La nueva jefa de ONU Turismo asume el cargo en un momento sensible para el turismo global
Shaikha Al Nowais ha asumido el liderazgo de ONU Turismo como la primera mujer al frente de esa agencia de las Naciones Unidas en sus 50 años de historia, pero el inicio de su mandato llega en un momento en que el turismo internacional se enfrenta a una nueva capa de incertidumbre. Por un lado, el sector sigue mostrando una fuerte recuperación y una alta resiliencia y, según los datos oficiales de ONU Turismo, 2025 trajo un récord de 1,52 mil millones de llegadas turísticas internacionales. Por otro lado, esos mismos documentos oficiales advierten de que las presiones económicas, los viajes más caros, los desafíos de seguridad y las tensiones geopolíticas influyen cada vez más en el comportamiento de los viajeros, en las decisiones empresariales de los transportistas y en la planificación de los destinos. Precisamente por eso, una parte del público experto, pero también de los actores del sector turístico, plantea cada vez más la cuestión no solo de qué reformas a largo plazo abordará la nueva dirección, sino también de con qué rapidez y claridad responderá a los riesgos inmediatos que ya están configurando el mapa turístico global.
Confirmación formal y simbolismo del primer mandato femenino
Shaikha Al Nowais fue confirmada formalmente como secretaria general de ONU Turismo en la Asamblea General de la organización celebrada en Riad en noviembre de 2025, después de que ese mismo año el Consejo Ejecutivo la recomendara para el mandato de 2026 a 2029. De este modo, su elección adquirió también una fuerte dimensión simbólica, porque por primera vez ONU Turismo está dirigida por una mujer, y además por una persona procedente del sector privado y de la industria hotelera. En los datos biográficos oficiales de la organización se destaca su experiencia en Rotana y en organismos relacionados con el desarrollo del turismo y de la economía en Abu Dabi, lo que en el momento de su elección se presentó como una combinación de experiencia empresarial, visión de desarrollo y cooperación internacional. La propia organización describe su llegada como una nueva fase en la que el turismo debería reforzar aún más su papel en el crecimiento económico, la sostenibilidad y la conexión entre los Estados. Pero precisamente porque las expectativas son altas, cualquier menor visibilidad pública de la nueva jefa se interpreta de inmediato también como una prueba de la fortaleza política e institucional de la organización.
El turismo crece, pero también crece el nivel de riesgo
Las cifras, a primera vista, parecen alentadoras. ONU Turismo señala que 2025 trajo un crecimiento de las llegadas turísticas internacionales del cuatro por ciento, con casi 60 millones más de viajeros que el año anterior. Ese resultado confirma que la demanda internacional de viajes no se ha agotado ni siquiera tras la fuerte recuperación pospandémica. La gente sigue viajando, el tráfico aéreo crece y numerosos destinos registran un fuerte retorno de ingresos e inversiones. Sin embargo, ese mismo conjunto de análisis oficiales advierte de que ese crecimiento no es lo mismo que estabilidad. Al contrario, la organización lleva meses señalando que las tensiones geopolíticas, los precios altos, el transporte más caro y la menor confianza del consumidor podrían limitar seriamente el impulso futuro.
Ahí reside también el núcleo del problema al que se enfrenta la nueva dirección. En circunstancias normales, la dirección de una organización turística global puede permitirse poner el énfasis en las inversiones, la educación, la innovación y los programas de desarrollo a largo plazo. En un periodo de riesgos de seguridad reforzados, las expectativas cambian. Entonces, el mercado, los destinos, los hoteleros, las aerolíneas y los viajeros buscan una comunicación mucho más directa: valoraciones claras, mensajes coordinados, recomendaciones para la resiliencia y un liderazgo visible que no actúe solo como observador de las tendencias, sino también como punto de referencia en momentos de crisis.
Por qué la cuestión de la visibilidad ya no es solo una cuestión de estilo
Es habitual que los nuevos líderes de organizaciones internacionales utilicen los primeros meses de su mandato para consolidar el equipo, establecer prioridades y armonizar el trabajo con los Estados miembros. Pero en el caso de ONU Turismo, esta transición se produce en un momento en que la seguridad y la incertidumbre se han convertido en parte integrante del negocio turístico. Cuando los corredores aéreos se vuelven más sensibles, cuando una parte del mercado depende de las relaciones políticas entre Estados y cuando el precio del combustible y de los seguros influye directamente en el precio de los billetes y de los paquetes, la presencia pública de un líder deja de ser una cuestión protocolaria. Se convierte en un instrumento de gestión de la confianza.
Precisamente por eso, una parte de la industria espera que la nueva secretaria general esté más presente en el espacio público con mensajes concretos sobre cómo ve ONU Turismo las amenazas actuales y cómo quiere ayudar a los miembros. Eso no significa que la organización deba asumir el papel de los reguladores de la aviación, de las agencias de seguridad o de los gobiernos nacionales. Pero sí significa que, como agencia especializada de las Naciones Unidas para el turismo, debería ofrecer un marco coordinado para comprender el riesgo, reforzar la preparación y proteger la confianza en los viajes internacionales. Sin eso, incluso los documentos estratégicos de mayor calidad dejan la impresión de una desconexión con la realidad.
Existen prioridades oficiales, pero el sector busca un mensaje operativo más rápido
ONU Turismo subraya en sus documentos programáticos y comunicados públicos varias prioridades constantes: inversiones, educación, datos, sostenibilidad, innovación, accesibilidad y refuerzo de la resiliencia del sector. En los documentos del programa de trabajo para 2026 y 2027 también se señala que la organización quiere alinear los objetivos a largo plazo con las «cuestiones candentes» del sector y con el uso racional de los recursos. Eso demuestra que en la cúpula de la organización existe conciencia del peso del momento. Sin embargo, el problema está en la percepción de que entre las formulaciones estratégicas y la actuación pública actual sigue existiendo un vacío.
Para el sector turístico, la comunicación no es una cuestión secundaria. Si una organización internacional reconoce públicamente que las tensiones geopolíticas pueden socavar la confianza de los viajeros y cambiar los patrones de demanda, entonces una parte de la industria espera también el siguiente paso: una interpretación más visible de esos riesgos, reacciones más rápidas y mensajes más contundentes sobre cómo mantenerse resiliente. De lo contrario, la organización puede dar la impresión de que habla del turismo del futuro mientras los problemas operativos se acumulan en el presente. Esto resulta especialmente sensible en un momento en que el turismo no se mide solo por el número de huéspedes, sino también por la capacidad del sistema para absorber los shocks sin derrumbar la confianza.
La seguridad de los destinos ya no es un tema marginal
La propia organización ya ha puesto en marcha iniciativas que muestran que es consciente del cambio de contexto. Entre ellas destaca especialmente SAFE-D, una iniciativa orientada a reforzar la preparación, la respuesta y la recuperación de los destinos turísticos en situaciones de crisis. En la explicación de ese programa, ONU Turismo afirma abiertamente que la seguridad y la protección son la base del desarrollo sostenible del turismo en un mundo cada vez más complejo e impredecible. Ese es un mensaje importante porque confirma que el turismo actual ya no puede observarse solo a través del prisma de la promoción, las inversiones y las cifras, sino también a través de la gestión del riesgo.
Precisamente por eso, una parte del sector considera que la nueva secretaria general podría vincular con más fuerza en público esas iniciativas con los acontecimientos actuales. Cuando la organización ya dispone de herramientas conceptuales y programáticas para la resiliencia ante crisis, se espera que no las presente solo como proyectos a largo plazo, sino también como una respuesta práctica a los desafíos de seguridad que ya están afectando al mercado. En otras palabras, la industria no pide alarmismo, sino una sensación creíble de que existe una institución internacional que sigue la evolución de los acontecimientos, comprende las implicaciones y sabe cómo abordarlas política y comunicativamente.
El transporte aéreo muestra resiliencia, pero también vulnerabilidad
Los datos de la IATA muestran que la demanda global de transporte aéreo siguió creciendo a comienzos de 2026, registrándose en enero un aumento de la demanda del 3,8 por ciento interanual. Este es un indicador importante, porque el transporte aéreo sigue siendo el torrente sanguíneo del turismo internacional. Sin embargo, la IATA advierte al mismo tiempo en sus análisis de que 2026 está cargado de una serie de riesgos que pueden afectar con fuerza a la actividad de las aerolíneas y, de forma indirecta, a toda la cadena turística. Entre esos riesgos destacan especialmente la inestabilidad geopolítica, la incertidumbre macroeconómica y las perturbaciones que afectan a los costes, las rutas y la disponibilidad de capacidad.
Esto significa que el turismo sigue creciendo, pero según una matriz cada vez más cara y sensible. Puede que los viajeros sigan queriendo viajar, pero la cuestión es a qué precio, por qué rutas y con qué sensación de seguridad. En tales circunstancias, las instituciones internacionales ya no pueden comunicar exclusivamente mediante estadísticas optimistas, porque el mercado sigue al mismo tiempo el otro lado de la ecuación: corredores inestables, vuelos más largos, operaciones más caras y la creciente importancia de la planificación de crisis. El turismo puede ser fuerte y, aun así, vulnerable, y es precisamente en ese punto donde se busca un liderazgo convincente.
El corredor de Oriente Medio y las consecuencias más amplias para la industria turística
Un peso adicional a todo el debate lo aporta el contexto de seguridad en partes de Oriente Medio, donde durante marzo de 2026 se registraron serias dificultades aéreas y operativas relacionadas con una escalada regional. Los sistemas especializados de seguimiento de la seguridad del espacio aéreo señalan que las perturbaciones en el corredor central de Oriente Medio ya han afectado a desvíos, mayor incertidumbre y presión adicional sobre rutas alternativas. Para los viajeros, eso puede significar trayectos más largos, billetes más caros y una mayor sensibilidad de los horarios. Para la industria turística, eso significa que los acontecimientos de seguridad ya no son una noticia geopolítica lejana, sino un hecho operativo que puede cambiar en poco tiempo los flujos de tráfico, la rentabilidad y la demanda.
Por supuesto, ONU Turismo no está encargada de gestionar el espacio aéreo ni de emitir prohibiciones de seguridad. Pero precisamente por eso su papel debe ser distinto: reunir a los miembros, advertir sobre las consecuencias para los destinos, promover la preparación y ayudar a que los riesgos no se traduzcan de forma incontrolada en pérdida de confianza. En momentos de crisis, a menudo no es decisivo si una organización internacional puede resolver por sí sola el problema, sino si puede explicar con claridad qué está en juego, quién debe actuar y cómo puede prepararse el sector. Cuando esos mensajes faltan o son demasiado débiles, el espacio lo ocupan interpretaciones fragmentadas del mercado, intereses individuales y nerviosismo mediático.
Entre la agenda de inversión y la gestión de crisis
En las intervenciones y el posicionamiento de Shaikha Al Nowais hasta ahora, el énfasis se ha puesto a menudo en las inversiones, el fortalecimiento institucional, la sostenibilidad y la vinculación del crecimiento económico con la responsabilidad social. Son temas legítimos y necesarios, especialmente para una organización que quiere influir a largo plazo en las políticas públicas y en el desarrollo de los destinos. Sin embargo, la realidad política de 2026 exige también algo distinto: la capacidad de que la agenda de inversión no se separe de la gestión de crisis. Los inversores, los hoteleros, los turoperadores y las administraciones nacionales de turismo no pueden planificar varios años por adelantado si no tienen la sensación de que las instituciones están preparadas también para la próxima semana.
En otras palabras, el turismo de hoy no busca solo una visión de crecimiento, sino también una arquitectura de resiliencia. Esta incluye la seguridad, la protección jurídica de los viajeros, la calidad de los datos, la coordinación con el transporte y una comunicación clara en circunstancias inciertas. ONU Turismo ya tiene parte de esos elementos en sus proyectos e iniciativas normativas, incluido el trabajo sobre la protección de los turistas y el refuerzo de la preparación institucional. Pero el verdadero capital político de la nueva jefa se medirá por si hace visibles y comprensibles esas herramientas en el momento en que el mercado más las necesita.
Qué determinará el éxito del nuevo mandato
Para Shaikha Al Nowais, los primeros meses al frente de la organización no serán importantes solo por su simbolismo, sino sobre todo por el tono que marcarán para el resto del mandato. Si logra conectar las prioridades oficiales de desarrollo con una comunicación pública más convincente sobre los riesgos, podría consolidar a ONU Turismo como un punto de referencia relevante en un momento en que el turismo busca tanto estabilidad como dirección. Sin embargo, si prevalece la impresión de que la organización habla sobre todo de planes a largo plazo mientras el sector atraviesa a diario golpes de seguridad, logísticos y de costes, el descontento de parte de la industria podría crecer.
Por ahora, está claro que ante la nueva secretaria general hay una doble tarea. La primera es preservar el optimismo y el potencial de desarrollo de un sector que sigue siendo enorme, como confirman las cifras récord de viajes internacionales. La segunda es demostrar que la resiliencia del turismo no es un eslogan abstracto, sino una obligación operativa y política. En un tiempo en que la confianza de los viajeros puede tambalearse más rápido que nunca, el liderazgo de una organización turística global ya no se valora solo por sus ambiciones estratégicas, sino también por la capacidad de estar presente, ser claro y resultar creíble cuando la industria más lo necesita.
Fuentes:- - ONU Turismo – confirmación oficial de Shaikha Al Nowais como secretaria general y confirmación de que se trata de la primera mujer al frente de la organización (enlace)
- - ONU Turismo – anuncio oficial sobre la nominación y el inicio del mandato a partir de 2026 (enlace)
- - ONU Turismo – perfil biográfico de Shaikha Al Nuwais y descripción de su experiencia profesional (enlace)
- - UN Tourism World Tourism Barometer – datos sobre 1,52 mil millones de turistas internacionales en 2025 y un crecimiento del 4 por ciento (enlace)
- - ONU Turismo – documentos y análisis en los que se indica que los desafíos geopolíticos y económicos siguen siendo un riesgo importante para el turismo en 2025 y 2026 (enlace)
- - ONU Turismo SAFE-D – iniciativa para reforzar la preparación ante crisis, la respuesta y la recuperación de los destinos (enlace)
- - IATA – datos sobre el crecimiento de la demanda aérea global en enero de 2026 y evaluación de riesgos para el sector aéreo en 2026 (enlace)
- - IATA – análisis de los riesgos clave que darán forma a 2026 en el transporte aéreo y en los sectores relacionados (enlace)
- - Safe Airspace – resumen sobre perturbaciones y mayor inestabilidad en el espacio aéreo de Oriente Medio durante marzo de 2026 (enlace)
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