Pekín abre más sus puertas a los visitantes extranjeros, pero también refuerza el control del mercado turístico
En los últimos meses, Pekín ha estado aplicando una estrategia turística dual que a primera vista puede parecer contradictoria, pero que en realidad está planteada con mucha claridad. Por un lado, la capital china está facilitando de forma decidida la llegada de viajeros internacionales mediante mayores facilidades de visado, una entrada más sencilla al país, una mejor infraestructura de transporte y pagos, y nuevos productos dirigidos a los visitantes extranjeros. Por otro lado, las autoridades municipales y estatales están reforzando al mismo tiempo la supervisión de las agencias de viajes, los guías, las prácticas promocionales y los modelos de venta de paquetes para frenar las compras forzadas, los costes ocultos y las prácticas empresariales poco transparentes. En la práctica, esto significa que Pekín no solo quiere un mayor número de llegadas, sino también un perfil de crecimiento diferente: más visitas de calidad, mayor gasto por visitante, menos quejas y una reputación internacional más sólida como destino que se abre al mundo, pero sin ceder ante la zona gris del negocio turístico.
Ese giro no es casual. Desde 2024 y 2025, las instituciones chinas han ido construyendo gradualmente un modelo en el que el turismo receptivo se considera una parte importante de la recuperación económica más amplia, del consumo de servicios y del posicionamiento internacional del país. Pekín ocupa un lugar especial en esa estrategia porque no solo es el centro político y cultural del país, sino también un punto de entrada para un gran número de visitantes extranjeros de negocios, delegaciones, pasajeros en tránsito y turistas que quieren pasar por primera vez varios días en China. Para los visitantes que planean una estancia más larga, también pueden resultar útiles las
ofertas de alojamiento en Pekín, especialmente en los barrios cercanos a los aeropuertos, al casco histórico y a las principales vías de transporte, ya que las autoridades municipales están concentrando precisamente allí parte de los nuevos servicios para los visitantes internacionales.
Apertura mediante facilidades de visado y una entrada más sencilla al país
En el centro de toda esta historia se encuentra la política china de facilitar la entrada. El cambio más visible se refiere a la ampliación y optimización del régimen de tránsito sin visado de 240 horas, que permite a los viajeros de un número cada vez mayor de países permanecer hasta diez días en determinadas regiones chinas, incluido Pekín, con la condición de que continúen su viaje hacia un tercer país o región. De este modo, el antiguo modelo de una breve estancia de tránsito se ha convertido en una herramienta de verdadera permanencia turística, porque diez días ya no son solo una facilidad administrativa, sino un periodo lo bastante largo para recorrer la ciudad, celebrar reuniones de negocios, asistir a programas culturales y realizar excursiones regionales cortas.
Un impulso adicional también llegó mediante medidas nacionales más amplias. En la segunda mitad de 2025 y a comienzos de 2026, China siguió ampliando la red de exenciones recíprocas de visado y de entradas unilaterales sin visado para algunos países, al tiempo que aumentó el número de puntos de entrada cubiertos por el régimen de tránsito de 240 horas. Esto es especialmente importante para Pekín porque compite con otras metrópolis asiáticas que desde hace tiempo viven de una combinación de tráfico de conexión, visitas de city break y grandes acontecimientos internacionales. En tales circunstancias, un turista que antes quizá solo optaba por una escala ahora puede convertirse en un visitante de varios días, y eso cambia automáticamente la imagen del gasto en hoteles, restaurantes, museos, tiendas y transporte. Por eso, en la ciudad se destaca cada vez más la necesidad de una planificación de estancia de calidad, por lo que para parte de los visitantes también son relevantes las
opciones de alojamiento cerca de los lugares de los eventos, especialmente cuando llegan por congresos, ferias o manifestaciones culturales.
El nuevo crecimiento del número de visitantes extranjeros demuestra que las medidas dan resultado
Que las facilidades no se han quedado solo en el nivel del mensaje político lo muestran también las cifras de 2025. En el primer trimestre, Pekín registró 891 mil visitantes de entrada, lo que supone un crecimiento de más del 61 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior. De ellos, 744 mil eran turistas extranjeros, mientras que el resto correspondía a visitantes de Hong Kong, Macao y Taiwán. En el periodo de enero a abril, el número de turistas de entrada alcanzó los 1,46 millones, con un crecimiento interanual del 57,1 por ciento, mientras que el gasto turístico alcanzó los 1,9 mil millones de dólares estadounidenses. Ese crecimiento no es solo un dato estadístico que queda bien en las presentaciones oficiales, sino una señal clara de que Pekín ha entrado en una nueva fase de recuperación del tráfico internacional.
Para las autoridades municipales es especialmente importante que el crecimiento del número de llegadas vaya acompañado también de un crecimiento del gasto. En la economía turística, no importa solo cuántos viajeros pasaron por la ciudad, sino cuánto tiempo permanecieron realmente en ella, qué consumieron y si se movieron más allá de los puntos más conocidos como la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo o la Gran Muralla China. Precisamente por eso, Pekín está promoviendo con cada vez más fuerza también productos menos estandarizados, incluidos paseos por los hutongs, programas nocturnos, rutas gastronómicas temáticas, recorridos en bicicleta por el Eje Central y visitas a zonas suburbanas. En ese sentido, la ciudad intenta pasar del modelo de “una sola postal” al modelo de una experiencia urbana integral, lo que supone un cambio importante tanto para los visitantes como para la economía local.
El servicio a la llegada se convierte en parte de la política turística, y no solo en logística
Uno de los problemas más evidentes para los visitantes extranjeros en China durante mucho tiempo no fue solo la entrada al país, sino también orientarse inmediatamente después del aterrizaje. Para muchos visitantes, los primeros desafíos eran el cambio de dinero, los pagos móviles, las tarjetas SIM, los billetes de transporte, la conectividad a internet y la información básica sobre transporte y reservas. Por eso, a comienzos de 2025, Pekín abrió puntos de servicio integrados para viajeros extranjeros en las zonas internacionales de los aeropuertos Capital y Daxing. En esos puntos es posible obtener más de veinte tipos de servicios, desde servicios financieros y de comunicación hasta turísticos y de transporte, incluida ayuda para retirar efectivo, cambiar divisas, descargar aplicaciones locales de pago y reservar servicios turísticos.
Esa medida puede sonar técnica, pero en la práctica influye fuertemente en la experiencia del destino. En el turismo contemporáneo, la primera hora tras la llegada suele determinar el tono general del viaje. Si el visitante resuelve rápidamente la conectividad, el transporte y el pago, es más probable que gaste más, se mueva con mayor autonomía y permanezca más tiempo. Si, por el contrario, se encuentra de inmediato con una serie de obstáculos, el destino puede dejar una impresión de cerrazón y complejidad, independientemente de lo valiosas que sean sus atracciones. Precisamente por eso, Pekín ha empezado a tratar toda la cadena de servicios, desde el control fronterizo hasta los desplazamientos por la ciudad, como una parte integrante de la política turística, y no como una logística secundaria.
Los pagos, el transporte y los servicios digitales se convierten en claves de la competitividad
Para muchos viajeros extranjeros, China fue durante mucho tiempo un país de fascinante vida cotidiana tecnológica, pero también un lugar donde la orientación práctica podía resultar exigente si el visitante dependía solo de tarjetas extranjeras o de las aplicaciones internacionales habituales. Por eso, Pekín ha trabajado intensamente en los últimos meses en el ámbito de la accesibilidad de los pagos. Entre las medidas más visibles figura el establecimiento de la zona Visa-UnionPay a lo largo del Eje Central de Pekín, concebida como una zona de demostración en la que se amplía la aceptación de tarjetas extranjeras, se mejoran los terminales POS, se facilitan las retiradas de efectivo y se introducen distintos modelos de pago adaptados a los hábitos de los visitantes internacionales.
Además, las autoridades municipales y las instituciones vinculadas en 2026 promueven aún más los pagos sin contacto en el metro a través de las principales redes de tarjetas, así como pequeñas facilidades operativas como transacciones móviles más favorables o más sencillas para los usuarios extranjeros. A simple vista, se trata de detalles, pero precisamente esos detalles son los que deciden si un visitante extranjero percibirá Pekín como una ciudad abierta o como un destino en el que cada acción cotidiana es una prueba administrativa. En el contexto del crecimiento del turismo de city break y de tránsito, esto es muy importante, porque los visitantes de corta estancia valoran sobre todo la rapidez y la sencillez. Quien en pocos minutos puede comprar un billete de metro, pagar una comida y llegar al hotel decidirá más fácilmente que necesita una noche más en la ciudad, por lo que también las
opciones de alojamiento para visitantes de Pekín se están convirtiendo en una parte cada vez más importante de la planificación global del viaje.
La ciudad quiere más que visitar los puntos más conocidos
Pekín, al mismo tiempo, no construye su nueva política turística solo sobre la facilitación de la llegada, sino también sobre la reformulación de lo que ofrece al visitante extranjero una vez que este ya ha llegado a la ciudad. En 2025 se presentaron diez nuevas rutas temáticas para el turismo receptivo, y en los planes oficiales se puso el acento en una experiencia de la ciudad más diversa y “profunda”. Esto incluye rutas gastronómicas, encuentros con el patrimonio inmaterial, contenidos nocturnos, paseos por barrios antiguos e itinerarios que intentan mostrar Pekín como una metrópolis contemporánea, y no solo como un conjunto de monumentos históricos.
Ese enfoque también tiene una lógica económica. Un turista que visita solo las atracciones más conocidas suele pasar un tiempo limitado en la ciudad y gastar dentro de un círculo estrecho de ubicaciones ya desarrolladas. En cambio, un turista que entra en barrios, restaurantes, espacios culturales, museos más pequeños, tiendas locales y contenidos periféricos distribuye el gasto de forma más amplia y deja una huella local mayor. Por eso las autoridades municipales hablan de un turismo receptivo “de alta calidad”, un término que no significa solo mayor comodidad para los extranjeros, sino también una mayor rentabilidad económica de cada llegada. En ese sentido, Pekín intenta aumentar el valor por visita, y no solo la estadística bruta de entradas.
El refuerzo de la supervisión de las agencias muestra la otra cara de la estrategia
Al mismo tiempo que se abre al mundo, China y Pekín han reforzado la supervisión de la forma en que se venden y se ejecutan los productos turísticos. Durante 2025 se puso en marcha una campaña multisectorial contra las prácticas ilegales en el turismo, en la que participan el ministerio responsable de cultura y turismo, la policía y los organismos de supervisión del mercado. El foco está en las compras forzadas, los paquetes extremadamente baratos con costes adicionales ocultos, la actividad sin licencia, la publicidad falsa y las manipulaciones de precios. Las autoridades también han publicado listas de empresas e individuos acusados de infringir las normas, con el mensaje de que la supervisión continuará durante el pico de la temporada de verano.
Para un observador internacional, se trata de un dato importante porque muestra que las autoridades chinas no quieren basar el crecimiento del turismo en una expansión incontrolada de intermediarios y modelos de venta agresivos. El problema de los llamados paquetes baratos con compras forzadas posteriores no es específico solo de China, pero en mercados grandes y de rápido crecimiento puede dañar gravemente la reputación de un destino. Un turista que se siente engañado no perjudica solo a una agencia concreta, sino a toda la ciudad, porque transmite su experiencia a través de reseñas, redes sociales y medios. En ese sentido, el refuerzo de la supervisión no es solo una medida represiva, sino también un intento de proteger la marca de Pekín como destino internacional.
La transparencia se convierte en una condición previa para un mayor crecimiento
Precisamente la cuestión de la confianza es clave para comprender toda la política. La ciudad puede invertir en facilidades de visado, aeropuertos, marketing y herramientas digitales, pero si el visitante considera que el mercado de paquetes es opaco, que los precios están ocultos o que los guías lo empujan hacia tiendas predeterminadas, entonces el efecto de todas las demás medidas se diluye rápidamente. Por eso, el refuerzo de la supervisión debe leerse como un intento de establecer reglas del juego más claras para el sector privado. Pekín quiere claramente un destino en el que aumente el gasto turístico, pero a través de servicios más estandarizados y transparentes.
Esto es especialmente importante en un momento en que la ciudad se dirige de forma más agresiva también a viajeros de negocios, al segmento de congresos, a visitantes de tránsito de corta duración y a turistas con mayor poder adquisitivo. Estos visitantes suelen tener un umbral de tolerancia más bajo frente a la improvisación y a los costes poco claros. No les atrae solo el contenido del destino, sino también la previsibilidad de la experiencia. En ese sentido, una supervisión más estricta de los organizadores de viajes y de las prácticas sobre el terreno no es lo contrario de la apertura turística, sino su condición previa necesaria.
Pekín se posiciona como punto de entrada y modelo ejemplar
Si se suma todo, Pekín no intenta solo aumentar el número de llegadas extranjeras, sino que quiere imponerse como ejemplo modelo de cómo una gran ciudad china debería recibir a los visitantes internacionales. Esto se aprecia en los planes oficiales de desarrollo, pero también en una serie de intervenciones prácticas que se introducen casi en paralelo: desde puntos de servicio en los aeropuertos, nuevas rutas y soluciones de pago, hasta un control más fuerte del mercado y la modernización de los procedimientos de entrada. El nivel nacional ha respaldado además esa dirección con un paquete de medidas para reforzar el gasto de los visitantes extranjeros, y en los planes para el periodo 2026–2030 se anunció una mejora adicional de los servicios relacionados con visados, devoluciones de impuestos, alojamiento y transporte.
Para una ciudad que quiere ser la “primera parada” de un viajero extranjero en China, esa no es una tarea pequeña. Pekín debe combinar seguridad y apertura, control administrativo e impresión de bienvenida, patrimonio histórico e infraestructura moderna. Solo lo logrará si el visitante internacional tiene la sensación de que la ciudad es al mismo tiempo grande, funcional y honesta. Si las tendencias actuales continúan, Pekín podría en los próximos años reforzar aún más su posición como uno de los principales centros asiáticos de entrada para el turismo internacional, pero será precisamente el nivel de transparencia real sobre el terreno el que mostrará hasta qué punto esta ambiciosa estrategia es realmente sostenible.
Fuentes:- National Immigration Administration – anuncio oficial sobre la ampliación del tránsito sin visado de 240 horas a 55 países y las normas de estancia de hasta 10 días (enlace)- The State Council of the People's Republic of China / Xinhua – datos sobre el crecimiento del turismo receptivo en Pekín en el primer trimestre de 2025 y las medidas municipales para facilitar la llegada (enlace)- The State Council of the People's Republic of China / Xinhua – información sobre los puntos de servicio integrados para viajeros extranjeros en los aeropuertos Capital y Daxing (enlace)- Beijing Municipal Government / Beijing International Web Portal – resumen de las medidas para facilitar el turismo receptivo, incluidos los pagos en el metro y otras novedades de servicio de 2026 (enlace)- Beijing Municipal Government – anuncio oficial sobre la zona Visa-UnionPay a lo largo del Eje Central de Pekín y la ampliación de la aceptación de tarjetas extranjeras (enlace)- China Daily – informe de la conferencia sobre el desarrollo del turismo receptivo en Pekín, con datos sobre 22 medidas y el crecimiento de las llegadas y del gasto de enero a abril de 2025 (enlace)- The State Council of the People's Republic of China / China Daily – resumen de la campaña nacional contra las compras forzadas, la actividad sin licencia y la publicidad falsa en el sector turístico (enlace)- The State Council of the People's Republic of China / Xinhua – anuncio de una mejora adicional de los servicios de visado, transporte, alojamiento y fiscales para el turismo receptivo en el periodo 2026–2030 (enlace)- The State Council of the People's Republic of China / Xinhua – paquete de medidas de nueve organismos estatales para fomentar el gasto de los visitantes extranjeros y la exportación de servicios turísticos en 2026 (enlace)
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Hora de creación: 5 horas antes