El turismo emisor ruso desafía el aislamiento: ¿puede el viaje convertirse en un puente hacia la paz mientras la guerra continúa?
En febrero de 2026, casi cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, las relaciones políticas y económicas europeas con Moscú siguen lastradas por sanciones, restricciones de viaje y una prolongada interrupción de muchas conexiones de transporte. Aun así, un fenómeno vuelve una y otra vez a los titulares: el turismo emisor ruso vuelve a crecer con fuerza, y parte de los viajeros rusos—paradójicamente—veranea en los mismos destinos “neutrales” que los ucranianos. Ese encuentro en las playas de Tailandia, en los hoteles de Dubái o en los aeropuertos del Golfo abre una pregunta incómoda pero importante: ¿puede el turismo, incluso en estas circunstancias, ser un canal para el diálogo y la reducción de tensiones, o se trata de una ilusión de normalidad que encubre la continuidad de la guerra?
El dinero sale, pese a las sanciones
Los datos sobre los flujos transfronterizos de dinero indican que el gasto ruso en viajes al extranjero se recuperó más rápido de lo que muchos esperaban en 2022 y 2023. En materiales analíticos y publicaciones relacionadas con la balanza de pagos, el banco central ruso registra un aumento del gasto en servicios vinculados a los viajes y al turismo, con la nota de que la dinámica cambia bajo la influencia del tipo de cambio del rublo y la disponibilidad de logística. En declaraciones públicas recogidas por los medios, así como en estadísticas vinculadas a la balanza de pagos, se mencionan decenas de miles de millones de dólares al año que los ciudadanos rusos gastan en viajes al extranjero—una cifra que, según los datos disponibles, se ha aproximado o, en algunos años, ha alcanzado niveles previos a la pandemia.
Al mismo tiempo, ese crecimiento no significa un regreso a las “rutas antiguas”. Los espacios aéreos cerrados y las restricciones a las aerolíneas occidentales han redirigido a los viajeros hacia destinos que han mantenido un enfoque más abierto hacia Rusia, así como hacia centros de tránsito que pueden “tender un puente” sobre la interrupción de las rutas directas.
¿Por qué precisamente Tailandia y los EAU?
En el sudeste asiático, Tailandia se ha perfilado como uno de los puntos clave del regreso turístico ruso. Medios tailandeses y fuentes empresariales regionales citan a la Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT) y estimaciones de que el mercado ruso podría superar los niveles récord de 2024, cuando se mencionan alrededor de 1,74 millones de visitantes rusos. En paralelo, los análisis del desempeño turístico de Tailandia en 2025 muestran que el país tuvo en total unos 32,9 millones de llegadas internacionales, con oscilaciones vinculadas a la demanda de China y a la percepción de seguridad—pero el mercado ruso sigue siendo uno de los más estables dentro de esa estructura.
En el Golfo, los EAU—especialmente Dubái—siguen reforzando su condición de centro “neutral” para el turismo, los negocios y las conexiones. Los datos oficiales del Dubai Department of Economy and Tourism (DET) señalan que Dubái registró 9,88 millones de pernoctaciones internacionales en la primera mitad de 2025, con crecimiento respecto al año anterior. Informes independientes de medios y resúmenes estadísticos anotan después que en 2025 Dubái alcanzó alrededor de 19,6 millones de visitantes internacionales, prolongando una tendencia de crecimiento de varios años. Un indicador adicional del papel de la ciudad como centro global lo aporta el dato de que el Aeropuerto Internacional de Dubái procesó un récord de 95,2 millones de pasajeros en 2025.
Para parte de los viajeros rusos, los EAU no son solo un destino, sino también una “válvula” logística: un lugar donde es más fácil pagar servicios, encontrar vuelos hacia terceros países y mantener contactos con el mercado global de servicios. Para parte de los ucranianos, el Golfo también es un espacio de tránsito, trabajo y descanso, y la elección del destino a menudo se guía por razones de seguridad y economía.
Encuentros de rusos y ucranianos en “terreno neutral”
Una de las razones por las que este tema es socialmente sensible es el hecho de que el turismo crea una “cercanía” inesperada entre personas de Estados en guerra. En el espacio público se mencionan cada vez más situaciones en las que familias rusas y ucranianas se encuentran en hoteles, en excursiones o en restaurantes en destinos que formalmente no forman parte del régimen de sanciones occidental. A nivel de experiencias personales, esos encuentros pueden ser silenciosos—sin conversación—pero a veces también se convierten en motivo de debate sobre si algo puede cambiar “desde abajo”, fuera de las negociaciones diplomáticas.
Aquí hay que ser cauteloso: el hecho de que la gente se encuentre de vacaciones no significa automáticamente diálogo ni un avance hacia la paz. En el mejor de los casos, el turismo crea un espacio mínimo para reconocer al otro lado como personas, y no como “etiquetas” abstractas de la propaganda bélica. En el peor de los casos, genera resentimiento, porque parte de la opinión pública en Ucrania y entre la diáspora ucraniana percibe esas escenas como una normalización de la agresión o una falta de sensibilidad ante la realidad de la guerra.
Turismo y paz: qué dicen las instituciones internacionales
La idea de que los viajes pueden reducir tensiones no es nueva. En los mensajes de las Naciones Unidas con motivo del Día Mundial del Turismo se subraya la relación entre turismo y paz, con el énfasis de que el turismo sostenible puede crear empleo, impulsar la inclusión y fortalecer las economías locales, mientras que el intercambio cultural puede ampliar horizontes y fomentar el respeto mutuo. UN Tourism, por ejemplo, destacó para el Día Mundial del Turismo 2024 el tema “Turismo y Paz”, subrayando cómo los viajes y el intercambio cultural pueden contribuir a la comprensión y a la reducción de tensiones, aunque con la condición de una gestión responsable y el respeto a las comunidades locales.
Sin embargo, esos documentos y mensajes no son una “prueba” de que el turismo en la práctica pueda detener una guerra. Más bien describen un potencial: el turismo como forma de conectividad internacional “blanda”, que puede facilitar contactos, pero no puede sustituir decisiones políticas, garantías de seguridad y la rendición de cuentas por crímenes de guerra.
La mecánica del regreso: rutas, hubs y limitaciones
El turismo emisor desde Rusia hoy funciona en una infraestructura diferente a la de antes de 2022. Debido a las restricciones del tráfico aéreo, parte de los viajeros depende de conexiones vía Turquía, los EAU u otros hubs que tienen vuelos viables hacia ciudades rusas. Algunas aerolíneas de la región, incluidas las de bajo coste, están ampliando rutas hacia los mercados rusos, como muestra el ejemplo de la apertura de nuevas rutas desde los Emiratos hacia Rusia.
En cuanto a los pagos, debido a las limitaciones de los sistemas internacionales de tarjetas y a las sanciones bancarias, los viajeros suelen buscar destinos donde puedan organizar más fácilmente transacciones financieras, utilizar métodos de pago alternativos o pagar por adelantado paquetes a través de intermediarios locales. Esto no significa que viajar sea “sin problemas”; significa que se ha adaptado.
Qué obtienen los países anfitriones—y dónde están los riesgos
Para Tailandia, los EAU y otros países que reciben un mayor número de visitantes rusos, los ingresos turísticos significan empleo y estabilización del sector tras la pandemia. Tailandia, según estimaciones analíticas, tuvo en 2025 una caída de llegadas totales respecto a 2024, y los ingresos de los visitantes extranjeros también oscilaron. En ese entorno, un mercado estable—como el ruso—se convierte en un amortiguador importante.
Para Dubái, el crecimiento de visitantes encaja en un modelo más amplio de desarrollo urbano que combina turismo, servicios empresariales, inmobiliario y aviación global. Los resultados récord de afluencia y de tráfico de pasajeros en 2025 refuerzan aún más el papel de la ciudad como centro internacional.
No obstante, los riesgos son múltiples. Primero, existe un riesgo reputacional: los destinos percibidos como “puertos seguros” para ciudadanos de un país sancionado pueden verse bajo presión de la opinión pública o de actores políticos. Segundo, aumenta la necesidad de supervisar los flujos financieros para evitar vulneraciones de los regímenes de sanciones, especialmente mediante servicios sofisticados y arreglos de intermediación. Tercero, también hay un riesgo social sobre el terreno: conflictos en hoteles, incidentes verbales o la difusión de desinformación pueden trasladar las tensiones de guerra al espacio turístico.
¿Puede el turismo ser realmente un “puente”?
La respuesta depende de lo que esperemos del turismo. Si por “puente” se entiende que los viajes por sí solos abrirán el camino a una paz oficial, esa suposición es irreal. La guerra en Ucrania se libra con armas y diplomacia; su final depende de decisiones políticas y arreglos de seguridad, no de la temporada en Phuket o de la ocupación hotelera en Dubái.
Pero si el “puente” se entiende de forma más modesta—como la posibilidad de que las personas en contacto eviten deshumanizar al otro lado, escuchen una experiencia distinta o reduzcan el automatismo del odio—entonces el turismo puede tener un papel limitado pero real. Los mensajes de la ONU sobre el turismo como factor que “conecta a las personas” no prometen milagros; recuerdan que los contactos entre ciudadanos forman parte de un marco social más amplio en el que la paz se hace posible.
En la práctica, ese papel del turismo depende del contexto y de la responsabilidad. Los anfitriones pueden reducir el riesgo mediante normas claras, prevención de incidentes y enfoque en la seguridad. Las empresas turísticas pueden comunicar estándares de conducta y garantizar que el negocio no sirva para eludir regímenes internacionales. Los viajeros, por su parte, pueden elegir si se encierran en su propia burbuja informativa o reconocen que la guerra tiene consecuencias reales para las personas que encuentran, incluso cuando están en la misma piscina o en el mismo avión.
Contexto más amplio: recuperación global del turismo y “nueva geografía” de los viajes
A nivel global, el turismo internacional volvió a niveles altos tras la pandemia, con fuertes diferencias regionales y nuevos patrones de demanda. UN Tourism, en sus panoramas estadísticos, subraya la recuperación de los viajes y los ingresos, pero también la necesidad de gestionar la sostenibilidad y reducir los efectos negativos del turismo masivo. En esta “nueva geografía” de los viajes, el turismo emisor ruso se convierte en un ejemplo de cómo los mercados pueden redirigirse: cuando se cierran los corredores tradicionales, los viajeros buscan alternativas políticamente y logísticamente disponibles.
Para Europa y Croacia, este tema tiene dos capas. La primera es económica: los cambios en los flujos de turistas cambian la competencia en el mercado mediterráneo y redistribuyen el gasto. La segunda es social y política: el debate sobre qué significa la “normalidad” mientras la guerra continúa, y dónde están los límites entre la libertad individual de movimiento y la responsabilidad moral.
Mientras los procesos diplomáticos, los paquetes de sanciones y la dinámica militar siguen cambiando, el turismo sigue siendo una de las pocas esferas en las que, pese a todo, se encuentran ciudadanos de bandos en guerra. Esos encuentros no resuelven el conflicto, pero recuerdan que la guerra, por muy “geopolítica” que sea, siempre tiene un rostro humano—incluso cuando se oculta tras gafas de sol y pulseras de hotel.
Fuentes:- Bank of Russia – páginas y publicaciones sobre la balanza de pagos (estimaciones y comentarios analíticos) (link)- Bank of Russia – publicación “Russia’s Balance of Payments” (boletines analíticos) (link)- Dubai Department of Economy and Tourism (DET) – nota de prensa sobre visitantes en H1 2025 (link)- Dubai Department of Economy and Tourism (DET) – Tourism Performance Report ene–oct 2025 (link)- Associated Press – Dubai International Airport y el récord de 2025 (link)- Skift – análisis de las llegadas a Tailandia en 2025 citando cifras oficiales tailandesas (link)- Bangkok Post – estimaciones de la TAT sobre llegadas rusas y expectativas para la temporada (link)- UN Press – mensaje del Secretario General de la ONU sobre turismo y paz (World Tourism Day 2024) (link)- UN Tourism – World Tourism Day 2024 “Tourism and Peace” (link)
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