Regreso de los vuelos directos entre EE. UU. y Venezuela tras casi siete años
Tras una interrupción de varios años que en 2019 prácticamente cortó los enlaces aéreos directos entre Venezuela y Estados Unidos, se anuncia el regreso de vuelos comerciales regulares. American Airlines, la última aerolínea estadounidense que mantenía rutas hacia Venezuela antes de la suspensión, informó que planea reanudar la operación sin escalas e introducir un servicio diario, pero solo después de las aprobaciones finales de las autoridades competentes y de evaluaciones de seguridad. El anuncio llega en un momento en que Washington abre el espacio aéreo comercial sobre Venezuela, mientras que las instituciones estadounidenses, al mismo tiempo, mantienen los niveles más altos de advertencias de seguridad para viajar a ese país.
Para los viajeros y el sector empresarial, se trata de un cambio que podría acortar los desplazamientos, reducir la cantidad de conexiones y recuperar parte del tráfico que durante años se realizó a través de terceros países. Sin embargo, casi cada elemento de este regreso tiene condiciones: desde decisiones regulatorias que deben eliminar formalmente los obstáculos establecidos en 2019, pasando por verificaciones de estándares de seguridad en aeropuertos, hasta un contexto diplomático y migratorio más amplio que todavía dificulta los viajes entre ambos Estados.
Apertura del espacio aéreo: decisión política y pasos regulatorios
Según un reporte de Associated Press, el presidente estadounidense Donald Trump declaró el 29 de enero de 2026 que informó a la dirigente venezolana Delcy Rodríguez de que EE. UU. abriría el espacio aéreo comercial sobre Venezuela y que ordenó al Departamento de Transporte de EE. UU. y a los mandos militares que tomaran medidas para que esto fuera posible antes de que terminara el día. En el mismo reporte se indica que la Administración Federal de Aviación (FAA) anunció después que levantaba cuatro avisos a las misiones aéreas (NOTAM) para la región, al considerar que esas medidas se habían introducido como precaución y que ya no eran necesarias.
La FAA resumió además ese mensaje en sus “declaraciones generales” oficiales, donde señala que “la seguridad sigue siendo nuestra máxima prioridad” y que la agencia “espera facilitar el regreso de los viajes regulares entre EE. UU. y Venezuela”. En términos prácticos, eso significa que se eliminó un obstáculo importante para planificar vuelos, pero no que todas las barreras administrativas ya estén resueltas. En estas situaciones, la aviación no depende solo del permiso de sobrevuelo, sino también de decisiones formales relativas a los derechos de los transportistas para prestar servicio en una ruta determinada.
Por qué la interrupción duró tanto: la suspensión de 2019 y la evaluación de seguridad
La razón por la que los vuelos directos desaparecieron del mercado en 2019 fue oficialmente de seguridad. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE. UU. anunció entonces que concluyó que “las condiciones en Venezuela amenazan la seguridad y la protección de pasajeros, aeronaves y tripulaciones” y que el interés público exigía la suspensión urgente de todos los vuelos comerciales de pasajeros y de carga entre ambos países. Con base en esa evaluación, el Departamento de Transporte de EE. UU. emitió el 15 de mayo de 2019 una orden de suspensión de los servicios aéreos, y en las explicaciones se indicó que la decisión se tomó con la anuencia del Departamento de Estado y en coordinación con el DHS.
Otra capa de esa historia se ve en documentos de ese periodo: en la orden del DOT y en las explicaciones adjuntas se mencionan informes de disturbios civiles cerca de aeropuertos, así como la circunstancia de que la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) no tenía acceso a las evaluaciones necesarias de los estándares de seguridad en aeropuertos venezolanos. En el mismo periodo, la FAA, según el comunicado del DOT de 2019, emitió también un aviso especial a pilotos que para la mayoría de los operadores estadounidenses restringía volar sobre el territorio venezolano por debajo de cierta altitud, también por motivos de seguridad.
American Airlines: anuncio de regreso, pero sin fecha y con “evaluaciones de seguridad”
American Airlines subraya en su comunicado oficial que está lista para reanudar el servicio sin escalas hacia Venezuela, con un plan de servicio “diario”, pero al mismo tiempo deja claro que el regreso está condicionado a la “aprobación del gobierno” y a evaluaciones de seguridad. La compañía recuerda que opera en Venezuela desde 1987 y que antes de la interrupción de 2019 era la mayor aerolínea estadounidense en el país. En una declaración del director comercial Nate Pieper, American Airlines indica que quiere restablecer un vínculo que durante décadas conectó a los venezolanos con EE. UU. y que ve en el restablecimiento del servicio una oportunidad para reunir familias y fortalecer los lazos empresariales.
Associated Press recuerda en su reporte que American Airlines en 2019 suspendió los vuelos entre Miami y Caracas, así como entre Miami y Maracaibo. Justamente esas ciudades han sido tradicionalmente puntos clave por la fuerte comunidad venezolana en el sur de Florida y por los flujos empresariales vinculados al sector energético. Aun así, la compañía por ahora no publica rutas exactas, tipos de aeronave, fechas de inicio ni horarios, y señala que compartirá “más detalles” en los próximos meses, cuando se concluyan los permisos necesarios y las evaluaciones de seguridad.
Para los viajeros, eso significa: el regreso está “desbloqueado” políticamente y a nivel regulatorio, pero aún no está confirmado operativamente. En la aviación, estos regresos suelen darse por fases: primero se resuelven prohibiciones formales y advertencias, y luego siguen revisiones de seguridad en el terreno, acuerdos de servicios en tierra, alineación de protocolos de protección de aeronaves en tierra y planificación de tripulaciones. En cada uno de esos pasos puede haber retrasos.
Advertencias de seguridad y realidad sobre el terreno: “No viajar” y alertas de la embajada
Aunque la apertura del espacio aéreo es una señal política fuerte, el Departamento de Estado de EE. UU. por ahora no cambia su evaluación de riesgo para viajeros. En su advertencia oficial de viaje, reemitida el 3 de diciembre de 2025 sin cambios, Venezuela sigue marcada con nivel 4 – “No viajar”. El documento cita como motivos riesgos de detención arbitraria, tortura en detención, terrorismo, secuestros, aplicación arbitraria de leyes locales, criminalidad, disturbios civiles y una mala infraestructura sanitaria.
A esa evaluación le añade peso una alerta de seguridad publicada el 10 de enero de 2026 en el sitio de la representación estadounidense, en la que se enfatiza que “la situación de seguridad es cambiante”, se repite el llamado a no viajar a Venezuela y se aconseja a los ciudadanos estadounidenses que, si están allí, salgan del país tan pronto como sea posible. Esos mensajes no se aplican solo a turistas; también influyen en viajeros de negocios, organizaciones humanitarias y las propias aerolíneas, porque determinan el nivel de riesgo que deben incorporar a sus planes.
En ese contexto, la diferencia clave es entre “se permite volar” y “es seguro viajar”. La cancelación por parte de la FAA de ciertos NOTAM significa que se eliminó un obstáculo derivado de evaluaciones del espacio aéreo y tensiones regionales, pero pasajeros y tripulaciones aún deben basarse en las condiciones reales de seguridad en los aeropuertos y en el país. Precisamente por eso American Airlines repite en todas sus comunicaciones la frase “evaluaciones de seguridad” como condición sin la cual no hay regreso.
Diplomacia y servicios consulares: regreso de la misión en Caracas, pero con capacidad limitada
El regreso de los vuelos ocurre en paralelo a intentos de restablecer canales diplomáticos. Associated Press señala que la administración estadounidense en enero notificó al Congreso sobre primeros pasos hacia una posible reapertura de la embajada cerrada en Caracas, con el envío de personal temporal para desempeñar funciones diplomáticas “seleccionadas”. Luego, Los Angeles Times informó el 1 de febrero de 2026 que la encargada de negocios estadounidense Laura Dogu llegó a Caracas para trabajar en el restablecimiento de la misión diplomática tras años de relaciones interrumpidas.
Para la vida diaria de los viajeros, la dimensión consular suele ser tan importante como el propio billete de avión. En años sin presencia diplomática, los trámites de visas, documentos de viaje y asistencia de emergencia a menudo se desviaban fuera de Venezuela, lo que requería viajar a terceros países y costos adicionales. Los pasos actuales hacia el regreso de la misión abren espacio para una recuperación gradual de los servicios consulares, pero a partir de la información disponible no está del todo claro qué alcance de servicios estará disponible de inmediato ni cuánto tiempo llevará estabilizar el sistema.
Visas, fianzas e incógnitas migratorias: los vuelos por sí solos no eliminan obstáculos
El mayor obstáculo práctico para muchos viajeros no es el horario de vuelos, sino el estatus de documentos de viaje y visas. En las páginas oficiales de visas de la representación estadounidense se indica que, desde el 21 de enero de 2026, los ciudadanos venezolanos que de otro modo son elegibles para una visa turística o de negocios (B1/B2) pueden estar obligados a depositar una fianza de hasta 15.000 dólares, a discreción del funcionario consular durante la entrevista. En la práctica, ese instrumento se utiliza como medida para reducir el riesgo de exceder la estancia, pero al mismo tiempo puede funcionar como una barrera financiera seria, especialmente en el contexto de una economía que desde hace tiempo enfrenta crisis y una caída del nivel de vida.
Otra capa de complejidad es el estatus migratorio de un gran número de venezolanos que ya viven en EE. UU. La agencia estadounidense USCIS, en su página oficial sobre TPS para Venezuela, indica que la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem decidió que Venezuela ya no cumple los requisitos para una de las designaciones de TPS y que la Corte Suprema el 3 de octubre de 2025 permitió que esa decisión “entrara en vigor de inmediato”. Sin embargo, Associated Press informó a finales de enero de 2026 sobre una decisión de un tribunal federal de apelaciones que consideró que la decisión de terminar el TPS se tomó de forma ilegal, señalando que su efecto práctico sigue siendo complejo debido a procedimientos posteriores y a decisiones anteriores de la Corte Suprema que permitieron que medidas administrativas avanzaran de manera temporal.
Esa incertidumbre legal y política afecta directamente a familias divididas entre ambos países. Los vuelos directos pueden facilitar el viaje a quienes tienen documentación en regla, pero no cambian el hecho de que parte de la gente todavía no tiene un marco migratorio estable, mientras que otros se enfrentan a costos altos y disponibilidad limitada de citas consulares. Por eso, en los últimos anuncios sobre el regreso de los vuelos resuena con fuerza la dimensión social: la pregunta de quién puede viajar y bajo qué condiciones.
Efectos económicos y sociales: diáspora, vínculos empresariales y corredores humanitarios
Si las rutas directas se restablecen realmente con un ritmo regular, los mayores beneficiarios serán la diáspora venezolana en EE. UU. y las familias que durante años viajaron vía conexiones. Para ellas, cada tramo adicional significa más tiempo, mayor riesgo de perder conexiones y costos extra. En ese sentido, el posible regreso de las rutas entre Miami y Caracas, mencionadas en reportes sobre rutas anteriores, podría tener un fuerte impacto social en comunidades demográficamente vinculadas al sur de Florida.
En el lado empresarial, el regreso de los vuelos puede ser una señal de normalización que se traslada también al comercio, la logística y la inversión. The Washington Post informó que, junto con decisiones sobre el espacio aéreo y contactos políticos, aparecen indicios de cambios en el régimen de sanciones hacia el sector petrolero venezolano y del interés de empresas estadounidenses por nuevas actividades. En la práctica, si esa tendencia continúa, el transporte aéreo se convierte en infraestructura que permite el movimiento más rápido de directivos, equipos técnicos y equipos, pero también aumenta la presión sobre la infraestructura aeroportuaria y las capacidades de seguridad.
American Airlines en su anuncio menciona explícitamente también viajes “humanitarios”. En Venezuela, desde hace años operan organizaciones internacionales dedicadas a la salud, la alimentación y la respuesta a crisis, y un acceso más fácil puede acelerar la rotación de personal y la entrega de equipos. Pero aquí también vale la misma regla: el trabajo humanitario depende de permisos, seguridad y capacidades operativas sobre el terreno, y no solo de la existencia de un vuelo en el papel.
Qué sigue después del 2 de febrero de 2026: escenarios y expectativas
En las próximas semanas serán clave dos procesos paralelos. El primero es regulatorio: aclarar formalmente y eliminar los obstáculos derivados de la suspensión de 2019, lo que incluye coordinación entre múltiples instituciones y organismos de seguridad estadounidenses. El segundo es operativo: realizar o completar evaluaciones de seguridad en aeropuertos, asegurar apoyo en tierra, armonizar protocolos y definir la programación de tripulaciones y aeronaves.
Por ello, se recomienda a los viajeros cautela al planificar. El anuncio del regreso y la señal política de apertura del espacio aéreo no significan automáticamente el inicio de la venta de billetes ni la garantía de establecer rápidamente un horario estable. Según la información disponible, es más realista un escenario de retorno gradual de los vuelos con condiciones estrictas y evaluaciones de seguridad continuas, mientras que las cuestiones migratorias y consulares seguirán moldeando hasta qué punto los viajes se “normalizan” realmente. Para Venezuela y EE. UU., la reanudación de vuelos directos puede convertirse en un símbolo visible de un nuevo capítulo, pero solo si va acompañada de cambios reales en seguridad, administración y accesibilidad de los viajes para la gente común.
Fuentes:- American Airlines – anuncio oficial de planes para restablecer un servicio diario hacia Venezuela ( enlace )
- Associated Press – reporte sobre la decisión de reabrir el espacio aéreo comercial, la decisión de la FAA de cancelar NOTAM y un recordatorio de rutas y de la suspensión de 2019 ( enlace )
- FAA – declaraciones oficiales sobre la cancelación de NOTAM y el énfasis en la seguridad ( enlace )
- DHS – aviso de suspensión de vuelos del 15 de mayo de 2019 por motivos de seguridad ( enlace )
- U.S. Department of Transportation – comunicado sobre la orden de suspensión del servicio aéreo entre EE. UU. y Venezuela (15 de mayo de 2019) ( enlace )
- U.S. Department of Transportation / FAA – texto de la orden Order 2019-5-5 (PDF) ( enlace )
- U.S. Department of State – aviso de viaje para Venezuela (Level 4: Do Not Travel / No viajar, 3 de diciembre de 2025) ( enlace )
- U.S. Embassy (Venezuela) – información sobre visas y la fianza para B1/B2 desde el 21 de enero de 2026 ( enlace )
- U.S. Embassy – alerta de seguridad: “Do Not Travel to Venezuela; Depart Immediately” (10 de enero de 2026) ( enlace )
- USCIS – página oficial sobre TPS para Venezuela (estatus y decisiones del DHS) ( enlace )
- Associated Press – reporte sobre procesos judiciales y disputas en torno a la finalización del TPS ( enlace )
- Los Angeles Times – llegada de la encargada de negocios estadounidense a Caracas y pasos hacia la restauración de la misión diplomática (1 de febrero de 2026) ( enlace )
- Congressional Research Service – contexto de la suspensión de vuelos de 2019 y el marco más amplio de seguridad aérea ( enlace )
- The Washington Post – análisis del contexto político y de seguridad e indicios de cambios de política hacia Venezuela ( enlace )
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