En la noche del 16 al 17 de diciembre de 2025, el sistema europeo de navegación por satélite Galileo entra en una nueva fase de desarrollo: desde el Puerto Espacial Europeo en Kourou, en la Guayana Francesa, despegará un cohete Ariane 6 con dos nuevos satélites, designados como SAT 33 y SAT 34. Se trata del 14.º lanzamiento operativo en el programa Galileo (L14), pero también de un hito histórico, ya que por primera vez los satélites de esta constelación partirán a la órbita a bordo del nuevo cohete pesado Ariane 6. La hora prevista de despegue es el 17 de diciembre a las 6:01 hora central europea, lo que corresponde a las 5:01 tiempo universal coordinado (UTC), con una órbita terrestre media objetivo a una altitud de aproximadamente 22.922 kilómetros.
Los dos nuevos satélites actualizarán la primera generación existente de la constelación y aumentarán la precisión, disponibilidad y robustez de las señales que hoy utilizan miles de millones de personas en todo el mundo a través de teléfonos inteligentes, navegadores de automóviles, aviones, barcos e infraestructura crítica. Tras separarse del cohete unas tres horas y 55 minutos después del despegue, SAT 33 y SAT 34 se elevarán gradualmente a su órbita operativa a unos 23.222 kilómetros, donde se unirán a los demás satélites en la llamada órbita terrestre media (MEO) y comenzarán a suministrar datos para posicionamiento, navegación y tiempo.
Detrás de este lanzamiento hay una compleja cadena de instituciones europeas y socios industriales. La Agencia Espacial Europea (ESA) es responsable del contrato de servicio de lanzamiento con la empresa Arianespace, que opera el cohete Ariane 6. Los satélites fueron fabricados por la empresa alemana OHB en Bremen, como parte del programa de la ESA para la construcción de la primera generación de Galileo, mientras que tras su llegada a la órbita, su puesta en servicio y supervisión diaria serán asumidas por la Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial (EUSPA) con sede en Praga. La Comisión Europea, como patrocinador político del programa, refuerza con Galileo la autonomía estratégica de la Unión Europea en el ámbito de la navegación por satélite y la medición precisa del tiempo.
Del almacén en Bremen hasta el ecuador: el viaje de SAT 33 y SAT 34
La historia de este lanzamiento no comienza en la rampa misma en Kourou, sino en una nave industrial en Bremen, donde SAT 33 y SAT 34 estuvieron almacenados tras la finalización de la producción e integración. El 4 de noviembre de 2025, los satélites abandonaron la fábrica de la empresa OHB y partieron en camiones hacia Luxemburgo. Este segmento del viaje, aunque aparentemente rutinario, está estrictamente coreografiado: contenedores de transporte especiales mantienen una temperatura y humedad controladas, amortiguan vibraciones y protegen la electrónica y óptica sensibles de golpes y polvo.
En Luxemburgo, el convoy llegó al aeropuerto, donde los satélites fueron cargados en un avión de carga destinado al transporte de carga espacial sensible. Siguió un vuelo sobre el Atlántico de poco más de nueve horas y media hasta la Guayana Francesa, un departamento de ultramar francés en la costa norte de América del Sur. La elección de Kourou como puerto espacial europeo no es casual: la cercanía al ecuador permite un "impulso gratuito" adicional gracias a la rotación de la Tierra, por lo que el cohete puede llevar una carga mayor o utilizar menos combustible para el mismo objetivo en órbita.
Tras el aterrizaje en la Guayana Francesa el 6 de noviembre de 2025, los satélites fueron descargados cuidadosamente del avión. En condiciones controladas y bajo la supervisión constante de equipos de expertos, los contenedores con la carga fueron transferidos a camiones especiales que los llevaron hasta las instalaciones del Puerto Espacial Europeo. En Kourou, uno de los complejos industriales más sofisticados del mundo, los satélites son alojados en salas limpias donde cada paso se realiza según un plan de campaña de lanzamiento detallado.
Fit check y pruebas funcionales: comprobación de cada tornillo y bit
Entre el 8 y el 19 de noviembre, los equipos de la ESA, los socios industriales y Arianespace llevaron a cabo una fase clave de verificación de la compatibilidad de los satélites y el cohete: el llamado fit check. En esta fase, los satélites se conectan temporalmente al adaptador que los sostendrá en la cima del cohete durante el vuelo. Se comprueban las interfaces mecánicas, la exactitud de las dimensiones, la posición y la firmeza de los puntos de conexión, así como todas las conexiones eléctricas que durante los preparativos permitirán el suministro de energía, la comunicación y las pruebas funcionales.
El fit check es una combinación de ingeniería de precisión y logística compleja. Incluso desviaciones mínimas en la alineación pueden causar tensiones no deseadas durante el lanzamiento, cuando las vibraciones, los golpes acústicos y las fuerzas aerodinámicas alcanzan su punto máximo. Por lo tanto, cada tornillo, soporte y conexión se comprueba varias veces, utilizando sistemas de medición láser y modelos informáticos que simulan las condiciones de vuelo. Solo cuando todos los parámetros cumplen los límites prescritos, el adaptador se aprueba oficialmente para la integración con el cohete.
Paralelamente a esto, los ingenieros realizan pruebas funcionales de los satélites. Se trata de un detallado "chequeo de salud" de todos los subsistemas: alimentación, sistemas de comunicación, antenas de navegación, plataforma satelital, así como los precisos relojes atómicos que representan el corazón de la misión de navegación. También se prueba el software que controla los satélites, incluidas las versiones finales del software de vuelo que estará activo en órbita. Cada anomalía o sospecha se registra, analiza y, si es necesario, se corrige antes de continuar con la siguiente fase de la campaña.
Cuando se confirma que todos los subsistemas funcionan de acuerdo con las especificaciones, los satélites se apagan y preparan para la fase de llenado de combustible. Desde ese momento y hasta la llegada a la órbita permanecen "silenciosos": ya no se encienden, para reducir el riesgo de cualquier cambio no planificado de configuración o software.
Peligroso pero necesario: llenado con hidracina y trajes SCAPE
El siguiente paso en la preparación del lanzamiento es el llenado de los satélites con combustible propulsor, más comúnmente hidracina. Se trata de una sustancia extremadamente tóxica e inflamable que requiere estrictos protocolos de seguridad. Por ello, el llenado se realiza en una instalación separada del puerto espacial, aislada de las naves de integración principales. Antes del transporte a esa instalación, los satélites se vuelven a empaquetar en sus contenedores de transporte para estar protegidos de vibraciones, cambios de temperatura y humedad durante el corto trayecto.
Antes del llenado en sí, los satélites pasan por un examen detallado de presiones en el sistema de propulsión. Se comprueban fugas en válvulas, tanques y tuberías en condiciones que simulan la presión de trabajo real. Solo cuando los instrumentos de medición confirman que el sistema es totalmente estanco, los expertos dan luz verde para comenzar el llenado de combustible.
El trabajo con hidracina se confía a un pequeño grupo de expertos altamente especializados que trabajan con trajes SCAPE (Self-Contained Atmospheric Protection Ensemble). Estos trajes recuerdan en apariencia a los espaciales, pero están adaptados al trabajo en un entorno contaminado: tienen su propio sistema de suministro de aire, protección multicapa contra productos químicos y limitan el contacto de los operadores con el entorno. Durante el llenado, el número de personas en la sala limpia se reduce al mínimo, mientras el resto del equipo sigue el procedimiento mediante cámaras y sensores desde la sala de control.
La hidracina es crucial para el funcionamiento de los satélites en órbita: el combustible se utiliza para correcciones menores de órbita, el mantenimiento de la posición exacta en la constelación y el control de la orientación del satélite. En la órbita terrestre media, a una altitud de unos 23.222 kilómetros, incluso pequeños cambios de velocidad y posición tienen un efecto considerable en la geometría de la constelación, por lo que el uso preciso y económico del combustible es de gran importancia para la larga vida útil de los satélites.
Ariane 6: la nueva columna vertebral del acceso europeo al espacio
Ariane 6 es la nueva generación de cohete pesado europeo, diseñado para asegurar a la Unión Europea y a sus socios una autonomía a largo plazo y competitiva en el acceso al espacio. En comparación con el anterior Ariane 5, el nuevo cohete es más modular y flexible: puede volar en configuraciones con dos o cuatro propulsores auxiliares (boosters), lo que le permite adaptarse a diferentes tipos de misiones: desde el lanzamiento de satélites a la órbita terrestre baja, pasando por el lanzamiento a la órbita geoestacionaria, hasta misiones interplanetarias.
Para el lanzamiento de Galileo L14 se eligió la configuración Ariane 62, con dos boosters de combustible sólido P120C. Estos aseguran junto con el núcleo del cohete, en el que funciona el motor Vulcain 2.1 de oxígeno e hidrógeno líquidos, un potente empuje en la primera fase del vuelo. Después de consumir su combustible, los boosters se separan y caen en un área predefinida del océano, mientras el núcleo continúa funcionando hasta el momento de la separación, tras lo cual se enciende la etapa superior.
La etapa superior del Ariane 6 es impulsada por el motor Vinci, también de combustible criogénico (oxígeno e hidrógeno líquidos), pero con la capacidad de encendidos múltiples. Es precisamente esta capacidad la que hace al cohete particularmente adecuado para misiones como Galileo, donde es necesario conformar con precisión la órbita en múltiples fases. Para esta misión están previstos dos encendidos de la etapa superior: el primero para elevar la carga útil a la órbita terrestre media objetivo, y el segundo para ajustar finamente los parámetros de la órbita antes de la separación de los satélites.
Después de que SAT 33 y SAT 34 abandonen el adaptador y comiencen su vuelo autónomo, la etapa superior del Ariane 6 no permanecerá cerca de las órbitas operativas. Según los estándares europeos para la reducción de basura espacial, se trasladará a una llamada órbita "cementerio", lo suficientemente alejada de los satélites activos para reducir el riesgo de colisiones y la creación a largo plazo de desechos en la órbita terrestre media.
Qué harán SAT 33 y SAT 34 en la constelación Galileo
Galileo es el primer sistema global de navegación por satélite de propiedad civil, diseñado desde el principio como infraestructura civil de la Unión Europea. Actualmente dispone de varias decenas de satélites operativos en tres planos orbitales, y los dos nuevos satélites SAT 33 y SAT 34 añadirán reservas y flexibilidad adicionales a la constelación. Aunque pertenecen a la primera generación, están construidos de manera que pueden integrarse perfectamente en la arquitectura del sistema existente y trabajar codo con codo con los futuros satélites de segunda generación.
Cada satélite Galileo lleva relojes atómicos muy precisos que generan un tiempo de referencia con un error de solo unas pocas milmillonésimas de segundo. Combinando señales de varios satélites, los receptores en la Tierra (desde teléfonos inteligentes hasta equipos profesionales en aviación y sector marítimo) pueden calcular su posición con un margen de error de solo unos pocos metros, e incluso mejor en servicios especiales. Galileo ofrece también señales cifradas para servicios públicos y agencias de seguridad, permitiendo así una navegación más robusta en situaciones de crisis.
La adición de nuevos satélites es particularmente importante para asegurar la llamada disponibilidad y continuidad del servicio. Si un satélite debe apagarse temporalmente por cualquier motivo o expira su vida útil proyectada, una nueva nave espacial puede asumir su papel, y los usuarios en la Tierra no notarán una interrupción en el servicio. Satélites como SAT 33 y SAT 34 actúan así como un seguro de todo el sistema, permitiendo intervenciones técnicas planificadas y una transición gradual hacia la futura segunda generación de Galileo.
Galileo en teléfonos inteligentes, industria y servicios de emergencia
Aunque Galileo se menciona a menudo en el contexto de cohetes y espacio, su papel clave está en la Tierra. Las señales de navegación del sistema ya están integradas en la gran mayoría de teléfonos inteligentes modernos, dispositivos de navegación en automóviles y sistemas profesionales para logística. Gracias a la combinación de señales de varios sistemas globales (GPS, Galileo, BeiDou, GLONASS), los usuarios finales obtienen un posicionamiento más rápido, una mejor cobertura en cañones urbanos y una determinación de ruta más precisa.
En el transporte, Galileo apoya el desarrollo de la movilidad inteligente, desde sistemas de gestión de tráfico vial hasta aplicaciones ferroviarias que requieren información fiable sobre la posición de los trenes. En el tráfico aéreo se utiliza para procedimientos de aproximación y aterrizaje, y en el transporte marítimo ayuda en el movimiento de barcos a través de vías navegables estrechas y puertos. En la agricultura permite la siembra y fertilización de precisión, es decir, la optimización de recursos en los campos. Es clave también para la energía, la banca y las telecomunicaciones, porque las aplicaciones que dependen de la sincronización del tiempo utilizan precisamente los sistemas satelitales para obtener el tiempo de referencia.
Uno de los elementos menos conocidos pero extremadamente importantes de Galileo es el servicio de búsqueda y salvamento (Search and Rescue, SAR). Los satélites reciben señales de transmisores en chalecos salvavidas, aviones o barcos en apuros y las reenvían a centros en la Tierra, acortando el tiempo necesario para localizar a una persona que necesita ayuda. Los satélites más nuevos, incluidos los de la primera generación, también admiten un mensaje de retorno al usuario, confirmando que la llamada de auxilio ha sido recibida y reenviada a los servicios competentes.
La autonomía estratégica de Europa y el futuro de Galileo
La Unión Europea asegura mediante el desarrollo de Galileo que un servicio clave de navegación global y tiempo preciso no dependa exclusivamente de sistemas bajo control militar o extranjero. Aunque Galileo coopera y es interoperable con otros sistemas globales de navegación por satélite, el hecho de que sea de propiedad civil de la Unión da a las instituciones europeas y a los estados miembros mayor seguridad respecto a la disponibilidad a largo plazo del servicio, especialmente en crisis y tensiones geopolíticas.
El lanzamiento de SAT 33 y SAT 34 es también parte de una estrategia más amplia de modernización del sistema. Tras la finalización del despliegue de los satélites restantes de la primera generación, está previsto el lanzamiento de la segunda generación de Galileo, con instrumentos mejorados, señales más potentes y mayor resistencia a interferencias. Ya se han firmado contratos para el lanzamiento del primer par de satélites de segunda generación en Ariane 6, confirmando así que el nuevo cohete será a largo plazo la columna vertebral portadora de las misiones de navegación europeas.
Ariane 6, con su enfoque modular y su posibilidad de adaptación a diferentes cargas, es un elemento clave del llamado "ecosistema espacial" de la Unión Europea. En combinación con Galileo, el programa de observación de la Tierra Copernicus y las futuras infraestructuras espaciales, Europa se esfuerza por crear un sistema integrado de servicios desde la órbita: desde posicionamiento preciso y tiempo, pasando por la vigilancia climática, hasta aplicaciones de seguridad y defensa.
Campaña de lanzamiento bajo la lupa del público experto y general
A medida que se acerca el 17 de diciembre de 2025, la campaña de lanzamiento de Galileo L14 se sigue bajo la atenta mirada de expertos, industria y el público en general. Cada paso (desde las comprobaciones finales en los satélites, pasando por la integración en la cima del Ariane 6, hasta la cuenta atrás final en la sala de control) está planificado con semanas de antelación. Se presta especial atención a las condiciones meteorológicas sobre Kourou, ya que fuertes vientos en altura o actividad eléctrica en la atmósfera pueden llevar a un aplazamiento del despegue.
Las instituciones europeas y los socios industriales utilizan también el lanzamiento como una oportunidad para informar adicionalmente al público sobre la importancia de la infraestructura espacial. A través de transmisiones en vivo, materiales educativos y contenidos multimedia se explica cómo se crean las señales de navegación en órbita, cómo llegan a los receptores en la Tierra y de qué formas se utilizan en la vida cotidiana. Así, un evento técnicamente complejo se acerca a los ciudadanos, al tiempo que se fomenta el interés de los jóvenes por las áreas STEM y las tecnologías espaciales.
El lanzamiento de SAT 33 y SAT 34 en Ariane 6 no es, por tanto, solo otra tarea técnica en la serie, sino también un fuerte mensaje sobre la madurez tecnológica de la industria espacial europea. Una misión exitosa consolidará aún más la posición de Galileo como uno de los sistemas de navegación por satélite más precisos del mundo y confirmará al Ariane 6 como un cohete fiable y flexible para una serie de futuras misiones europeas e internacionales.
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