Los líderes turísticos en Nairobi buscan respuestas a nuevas crisis: Jamaica impulsa nuevamente la idea del Fondo Global para la Resiliencia del Turismo
En un encuentro internacional en Nairobi, donde se reunieron del 16 al 18 de febrero de 2026 representantes de la industria turística, gobiernos y socios internacionales de África, el Caribe, Europa, Asia y las Américas, el centro del debate fueron temas que en los últimos años se han vuelto cruciales para la supervivencia de los destinos: la capacidad de recuperación rápida tras los choques, la protección de la infraestructura digital y la resiliencia ante la desinformación que puede hundir la demanda de la noche a la mañana.
La conferencia y la Expo que la acompaña se celebraron en el Kenyatta International Convention Centre (KICC), con el mensaje del anfitrión de que la discusión debe pasar de las declaraciones de principios a instrumentos concretos: desde políticas públicas e inversiones hasta estándares para la gestión de crisis. Antes de la inauguración del encuentro, los medios kenianos indicaron que se incluirían en el programa representantes de instituciones encargadas del patrimonio natural y la protección de la vida silvestre, lo que subrayó aún más el vínculo entre turismo, medio ambiente y seguridad. Los organizadores posicionaron la conferencia como un lugar donde se encuentran en un mismo espacio responsables políticos, inversores y operadores de la industria, ya que las decisiones sobre resiliencia suelen tomarse precisamente en la intersección entre estrategia y ejecución. Para los países que dependen de los ingresos de los visitantes, el mensaje fue claro: las crisis no se pueden evitar, pero su impacto puede mitigarse si existe un plan y una palanca financiera. Por eso, también en esta ocasión el centro de la discusión fue cómo asegurar fondos y procedimientos con antelación, en lugar de buscar soluciones solo cuando ya se ha producido el daño.
Cuarta edición de la conferencia y Expo, junto al Día de la Resiliencia del Turismo de la ONU
Nairobi es este año el anfitrión de la 4.ª Global Tourism Resilience Day Conference & Expo (GTRDCE), un foro global que, según el anuncio del Ministerio de Turismo y Vida Silvestre de Kenia, reúne a gobiernos, organizaciones internacionales, sector privado, comunidad académica y socios para el desarrollo con el objetivo de fortalecer la resiliencia, sostenibilidad y preparación ante crisis en el turismo.
El encuentro fue organizado en colaboración con el Global Tourism Resilience and Crisis Management Centre (GTRCMC), un think-tank internacional vinculado a la iniciativa de Jamaica y a una red de centros regionales, incluida la rama de África Oriental.
La conferencia coincide con el Global Tourism Resilience Day, que, según las Naciones Unidas, se celebra cada año el 17 de febrero como un recordatorio de la vulnerabilidad del turismo ante situaciones de emergencia y la necesidad de integrar la resiliencia en las estrategias de desarrollo. En el marco de la ONU, este día no se concibe como un gesto simbólico, sino como un “punto de control” anual para los estados y la industria: ¿están los destinos mejor preparados?, ¿son realistas los planes de recuperación? y ¿existe cooperación entre el sector público y el privado?
Bartlett: “La resiliencia es la nueva moneda del turismo”
Uno de los oradores más destacados fue el ministro de Turismo de Jamaica, Edmund Bartlett, quien es también fundador y copresidente del GTRCMC. Según los organizadores y los informes de la conferencia, Bartlett subrayó en Nairobi que el turismo ya no puede confiar en la suposición de “normalidad”, porque las perturbaciones se solapan y se refuerzan: choques climáticos, amenazas sanitarias, tensiones geopolíticas, volatilidad económica, ciberataques, así como el creciente impacto de la desinformación y el contenido manipulador.
En uno de los mensajes transmitidos por medios especializados en turismo, Bartlett afirmó que “la resiliencia es la nueva moneda turística” y que el objetivo es “construirla, medirla e institucionalizarla”, para que los destinos sigan siendo creíbles bajo presión y para que las comunidades se recuperen más rápido. Esta frase refleja un cambio de paradigma en el sector: en lugar de tratar la resiliencia como un “añadido” al marketing y desarrollo de productos, se observa cada vez más como la base de la confianza de los viajeros, inversores y la población local. En la práctica, esto significa que la reputación de un destino depende cada vez más de la rapidez con la que puede normalizar el tráfico, el alojamiento, los protocolos de seguridad y la comunicación tras un choque.
De nuevo sobre la mesa: Fondo Global para la Resiliencia del Turismo
La principal demanda política de Jamaica y Bartlett fue el relanzamiento de la iniciativa para la creación del Global Tourism Resilience Fund, un mecanismo que, según las descripciones disponibles, debería asegurar una financiación estable para la preparación, respuesta rápida y recuperación de destinos afectados por crisis.
La idea se basa en el argumento de que los efectos del colapso del turismo están distribuidos de forma desigual: los destinos que dependen de las llegadas a menudo carecen de espacio fiscal y de acceso a capital favorable cuando ocurre un choque, por lo que la recuperación se prolonga y el daño se extiende a los empleos, las pequeñas empresas y los presupuestos locales.
El debate sobre el fondo en Nairobi se suma al objetivo más amplio de que la resiliencia “no se resuelva tras el desastre”, sino que se establezca financiera e institucionalmente con antelación, mediante planes de continuidad del negocio, protocolos de crisis e inversiones en infraestructura y personas. El mensaje de Bartlett, como se recogió en varios informes, fue que sin un instrumento internacional de financiación, la resiliencia sigue siendo un eslogan, especialmente en los estados más expuestos a los choques y con menor capacidad para soportar una caída prolongada de ingresos.
Kenia busca financiación estructurada y una ejecución más rápida de las políticas
Los mensajes sobre la necesidad de soluciones financieras no vinieron solo de la delegación jamaicana. En los informes regionales, los representantes kenianos advirtieron que en las crisis no solo caen las cifras de llegadas, sino también los medios de vida: los salarios de los trabajadores, la subsistencia de familias y pequeñas empresas y la “dignidad de las comunidades” que viven del turismo.
En este marco, Nairobi busca posicionar la conferencia como un lugar donde, junto con el intercambio de experiencias, se acuerden pasos operativos, especialmente en torno a la financiación, los estándares para la gestión de riesgos y el fortalecimiento de las capacidades de los destinos. Antes de la conferencia, los medios kenianos también indicaron que entre los oradores habría representantes de instituciones relacionadas con la preservación del patrimonio natural, lo que abre también la cuestión de cómo afectan las crisis a las áreas protegidas y a los productos turísticos que dependen de la naturaleza. El anfitrión envió así la señal de que la resiliencia en el turismo no puede reducirse a hoteles y aeropuertos, sino que incluye también ecosistemas, comunidades locales y servicios públicos que permiten la seguridad y accesibilidad de los destinos.
El papel del GTRCMC y la rama de África Oriental en Kenia
El Global Tourism Resilience and Crisis Management Centre fue desarrollado como respuesta a las interrupciones cada vez más frecuentes de los flujos turísticos y a la necesidad de que los destinos no dependan exclusivamente de la improvisación. Según las descripciones públicas disponibles, se trata de una red internacional que conecta la investigación, la creación de herramientas de evaluación de riesgos y la cooperación con los gobiernos y el sector privado en situaciones de crisis. En África Oriental, el GTRCMC cuenta con un apoyo institucional a través de un centro vinculado a la Kenyatta University, lo que otorga a la conferencia una infraestructura local para continuar el trabajo tras finalizar el evento. Precisamente esa combinación —iniciativa internacional y capacidad regional— se destaca a menudo como requisito previo para que las recomendaciones no se queden solo en conclusiones de conferencia. Los participantes en Nairobi hablaron abiertamente de que la resiliencia se medirá por si el conocimiento y los protocolos llegan a los gestores de destinos, a los pequeños proveedores de servicios y a las comunidades que viven del turismo, y no por el número de paneles y declaraciones.
Riesgos digitales: de ciberataques a información falsa
Uno de los temas que recorrió varios anuncios y declaraciones es la vulnerabilidad digital del turismo. Los ciberataques a sistemas de reservas, aeropuertos, cadenas hoteleras y servicios públicos, junto con la difusión de desinformación sobre la seguridad de los destinos, pueden provocar cancelaciones y un golpe reputacional duradero en poco tiempo.
Los organizadores destacaron en el anuncio que la conferencia aborda también los “fallos sistémicos”, es decir, las interrupciones de servicios y los cuellos de botella logísticos que en una industria globalmente conectada tienen un efecto dominó.
Para los destinos, esto abre la cuestión de los estándares: qué tan resistentes son los sistemas que cuentan con planes de recuperación de datos, segmentación de redes, procedimientos de comunicación con los huéspedes y protocolos de gestión de incidentes, y cómo se incorporan tales requisitos en las políticas públicas y las decisiones de inversión. Especialmente sensible es la cuestión de la confianza: cuando los viajeros dudan de la seguridad de sus datos personales o de la fiabilidad de servicios clave, la recuperación de la demanda puede ser más lenta que la recuperación de la infraestructura. Por eso, en este tipo de foros se vinculan cada vez más la seguridad informática, la comunicación de crisis y la gestión de la reputación como tres caras del mismo problema.
- Ciberseguridad: protección de sistemas críticos, gestión de incidentes y continuidad del negocio en el turismo.
- Resiliencia de la información: comunicación oportuna y creíble en crisis y lucha contra la desinformación que fomenta el pánico o daña la reputación del destino.
- Sistemas de datos: uso de analítica y alerta temprana para una toma de decisiones más rápida en situaciones de crisis.
Choques climáticos y la “nueva normalidad” para los destinos
El cambio climático ya no se trata en el sector turístico como una amenaza lejana, sino como un riesgo operativo: los eventos meteorológicos extremos, inundaciones, incendios y olas de calor cambian la estacionalidad, aumentan los costes de los seguros y presionan la infraestructura.
En el contexto de la conferencia, la resiliencia climática se vincula con la planificación del espacio, la protección de los recursos naturales, la diversificación de la oferta y la inclusión de las comunidades locales, con el fin de reducir la dependencia de un solo tipo de producto o mercado.
Para los países con una alta participación del turismo en el PIB, especialmente los estados insulares del Caribe y determinados destinos africanos, la cuestión de la velocidad de recuperación tras un desastre es una cuestión directa de estabilidad fiscal. En tales sistemas, incluso una interrupción de corta duración puede suponer una pérdida de ingresos presupuestarios, aumento del desempleo y presión sobre los servicios sociales. Precisamente por eso, la “resiliencia” se traduce cada vez más en puntos muy concretos: con qué rapidez se restaura el camino de acceso, con qué rapidez vuelven los vuelos, con qué rapidez se establece el suministro de energía y agua, y cómo se protege en esa fase a los grupos más vulnerables de la comunidad.
De la discusión a la práctica: enfoque en capacidades, tecnología y mano de obra
Según las descripciones del programa, la conferencia se plantea como una plataforma para el fortalecimiento de capacidades, con énfasis en la política, las inversiones, la respuesta a crisis, la tecnología y la preparación de la mano de obra.
Esto es importante porque la resiliencia no se reduce a un “comité de crisis” una vez al año: requiere formación de los empleados, planes para el mantenimiento de puestos de trabajo, protocolos de seguridad para los huéspedes, coordinación con sistemas de transporte y servicios de salud, y una división clara de roles entre el sector público y el privado.
En la práctica, esto significa también invertir en conocimientos que hasta ayer no formaban parte de los currículos turísticos estándar: gestión de riesgos, seguridad digital, comunicación en crisis, pero también el desarrollo de productos que puedan “amortiguar” la caída de la demanda en una temporada. En los debates aparece a menudo la cuestión de la mano de obra: cómo retener a las personas en el sector si las crisis son cada vez más frecuentes, y cómo asegurar las condiciones para que los empleados puedan volver al trabajo en cuanto la situación se estabilice. Los destinos que lo logran suelen recuperarse más rápido, porque pueden ofrecer el servicio inmediatamente sin una recontratación y formación prolongadas.
Por qué el Fondo Global es importante para los destinos pequeños
Los defensores del Global Tourism Resilience Fund parten de la premisa de que los instrumentos financieros suelen ser demasiado lentos o caros en el momento en que se necesita una recuperación urgente. Si tras una gran crisis se espera a ayudas ad hoc, créditos en condiciones desfavorables o procesos prolongados de financiación internacional, los destinos pierden cuota de mercado y empleos, y las comunidades locales se quedan sin ingresos.
El Fondo se menciona en Nairobi como un potencial “amortiguador” que podría:
- permitir asistencia técnica rápida y financiación de la recuperación de infraestructura clave tras una crisis
- apoyar el desarrollo de planes nacionales de resiliencia y protocolos de crisis
- financiar proyectos de preparación digital, incluyendo la protección de datos y sistemas de alerta temprana
- respaldar la diversificación de la oferta turística y la inversión en sostenibilidad
Por ahora, según la información pública disponible, no está claro en qué medida el fondo dependería de las contribuciones de los estados, bancos de desarrollo, sector privado o modelos combinados, ni cómo se definirían los criterios de acceso a los fondos. Pero la propia discusión muestra la dirección: se intenta traducir la resiliencia en un instrumento financiero concreto. En la industria se escucha cada vez más que la cuestión clave no es solo “cuánto dinero”, sino también “qué tan rápido” y “bajo qué condiciones”: en el turismo, el tiempo de recuperación suele ser tan importante como el valor total de la ayuda.
Marco más amplio: resolución de la ONU y legitimación política del tema
La conferencia de Nairobi adquiere un peso adicional por el hecho de que el Global Tourism Resilience Day está reconocido formalmente a nivel de las Naciones Unidas. La ONU indica que el 17 de febrero fue declarado Día Global de la Resiliencia del Turismo por la resolución de la Asamblea General A/RES/77/269, con el objetivo de animar a los estados a desarrollar estrategias de recuperación tras perturbaciones, incluyendo la cooperación público-privada y la diversificación de actividades.
Con ello, el debate sobre la resiliencia sale del estrecho marco industrial y se convierte en parte de las políticas públicas: cuando el turismo en un país genera una parte significativa del empleo y de los ingresos en divisas, la estabilidad del sector está vinculada directamente con la cohesión social, los ingresos presupuestarios y el desarrollo regional. Al mismo tiempo, se abre espacio para la comparación internacional: si la resiliencia es el objetivo, entonces puede medirse a través de indicadores de preparación, velocidad de recuperación y capacidad de los destinos para seguir funcionando con mínimas interrupciones. Precisamente ese aspecto “medible” se ha destacado a menudo en las intervenciones de Bartlett y en los materiales relacionados con la conferencia.
Lo que Nairobi comunica a la industria: resiliencia como estándar, no como excepción
Los mensajes de los participantes, según los informes disponibles, pueden resumirse en un punto común: el turismo debe gestionarse como un sistema que presupone las crisis, y no como un sector que se sorprende por un “cisne negro”.
Esto requiere nuevos estándares en la planificación y gestión de destinos, pero también una mayor coordinación internacional, ya que las perturbaciones se propagan por las fronteras más rápido que nunca.
Si la propuesta del Fondo Global se convierte en un mecanismo operativizado, y si las recomendaciones de la conferencia se traducen en políticas nacionales, Nairobi podría recordarse como el lugar en el que la industria dio un paso desde las declaraciones hacia herramientas que se pueden medir: en financiación, seguridad digital y capacidades de las personas sobre el terreno. De lo contrario, la discusión probablemente continuará en futuros foros, porque la presión de las crisis no cesa y el mercado castiga cada vez más rápido a los destinos que no pueden demostrar que están preparados.
Fuentes:- Ministerio de Turismo y Vida Silvestre de Kenia: anuncio y marco de la conferencia GTRDCE ( enlace )- Global Tourism Resilience and Crisis Management Centre (GTRCMC): Expo Info Pack con fechas, temas y marco organizativo ( enlace )- Naciones Unidas: página de celebración del Día Global de la Resiliencia del Turismo (17 de febrero) y resolución A/RES/77/269 ( enlace )- The Star (Kenia): informe sobre la celebración de la conferencia en el KICC y tema del evento ( enlace )- Cruise Industry News: anuncio y cita del ministro Bartlett sobre resiliencia y temas de amenazas ( enlace )- Soko Directory (Kenia): aspectos destacados sobre la necesidad de financiación estructurada y las consecuencias socioeconómicas de las crisis en el turismo ( enlace )
Encuentra alojamiento cerca
Hora de creación: 5 horas antes