WTTC advierte: las tasas locales de estancia en Inglaterra podrían provocar una caída del gasto y frenar la recuperación del turismo
El 18 de febrero de 2026 a las 23:59 finaliza la consulta gubernamental sobre un modelo que otorgaría a las regiones urbanas inglesas y a sus líderes elegidos directamente una nueva competencia fiscal: la introducción de una tasa local por pernoctación, la llamada “overnight visitor levy”. Se trata de una propuesta que en el debate público ya ha recibido las etiquetas de “tourist tax” y “holiday tax”, y que dentro del propio sector genera una fuerte controversia sobre dónde está el límite entre la recaudación legítima de ingresos para infraestructuras y una medida que puede reducir la competitividad de los destinos británicos.
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), organización que agrupa al sector privado de la industria mundial de los viajes, advierte de que los costes adicionales y unas normas “fragmentadas” de ciudad en ciudad podrían ralentizar el crecimiento, reducir el empleo y empeorar aún más la posición de precios del Reino Unido. El WTTC recuerda que, según sus datos, el sector británico de viajes y turismo ha crecido más lentamente que la media mundial y que el país se sitúa cerca del final de la clasificación en el índice de competitividad de precios del Foro Económico Mundial.
Qué se propone exactamente y quién obtendría las competencias
Según los documentos de la consulta, el Gobierno planea dar a las Mayoral Strategic Authorities (autoridades estratégicas con alcalde) la posibilidad de introducir una tasa local por pernoctación en alojamientos alquilados comercialmente. Se subraya que el Estado central no impondría la obligación de introducir la tasa, sino que la decisión sería local, con mecanismos de aceptación y rechazo dentro de la propia autoridad combinada.
Los analistas parlamentarios de la House of Commons Library aclaran que, hasta ahora, las autoridades locales inglesas no han tenido una competencia legal explícita para ese gravamen, a diferencia de Escocia y Gales, donde se han adoptado marcos que permiten a las autoridades locales introducir tasas similares. En Inglaterra, antes habían aparecido modelos “alternativos”, por ejemplo a través de business improvement districts, pero ahora se avanza hacia una solución formal, con base legal.
Qué alojamientos quedarían incluidos
La discusión parte de una definición amplia: hoteles, pensiones y alojamientos tipo B&B, albergues, campings y parques de caravanas, apartamentos y casas de vacaciones de autoservicio, alquileres de corta duración e incluso determinadas categorías de alojamiento universitario o religioso cuando se alquilan comercialmente. Al mismo tiempo, se contemplan exenciones, por ejemplo para formas sociales de alojamiento temporal, refugios o capacidad no lucrativa para alojamiento y acogida, así como categorías especiales como residencias asistidas. También es clave la cuestión técnica: si la tasa se calcularía como un porcentaje del precio del alojamiento o como un importe fijo por persona/noche, y si existirían umbrales por debajo de los cuales los arrendadores no serían sujetos obligados.
Por qué el debate es tan duro
Por un lado, las autoridades locales y algunos actores políticos ven en la tasa una nueva fuente de ingresos para costes “visibles” que genera el turismo: limpieza de espacios públicos, mantenimiento de parques y paseos, gestión de aglomeraciones, líneas adicionales de transporte público, seguridad y oferta cultural. En los anuncios oficiales, el Gobierno destaca que los ingresos podrían invertirse en transporte, infraestructuras y el fortalecimiento de la economía de los visitantes, y a menudo se argumenta que este instrumento es habitual en las grandes ciudades turísticas del mundo.
Por otro lado, el sector advierte sobre la carga adicional para una cadena de valor ya sensible, especialmente en el segmento de pequeñas y medianas empresas: hoteles familiares, pensiones, turoperadores locales, hostelería y comercios. El WTTC subraya que precisamente estos actores sostienen gran parte de la oferta en destinos fuera de Londres y que un gravamen adicional puede traducirse en menos inversiones, mayores costes administrativos y una menor ocupación en periodos en los que la demanda ya fluctúa.
El argumento clave del WTTC: el precio y la previsibilidad deciden
En su comunicado del 11 de febrero de 2026, el WTTC señala que los viajeros son cada vez más sensibles al precio, especialmente en un entorno económico más débil, y que las “tasas más altas” en la práctica suelen convertirse en un desvío de la demanda hacia mercados competidores, y no en un cambio de comportamiento dentro del mismo destino. Además, advierten de que otorgar competencias a un gran número de ciudades y regiones podría producir un mosaico de tipos, exenciones y normas diferentes, lo que encarece la operativa y dificulta la planificación, especialmente para los organizadores internacionales de viajes.
El WTTC también aporta una comparación de crecimiento: se estima que el PIB mundial de viajes y turismo en 2025 crecerá un 6,7%, mientras que el Reino Unido debería crecer alrededor de un 4,3%, lo que está significativamente por debajo de la media mundial. Asimismo, recuerdan que el sector sostiene alrededor de 4,5 millones de empleos, aproximadamente uno de cada ocho en el país, por lo que cualquier medida que pueda reducir llegadas y gasto, según su postura, conlleva consecuencias más amplias para el mercado laboral y el desarrollo regional.
Cifras y estimaciones: cuánto podría “costar” la tasa a la economía
La estimación que más atención ha atraído en el debate público es que la propuesta, en agregado, podría reducir la contribución de la economía de los visitantes en 14.400 millones de libras. Algunos medios atribuyen esa cifra al WTTC, citando investigaciones del sector e indicadores de encuestas sobre la disposición de los viajeros a cambiar de destino debido a costes adicionales. En el comunicado oficial del WTTC sobre las tasas inglesas, esa cifra no se menciona explícitamente, por lo que no está claro en qué modelo se basó exactamente el cálculo ni qué escenario (nivel de la tasa, número de destinos incluidos y duración) se tomó como referencia.
Pero incluso sin esa cifra, la más llamativa mediáticamente, el contexto es claro: el turismo en el Reino Unido ya está bajo escrutinio por cuestiones de competitividad y por el “paquete de costes” total para los viajeros. El WTTC ya había advertido antes sobre el efecto acumulativo de diferentes medidas y costes que influyen en la decisión de viajar, incluidas las barreras administrativas y las cargas fiscales, y ha pedido un marco más estable y predecible.
ETOA: impuestos “inteligentes” y transparencia como mínimo
Mientras el WTTC pone el acento en el riesgo de debilitar la competitividad, la asociación europea de turoperadores y proveedores ETOA, en sus directrices sobre fiscalidad del turismo, defiende un enfoque que combina varios principios: simplicidad de aplicación, tiempo suficiente para adaptarse, finalidad clara de los ingresos y un beneficio visible para residentes y visitantes. En la práctica, esto significa que cualquier tasa local debería diseñarse para que sea comprensible para los viajeros, administrativamente viable para los proveedores de alojamiento y que no se convierta en un “coste oculto” que solo se descubre al llegar.
La transparencia es especialmente importante por los canales de venta. Gran parte del alojamiento en el Reino Unido se vende a través de plataformas globales e intermediarios, donde el precio final se compone de varios elementos. Si las tasas difieren de una ciudad a otra y las normas cambian con frecuencia, aumenta el riesgo de una presentación incorrecta del precio y de disputas sobre quién es el sujeto obligado, cómo se calcula el importe y cómo se muestra en la factura. Precisamente por eso el sector pide “un único conjunto de normas” o al menos directrices nacionales uniformes, incluso si la decisión de introducir la tasa es local.
Marco político: descentralización fiscal y la pugna por los ingresos locales
El Gobierno sitúa la propuesta dentro de una historia más amplia de descentralización fiscal: más competencias y más herramientas para líderes locales que “conocen mejor sus comunidades”. En las intervenciones públicas se destaca que los ingresos de la tasa pueden ayudar a financiar inversiones que refuercen el atractivo de ciudades y regiones, desde el transporte hasta la cultura. En materiales parlamentarios también se menciona la posibilidad de que los ingresos se destinen a iniciativas más amplias que afecten positivamente a la economía regional, y no exclusivamente a necesidades turísticas “más estrechas”, lo que supone un mandato más amplio que algunos modelos de Escocia y Gales.
Al mismo tiempo, el debate político adquiere muy rápidamente una dimensión social. Los críticos advierten de que el coste adicional podría trasladarse a los presupuestos domésticos, especialmente en viajes familiares y en un periodo en el que los precios del alojamiento ya son altos. Los defensores responden que en muchas ciudades se cobran tasas desde hace años, a menudo en importes relativamente pequeños, y que pueden diseñarse para no afectar a los grupos más vulnerables, por ejemplo mediante exenciones o tipos reducidos.
Qué piden las consultas al público y al sector
El documento oficial de la consulta enumera varias cuestiones “técnicas” que, en realidad, son políticamente y económicamente clave:
- quién tendría la competencia para introducir la tasa y si debería ampliarse también a áreas sin alcaldes elegidos directamente
- en qué se pueden gastar los ingresos y si debe establecerse la inversión obligatoria en la economía de los visitantes
- qué tipos de alojamiento y estancia entran en el ámbito de aplicación y qué exenciones nacionales y locales están justificadas
- cómo fijar el tipo: porcentual o fijo, con posibles umbrales y particularidades para estancias más largas
- quién es el sujeto obligado formal, cómo se declara, se cobra y se controla la tasa, y cómo se minimiza la carga administrativa
- cómo garantizar la transparencia, la rendición de cuentas pública y la evaluación de impactos en la igualdad y en grupos vulnerables
En la práctica, las respuestas a estas preguntas determinan si la tasa será un “pequeño extra” que los viajeros apenas noten o un elemento que cambie el precio, el comportamiento del consumidor y el clima de inversión en los destinos.
Contexto más amplio: qué importancia tiene el turismo y dónde está el límite de la carga
En el momento en que se debaten nuevos gravámenes, el turismo británico intenta a la vez mantener una alta visibilidad internacional y responder a presiones locales, desde el coste de los servicios públicos hasta las cuestiones de sostenibilidad. VisitBritain y VisitEngland señalan en un informe más reciente sobre el valor económico del turismo que el turismo genera alrededor de 147.000 millones de libras al año cuando se incluyen efectos directos y de la cadena de suministro, y que en 2024 creó alrededor de 52.000 millones de libras en ingresos fiscales para el Estado. Son argumentos que refuerzan a ambos lados: las autoridades locales sostienen que parte de ese pastel debe ser más visible sobre el terreno, mientras que el sector advierte de que la carga fiscal existente ya es considerable y que conviene centrarse en medidas que aumenten el gasto y la duración de la estancia, y no en tasas adicionales.
El WTTC subraya en sus intervenciones que la clave está en la “competitividad” y en una reinversión más eficaz de los ingresos ya existentes vinculados al turismo. En otras palabras, antes de introducir nuevos gravámenes, debería demostrarse que los flujos fiscales actuales retornan a los destinos a través de infraestructuras, promoción y calidad del servicio. De lo contrario, advierten, existe el riesgo de que el Reino Unido sea percibido como un mercado con “capa sobre capa” de costes que los viajeros no encuentran en la misma medida en otros lugares.
Qué sigue después del 18 de febrero de 2026
Con el cierre de la consulta el 18 de febrero de 2026, el Gobierno recibe una base oficial de comentarios del sector, de las autoridades locales y de la ciudadanía. Sin embargo, según el análisis de la House of Commons Library, para introducir las competencias será necesaria una modificación legislativa primaria, potencialmente mediante cambios en un paquete más amplio de legislación de descentralización. Eso significa que la “tasa turística” no aparecerá de la noche a la mañana en la práctica, pero ya influirá en la planificación de destinos, las proyecciones presupuestarias de las administraciones locales y las estrategias de precios en el sector del alojamiento.
Para algunas ciudades y regiones, el nuevo instrumento representa una oportunidad de financiar por fin proyectos que el turismo “desgasta” más rápido de lo que los presupuestos locales pueden mantener. Para otras, especialmente en destinos que dependen de una demanda sensible al precio, el temor es que incluso una tasa relativamente pequeña pueda inclinar la decisión de los viajeros, a favor de España, Portugal u otro destino donde el coste total del viaje sea más predecible.
En esa brecha, la cuestión ya no es solo si la tasa debe existir, sino cómo diseñarla para que sea medible, transparente y —si se introduce— esté claramente justificada por beneficios que viajeros y comunidad local puedan ver en la práctica.
Fuentes:- World Travel & Tourism Council (WTTC) – comunicado sobre los riesgos de las tasas locales y la competitividad del Reino Unido ( link )- GOV.UK (MHCLG y HM Treasury) – consulta oficial “Visitor levy in England” y fecha límite de cierre el 18 de febrero de 2026 ( link )- House of Commons Library – resumen de la propuesta y cuestiones de alcance, exenciones y vía legislativa ( link )- GOV.UK – comunicado del Gobierno sobre el anuncio de las competencias y el objetivo de invertir los ingresos ( link )- ETOA – principios de fiscalidad del turismo, énfasis en “reciprocity”, simplicidad y consultas ( link )- VisitBritain/VisitEngland – “Economic Value of Tourism in the United Kingdom” y cifras clave sobre el valor del sector ( link )- Sky News – informe sobre el anuncio político de una “tourist tax” y las reacciones de los actores ( link )- The Sun – cobertura mediática que atribuye al WTTC una estimación de 14.400 millones de libras ( link )
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