Declaración de Nairobi sobre la resiliencia del turismo: cinco países firmaron un marco para un “turismo preparado para las кризы”
En Nairobi, a mediados de febrero se adoptó un documento que podría marcar una nueva fase de cooperación internacional en el turismo – un sector que a muchos países les aporta ingresos clave, empleo y divisas, pero que en los últimos años se ha mostrado especialmente vulnerable a los shocks. La Declaración de Nairobi sobre la resiliencia global del turismo, adoptada en el marco de la 4. conferencia y feria con motivo del Día Mundial de la Resiliencia del Turismo, se centra en la planificación conjunta de riesgos y en una recuperación más rápida de los destinos tras las crisis, desde pandemias y extremos climáticos hasta amenazas cibernéticas y interrupciones de las cadenas de suministro.
El documento, según los comunicados de los organizadores, fue firmado por Kenia y Jamaica, así como por la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Angola, y fue “impulsado” políticamente por un mensaje contundente del ministro de Turismo de Jamaica, Edmund Bartlett, uno de los promotores más visibles del concepto de resiliencia turística. Bartlett describió la declaración como un punto de inflexión porque, según afirma, traslada el foco del “apagar fuegos” reactivo a mecanismos acordados de antemano que deberían permitir al turismo estabilizarse más rápido y conservar el empleo cuando se produzcan circunstancias extraordinarias.
Por qué la resiliencia del turismo se pone en primer plano
El turismo se recuperó en muchos mercados tras la pandemia de COVID-19, pero la experiencia del cierre repentino de fronteras y del derrumbe de la demanda dejó una lección duradera: la dependencia de los viajes y los servicios puede paralizar comunidades enteras en poco tiempo. Además, cada vez se mencionan más otros riesgos – fenómenos meteorológicos extremos, incendios e inundaciones, tensiones geopolíticas, saltos en los precios de la energía, pero también amenazas digitales que afectan a los sistemas de reservas y a la reputación de los destinos. Precisamente por eso se habla cada vez más de la necesidad de que el turismo, como sistema, tenga planes de continuidad y protocolos de crisis igual que la energía o el sector financiero.
El Día Mundial de la Resiliencia del Turismo se conmemora el 17 de febrero, después de que a nivel de Naciones Unidas se adoptara una iniciativa que reconoce esa fecha como un recordatorio anual a los Estados y a la industria de la obligación de reforzar la preparación. La propia conferencia en Nairobi se celebró del 16 al 18 de febrero en el Kenyatta International Convention Centre (KICC), con la participación de representantes de gobiernos, industria, academia y el sector tecnológico.
Qué aporta la Declaración de Nairobi
Según las descripciones oficiales disponibles, la declaración está concebida como un marco – una especie de hoja de ruta – que recomienda a los Estados incorporar la resiliencia del turismo en las estrategias de desarrollo, las políticas públicas y la planificación presupuestaria. El énfasis no está en una sola medida, sino en una serie de acciones conectadas: desde la evaluación de riesgos y la alerta temprana hasta instrumentos financieros que permitan a los destinos reconstruir infraestructuras más rápido y apoyar a los pequeños empresarios.
En la práctica, el documento se apoya en la idea de que “las crisis ya no ocurren raramente”, sino que se han convertido en un estado casi permanente, por lo que el turismo debe construir capacidad de adaptación. En Nairobi, según las declaraciones de los participantes, se destacaron como temas prioritarios el cambio climático, la protección de infraestructuras críticas, la seguridad digital y la gestión de la información en situaciones en las que, a través de redes sociales y plataformas online, se difunden desinformaciones que pueden provocar cancelaciones repentinas de viajes.
Financiación, fondos y el papel del Estado
Uno de los mensajes más concretos del encuentro fue que la resiliencia no es solo una “palabra bonita”, sino un coste y una inversión: sin dinero para la preparación, la formación y la recuperación rápida, cada siguiente golpe devuelve a los destinos años atrás. La ministra (cabinet secretary) de Turismo y Vida Silvestre de Kenia, Rebecca Miano, subrayó en apariciones públicas la necesidad de una financiación estructurada y de mecanismos claros de apoyo, especialmente en países que vinculan gran parte del empleo al turismo.
Por otro lado, Edmund Bartlett repite la idea de un Fondo Mundial de Resiliencia del Turismo – un instrumento que, según su interpretación, podría ayudar a países con capacidad fiscal limitada a financiar medidas de preparación y recuperación, desde reforzar sistemas de gestión de crisis hasta invertir en nuevas tecnologías. En intervenciones anteriores, Bartlett también habló de la posibilidad de una contribución especial en el turismo que se destinaría a ese fondo, pero los detalles y la viabilidad política de esa idea varían de un país a otro.
Puntos clave que se mencionan en el marco de la declaración
- Enfoque coordinado de la gestión de crisis – desarrollo de protocolos comunes y un intercambio de información más rápido entre países e instituciones.
- Incorporación de la resiliencia en las políticas públicas – vincular el turismo con planes nacionales de desarrollo, presupuestos y el marco regulatorio.
- Mecanismos financieros para la recuperación – ideas de fondos regionales de resiliencia e incentivos para el sector privado, especialmente para pequeñas y medianas empresas.
- Seguridad digital y riesgos reputacionales – reforzar la protección de sistemas de datos y estrategias de respuesta a la desinformación online y a los ciberataques.
- Datos y tecnología – uso de analítica y, según anuncios de la conferencia, herramientas de inteligencia artificial para evaluaciones de riesgo y la predicción de perturbaciones.
- Sostenibilidad e inclusión – vincular la resiliencia con objetivos ambientales y el bienestar de las comunidades locales que viven del turismo.
Por qué Nairobi es importante más allá de la propia declaración
La conferencia de este año también tiene una dimensión simbólica: por primera vez, el encuentro se organizó fuera de Jamaica, donde en años anteriores creció alrededor del Global Tourism Resilience and Crisis Management Centre (GTRCMC) y una red de socios. El traslado de la sede a Kenia se interpreta como una señal de expansión de la iniciativa y de fortalecimiento de la cooperación entre África y el Caribe, regiones que comparten una estructura turística similar – fuerte dependencia de visitantes internacionales, marcada estacionalidad y sensibilidad a shocks externos.
El Kenyatta International Convention Centre en Nairobi también fue una elección práctica porque Kenia, como uno de los destinos de safari más reconocidos, vincula directamente el turismo con la conservación de la naturaleza y la gestión de áreas protegidas. Los anfitriones destacaron que la resiliencia no se refiere solo a hoteles y transporte, sino también al ecosistema más amplio: desde proveedores locales de alimentos hasta parques, museos y manifestaciones culturales que crean la experiencia del destino.
El papel de Bartlett y el mensaje “de la crisis a la transformación”
Edmund Bartlett llegó a Nairobi como ministro de Turismo de Jamaica, pero también como uno de los fundadores del concepto de resiliencia institucional del turismo. Durante el encuentro, subrayó que el “mundo ha entrado en un período de perturbaciones constantes” y que el turismo debe gestionarse como un sector de importancia estratégica, y no como un producto exclusivamente de mercado. En ese contexto, el tema de la conferencia – “Tourism Resilience in Action: From Crisis Response to Impactful Transformation” – se planteó para destacar la necesidad de herramientas concretas, no solo llamamientos declarativos a la cooperación.
En los márgenes del evento, Bartlett también recibió un premio a la trayectoria en el ámbito de la resiliencia del turismo, lo que los organizadores interpretan como un reconocimiento a su campaña de larga data para integrar la resiliencia en políticas internacionales. Sin embargo, queda por ver si las ideas sobre un fondo global y protocolos estandarizados se convertirán en instrumentos vinculantes o si la declaración quedará principalmente como una señal política.
Qué podría significar la declaración para la industria y los viajeros
Para cadenas hoteleras, turoperadores y aerolíneas, la declaración es importante porque avanza hacia reglas del juego más previsibles: procedimientos más claros para cierres y aperturas, criterios de seguridad armonizados y un flujo de información más rápido podrían reducir costes y daños reputacionales en crisis. Para pequeños arrendadores, guías y empresas familiares, la clave es el acceso a financiación tras un shock: desde créditos favorables hasta ayudas estatales dirigidas que no llegan con meses de retraso.
Para los viajeros, un turismo más resiliente significa menos cancelaciones repentinas sin alternativa, información más transparente sobre riesgos y mejor coordinación en situaciones como cierres de aeropuertos o evacuaciones por fenómenos meteorológicos extremos. No obstante, los expertos advierten que la confianza de los huéspedes también se construye a largo plazo: son igual de importantes los estándares de seguridad, la comunicación y la gestión responsable de la capacidad, especialmente en destinos bajo presión por el “sobreturismo” en temporadas punta.
Próximos pasos: de la firma a la implementación
La Declaración de Nairobi por sí sola no cambia las cosas de la noche a la mañana: su valor depende de si los Estados la traducen en leyes, partidas presupuestarias y planes operativos. Las instituciones kenianas señalan en comunicados que el documento encaja en un esfuerzo más amplio para incorporar resiliencia, sostenibilidad e inclusión en políticas nacionales y regionales. En ese sentido, también será importante continuar el trabajo en proyectos de socios – desde la formación de personal y el fortalecimiento de estadísticas hasta la introducción de soluciones tecnológicas para el seguimiento de riesgos.
Los organizadores también anunciaron que la próxima conmemoración del Día Mundial de la Resiliencia del Turismo se celebrará en Málaga el 17 de febrero de 2027, lo que sugiere que la iniciativa adquiere un calendario internacional cada vez más marcado. Que Nairobi se convierta en un modelo que otras regiones copien dependerá de la rapidez con la que los firmantes muestren resultados medibles: recuperaciones más rápidas, menos pérdidas de empleo y cadenas de valor locales más resilientes cuando la próxima crisis llame a la puerta.
Fuentes:- Ministerio de Turismo y Vida Silvestre de Kenia – anuncio oficial e información sobre la 4th Global Tourism Resilience Day, Conference and Expo (KICC, Nairobi) (link)- Ministerio de Asuntos Exteriores de Kenia – comunicado sobre la Declaración de Nairobi y asociaciones internacionales (link)- Global Tourism Resilience and Crisis Management Centre (GTRCMC) – paquete informativo (PDF) de la conferencia y la feria con fechas y marco programático (link)- Naciones Unidas (Misión Permanente de Jamaica) – texto de la intervención junto a la resolución que establece el Día Mundial de la Resiliencia del Turismo (17 de febrero) (PDF) (link)- Jamaica Tourist Board – comunicado sobre la participación de Jamaica y los mensajes del ministro Bartlett sobre la resiliencia del turismo (link)
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