España bate récords: casi 97 millones de visitantes extranjeros y Madrid como centro de la gestión global del turismo
España cerró el año 2025 con un nuevo máximo histórico de llegadas internacionales: 96,8 millones de turistas extranjeros visitaron el país, la cifra más alta desde que se llevan estadísticas oficiales. Las cifras confirman que el turismo, tras la caída por la pandemia, no solo se ha recuperado, sino que ha superado los picos anteriores y ha seguido creciendo por tercer año consecutivo. Al mismo tiempo, el crecimiento no se quedó solo en el "número" de llegadas y pernoctaciones, sino que se tradujo en un gasto récord y un fuerte impacto en los ingresos. Para una economía que depende fuertemente del turismo, esto es un impulso importante, pero para la sociedad y las políticas públicas, abre otra cuestión: dónde está el límite entre el beneficio económico y el coste que sienten los residentes de los destinos más saturados.
Paralelamente a los récords turísticos, Madrid se menciona cada vez más como la dirección donde se fraguan las reglas del juego globales. La ciudad alberga desde hace décadas la sede de UN Tourism (antigua Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas), y España ha invertido en los últimos años capital político e infraestructural adicional para hacer más visible la organización. En diciembre de 2025 se anunció también que el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), una influyente asociación global del sector privado de la industria, eligió precisamente Madrid como ubicación para su nueva oficina global. La combinación de centros de influencia públicos y privados en una metrópoli refuerza la posición española en los debates internacionales sobre sostenibilidad, regulación de plataformas, gestión de multitudes y la relación del turismo con la vivienda, mientras que al mismo tiempo se intensifica en las calles de algunas ciudades la resistencia al turismo de masas.
Llegadas y gasto récord: qué muestran los datos oficiales
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) español de la encuesta FRONTUR indican que España alcanzó los 96,8 millones de turistas internacionales en 2025. El INE destaca asimismo que diciembre trajo 5,3 millones de llegadas, con un ligero crecimiento respecto al mismo mes del año anterior. Este dato forma parte de una tendencia más amplia en la que la demanda abarca cada vez más los meses de invierno y de temporada media, lo cual es importante para los países que desean reducir la estacionalidad y aliviar los picos de verano. Sin embargo, incluso con la ampliación de la temporada, la mayor presión sigue concentrada en las regiones y ciudades más populares, donde el efecto se siente en el espacio, las infraestructuras y la vivienda.
Junto al récord de llegadas, el gasto de los visitantes extranjeros alcanzó un nuevo nivel máximo. Según los informes que recogen datos de la estadística española, los ingresos por visitantes extranjeros aumentaron hasta alcanzar los 134.700 millones de euros. En los mensajes públicos desde Madrid, esto se interpreta a menudo como una confirmación del cambio hacia un modelo en el que se pone el énfasis en la calidad y el valor, y no exclusivamente en la cantidad. Pero ese modelo tiene limitaciones: un mayor gasto también puede significar una mayor presión sobre los precios en las zonas turísticas, mientras que el crecimiento de la demanda, independientemente de la "calidad", aumenta la carga sobre el espacio en los barrios más visitados. Por eso, el debate sobre las cifras en España se lleva cada vez más como un debate sobre la gestión, y no solo sobre la promoción.
Los repasos oficiales y mediáticos de los datos muestran que los destinos más potentes siguen concentrados en unas pocas regiones. Cataluña, con Barcelona como el destino magnético más fuerte, está regularmente a la cabeza en número de visitantes, y una gran proporción la mantienen también las islas mediterráneas y las islas Canarias. Entre los mercados emisores destaca el Reino Unido, junto a Francia y Alemania como fuentes estables de llegadas. Este perfil de la demanda explica también por qué las presiones se sienten más en las grandes ciudades y en la costa: allí es donde se encuentran la demanda masiva, el espacio limitado y un mercado inmobiliario que registra subidas desde hace años.
Madrid en el papel de "capital turística": UN Tourism y la llegada del WTTC
El peso institucional de Madrid en el turismo global ha aumentado en los últimos años también a través de la infraestructura física. El Ministerio de Industria y Turismo de España anunció que el nuevo edificio de la sede de UN Tourism se construye junto al Palacio de Congresos, en la zona del centro financiero y cerca del estadio Santiago Bernabéu, y que la finalización está prevista para la primera mitad de 2025. El proyecto se describe en las comunicaciones oficiales como una sede funcional con una ubicación muy visible, lo que puede leerse también como un esfuerzo por concentrar la diplomacia turística internacional en Madrid. Para España, es también una inversión reputacional: un Estado que quiere liderar los debates globales sobre el turismo se esfuerza por demostrar que puede ofrecer tanto la infraestructura como el apoyo político a las instituciones.
La decisión del WTTC de situar su nueva oficina global en Madrid reforzó adicionalmente ese efecto. En un comunicado oficial del 18 de diciembre de 2025, el WTTC indicó que su Comité Operativo aprobó por unanimidad Madrid como nueva ubicación, tras una evaluación estratégica. La organización subraya que este movimiento reforzará el compromiso con los miembros, aumentará el acceso al talento global y aportará eficiencias operativas. Dado que el WTTC reúne a los mayores actores privados del sector y actúa a menudo como la voz de la industria ante los gobiernos e instituciones internacionales, el traslado a Madrid tiene un peso tanto simbólico como práctico. De este modo, en una misma ciudad se encuentran las políticas públicas, los estándares y recomendaciones del sistema de la ONU y el interés del sector privado de una industria que vive del crecimiento de los viajes.
El estatus de "capital mundial del turismo", sin embargo, conlleva también obligaciones. Cuando en un país se baten récords simultáneamente y se lideran debates globales sobre sostenibilidad, la opinión pública espera con razón que las soluciones no se queden en declaraciones. Precisamente por eso, la historia española se lee a menudo a través del contraste: Madrid construye poder institucional, mientras Barcelona y otras ciudades muestran lo difícil que es mantener el equilibrio entre los ingresos y el día a día de los residentes. Este contraste no es solo español, pero en España se ha hecho especialmente visible porque las cifras y la política se encuentran en el mismo encuadre.
Overturismo y resistencia social: Barcelona como ejemplo paradigmático
El crecimiento de las llegadas a España es desde hace años una cuestión política, especialmente en ciudades donde el turismo ha empezado a cambiar el urbanismo, el mercado inmobiliario y los hábitos locales. Barcelona se ha convertido en el símbolo más reconocible en este debate, no solo por la gran afluencia de visitantes, sino también por la resistencia visible de los residentes. En junio de 2025 se celebraron protestas contra el turismo de masas en varias ciudades del sur de Europa, y Barcelona fue uno de los focos principales. Euronews informó sobre manifestaciones en Barcelona en las que los participantes, con gestos simbólicos, advertían de las consecuencias de la presión turística en el día a día de la ciudad, mientras que The Guardian describió esa ola de protestas como una campaña más amplia contra la "turistificación", es decir, la transformación de las ciudades en productos para visitantes en detrimento de la vida local. El mensaje de los organizadores suele ser que el problema no son los turistas individuales, sino un modelo en el que la vivienda y el espacio público quedan subordinados al crecimiento constante.
En el centro del descontento está casi siempre la vivienda. Activistas y parte de la ciudadanía consideran que el alquiler a corto plazo, especialmente a través de plataformas digitales, reduce la oferta de pisos para inquilinos a largo plazo y empuja los precios hacia arriba. A esto se suman las presiones sobre el transporte, la infraestructura municipal, el espacio público y los servicios locales, especialmente en los barrios antiguos y las zonas más visitadas. En los debates se mencionan también las condiciones laborales en el sector, a menudo marcadas por la estacionalidad y los salarios más bajos, lo que refuerza la impresión de que el beneficio no se reparte de forma equitativa. Ese sentimiento no desaparece ni siquiera cuando las cifras de gasto crecen, porque parte de los residentes no se reconoce en el "éxito" estadístico.
Apartamentos turísticos y giro regulatorio: plan hasta noviembre de 2028
Barcelona, bajo la presión de la crisis de vivienda y el descontento público, anunció una de las medidas más radicales de Europa en el ámbito del alojamiento turístico de corta duración. Según el informe de Catalan News, el gobierno municipal planea eliminar, o más bien no renovar, las licencias de 10.101 apartamentos turísticos para noviembre de 2028, con el objetivo de que esas viviendas vuelvan al mercado del alquiler de larga duración. El anuncio fue realizado por el alcalde Jaume Collboni, con el argumento de que la ciudad debe tomar medidas "drásticas" para aumentar la disponibilidad de vivienda y mitigar la subida de precios. The Guardian recordó más tarde en el contexto de esta política la amplitud del debate: desde la presión por la vivienda y la subida de alquileres hasta los anuncios de impugnaciones legales y la incertidumbre política debido a plazos que exceden los ciclos de mandato.
Un movimiento así conlleva múltiples capas de consecuencias. Por un lado, para los residentes que buscan piso, la devolución de miles de unidades al mercado puede aumentar la oferta y potencialmente frenar la subida de alquileres, especialmente si la medida se aplica de forma coherente y con control de las plazas de alojamiento ilegales. Por otro lado, el sector turístico advierte que la reducción de plazas podría encarecer los precios del alojamiento, empujar la demanda hacia los hoteles o redirigir a parte de los visitantes a municipios circundantes, con lo que el problema se traslada parcialmente. La tercera capa es administrativa: para la implementación no basta con no renovar licencias, sino que es necesario construir un sistema de supervisión y ejecución que pueda rastrear y sancionar la elusión de las normas. Precisamente por eso se observa a Barcelona como una prueba, tanto para otras ciudades que buscan medidas como para la industria que teme un precedente.
Gestión de multitudes en la práctica: la Sagrada Família y la lucha por el espacio público
El debate sobre el overtourism en Barcelona se ve en puntos concretos de la ciudad, y uno de los más potentes es el área alrededor de la basílica de la Sagrada Família. Allí, la concentración de visitantes se convierte a menudo en un bloqueo de las aceras y un gentío constante que cambia el ritmo del barrio, desde el tráfico hasta las tiendas locales y el movimiento de los residentes. Han aparecido públicamente planes de gestión de visitantes, incluyendo intervenciones espaciales como la creación de una zona más claramente definida para fotografiar, con el objetivo de aliviar el espacio público y reducir el desorden que se crea cuando un gran número de personas se detiene sin entrar en la propia basílica. Tales medidas muestran que la "sostenibilidad" en la práctica se reduce a menudo a la logística: dónde se para la gente, por dónde se mueven, cómo se separa el tránsito de los residentes de la breve estancia turística.
La Sagrada Família es también símbolo de un dilema más amplio: se trata de un espacio cultural, urbano y de identidad, y no solo de un "producto" turístico. Cuando el espacio público alrededor de tales lugares se convierte en un escenario permanente para estancias cortas y fotografías, los residentes experimentan a menudo una pérdida de la ciudad, incluso si el turismo trae ingresos. Precisamente ese sentimiento está detrás de parte de las protestas y debates públicos, ya que el problema ya no es solo el número de visitantes sino el cambio en la forma en que se usa la ciudad. Por eso, parte de la solución se busca en una combinación de regulación del alojamiento, gestión de multitudes y refuerzo de los servicios públicos en los barrios que soportan la mayor carga. El éxito de tales medidas se medirá no solo por las estadísticas de llegadas, sino también por si disminuye la tensión social.
El desafío español: cómo mantener los ingresos reduciendo el coste social y ambiental
España se encontró en 2025 en una fase en la que el éxito turístico difícilmente puede separarse de la política de vivienda, el urbanismo y el desarrollo regional. Por un lado, el gasto récord de los visitantes extranjeros sostiene el empleo, los ingresos fiscales y las inversiones, y la visibilidad internacional refuerza también la influencia política del Estado. Por otro lado, la presión sobre los destinos más populares crea la sensación de que el beneficio se privatiza y el coste se socializa a través de rentas más altas, multitudes y servicios públicos saturados. En esa ecuación, el "turismo sostenible" deja de ser una frase de marketing y se convierte en un conjunto de decisiones concretas: cómo regular el alquiler de corta duración, cómo gestionar las llegadas de cruceros y grupos, cómo proteger el espacio público y cómo asegurar que parte de los ingresos se quede en la comunidad que sufre la carga.
Una capa adicional del problema es la estacionalidad y la concentración geográfica. Aunque se registra un crecimiento fuera de los meses punta, la mayor presión sigue produciéndose cuando un gran número de visitantes fluye al mismo espacio en un corto período, especialmente en las ciudades y en la costa. La infraestructura, desde el transporte público hasta el suministro de agua y la recogida de residuos, trabaja entonces al límite, y los residentes sienten una caída en la calidad de vida. Al mismo tiempo, el cambio climático y los eventos meteorológicos extremos más frecuentes pueden influir en los patrones de viaje, prolongar o desplazar la temporada, pero también aumentar los riesgos en los períodos más calurosos. En tales circunstancias, la gestión del turismo se convierte en parte de una política más amplia de adaptación y resiliencia, y no solo en una cuestión de ingresos.
Finalmente, el ascenso de Madrid como centro global de la gestión turística pone a España bajo una lupa adicional. Si en la ciudad se encuentran simultáneamente instituciones internacionales clave y el centro de influencia del sector privado, la expectativa es que el país demuestre soluciones viables para los problemas que otros destinos apenas están intentando definir. Barcelona, como campo de batalla más visible del overtourism, muestra que tales soluciones son políticamente costosas y socialmente sensibles, pero también que sin ellas los récords turísticos se transforman fácilmente en conflicto social. España recibió en 2025 la confirmación de su atractivo global, y el siguiente paso es la prueba de que el éxito masivo puede transformarse en un modelo sostenible que no agote las ciudades y no expulse a los residentes de sus propios barrios.
Fuentes:- INE (Instituto Nacional de Estadística) – FRONTUR, diciembre de 2025 y año 2025; dato oficial de 96,8 millones de turistas internacionales (publicación el 3 de febrero de 2026) (enlace)
- Associated Press – informe sobre el récord de 2025, el crecimiento de llegadas y el gasto de 134.700 millones de euros (enlace)
- WTTC – comunicado oficial sobre la elección de Madrid para la nueva oficina global (18 de diciembre de 2025) (enlace)
- Ministerio de Industria y Turismo de España (MINTUR) – información sobre el nuevo edificio de la sede de UN Tourism y plazos (primera mitad de 2025) (enlace)
- Euronews – informe sobre protestas contra el overtourism en Barcelona y otras ciudades (15 de junio de 2025) (enlace)
- The Guardian – contexto de las protestas coordinadas contra la "turistificación" en el sur de Europa (15 de junio de 2025) (enlace)
- Catalan News – anuncio de Barcelona sobre la eliminación de apartamentos turísticos para noviembre de 2028 (10.101 licencias) (enlace)
- The Guardian – debates sobre la prohibición de pisos turísticos hasta 2028 y la presión de vivienda en Barcelona (enlace)
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Hora de creación: 11 horas antes