leucemia, el mieloma múltiple y el sarcoma

Durante años, uno de los mayores problemas de la inmunoterapia moderna contra el cáncer no fue solo médico, sino también logístico. La terapia CAR-T, uno de los métodos de tratamiento más potentes para determinadas neoplasias malignas de la sangre, hoy se fabrica por lo general de forma separada para cada paciente: los médicos primero aíslan sus linfocitos T, células del sistema inmunitario que pueden atacar la enfermedad, luego los envían a un laboratorio especializado donde se reconfiguran genéticamente, y después esas células preparadas se devuelven al organismo. Ese procedimiento puede salvar vidas, pero dura semanas, es muy costoso y no está igualmente disponible para todos los pacientes. Precisamente por eso, un nuevo trabajo de científicos de la Universidad de California en San Francisco, publicado el 18 de marzo en la revista Nature, ha despertado gran atención: los investigadores afirman que lograron hacer lo que hasta hace poco parecía un objetivo lejano, es decir, crear células CAR-T antitumorales directamente dentro del cuerpo.

En experimentos con ratones con sistemas inmunitarios humanizados, el nuevo enfoque condujo a la eliminación de una leucemia agresiva, del mieloma múltiple y del sarcoma. Se trata de una investigación preclínica, lo que significa que el método aún no ha sido probado en humanos y que todavía tiene un largo camino por recorrer antes de cualquier posible aplicación clínica. Pero la importancia de los resultados radica en que el equipo mostró que es posible insertar con gran precisión una secuencia de ADN más grande en un lugar exactamente determinado del genoma de las células T humanas, y ello sin extraer esas células del cuerpo. En el campo de la terapia celular y génica, esto se considera uno de los principales desafíos técnicos, por lo que el interés de la comunidad especializada es grande incluso más allá de la propia oncología.

Por qué la terapia CAR-T ha sido hasta ahora potente, pero de difícil acceso

La terapia CAR-T se basa en una idea sencilla con una ejecución muy compleja. A los linfocitos T se les añade genéticamente la instrucción para crear el llamado receptor de antígeno quimérico, es decir, CAR. Este receptor permite a las células T reconocer objetivos exactamente determinados en la superficie de las células tumorales y luego destruirlos. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que, desde 2017, las terapias CAR-T se han convertido en una parte importante del tratamiento de ciertas leucemias, linfomas y mieloma múltiple, y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos tiene hoy en su lista de terapias celulares y génicas aprobadas siete productos CAR-T para distintas neoplasias malignas de la sangre. Al mismo tiempo, la FDA recuerda que estas terapias siguen aplicándose con una estricta vigilancia de seguridad debido a posibles efectos adversos graves, incluida la tormenta de citocinas, las complicaciones neurológicas y el seguimiento a largo plazo del riesgo de neoplasias malignas secundarias.

A pesar de los impresionantes resultados clínicos, el modelo de producción actual tiene limitaciones graves. Cada preparado se fabrica individualmente a partir de las propias células del paciente, y todo el proceso requiere centros especializados, infraestructura de laboratorio y un tiempo que, en las enfermedades agresivas, a menudo no juega a favor. Un problema adicional es que los pacientes suelen someterse a quimioterapia preparatoria antes de la infusión para crear espacio para las nuevas células, y algunos no la toleran bien. Precisamente por eso, en los últimos años ha crecido con fuerza el interés por el llamado in vivo CAR-T, un enfoque en el que las células T no se reconfiguran fuera del cuerpo, sino dentro de él. Ya en 2024 y 2025, Nature advertía que esa dirección del desarrollo podría cambiar radicalmente la accesibilidad de la terapia, pero también abrir una generación completamente nueva de intervenciones génicas precisas en células específicas.

Qué hizo exactamente el equipo de UCSF

El equipo dirigido por Justin Eyquem en UCSF desarrolló un sistema de dos partículas. La primera transporta la herramienta de edición genética CRISPR-Cas9, a menudo descrita como una especie de tijeras moleculares, y la entrega a los linfocitos T que circulan por el organismo. La segunda transporta una nueva instrucción de ADN para un CAR antitumoral. Según las descripciones disponibles del trabajo, la clave de todo el sistema no está solo en entregar el material genético a la célula correcta, sino también en insertarlo en un lugar predeterminado del genoma, en lugar de dejar que termine en una ubicación aleatoria.

Esto es importante por al menos dos razones. La primera es la seguridad: con la integración aleatoria existe la posibilidad de afectar una parte del genoma que no debería tocarse, lo que en casos raros puede crear problemas adicionales e incluso cambios malignos secundarios. La segunda es la funcionalidad: cuando el CAR se inserta en un sitio elegido con precisión, su expresión puede regularse de manera más natural, lo que potencialmente mejora el comportamiento de las células obtenidas de este modo. En un comunicado publicado por Azalea Therapeutics, una empresa nacida a partir de esta plataforma de investigación, se indica que el CAR sin promotor se inserta en el locus TRAC, es decir, en la ubicación genómica asociada con la cadena alfa del receptor de las células T, con lo que se consigue una expresión del CAR regulada fisiológicamente. En otras palabras, los investigadores no solo intentaron producir la mayor cantidad posible de células reconfiguradas, sino también hacer que se comportaran más cerca de lo que el sistema inmunitario podría mantener de manera estable y duradera.

Los investigadores también tuvieron que resolver un problema adicional de selectividad. Cuando las células se editan en el laboratorio, es posible comprobar si se han modificado exactamente las células que se desea cambiar. En el cuerpo, ese control es bastante más difícil. Por eso, el enfoque se diseñó desde el principio para que las partículas se dirigieran a los linfocitos T y evitaran una eliminación rápida del organismo. Según la descripción de los resultados preclínicos, precisamente la capacidad del sistema para llegar a las células correctas sin afectar objetivos no deseados es una de las principales ventajas de esta plataforma frente a intentos anteriores del enfoque in vivo.

Resultados en ratones: limpieza rápida del tumor y una ventaja inesperada

En modelos de leucemia agresiva, una sola inyección del sistema de dos componentes eliminó todo rastro medible de cáncer en casi todos los ratones en el plazo de dos semanas, según se indica en la descripción del estudio y en informes complementarios. Las células CAR-T creadas dentro del cuerpo constituían una parte significativa de las células inmunitarias en determinados órganos y eliminaron la enfermedad de la médula ósea y del bazo. El mismo enfoque también mostró efecto en el mieloma múltiple, una enfermedad maligna de las células plasmáticas, pero también en el sarcoma, lo que atrajo una atención especial porque los tumores sólidos hasta ahora por lo general han representado un terreno mucho más difícil para la terapia CAR-T que las neoplasias malignas de la sangre.

Un detalle importante es que, según los autores, las células producidas dentro del cuerpo parecían incluso de mejor calidad en algunas características que las producidas en el laboratorio. La hipótesis de los investigadores es que, durante la manipulación fuera del organismo, las células T pueden perder parte de su llamada capacidad madre y de su potencial proliferativo, es decir, de su capacidad de expansión más duradera y de mantenimiento del efecto antitumoral. Si esa impresión se confirma en investigaciones posteriores, no se trataría solo de una simplificación de la producción, sino quizás también de una ventaja biológica del propio enfoque. Precisamente ese es uno de los mensajes más llamativos del trabajo: la nueva tecnología promete no solo una terapia más rápida y barata, sino potencialmente también una mejor desde el punto de vista funcional.

Aun así, sigue tratándose de un hallazgo preclínico. Los modelos murinos, incluso aquellos con sistemas inmunitarios humanizados, no pueden predecir por completo lo que ocurrirá en los seres humanos. La historia del desarrollo de fármacos está llena de ejemplos en los que resultados alentadores en animales fueron solo el primer paso, y después se demostró que la seguridad, la dosificación, la duración del efecto o los efectos adversos en humanos planteaban preguntas completamente nuevas. Por eso, es necesario evitar un tono excesivamente triunfalista: se trata de un avance científico serio, pero no de una terapia lista para su uso clínico rutinario.

Por qué la inserción genética precisa es más importante que la velocidad por sí sola

En los enfoques CAR-T anteriores, gran parte de la atención se centraba en cómo producir la terapia con la suficiente rapidez para un paciente gravemente enfermo. Este trabajo desplaza la discusión un paso más allá, hacia la cuestión de cómo hacerlo con mayor precisión y seguridad. Aquí, CRISPR-Cas9 no se utilizó solo como una herramienta para "cortar" el genoma, sino como parte de un sistema mediante el cual una gran secuencia de ADN se introduce en un lugar exactamente planificado. En el campo de la terapia génica, ese control es crucial, porque la diferencia entre la integración aleatoria y la dirigida puede significar la diferencia entre una respuesta biológica variable y una más predecible.

Esta es también la razón por la que este resultado tiene un significado más amplio que el de la propia oncología. Si se demuestra que cargas genéticas mayores pueden insertarse de forma selectiva y estable en las células deseadas dentro del cuerpo, conceptos similares podrían adaptarse algún día también a otras enfermedades en las que sea necesario reconfigurar células inmunitarias u otras células sin un proceso de laboratorio complejo. Nature y otras fuentes especializadas llevan algún tiempo describiendo la ingeniería celular in vivo como una posible nueva frontera de las terapias celulares y génicas, precisamente porque combina la precisión de la biología molecular con la ambición de convertir procedimientos personalizados complejos en plataformas médicas más ampliamente accesibles.

¿Puede esto significar realmente una terapia más barata y accesible?

Una de las razones más importantes por las que esta publicación resonó con tanta fuerza no es solo su potencial médico, sino también la cuestión de la accesibilidad. Los procedimientos CAR-T actuales están ligados a grandes centros oncológicos y a costosas cadenas de producción. Esto crea una diferencia entre los pacientes que pueden acceder a la terapia a tiempo y aquellos que, por razones geográficas, financieras, logísticas o por el estado general de su organismo, no tienen esa posibilidad. En el verano de 2025, al eliminar el programa obligatorio REMS para parte de las terapias CAR-T autólogas, la FDA dijo abiertamente que quería reducir la carga administrativa y organizativa y acelerar el acceso a tratamientos potencialmente curativos. Pero incluso sin ese alivio regulatorio, sigue siendo un hecho que la propia producción de los actuales preparados CAR-T es compleja y costosa.

Precisamente por eso, los investigadores y las empresas que trabajan en el enfoque in vivo suelen utilizar la comparación con terapias listas "de estantería". La idea no es que un procedimiento así fuera a volverse literalmente tan sencillo como una vacuna mañana mismo, sino que un sistema estandarizado podría aplicarse sin una fabricación individual de varias semanas para cada paciente por separado. Si se alcanzara ese objetivo, en teoría se acortarían los tiempos de espera, se reducirían los costes y se abriría la posibilidad de que la terapia también fuese ofrecida por hospitales que hoy no disponen de toda la infraestructura necesaria para el proceso clásico de CAR-T. En sistemas sanitarios con recursos limitados, eso representaría más que un progreso tecnológico: sería un posible paso hacia una accesibilidad más justa al tratamiento avanzado del cáncer.

La cautela de los expertos: el camino hacia los humanos apenas comienza

Por muy impresionantes que suenen los resultados, la siguiente fase será la más difícil. La transición del modelo preclínico a los ensayos en humanos abre varios grupos de preguntas. La primera es la seguridad: hay que demostrar que el sistema realmente no modifica células no deseadas y que no provoca consecuencias inmunológicas o genéticas perjudiciales. La segunda es el control de la dosis: no da igual cuántas nuevas células CAR-T se crearán, cuánto tiempo persistirán y si su actividad será lo bastante fuerte como para destruir el tumor sin provocar una toxicidad excesiva. La tercera es la fiabilidad: un modelo preclínico puede estar cuidadosamente optimizado, mientras que en pacientes reales habrá una gran diversidad de tumores, terapias previas y estados del sistema inmunitario.

Ya se sabe que se está intentando trasladar la plataforma hacia el desarrollo clínico a través de Azalea Therapeutics, una compañía que, según datos públicamente disponibles, fue cofundada por algunos de los autores del trabajo, entre ellos Justin Eyquem, Jenny Hamilton y Jennifer Doudna. Ese es un camino frecuente en biomedicina: un descubrimiento académico pasa al desarrollo biotecnológico para asegurar el capital, el trabajo regulatorio y la infraestructura de producción necesarios para los ensayos clínicos. Ese modelo puede acelerar la llegada de la tecnología a los pacientes, pero también intensifica la necesidad de un seguimiento cuidadoso e independiente de los resultados en fases posteriores del desarrollo, especialmente cuando se trata de una plataforma que afecta a la regulación genética de células inmunitarias vivas.

Qué significa este trabajo para el futuro del tratamiento del cáncer

El mensaje más importante del nuevo trabajo no es que el cáncer se haya convertido de repente en un problema fácil de resolver, sino que los límites de lo técnicamente posible en inmunoterapia vuelven a desplazarse. Las terapias CAR-T ya han cambiado las perspectivas para una parte de los pacientes con leucemias, linfomas y mieloma múltiple, pero al mismo tiempo han seguido siendo terapias de alta complejidad, alto coste y accesibilidad limitada. Si se demuestra que las células T pueden programarse con precisión directamente en el organismo, sin fabricación individual en laboratorio, entonces podría abrirse una nueva era de la terapia celular en la que una biología personalizada de primer nivel se combinaría con una aplicación mucho más sencilla.

Resulta especialmente interesante que los autores también hayan mostrado efecto en un modelo de sarcoma, porque precisamente los tumores sólidos siguen representando uno de los mayores obstáculos para las plataformas CAR-T. Eso por sí solo no significa que el problema esté resuelto, pero sugiere que el enfoque in vivo quizá no permanecerá limitado exclusivamente a las neoplasias malignas de la sangre. En el mejor escenario posible, este trabajo podría recordarse algún día como el momento en que la terapia CAR-T empezó a salir del estrecho marco de un procedimiento hospitalario complejo "hecho a mano" y a avanzar hacia una plataforma de medicina de precisión más ampliamente aplicable. Por ahora, sin embargo, se trata de un prometedor paso científico cuyo valor real tendrá que confirmarse mediante ensayos clínicos estrictos, supervisión regulatoria y reproducibilidad de los resultados fuera de las condiciones de laboratorio.

Fuentes:
  • Nature – noticia sobre el desarrollo de un enfoque mediante el cual las células CAR-T podrían crearse directamente en el cuerpo, con una revisión del contexto científico y clínico link
  • Nature – revisión especializada del desarrollo del enfoque in vivo CAR-T y de la entrada de tales plataformas en ensayos clínicos link
  • National Cancer Institute – explicación de cómo funciona la terapia CAR-T y para qué neoplasias malignas de la sangre se utiliza link
  • FDA – lista oficial de terapias celulares y génicas aprobadas, incluidos los productos CAR-T aprobados en Estados Unidos link
  • FDA – comunicado sobre cambios regulatorios para las inmunoterapias CAR-T autólogas y recordatorio sobre la vigilancia de seguridad de esas terapias link
  • FDA – aprobación de una nueva indicación para Breyanzi de diciembre de 2025, como ejemplo de la continua expansión del uso de CAR-T en neoplasias malignas de la sangre link
  • Azalea Therapeutics – comunicado sobre el trabajo publicado el 18 de marzo de 2026 y las características técnicas de la plataforma para la inserción precisa in vivo de CAR en el locus TRAC link

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Hora de creación: 6 horas antes

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