OHB Sweden construye la constelación meteorológica europea Sterna: 20 satélites para pronósticos más precisos desde el Ártico hasta el Mediterráneo
La Agencia Espacial Europea ha adjudicado a la empresa sueca OHB Sweden un contrato para el desarrollo y la construcción de 20 pequeños satélites para el programa EPS-Sterna, una nueva constelación meteorológica europea que debería proporcionar, a partir de 2029, mediciones mucho más frecuentes de la temperatura atmosférica, la humedad y las nubes. Se trata de uno de los proyectos europeos más importantes en el ámbito de la meteorología operativa de los últimos años, porque se espera que el sistema mejore los pronósticos a muy corto plazo y el llamado nowcasting, especialmente en las zonas donde el tiempo cambia con rapidez y donde existen carencias de observación, como el Ártico, el Atlántico Norte y el Mediterráneo. El acuerdo se firmó el 18 de marzo de 2026 y, según los datos del grupo OHB, el valor del contrato asciende a 248 millones de euros. En términos políticos y económicos, se trata de una señal importante de que Europa quiere reforzar su propia independencia en la observación terrestre desde el espacio y reducir la dependencia de datos procedentes de fuera del sistema europeo.
Del prototipo a la constelación operativa
El nuevo proyecto se apoya directamente en el éxito del Arctic Weather Satellite, un satélite experimental que la ESA lanzó el 16 de agosto de 2024 desde Vandenberg, en California. Ese satélite fue desarrollado como prueba de que incluso una plataforma más pequeña y barata puede llevar un sofisticado instrumento de microondas capaz de realizar mediciones meteorológicas útiles. Ya a comienzos de 2026, la ESA anunció que precisamente ese demostrador había cumplido su tarea clave: mostró que una constelación de satélites similares puede proporcionar observaciones mucho más frecuentes que los satélites meteorológicos polares clásicos, que por lo general sobrevuelan una ubicación concreta solo dos veces al día. En la práctica, esto significa que los servicios meteorológicos pueden detectar antes en situaciones críticas el desarrollo de tormentas, las irrupciones de aire frío, los cambios en el contenido de vapor de agua y otros procesos que afectan directamente a la calidad del pronóstico.
Precisamente por eso EUMETSAT, la organización europea encargada de los satélites meteorológicos operativos, dio luz verde al programa EPS-Sterna. El Consejo de EUMETSAT aprobó por unanimidad el inicio del programa en enero, y la organización señaló que el sistema permitiría mediciones por microondas de la temperatura, la humedad y las nubes con “una frecuencia nunca vista hasta ahora”. EUMETSAT también estima que el beneficio económico total del programa a lo largo de su vida útil podría alcanzar al menos 30.000 millones de euros, con una relación beneficio-coste de hasta 51 a 1. Estas estimaciones no significan solo una mejor imagen científica de la atmósfera, sino también beneficios concretos para el transporte, la energía, la agricultura, la protección civil y la planificación de respuestas ante fenómenos meteorológicos extremos.
Por qué el Ártico está en el centro del proyecto
Aunque Sterna servirá a todo el mundo, el Ártico sigue siendo la principal razón estratégica por la que el proyecto se está acelerando. En sus explicaciones, la ESA afirma que precisamente el Ártico es la región de la Tierra que se calienta más rápidamente y una fuente importante de procesos que afectan al tiempo sobre Europa. En un entorno así, la cantidad de vapor de agua puede cambiar de forma rápida e intensa, y justamente esos datos se encuentran entre los más importantes para la precisión de los modelos numéricos. El problema es que la red clásica de observación en el extremo norte no es lo suficientemente densa, y los satélites geoestacionarios, debido a su posición sobre el ecuador, no tienen allí una buena visibilidad. Los satélites polares cubren esa zona, pero no con la frecuencia suficiente como para proporcionar una visión casi continua de unas condiciones que cambian rápidamente.
Por eso la nueva constelación se concibe como respuesta a un problema operativo muy concreto. En lugar de depender de un gran satélite, Europa introduce un grupo de satélites más pequeños que juntos crean una densa red de pasos sobre las mismas zonas. Según la ESA y EUMETSAT, la mayor parte de los datos debería estar disponible en aproximadamente una hora, mientras que la cobertura global completa se lograría en unas tres horas. En comparación con los sistemas polares actuales, se trata de un salto importante, especialmente para predecir cambios repentinos que pueden convertirse en episodios meteorológicos peligrosos.
Qué construirá exactamente OHB Sweden
Según los anuncios oficiales de la ESA y OHB Sweden, la constelación estará compuesta en todo momento por seis satélites en órbita. Sin embargo, el programa no está concebido como una entrega única de solo esas naves espaciales. Durante la vida operativa del sistema, los satélites se renovarán dos veces más para garantizar un suministro ininterrumpido de datos al menos hasta 2042. Esto significa que se construirán en total 18 satélites operativos, además de otros dos de reserva, es decir, un total de 20 naves espaciales que son objeto del contrato actual. Los primeros seis satélites deberían lanzarse en 2029, lo que deja un plazo de desarrollo muy corto para un proyecto de esta magnitud.
Precisamente por eso la ESA y sus socios industriales vuelven a subrayar el llamado enfoque New Space. Este modelo de desarrollo implica un ciclo de diseño más rápido, una mayor dependencia de tecnología ya probada, una menor masa de los satélites y un control más estricto de los costes que en los programas tradicionales de gran escala de observación terrestre. La ESA recordó que el Arctic Weather Satellite también se desarrolló en solo 36 meses, y además con un presupuesto mucho más ajustado de lo habitual en las misiones clásicas. Para la industria espacial europea, Sterna es por tanto tanto una prueba tecnológica como de producción: debe demostrar que el continente puede industrializar en un plazo relativamente corto toda una serie de microsatélites meteorológicos sin perder calidad de datos.
El radiómetro de microondas como corazón de la misión
Cada satélite de la constelación llevará un radiómetro de microondas de barrido transversal, un instrumento destinado a medir perfiles de humedad y temperatura atmosféricas. Estas mediciones son especialmente valiosas porque permiten observaciones también a través de las nubes, algo que los sensores ópticos no pueden hacer del mismo modo. Precisamente por eso los datos de microondas tienen un gran valor para la meteorología operativa, porque aportan información sobre el estado de la atmósfera en situaciones en las que el tiempo es más inestable y en las que los pronósticos son más sensibles a la calidad de los datos de entrada.
La importancia adicional de este proyecto se deriva del hecho de que el Arctic Weather Satellite ya ha demostrado que una plataforma pequeña puede proporcionar datos de suficiente calidad para un uso real en los centros de pronóstico. El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, ECMWF, anunció que comenzó a asimilar operativamente los datos de ese satélite el 10 de julio de 2025. El ECMWF señala que las nuevas observaciones aportaron una mejora sólida del pronóstico y que complementan los datos de sistemas satelitales similares, pero mucho mayores, operados por EUMETSAT, la NOAA estadounidense y la administración meteorológica china. Este es uno de los argumentos más sólidos a favor de la continuación del programa, porque ya no se trata solo de la promesa de un prototipo, sino de datos que ya han entrado en la cadena operativa del pronóstico meteorológico europeo.
Beneficio más amplio: Mediterráneo, extremos y seguridad
Aunque el nombre del demostrador anterior incluye el Ártico, el impacto de Sterna no termina en el extremo norte. La ESA destaca expresamente que la mayor frecuencia de las mediciones debería mejorar el seguimiento de sistemas meteorológicos de rápido desarrollo y la predicción de fenómenos peligrosos en regiones vulnerables, entre las que se menciona especialmente el Mediterráneo. Esto también es importante para el sur de Europa, incluida Croacia, porque precisamente sobre el Mediterráneo se forman e intensifican ciclones, episodios intensos de precipitación, sistemas tormentosos e irrupciones de calor que pueden tener graves consecuencias para la costa, el transporte, el sistema eléctrico, el turismo y la protección civil.
En términos operativos, unas mediciones espaciales más densas y rápidas significan un estado inicial de los modelos más fiable. Y precisamente el estado inicial es decisivo para determinar si un modelo estimará correctamente dónde se desarrollará una tormenta, cuánta humedad contendrá el aire antes de una precipitación extrema o con qué rapidez se intensificará una perturbación frontal. Cuando los servicios meteorológicos reciben antes datos de mejor calidad, también obtienen una mejor oportunidad de emitir avisos oportunos. En un momento en que Europa registra una serie de olas de calor, lluvias intensas, inundaciones, sequías e incendios, la inversión en infraestructura satelital es por tanto al mismo tiempo una decisión científica y de seguridad.
El modelo europeo de cooperación entre la ESA y EUMETSAT
Tras la firma del contrato con OHB Sweden, la ESA dirigirá la adquisición de los satélites según el ya consolidado modelo de cooperación con EUMETSAT. Ese modelo ya se aplica en otras misiones meteorológicas europeas clave, sobre todo en los satélites geoestacionarios Meteosat y los satélites polares MetOp. El reparto de funciones es claro: la ESA dirige el desarrollo y la adquisición del segmento espacial, mientras que EUMETSAT garantiza el uso operativo del sistema y la incorporación de los datos al trabajo cotidiano de los servicios meteorológicos europeos.
Esa distribución de responsabilidades también tiene un peso político para Europa. En un tiempo de debates intensificados sobre autonomía estratégica, resiliencia de las infraestructuras y seguridad del suministro de datos, los satélites meteorológicos ya no son solo una cuestión técnica. Forman parte de una infraestructura más amplia en la que se apoyan los avisos para la población, las decisiones sobre aviación y navegación, las evaluaciones del riesgo de inundación, la gestión del sistema energético y la planificación de respuestas a los extremos climáticos. Así, EPS-Sterna entra en el grupo de programas que tienen a la vez importancia científica, industrial y geopolítica.
La industria sueca obtiene su mayor contrato satelital hasta la fecha
Para OHB Sweden y el sector espacial sueco, este trabajo representa un salto industrial excepcional. La empresa anunció que se trata del mayor contrato satelital de la historia de Suecia. En el proyecto también participan socios nacionales, entre ellos AAC Omnisys, una filial de AAC Clyde Space, que suministra la carga meteorológica de la misión, es decir, el radiómetro de microondas desarrollado en Gotemburgo. De este modo, el proyecto no se limita solo a la construcción de satélites, sino también al anclaje a largo plazo de competencias tecnológicas, producción y puestos de trabajo altamente cualificados en la cadena de suministro espacial sueca y europea.
La dirección de OHB Sweden señaló que el contrato representa un hito extraordinario tanto para la empresa como para toda la comunidad espacial sueca. Subrayó que ya en el predecesor, el Arctic Weather Satellite, demostraron la funcionalidad del sistema y la calidad de los datos que pueden mejorar el pronóstico meteorológico europeo, y que EPS-Sterna confirma la preparación de la empresa y sus socios para liderar, industrializar y entregar infraestructura espacial crítica para Europa. Detrás de estas declaraciones también hay un interés europeo más amplio: demostrar que la producción de satélites más pequeños, pero de alto rendimiento, puede convertirse en un pilar sostenible de la competitividad industrial europea.
Por qué esto es más que otro proyecto espacial
A primera vista, se trata de otro contrato entre una agencia europea y la industria. Pero visto en un contexto más amplio, Sterna muestra cómo está cambiando la lógica de las observaciones meteorológicas desde el espacio. Los modelos clásicos se apoyaban en un gran número de funciones reunidas en un número relativamente pequeño de plataformas grandes y costosas. El nuevo enfoque, como demuestra EPS-Sterna, avanza hacia sistemas distribuidos, una actualización más rápida de los datos y una renovación más flexible de la flota. Esto también reduce el riesgo de que todo el sistema se quede sin una función clave por un fallo en una sola nave espacial, y al mismo tiempo proporciona una mejor resolución temporal de las observaciones.
Sterna también es un indicador de cómo la frontera entre una misión experimental y el uso operativo se desplaza cada vez más. El Arctic Weather Satellite no se quedó solo como demostrador tecnológico, sino que entró en la asimilación operativa de datos en el ECMWF. Eso abrió la posibilidad de que la decisión política sobre una constelación completa se adoptara más rápidamente y con menos incertidumbre de lo habitual en los grandes proyectos públicos. Además, el programa llega en un momento en que el cambio climático aumenta la volatilidad del tiempo, mientras que la opinión pública y las instituciones esperan avisos más precisos y más tempranos sobre fenómenos peligrosos. Por eso, la decisión de construir 20 satélites para EPS-Sterna no es solo una inversión en tecnología espacial, sino también una inversión en una meteorología europea más resiliente, en la seguridad de la población y en la capacidad a largo plazo de Europa para seguir con medios propios los cambios en la atmósfera.
Fuentes:- ESA – Arctic Weather Satellite – página oficial de la misión con la fecha de lanzamiento, los datos técnicos básicos y la descripción del instrumento.- ESA – Arctic Weather Satellite paves way for constellation – comunicado oficial sobre el papel del demostrador en la puesta en marcha del programa EPS-Sterna, la estructura de la constelación y los beneficios esperados.- EUMETSAT – Europe backs transformative polar satellite constellation – decisión del Consejo de EUMETSAT, plan operativo del programa, estimación del beneficio económico y calendario.- EUMETSAT – EPS-Sterna – descripción del programa, de la constelación inicial y de la finalidad operativa del sistema.- ECMWF – Small-but-mighty Arctic Weather Satellite now assimilated at ECMWF – confirmación de la asimilación operativa de datos desde el 10 de julio de 2025 y evaluación del impacto en los pronósticos.- OHB Sweden – OHB Sweden Signs EPS-Sterna Satellite Constellation Contract – comunicado sobre la firma del contrato el 18 de marzo de 2026 y la importancia industrial del proyecto para Suecia.- OHB SE – Newsroom – comunicado sobre el valor del contrato de 248 millones de euros y el posicionamiento del proyecto dentro del grupo.
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