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Plan británico de tasas por pernoctación: WTTC advierte de riesgos para el crecimiento del turismo, el empleo y la competitividad

Descubre qué significa la propuesta de que las regiones metropolitanas de Inglaterra introduzcan una tasa por pernoctación y por qué WTTC advierte de una caída de la demanda, la inversión y el empleo. Aportamos el contexto de la consulta gubernamental hasta el 18 de febrero de 2026, ejemplos de Manchester y Liverpool y posibles consecuencias para viajeros y presupuestos locales.

Plan británico de tasas por pernoctación: WTTC advierte de riesgos para el crecimiento del turismo, el empleo y la competitividad
Photo by: Domagoj Skledar - illustration/ arhiva (vlastita)

WTTC advierte: los planes británicos de tasas locales por pernoctación podrían debilitar el crecimiento del turismo, el empleo y la competitividad

En el Reino Unido vuelve a abrirse el debate sobre si es necesario y cómo introducir tasas turísticas locales por pernoctación en Inglaterra. A finales de 2025, el gobierno puso en marcha una consulta que otorgaría a determinados líderes locales —principalmente a los alcaldes de las regiones metropolitanas— la facultad de introducir un “overnight visitor levy”, un recargo que se aplicaría a las pernoctaciones de corta duración en alojamientos comerciales. Sus defensores sostienen que así se garantiza una fuente estable de inversión en transporte, espacio público y mantenimiento de destinos que atraen a un gran número de visitantes, mientras que sus detractores advierten de que se encarecería la estancia y se correría el riesgo de perder parte de la demanda. En el debate se ha implicado con fuerza el World Travel & Tourism Council (WTTC), que afirma que los nuevos gravámenes podrían reducir el crecimiento, limitar la creación de empleo y debilitar aún más la competitividad global de los destinos británicos.

La advertencia del WTTC llega en un momento en que la “visitor economy” británica intenta recuperarse y consolidarse tras años de perturbaciones causadas por la pandemia, la inflación, el aumento de los costes operativos y cambios en los regímenes de viaje. La organización, que agrupa a grandes actores privados del turismo y sectores vinculados, señala que el Reino Unido ya se encuentra entre los destinos europeos más caros y que nuevos gravámenes sobre el alojamiento pueden influir en las decisiones de quienes comparan el coste total del viaje. En la práctica —advierten— incluso una tasa “modesta” puede inclinar la balanza en escapadas urbanas cortas, especialmente cuando el viajero elige entre varias ciudades europeas. Lo clave, dicen, es que se introduce una carga adicional en un momento en que el sector ya libra una batalla con costes elevados y normas complejas.

Qué propone el gobierno y a quién abarcaría la nueva facultad

El 26 de noviembre de 2025, el gobierno abrió una consulta titulada “Overnight visitor levy in England”, con el objetivo de recabar opiniones sobre el diseño de una nueva facultad para las Mayoral Strategic Authorities en Inglaterra. Según el marco oficial, estas facultades las tendrían las regiones metropolitanas combinadas con alcaldes elegidos directamente, incluido el alcalde de Londres, y en los documentos también se estudia si la facultad debe ampliarse a otras formas de liderazgo local. La consulta aborda cuestiones de alcance: qué tipos de alojamiento de pago entran en el sistema, si debe incluirse el alquiler de corta duración y cómo definir las exenciones. El gobierno subraya que no se propone un impuesto nacional único, sino un marco en el que los líderes locales pueden, si consideran que es adecuado para su zona, introducir la tasa y fijar sus reglas.

El plazo para participar en la consulta se ha fijado para el 18 de febrero de 2026 a las 23:59. Después, el gobierno debería publicar un resumen de las respuestas recibidas y explicar los siguientes pasos, incluida la evaluación de si es necesario avanzar con cambios legislativos. El servicio de investigación parlamentaria advierte de que, si se continúa, serían necesarios cambios mediante legislación primaria, lo que significa que el modelo final pasaría por debate político, posibles enmiendas y ajustes adicionales con actores locales y empresariales. En el trasfondo está también una política más amplia de descentralización, ya que esta facultad se considera parte de un paquete que otorga a los líderes locales más herramientas fiscales. Precisamente por eso, el debate trasciende el turismo y toca la financiación local, la autonomía de las regiones metropolitanas y la distribución justa de los costes que genera un gran número de visitantes.

WTTC: el coste adicional y la fragmentación de normas pueden afectar a la demanda

En un comunicado fechado el 11 de febrero de 2026, el WTTC subraya que los nuevos gravámenes locales por pernoctación en Inglaterra llegarían en un momento sensible para el sector. La organización advierte de que el turismo británico compite en un mercado en el que los huéspedes comparan cada vez más el “coste total del viaje”, no solo el precio del alojamiento, y que incluso un pequeño añadido puede influir en la decisión en escapadas urbanas cortas. Como riesgo adicional se menciona un escenario en el que cada región introduzca importes, exenciones y reglas de cobro diferentes, creando una red de normas desiguales que dificulta la planificación del viaje y la operativa empresarial. El WTTC señala el problema de la “fragmentación”: modelos distintos en ciudades distintas pueden generar la impresión de que viajar por el Reino Unido es administrativa y financieramente impredecible. En ese entorno, sostienen, parte de los viajeros puede optar por destinos alternativos que ofrezcan una estructura de costes más simple.

La organización advierte también de un efecto en cadena en la economía local. En el turismo, el precio del alojamiento y el número de pernoctaciones están estrechamente ligados al gasto en restaurantes, comercios, museos y transporte, por lo que incluso un pequeño cambio en la duración de la estancia puede afectar a los ingresos de numerosos sectores. Según el WTTC, la mayor carga recae en la práctica sobre las pequeñas y medianas empresas: hoteles familiares, arrendadores privados, hostelería local y pequeñas atracciones. Tienen menos margen para absorber nuevos costes o invertir en nuevos sistemas de cobro y reporte. El WTTC subraya que, además de la tasa en sí, debe considerarse la carga administrativa, porque las obligaciones adicionales suelen afectar de forma desproporcionada a los actores más pequeños. También advierte de que parte del coste puede trasladarse al clima de inversión, ya que los inversores en hotelería y hostelería evalúan la rentabilidad a largo plazo a través de la estabilidad y previsibilidad regulatoria.

Competitividad de precios del Reino Unido y comparaciones internacionales

El WTTC vincula el argumento de competitividad también a los rankings internacionales. En sus análisis públicos, el WTTC destaca que el Reino Unido tiene un problema de percepción como “destino caro”, y cita como referencia el Travel & Tourism Development Index 2024 del Foro Económico Mundial (WEF). La publicación del WEF analiza un amplio conjunto de políticas y condiciones que influyen en el desarrollo del turismo, incluidas dimensiones relacionadas con los costes del viaje y la asequibilidad de precios. A partir de estos indicadores, el WTTC concluye que tasas adicionales sobre el alojamiento podrían empeorar la posición del Reino Unido precisamente en el segmento donde ya existe sensibilidad al precio. Aunque los defensores del levy señalan que cargos similares son habituales en grandes ciudades europeas y mundiales, el WTTC insiste en que cada destino compite en un entorno de precios y regulación concreto y que el efecto no puede trasladarse automáticamente.

En la esfera pública británica, este debate encaja en un contexto más amplio de costes de viaje y política fiscal hacia el turismo. El WTTC ya había advertido que la combinación de varias medidas puede influir en la demanda, desde los costes de entrada y la administración hasta las cargas fiscales y la eliminación de determinados incentivos para compradores internacionales. En un comunicado de 2025, por ejemplo, el WTTC subrayó que el gasto internacional de los visitantes aún no había alcanzado plenamente los niveles anteriores a la pandemia y que la recuperación en algunos segmentos avanzaba más lentamente que en destinos competidores. La organización suele insistir en la idea de que el turismo no es solo “consumo”, sino también exportación de servicios, con un gran efecto en el empleo y en las cadenas de suministro locales. Por ello, las advertencias sobre nuevos costes no son solo una cuestión de la factura del hotel, sino también del impacto económico más amplio. En este marco, el debate sobre el levy se convierte en parte del debate sobre cómo el Reino Unido quiere posicionar el turismo en su estrategia de crecimiento.

Qué destacan los defensores del levy: inversión local y una distribución más justa de los costes

Los defensores de la facultad sostienen que el turismo, junto con sus beneficios, también genera costes que las comunidades locales a menudo tienen dificultades para cubrir con los presupuestos existentes. Se trata de presión sobre el transporte público, limpieza, mantenimiento del espacio público, seguridad, gestión de aglomeraciones e infraestructura que debe funcionar a máxima carga durante la temporada o grandes eventos. En el comunicado que acompaña a la consulta, el gobierno subraya que los ingresos del levy podrían ayudar a inversiones en soluciones de transporte, infraestructura y programas que apoyan directamente la economía de visitantes. El argumento es que parte de los beneficios del turismo vuelve al destino de una manera que mejora la experiencia del visitante y la calidad de vida de los residentes. Ese enfoque, afirman los defensores, reduce la dependencia de transferencias centrales y permite a los líderes locales reaccionar más rápido a las necesidades del destino. En el debate también se destaca con frecuencia la necesidad de transparencia, para que el público pueda ver en qué se ha gastado el dinero y qué proyectos se han financiado.

Algunos alcaldes han acogido públicamente la idea como una herramienta para reforzar las economías locales. Liverpool City Region afirma en su comunicación que la región recibe un gran número de visitantes y que una tasa “modesta” sobre el alojamiento podría generar fondos significativos que se destinarían específicamente a eventos culturales, infraestructura y a reforzar el reconocimiento global. También se han sumado actores del sector cultural, que sostienen que parte de los ingresos debería destinarse específicamente a la infraestructura cultural, porque la cultura y el patrimonio impulsan en gran medida la demanda turística. Su mensaje es que el gasto turístico no se mantiene por sí solo, sino que requiere inversión continua en contenidos, eventos y espacio urbano. En esa lógica, el levy se presenta como una herramienta para financiar “bienes públicos” que el turismo utiliza, pero que las autoridades locales tienen dificultades para financiar sin ingresos adicionales. La condición clave de los defensores es que los ingresos estén claramente vinculados a proyectos relacionados con el turismo y no se utilicen como ingresos generales sin un propósito claro.

Inglaterra ya tiene modelos “alternativos”: Manchester y Liverpool

Incluso sin una nueva ley, algunos destinos ingleses ya han encontrado formas de recaudar fondos adicionales por pernoctación mediante acuerdos locales. En Manchester, según información citada por Liverpool BID Company, se cobra un suplemento de 1 libra por noche (más IVA) dentro de un modelo vinculado a un Business Improvement District. Liverpool, a través de un Accommodation BID, introdujo un “visitor charge” de 2 libras por noche, explicando que los fondos se reinvierten en promoción y atracción de eventos, y en actividades que refuerzan el marketing del destino. Estos modelos se describen a menudo como “soluciones pragmáticas” cuando no existe un marco legal único para una tasa turística en Inglaterra. Pero precisamente por eso son políticamente sensibles, porque se basan en mecanismos locales específicos y acuerdos con el sector empresarial. En el debate público, esto a veces se ve como prueba de que las tasas pueden aplicarse sin una caída significativa de la demanda, y a veces como advertencia de que el sistema se vuelve desigual y difícil de entender.

Esa diversidad es ahora uno de los argumentos en la consulta: si el nuevo marco debería reducir la necesidad de soluciones alternativas e introducir reglas más claras. Al mismo tiempo, el WTTC y parte de la industria advierten de que los ejemplos existentes ya muestran cómo puede complicarse para los viajeros la imagen del coste total del viaje. Si el sistema se amplía al nivel de las regiones con alcaldes, la estandarización de elementos mínimos será clave: desde la definición del alojamiento dentro del alcance, pasando por la forma de desglosar la tasa en la factura, hasta las reglas de reporte sobre el gasto de los fondos recaudados. La consulta solicita opiniones precisamente sobre estos elementos, incluida la cuestión de si debería existir un marco nacional de exenciones y límites. También está la cuestión de cómo se tratarán las plataformas y los intermediarios, ya que parte del alojamiento se reserva a través de canales digitales y alquileres de corta duración. En un mercado así, la diferencia entre “teoría” e “implementación” suele determinar si el sistema será eficaz o si generará costes adicionales sin un beneficio claro.
  • El foco está en cuestiones de alcance: qué tipos de alojamiento incluir y si deben excluirse determinadas categorías de estancias.
  • Se debate la estructura de la tasa: importe fijo por noche o modelo porcentual, y si debería existir un tope o directrices.
  • Una de las cuestiones clave es el cobro en un entorno digital, incluidas plataformas e intermediarios.
  • Un elemento importante es la transparencia: cómo garantizar que los ingresos se utilicen para proyectos que fortalezcan directamente el destino.

Escocia y Gales: procesos paralelos y el ejemplo de Edimburgo

El debate en Inglaterra no se produce de forma aislada, ya que las tasas turísticas también se están introduciendo en otras partes del Reino Unido. Según decisiones previas e informaciones de prensa, Edimburgo ha anunciado una tasa turística sobre el alojamiento que debería aplicarse plenamente a partir de julio de 2026, con reglas que limitan el número de noches a las que se aplica el cargo. Este ejemplo se cita a menudo como precedente porque abarca una amplia gama de formas de alojamiento, desde hoteles hasta alquileres de corta duración, y se introduce mediante el marco legislativo escocés. En paralelo, en Gales se debate sobre las facultades y un modelo que permitiría a las autoridades locales una tasa turística propia. Para Inglaterra, esto supone presión política adicional: los defensores sostienen que las regiones inglesas se quedan atrás sin una herramienta similar, mientras que los opositores advierten del riesgo de un encarecimiento acumulativo de los viajes dentro del Reino Unido. En la práctica, esto significa que el debate se centra cada vez menos en si “existe una tasa turística en otros lugares” y cada vez más en el diseño que sea aplicable y justo en el contexto británico.

Los procesos escocés y galés también muestran lo sensible que es el diseño. Se debate si es más justo un importe fijo por noche o un porcentaje del precio, si deben excluirse los niños, estancias más largas o viajes de negocios, y cómo tratar la estacionalidad. Cada una de estas decisiones influye directamente en los ingresos y en la percepción de justicia, pero también en la implementación administrativa. En Inglaterra, ahora se intenta abrir estas cuestiones por adelantado para evitar improvisaciones posteriores y soluciones políticas de “apagar fuegos”. Pero incluso con el mejor diseño persiste el dilema fundamental: cuánto coste adicional puede soportar el mercado sin perder pernoctaciones y gasto. En ese sentido, el WTTC pide prudencia y una evaluación de impacto, mientras que los líderes locales piden un instrumento con el que invertir en infraestructura que, según su afirmación, sostiene el turismo a largo plazo.

Qué sigue tras la consulta y dónde están las incógnitas clave

Tras el cierre de la consulta el 18 de febrero de 2026, el gobierno debería publicar cómo ha evaluado los argumentos de la industria, las autoridades locales y la ciudadanía. Si decide seguir adelante, la ley propuesta tendrá que resolver varias cuestiones prácticas que determinan el impacto real del levy. La primera es el nivel y la estructura: si habrá un tope nacional o directrices que eviten un aumento brusco de la tasa en determinados destinos. La segunda es la implementación en el mercado de plataformas, porque parte del alojamiento ya no está vinculada a los canales hoteleros clásicos y el cobro puede producirse a través de varias capas de intermediación. La tercera es la transparencia y la finalidad: si los ingresos estarán firmemente vinculados a proyectos relacionados con el turismo o si se trasladarán a presupuestos locales generales. La cuarta es la simplicidad: si el sistema será lo bastante claro para los viajeros y lo bastante fácil de implementar para las empresas, especialmente las más pequeñas. Estas cuestiones operativas suelen decidir si la medida se percibe como una inversión útil o como otra subida de precios.

La advertencia del WTTC publicada el 11 de febrero de 2026 probablemente intensificará las demandas de elaborar una evaluación más detallada del impacto sobre el crecimiento, el empleo y la inversión antes de tomar una decisión. El gobierno, por su parte, tendrá que convencer al público de que se trata de un instrumento que refuerza la infraestructura local y ayuda al turismo a largo plazo, y no de una carga adicional introducida por agujeros presupuestarios. En las próximas semanas, el debate se reducirá cada vez más a cifras y mecanismos: qué tasa puede ser modesta sin dañar la demanda, cómo evitar la fragmentación de reglas entre regiones y cómo demostrar que los ingresos aportan beneficios visibles a los destinos. Para el turismo, el resultado no será solo la cuestión de una tasa, sino también una señal de qué política aplica el Reino Unido hacia visitantes e inversores. Para las autoridades locales, es una prueba de si obtendrán una herramienta financiera que pueda redirigir parte del gasto turístico hacia proyectos públicos de largo plazo. Para el sector, es una cuestión de equilibrio entre invertir en destinos y una carga que puede cambiar el comportamiento de los viajeros.

Fuentes:
- GOV.UK – comunicado sobre el plan para permitir a los alcaldes introducir una tasa por pernoctación e invertir en crecimiento local ( link )
- GOV.UK – consulta abierta “Overnight visitor levy in England” con fecha de cierre el 18 de febrero de 2026 ( link )
- GOV.UK (PDF) – documento de consulta sobre el diseño, el alcance y las posibles exenciones del levy ( link )
- House of Commons Library – análisis de la propuesta de facultades para el visitor levy y del marco legislativo ( link )
- WTTC – comunicado “WTTC warns that new UK tourism levies would dent growth, restrict jobs and reduce competitiveness” (distribuido 10/11 de febrero de 2026) ( link )
- World Economic Forum – Travel & Tourism Development Index 2024 (metodología e indicadores vinculados a la competitividad de precios) ( link )
- WTTC – análisis sobre retos de competitividad del turismo británico y cargas fiscales ( link )
- WTTC – comunicado sobre la caída del gasto internacional y políticas que afectan al atractivo del Reino Unido ( link )
- Liverpool BID Company – información sobre el modelo de “visitor charge” y los importes en Liverpool y Manchester ( link )
- Liverpool City Region – postura del alcalde y justificación de los beneficios de una tasa local sobre el alojamiento ( link )
- The Guardian – contexto sobre el ejemplo de Edimburgo y los cobros locales existentes en el Reino Unido ( link )

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