La FIFA responde a la UEFA: "Nadie está vendiendo el fútbol", pero el plan de inversión privada sigue activo
El 31 de julio de 2026, la FIFA rechazó las acusaciones de que el presidente Gianni Infantino pretende "vender" la Copa Mundial a inversores privados y confirmó que continúa las consultas sobre la creación de una nueva empresa comercial, FIFA Forward Enterprise. En un comunicado publicado después del enfrentamiento más duro mantenido hasta ahora con la UEFA, la organización mundial del fútbol afirmó que la empresa propuesta permanecería de forma permanente bajo su propiedad y control. La FIFA sostiene que el capital privado no obtendría competencias sobre las reglas, el calendario, los formatos de competición ni otras decisiones deportivas. A pesar de ello, la propuesta no ha sido retirada, sino que las 211 federaciones miembro de la FIFA podrán estudiarla, proponer modificaciones y, finalmente, aceptarla o rechazarla.
La respuesta desde Zúrich se produjo después de que la UEFA y sus 55 federaciones nacionales anunciaran por unanimidad el 30 de julio que no participarían en ninguna competición de la FIFA mientras el proyecto siguiera activo. La confederación europea exige el abandono total de la propuesta y garantías vinculantes de que la FIFA no abrirá en el futuro sus competiciones ni sus estructuras de gobierno a la propiedad privada. En el centro del conflicto no se encuentra únicamente la cuestión de quién tendría el control formal, sino también si la entrada de inversores cambiaría de manera permanente la forma en que se toman las decisiones sobre las competiciones futbolísticas más valiosas. La FIFA afirma que el dinero aceleraría el desarrollo del fútbol en todo el mundo, mientras que la UEFA advierte que la obligación de generar rentabilidad para los inversores podría acabar imponiéndose a los intereses deportivos.
Qué es FIFA Forward Enterprise
Según la propuesta oficial de la FIFA, FIFA Forward Enterprise, abreviada como FFE, sería una filial especial en la que se integrarían las actividades comerciales y la organización operativa de los eventos de la FIFA. Esto incluye la venta de derechos televisivos y mediáticos, patrocinios, entradas, licencias y operaciones comerciales relacionadas con la Copa Mundial y otros torneos de fútbol masculino, femenino y juvenil. La FIFA afirma que esta separación permitiría una gestión más profesional de la cartera comercial y la generación de ingresos que, según su estimación, actualmente no se aprovechan plenamente. La nueva empresa tendría una valoración inicial de 20.000 millones de dólares, con un plan para captar hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias sin control de gestión. Thrive Eternal, una empresa de inversión vinculada al empresario estadounidense Joshua Kushner, aparece mencionada como el probable líder del grupo de inversores, mientras que J.P. Morgan ha sido contratado como asesor del proceso.
La FIFA afirma expresamente que los inversores externos no tendrían ninguna función operativa y que no invertirían en la propia FIFA, sino únicamente en su filial comercial. Según el modelo publicado, la FIFA conservaría la mayoría en el órgano de gobierno de la FFE y la competencia exclusiva sobre las reglas del fútbol, las competiciones, el calendario internacional y todas las decisiones regulatorias y deportivas. Los críticos consideran que la separación formal de esas competencias no elimina la presión económica. Si el valor de la filial y la rentabilidad de los inversores dependen del crecimiento de los ingresos, las decisiones sobre la ampliación de las competiciones, el aumento del número de partidos y la entrada en nuevos mercados podrían convertirse indirectamente en parte del mismo interés empresarial.
Miles de millones para el desarrollo y dos tipos diferentes de pagos
El argumento más importante de la FIFA es la promesa de fondos de desarrollo considerablemente mayores para las federaciones nacionales. Según el plan, cada una de las 211 federaciones miembro debería recibir 20 millones de dólares a través del programa regular FIFA Forward en el ciclo de 2027 a 2030, en lugar de los ocho millones de dólares previstos actualmente. La FIFA subraya que esa cantidad correspondería a todos los miembros, independientemente de que hubieran apoyado individualmente la propuesta. Para el período de 2031 a 2034 se contemplan 22 millones de dólares por federación, y para el ciclo de 2035 a 2038 otros 24 millones. El dinero podría utilizarse para infraestructuras, centros nacionales de entrenamiento, formación de entrenadores, selecciones nacionales, competiciones nacionales, fútbol base y fútbol femenino.
Junto con el aumento regular, existe también un FIFA Fast Forward Programme separado, concebido como una posibilidad voluntaria y única de retirar 20 millones de dólares adicionales por federación para grandes proyectos de desarrollo. Precisamente esos fondos únicos se financiarían mediante la inversión inicial de capital privado en la FFE. Sumando los ciclos previstos y el posible pago especial, una federación podría acceder hasta 2038 a una cantidad total de hasta 86 millones de dólares. La FIFA afirma que los beneficios netos de la nueva filial volverían al fútbol y que el paquete total de desarrollo podría superar los diez mil millones de dólares. Para muchas federaciones pequeñas, cuyos ingresos anuales y capacidades de infraestructura dependen en gran medida de los programas de la FIFA, se trata de una oferta financiera que puede cambiar sustancialmente sus posibilidades.
La disputa se agravó aún más tras las afirmaciones de que las federaciones habían recibido un plazo corto para aceptar el modelo y conservar así el derecho al pago único. El 29 de julio, la UEFA acusó a la FIFA de plantear un ultimátum a las federaciones nacionales, y al día siguiente la Concacaf también criticó el "plazo artificialmente corto". En una aclaración posterior, la FIFA afirmó que todas las partes de la propuesta eran únicamente una base inicial para la consulta y que podían aceptarse, rechazarse o modificarse individualmente o en su totalidad. La organización también señaló que la participación en el programa de pago único sería voluntaria. Sin embargo, la cuestión de los plazos, las condiciones y la relación exacta entre el apoyo al proyecto y el acceso al dinero continuó siendo uno de los principales ámbitos de desconfianza.
FIFA: Los informes incorrectos alteraron la consulta
En respuesta a las críticas, la FIFA afirmó que informaciones mediáticas inexactas habían alterado el proceso de consulta previsto antes de que las federaciones nacionales tuvieran la oportunidad de estudiar la documentación. La organización manifestó que "nadie está vendiendo el fútbol" y que nunca contemplaría una posibilidad de ese tipo. La FIFA también rechaza que una confederación o un grupo de federaciones pueda hablar en nombre de los 211 miembros. La postura oficial es que cada miembro debe tener derecho a examinar los hechos y votar sobre su propio futuro.
El proyecto no se pondrá en marcha sin el apoyo de la mayoría de las federaciones nacionales y las decisiones correspondientes del Consejo de la FIFA. Si no se alcanza una mayoría, la FIFA afirma que sus actividades comerciales permanecerán en su forma actual y que la FFE no será constituida. De este modo, la FIFA intenta reducir la impresión de que el acuerdo ya está cerrado, aunque ya se han presentado los asesores, un posible inversor principal y el marco financiero. Precisamente ese nivel de preparación ha alimentado la sospecha entre los opositores de que la consulta comenzó demasiado tarde. La diferencia entre la descripción del proyecto por parte de la FIFA como una propuesta abierta y la percepción de las confederaciones de que se enfrentan a un modelo casi terminado es ahora uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo.
La UEFA anuncia un boicot sin precedentes
La reacción de la UEFA superó ampliamente el habitual intercambio de comunicados críticos entre las instituciones futbolísticas. Después de una reunión de emergencia de sus 55 miembros, la confederación europea anunció que sus selecciones nacionales no participarían en ninguna competición de la FIFA mientras la propuesta siguiera activa. La UEFA sostiene que la Copa Mundial no es un producto de inversión, sino un patrimonio deportivo creado durante generaciones por jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Según su posición, ningún órgano de gobierno tiene el derecho moral de vender una parte de aquello que únicamente administra de manera temporal en nombre de toda la comunidad futbolística. Por ello, la organización europea no acepta la distinción de la FIFA entre la propiedad de una filial comercial y un interés de propiedad relacionado con las competiciones.
Cuando los propietarios privados invierten miles de millones de dólares, advierte la confederación, su objetivo legítimo pasa a ser el crecimiento del valor y de la rentabilidad financiera. Esto podría generar una presión constante para aumentar el número de partidos, ampliar los torneos, vender derechos adicionales y adaptar los calendarios a los mercados que producen mayores ingresos. Las consecuencias también afectarían a las ligas nacionales, las copas continentales, los clubes y la carga de los jugadores. Por eso, la UEFA afirma que el problema no se limita al control jurídico, sino que abarca la relación futura entre las prioridades deportivas y comerciales.
La confederación europea también acusó a la FIFA de preparar el proyecto sin una consulta real con las instituciones que gobiernan una gran parte del fútbol mundial. En su comunicado, el proceso fue descrito como poco transparente y coercitivo, especialmente por vincular el apoyo rápido con la posibilidad de acceder a un importante pago único. La FIFA rechaza esa interpretación y se remite a la votación final de todos los miembros. Sin embargo, el hecho de que las 55 federaciones europeas hayan apoyado públicamente una posición común significa que ya no se trata únicamente de un conflicto entre los dos presidentes, Gianni Infantino y Aleksander Čeferin. Se trata de una disputa institucional que, si no se resuelve rápidamente, podría tener consecuencias deportivas directas.
La Concacaf rechazó la propuesta y la AFC expresó su solidaridad
La oposición no se ha limitado a Europa. Después de una reunión de sus 41 miembros, la Concacaf rechazó oficialmente la propuesta y pidió que se examine si las reservas existentes de la FIFA pueden utilizarse para aumentar los fondos de desarrollo sin vender participaciones minoritarias al capital privado. La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe cuestionó especialmente la necesidad de inversión externa después de lo que describió como la Copa Mundial más rentable de la historia. También criticó la ausencia de un debate previo en los órganos competentes y exigió que se respetaran los procedimientos establecidos en los estatutos de la FIFA. Esta posición es importante porque procede de la región que acaba de organizar la Copa Mundial de 2026 y que participó directamente en la generación de los ingresos a los que apela la FIFA.
La Confederación Asiática de Fútbol anunció inicialmente que no había sido consultada y, el 31 de julio, expresó su solidaridad con la UEFA y la Concacaf respecto a las serias preocupaciones por la inversión privada en las principales competiciones de la FIFA y por la manera en que se toman las decisiones. La AFC no anunció una decisión formal de boicot equivalente, pero advirtió que la mera posibilidad de un escenario de ese tipo era una señal de una crisis profunda. La confederación africana CAF todavía no ha adoptado una postura definitiva. Su Comité Ejecutivo deberá evaluar la propuesta, mientras que se ha invitado a las federaciones nacionales africanas a estudiar la documentación y participar en la consulta. Debido al gran número de federaciones para las que los fondos de desarrollo de la FIFA son especialmente importantes, las posiciones de África, Sudamérica y Oceanía podrían resultar decisivas para la mayoría final.
El sindicato de futbolistas profesionales FIFPRO también ha solicitado un proceso transparente e inclusivo. La organización que representa a los jugadores subrayó que las decisiones sobre el desarrollo comercial y el gobierno del fútbol internacional afectan directamente a las condiciones laborales, el calendario y la carga de trabajo de los profesionales. FIFPRO no ha rechazado de antemano cualquier forma de nueva estructura comercial, pero afirmó que las propuestas de tanta importancia no deben diseñarse mediante ultimátums. Por ello, cualquier futura versión del proyecto deberá responder no solo a la cuestión de la propiedad formal, sino también a la exigencia de garantías medibles contra una comercialización excesiva.
La primera prueba práctica podría llegar ya en septiembre
El anuncio del boicot europeo no es una amenaza abstracta vinculada únicamente a la próxima Copa Mundial masculina. La primera competición de la FIFA en el calendario actual es la Copa Mundial Femenina Sub-20, que debería celebrarse en Polonia del 5 al 27 de septiembre de 2026. Entre los 24 participantes se encuentran la anfitriona Polonia, además de Inglaterra, Francia, Italia, Portugal y España. Si la decisión conjunta de la UEFA permaneciera vigente hasta el inicio del torneo, la FIFA se enfrentaría a la retirada de varias selecciones, a grupos alterados y a graves problemas organizativos. Debido al breve período que queda hasta el primer partido, este torneo podría convertirse en el indicador inmediato de si el boicot es una forma de presión negociadora o una decisión que las federaciones están dispuestas a ejecutar.
Los riesgos posteriores son aún mayores. La Copa Mundial Femenina de 2027 en Brasil está prevista del 24 de junio al 25 de julio, y las selecciones europeas representan una gran parte del interés deportivo y comercial de la competición. La Copa Mundial masculina de 2030 vincula aún más a la FIFA y la UEFA, porque España y Portugal, junto con Marruecos, serán los principales anfitriones, mientras que Argentina, Paraguay y Uruguay organizarán tres partidos de conmemoración del centenario. Una ruptura prolongada plantearía cuestiones sobre las eliminatorias, los contratos, los derechos televisivos y las relaciones con los anfitriones. Sin embargo, actualmente no se ha confirmado oficialmente que vaya a cancelarse ninguna competición ni que alguna selección europea haya retirado ya su inscripción.
La votación sigue abierta, pero el coste político aumenta
La FIFA intenta ahora devolver el debate al marco de una consulta formal, con el mensaje de que la decisión final corresponde a las federaciones nacionales. Su oferta combina un aumento a largo plazo de los fondos de desarrollo con capital único para proyectos que muchos miembros pequeños no podrían financiar sin ayuda adicional. Los opositores, sin embargo, exigen que la FIFA explique primero por qué el mismo objetivo no puede alcanzarse utilizando los ingresos y las reservas existentes, sin introducir copropietarios privados en las actividades vinculadas a las competiciones más valiosas. La Concacaf ya ha planteado oficialmente esa cuestión, y la UEFA afirma que el beneficio financiero no puede compensar el riesgo de un cambio permanente del modelo de gobierno. De este modo, el debate se reduce a una elección entre un acceso más rápido al capital y la preservación de un círculo de propiedad completamente cerrado dentro de las instituciones futbolísticas.
El resultado dependerá de si la FIFA puede ofrecer garantías jurídicas y de gobierno más precisas y convencer a sus miembros de que los inversores externos realmente no podrían influir en las decisiones deportivas. Igualmente importante será que flexibilice los plazos y separe los pagos de desarrollo de la percepción de que se utilizan para comprar apoyo político. La UEFA ha establecido una condición muy elevada para retirar el boicot: el abandono completo de la propuesta y una garantía permanente contra la propiedad privada del gobierno o de las competiciones. La FIFA no ha aceptado hasta ahora esa exigencia y sigue presentando el proyecto como una propuesta que puede modificarse. Por ello, el 31 de julio de 2026, la situación permanecía sin cambios en el punto más importante: la FFE no había sido aprobada, pero tampoco retirada, mientras la amenaza de un boicot europeo seguía activa.
Fuentes:
- FIFA - aclaración de la propuesta FIFA Forward Enterprise y continuación de la consulta con los 211 miembros (enlace)
- FIFA - presentación oficial del modelo financiero, las inversiones y el aumento de los fondos de desarrollo (enlace)
- UEFA - comunicado conjunto de la UEFA y las 55 federaciones nacionales sobre el boicot a las competiciones de la FIFA (enlace)
- Concacaf - decisión de los 41 miembros de rechazar la propuesta y solicitar una forma distinta de financiar el desarrollo (enlace)
- Confederación Asiática de Fútbol - posición sobre las inversiones privadas y solidaridad con la UEFA y la Concacaf (enlace)
- CAF - información sobre la evaluación de la propuesta en la confederación africana (enlace)
- FIFPRO - solicitud de un proceso transparente y de la inclusión de representantes de los jugadores (enlace)
- FIFA - calendario de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de Polonia 2026 (enlace)
- Associated Press - contexto del conflicto, reacciones de las confederaciones y posible efecto del boicot sobre las competiciones de la FIFA (enlace)