El “Rey Lear” de Shakespeare visita el Teatro Nacional Croata de Rijeka: una tragedia política sobre el poder, la familia y el derrumbe de la confianza
El Teatro Nacional Croata Ivan pl. Zajc de Rijeka acoge el lunes 4 de mayo de 2026 a las 19:30 horas la obra “El Rey Lear” de William Shakespeare, en producción del Teatro Nacional Croata de Varaždin. Se trata de una función invitada dentro del programa K-HNK, y el papel principal lo interpreta el primer actor nacional Ljubomir Kerekeš. La producción llega a
Rijeka después del estreno de Varaždin celebrado el 28 de marzo de 2026, con el que una de las tragedias más conocidas de Shakespeare recibió una nueva interpretación escénica dirigida por Ivan Plazibat.
“El Rey Lear” se observa a menudo como un drama sobre la vejez, la ceguera paterna, la traición familiar y el enfrentamiento tardío con los propios errores. Pero en esta producción se destaca con fuerza también la dimensión política del texto: la decisión del gobernante de dividir el reino entre sus hijas no es solo un acto privado, sino el detonante de una crisis de autoridad, orden y comunidad. En el centro de la historia se encuentra un hombre convencido de que puede conservar el poder simbólico después de renunciar al poder real, pero precisamente ese engaño abre espacio para la manipulación, la ambición y el derrumbe violento del sistema que hasta entonces descansaba en su autoridad.
La función invitada del HNK de Varaždin en el Zajc
Según el anuncio oficial del Teatro Nacional Croata Ivan pl. Zajc, la función invitada de Rijeka ha sido anunciada como una función invitada K-HNK del Teatro Nacional Croata de Varaždin, y la obra se representa el lunes 4 de mayo de 2026 a las 19:30 horas. La venta de entradas está vinculada al teatro de Rijeka, y la información disponible sobre los precios indica un rango de 14 a 20 euros, según la categoría de asiento elegida. Para los visitantes que llegan a la ciudad por la representación, es especialmente importante la ubicación del teatro en el centro de Rijeka, en la dirección Verdijeva b.b., con la posibilidad de buscar
alojamiento cerca del Teatro Nacional Croata Ivan pl. Zajc.
La función invitada es culturalmente relevante también porque conecta dos casas teatrales nacionales a través de un programa de intercambio, con lo que producciones creadas en un centro teatral se presentan al público fuera de su entorno de origen. En este caso se trata de una producción que ya en los anuncios ha sido señalada como una lectura contemporánea de la tragedia de Shakespeare sobre el poder, la familia y la debilidad humana. Tal marco da a “El Rey Lear” una actualidad que supera el título clásico de repertorio: el drama no habla solo de la caída de un rey, sino también de cómo un orden político puede debilitarse cuando la responsabilidad pública es sustituida por la vanidad privada.
Ljubomir Kerekeš en el papel principal
El papel de Lear correspondió a Ljubomir Kerekeš, uno de los actores croatas más reconocibles y primer actor nacional de drama. Según el informe de HRT desde el anuncio del estreno de Varaždin, esta producción fue para Kerekeš su 120.º estreno jubilar en su carrera. Ese dato subraya adicionalmente la exigencia y el peso del papel principal, porque Lear se cuenta entre los personajes más complejos de la literatura dramática: en escena pasa de gobernante seguro de sí mismo a hombre que pierde autoridad, seguridad, comprensión de su propia familia y finalmente apoyo en un mundo que se derrumba.
El Lear de Kerekeš no es solo un rey que juzga mal a sus hijas. Es una figura de poder que no entiende que el respeto no puede exigirse después de que se ha quebrantado el fundamento de la confianza. En la decisión inicial de dividir el reino según las declaraciones de amor pronunciadas públicamente, ya se vislumbra el problema fundamental del drama: la verdad se vuelve menos importante que la representación de la lealtad, y la prudencia política cede su lugar a una prueba teatral de devoción. Por eso la caída de Lear actúa a la vez de manera íntima y pública. Es un padre que no oye la sinceridad de la hija menor, pero también un gobernante que no ve las consecuencias de su propio acto.
Dirección de Ivan Plazibat y equipo creativo
La obra la dirige Ivan Plazibat, quien ya había colaborado antes con el teatro de Varaždin. Según los datos del Teatro Nacional Croata de Varaždin y del Teatro Nacional Croata Ivan pl. Zajc, la traducción la firma Antun Šoljan, el escenógrafo es Davor Molnar, la diseñadora de vestuario Petra Pavičić, la compositora Nevena Glušica, la asesora lingüística Ines Carović, y la diseñadora de iluminación Vesna Kolarec. En el proceso de representación participan también el regidor Vedran Dervenkar y la apuntadora Natalija Gligora Gagić.
Una composición creativa así apunta a una producción que no se apoya solo en la fuerza literaria del texto de Shakespeare, sino también en un lenguaje escénico que debe transmitir el derrumbe del mundo en el que se encuentran los personajes. “El Rey Lear” es un drama en el que el espacio, la luz, la música y el ritmo de las escenas tienen una función importante: tormenta, páramo, corte, prisión y campo de batalla no son solo ubicaciones, sino estados de conciencia e imágenes de una sociedad que ha perdido el equilibrio. En una obra así, las soluciones escenográficas y sonoras deben sostener el conflicto fundamental entre la apariencia del poder y la impotencia real.
El director Ivan Plazibat, según el informe de HRT desde la rueda de prensa antes del estreno, destacó que se trata de una historia sobre el poder político que corrompe a las personas. Esta línea interpretativa se enlaza claramente con la propia estructura de la tragedia de Shakespeare. Los personajes no se hunden solo porque sean malos o buenos, sino porque en la cercanía del poder se intensifican sus ambiciones, miedos, debilidades y capacidad de traición. Precisamente por eso “El Rey Lear” no funciona como una simple división moral, sino como un drama en el que las contradicciones humanas se ven en las circunstancias más extremas.
Elenco y reparto de papeles
Junto a Ljubomir Kerekeš, en la obra actúa Dea Presečki en el doble papel de Cordelia y el Bufón. Ese reparto es especialmente interesante porque Cordelia y el Bufón en el mundo de Shakespeare llevan formas de verdad distintas, pero conectadas. Cordelia se niega a hablar de amor como una representación política y por ello es castigada, mientras que el Bufón, a través de la ironía y la aparente bufonería, pronuncia lo que en la corte no se puede decir directamente. La unión de estas dos funciones en una sola actriz puede subrayar adicionalmente el motivo de la verdad, que en el mundo del poder es a la vez necesaria y peligrosa.
Hana Hegedušić interpreta a Goneril, Tea Harčević a Regan, Marinko Leš a Gloucester, Lovro Rimac a Edmund, Karlo Mrkša a Edgar, Sunčana Zelenika Konjević a Kent, Pavle Matuško al duque de Albany, Robert Španić al rey de Francia, a un caballero del séquito de Lear, a un soldado francés y otros papeles, y Vid Ćosić al duque de Borgoña y a Oswald. Tal reparto reúne a un elenco que debe sostener dos tragedias paralelas: la ruina familiar y política de Lear y la historia de Gloucester sobre el engaño paterno, la traición y el reconocimiento tardío de la verdad.
Precisamente el paralelismo de Lear y Gloucester convierte “El Rey Lear” en uno de los dramas más profundos sobre el juicio humano. Ambos padres leen mal a sus propios hijos; ambos creen a los equivocados y rechazan a quienes les dicen la verdad o les permanecen fieles. Shakespeare, a través de estas dos líneas, muestra que el derrumbe no surge solo por la enemistad abierta, sino también por la incapacidad de distinguir sinceridad, adulación, interés y lealtad. Por eso el drama es a la vez político, familiar y existencial.
Un drama sobre un Estado que se descompone desde dentro
En el texto original de la obra, y también en los anuncios oficiales de las representaciones de Varaždin y Rijeka, se destaca especialmente que “El Rey Lear” no es solo una tragedia sobre la vejez y la traición. Es también un estudio sobre el derrumbe del Estado. La decisión de Lear de dividir el reino entre sus hijas parece ser una decisión personal, casi familiar, pero sus consecuencias alcanzan a todo el orden político. Él cree que puede renunciar a la responsabilidad y conservar los privilegios; que puede entregar la gestión y seguir siendo una autoridad incuestionable. En ese engaño se abre una grieta por la que entran la lucha por el poder, el desprecio hacia la debilidad y la violencia.
La fuerza política de “El Rey Lear” procede precisamente de que el drama no presenta el Estado como una institución abstracta, sino como una red de confianza, deberes y autoridad simbólica. Cuando esa red se rompe, los títulos formales ya no significan mucho. El rey que ha perdido el poder queda expuesto, y quienes han recibido la autoridad ya no sienten obligación hacia el viejo orden. Shakespeare muestra así cuánto depende la estabilidad política de la prudencia, pero también del límite ético que los personajes deben respetar por sí mismos. Cuando ese límite desaparece, el poder se convierte en una lucha sin reglas.
Por eso “El Rey Lear”, incluso después de más de cuatro siglos, sigue siendo un texto que puede leerse en clave contemporánea. Su actualidad no está en la traslación directa a un solo momento político, sino en el reconocimiento de los mecanismos del poder: la adulación como moneda política, la cercanía familiar como medio de influencia, la palabra pública como representación de lealtad y la impotencia de las instituciones cuando las dirigen personas que no distinguen la responsabilidad de la vanidad personal. En ese sentido, la representación en Rijeka no trae solo un título canónico, sino también un material teatral que impulsa a pensar en la fragilidad de todo orden.
Una tragedia familiar en el centro de la fractura política
Aunque “El Rey Lear” se describe a menudo como un drama sobre el poder político, su núcleo emocional sigue siendo la relación entre padres e hijos. Lear no exige de sus hijas solo amor, sino una confirmación pública de su propia importancia. Goneril y Regan entienden las reglas del juego y le ofrecen las palabras que quiere oír, mientras que Cordelia se niega a convertir el amor en una competición retórica. Su silencio no es vacío, sino una forma de verdad, pero Lear en ese momento no la reconoce. De tal juicio equivocado nace una tragedia que se extenderá mucho más allá del círculo familiar.
Precisamente por eso el drama alcanza también al público que no busca en él solo una alegoría política. Habla de silencios generacionales, expectativas irreales, necesidad de reconocimiento y miedo a perder importancia. Lear no puede aceptar la vejez como un cambio de relación con el mundo. Quiere la confirmación de que sigue siendo el centro de la familia y del Estado, pero no entiende que el amor no puede medirse con el discurso público. Por eso su quiebra no es solo un castigo por una decisión política equivocada, sino también un doloroso enfrentamiento con el hecho de que la autoridad sin cercanía queda vacía.
La intendente del HNK de Varaždin, Senka Bulić, según el informe de HRT, describió “El Rey Lear” como un gran drama íntimo y político que concierne al tiempo actual. Tal lectura es especialmente importante porque pone en primer plano la pregunta de qué queda cuando desaparecen el poder, la seguridad y el amor. En esa pregunta se encuentran la capa privada y la pública de la tragedia: un hombre que lo tenía todo queda sin apoyo, y el Estado que descansaba en su autoridad entra en el caos.
Shakespeare como espejo del tiempo
Los anuncios oficiales de la obra destacan que “El Rey Lear” también hoy actúa como espejo del tiempo. Esa formulación no es solo una frase promocional, porque la tragedia de Shakespeare realmente vuelve constantemente a los teatros precisamente cuando las sociedades sienten la tensión entre autoridad, responsabilidad y derrumbe de la confianza. El drama no ofrece un consuelo sencillo ni una resolución moral rápida. Muestra cómo los errores en la cima pueden derramarse a todos los niveles de la comunidad, pero también cómo las debilidades personales se convierten en hechos políticos cuando las lleva una persona con poder.
En la literatura europea, “El Rey Lear” ocupa un lugar especial como texto en el que el drama íntimo de una familia se convierte en una amplia imagen del hundimiento del orden. La tormenta de Lear no es solo una escena meteorológica, sino una imagen teatral de un mundo en el que ya no hay orientaciones firmes. Los personajes que creían en títulos, herencia, juramentos y jerarquía se encuentran de pronto en un espacio en el que valen la fuerza, el engaño y la lucha desnuda por la supervivencia. Por eso “El Rey Lear” es también un drama sobre el lenguaje: lo que al principio se pronuncia como adulación desencadena la catástrofe, mientras que la verdad llega demasiado tarde o en formas que el poder no quiere oír.
La representación de Rijeka en el Teatro Nacional Croata Ivan pl. Zajc tiene por ello un significado cultural más amplio que el simple invitado de una casa teatral. Trae al público un encuentro con un texto que pertenece al mismo tiempo al canon teatral y permanece abierto a nuevas lecturas. Para quienes llegan de fuera de la ciudad, las
ofertas de alojamiento en Rijeka disponibles pueden ser una parte práctica de la planificación de la visita, pero la razón central de la llegada sigue siendo un acontecimiento teatral que une un texto dramático clásico, una dirección contemporánea y un reparto actoral potente.
Una obra que exige un público concentrado
“El Rey Lear” no es un título que se apoye en una atracción superficial. Es una obra que exige un público concentrado, dispuesto a seguir las fracturas en las relaciones, los cambios de alianzas y las grietas psicológicas cada vez más profundas de los personajes. En este drama se cuestiona casi toda relación: padre e hija, padre e hijo, gobernante y súbdito, vejez y juventud, verdad y utilidad, poder e impotencia. Precisamente por eso puede actuar con fuerza tanto sobre los espectadores que conocen bien el texto de Shakespeare como sobre aquellos que lo encuentran por primera vez en escena.
En la producción de Varaždin tiene un peso especial también el hecho de que el papel principal lo interpreta un actor con gran experiencia escénica. Lear es un papel que no exige solo habilidad técnica, sino también la capacidad de mostrar a un hombre que se derrumba ante el público, pero que al mismo tiempo no pierde complejidad. Debe ser a la vez culpable y vulnerable, poderoso e impotente, terrible y profundamente humano. Ahí reside la exigencia de la escritura de Shakespeare: el público no observa solo la caída de un gobernante, sino un proceso en el que detrás de la figura política aparece gradualmente el hombre desnudo.
La obra que el 4 de mayo de 2026 llega a Rijeka puede por ello leerse como un acontecimiento teatral, pero también como una ocasión para una nueva reflexión sobre uno de los textos más importantes de la literatura dramática europea. “El Rey Lear” muestra que el derrumbe del orden no siempre tiene que anunciarse con ruido, guerra o rebelión abierta. A veces comienza con una decisión equivocada, una palabra errónea, una sinceridad no reconocida y un momento en el que la vanidad personal ocupa el lugar de la responsabilidad política.
Fuentes:- Teatro Nacional Croata Ivan pl. Zajc – anuncio oficial de la función invitada de Rijeka de la obra “El Rey Lear”- Teatro Nacional Croata de Varaždin – página oficial de la obra, equipo creativo, elenco y datos del estreno- HRT – informe desde el anuncio del estreno de Varaždin y declaraciones sobre la obra- Novi list – anuncio de la función invitada del HNK de Varaždin en Rijeka- HNK Zajc / venta de entradas – fecha, ubicación y rango de precios de las entradas
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